{"id":36010,"date":"2016-06-21T01:12:20","date_gmt":"2016-06-21T06:12:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/testimonio-de-un-participante-en-la-misa-diaria-del-papa-francisco-por-hector-lorenzo\/"},"modified":"2016-06-21T01:12:20","modified_gmt":"2016-06-21T06:12:20","slug":"testimonio-de-un-participante-en-la-misa-diaria-del-papa-francisco-por-hector-lorenzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/testimonio-de-un-participante-en-la-misa-diaria-del-papa-francisco-por-hector-lorenzo\/","title":{"rendered":"Testimonio de un participante en la misa diaria del Papa Francisco, por H\u00e9ctor Lorenzo"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><b>Testimonio de un participante en la misa diaria del Papa Francisco, por H\u00e9ctor Lorenzo<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En la fr\u00eda y oscura ma\u00f1ana del jueves 28 de noviembre, con mis colegas de la Prefectura de la Casa Pontificia \u2013trece personas de seis nacionalidades distintas- he participado en la Capilla de Santa Marta en la misa presidida por el Papa Francisco.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Papa, con gesto serio entr\u00f3 en el templo desde la parte izquierda, de la sacrist\u00eda, e inmediatamente dio comienzo a la celebraci\u00f3n. Su comentario sobre la primera lectura nos puso enseguida en la dimensi\u00f3n del heroico testimonio de Daniel, condenado a muerte por fidelidad a su Dios; pero, en la misma fosa de la muerte, encuentra su salvaci\u00f3n gracias a la providencial intervenci\u00f3n del Se\u00f1or, por lo cual el profeta confiesa: \u201cDios ha mandado a su \u00e1ngel que cerr\u00f3 las fauces de los leones\u201d (Dn 6,23)<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces, c\u00f3mo no recordar que el mismo Papa Francisco ha sido v\u00edctima de ataques y persecuciones feroces, por ejemplo por parte de quienes han querido implicarlo, a\u00fan despu\u00e9s de su elecci\u00f3n al pontificado, en la defensa de cr\u00edmenes de la dictadura militar argentina. Pero, como Daniel, sali\u00f3 indemne. Y ahora el Papa quer\u00eda referirse a otra prueba, que agita el coraz\u00f3n de cada hombre, de cada mujer y del entero cosmos.<\/p>\n<p align=\"justify\">El gesto dolorido del Papa dejaba traslucir la identidad de su cruz en Jes\u00fas crucificado. Sus pausas meditativas ahondaban la percepci\u00f3n de la realidad que describ\u00eda porque la ten\u00eda frente a sus ojos: se encontraba ante el escenario de una tentaci\u00f3n universal que, partiendo de la tentaci\u00f3n del diablo a Jes\u00fas (cuando le prometi\u00f3 los reinos de la tierra a cambio de ser adorado), se desarrolla hoy a trav\u00e9s de la tentaci\u00f3n de no adorar a Dios, en la prohibici\u00f3n social de adorarlo, para generar una suerte de apostas\u00eda universal.<\/p>\n<p align=\"justify\">Frente al Papa Francisco no hab\u00eda espacio para la distracci\u00f3n, para la banal superficialidad de ciertas emociones epid\u00e9rmicas que podr\u00edan traicionarnos. En vez, nos sent\u00edamos atra\u00eddos por Jes\u00fas Crucificado que desde el coraz\u00f3n del Papa, como el buen Pastor, gritaba el peligro que corren sus ovejas, por la insidia del pr\u00edncipe de este mundo que quiere anular nuestra confianza y fidelidad a Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">En ese recinto sagrado, claro, en el que todos \u00e9ramos iluminados por la \u00fanica Luz, las expresiones del Papa denotaban desolaci\u00f3n, tristeza, y su sentir profundo de los males de hoy nos remit\u00edan a la desolaci\u00f3n de Mar\u00eda junto a la Cruz, cuando sosteniendo a la humanidad vencida en el cuerpo inerte de su Hijo, miraba hacia el horizonte de la resurrecci\u00f3n, cre\u00eda que por ese sacrificio se hab\u00eda operado el triunfo definitivo de la vida sobre toda muerte. El Papa no era un hombre vencido, estaba crucificado en la misma Cruz, y sus palabras eran semillas de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Papa se presentaba como hombre del silencio enamorado de la Palabra, un hombre que, porque ama contempla, y hace la experiencia de la promesa de Jes\u00fas \u201ca quien me ama me manifestar\u00e9\u201d (Jn. 14,21); manifestaci\u00f3n de la Palabra vivida que comparte y conquista, porque lo inflama la pasi\u00f3n por la verdad, enriquecida por el estudio y la reflexi\u00f3n que completan la Sabidur\u00eda; el Papa nos hac\u00eda participar de su misma uni\u00f3n con el Se\u00f1or, y de la paz que de \u00c9l recib\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">En este clima de fuerte tensi\u00f3n espiritual, el Papa Francisco se refiri\u00f3 a la prueba planetaria, c\u00f3smica, al momento en el cual toda la creaci\u00f3n ser\u00e1 sumergida en la lucha entre Dios y el mal: \u201cHabr\u00e1 se\u00f1ales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos ser\u00e1n presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecer\u00e1n de miedo por lo que sobrevendr\u00e1 al mundo, porque los astros se conmover\u00e1n\u201d (Lc.21, 25-26). Pero el punto m\u00e1s dram\u00e1tico llega cuando habla de la profanaci\u00f3n de la fe, de la abominaci\u00f3n del templo, del templo que es Jes\u00fas mismo. Entonces parecer\u00e1 que el pr\u00edncipe del mundo ser\u00e1 su patr\u00f3n. Afirm\u00f3 que la guerra contra Dios ya ha comenzado con las muchas persecuciones en acto, con la condena a muerte por el s\u00f3lo hecho de ser cristiano, con la prohibici\u00f3n de exhibir s\u00edmbolos religiosos, establecida por ciertas normas y leyes sociales.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Papa describ\u00eda la extensi\u00f3n de Jes\u00fas crucificado en la humanidad de hoy que \u00e9l asume en primera persona. Pero esa ma\u00f1ana en la Capilla de Santa Marta no habla in extenso de \u00c9l, lo manifiesta encarnado en su amor indiviso, porque amar al Se\u00f1or quiere decir servirlo en el hombre. As\u00ed como Francisco de As\u00eds lo ve en el leproso, \u00e9l lo descubre en las lepras morales de hoy: materialismo, individualismo, indiferencia, ate\u00edsmo, idolatr\u00eda. Y, dado que el amante se refleja en el Amado, frente al Papa Francisco se advierte el \u00edntimo perfil de la Cruz y se contempla el esplendor del Resucitado, mientras cada uno en su alma siente la llamada para completar en nosotros lo que falta a la pasi\u00f3n de Cristo (Col. 1,24). Es, en realidad, el \u00fanico camino necesario de nuestra personal y comunitaria vocaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p align=\"justify\">La autenticidad de las palabras y de la oraci\u00f3n de nuestro Papa se hacen evidentes cuando desde su personal coloquio con el Se\u00f1or nos dona, como licor destilado, el amor al pr\u00f3jimo asumido por el Resucitado, un amor que es esperanza y alegr\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las palabras finales del Papa Francisco han sido de consolaci\u00f3n y de feliz expectativa: \u201cCuando comience a suceder esto, tengan \u00e1nimo y levanten la cabeza, porque est\u00e1 por llegarles la liberaci\u00f3n\u00bb (Lc. 21,28). El triunfo definitivo de Jesucristo es llevar la creaci\u00f3n al Padre al final de los tiempos. Est\u00e1 en nosotros\u00a0 atraer en el amor fraterno la presencia del Esp\u00edritu Santo para que se realice el designio del Padre sobre toda la realidad humana, y as\u00ed: uni\u00f3n con Dios y vida de oraci\u00f3n, familia, trabajo, testimonio e irradiaci\u00f3n evang\u00e9licos, formaci\u00f3n y educaci\u00f3n, vida f\u00edsica y naturaleza, ecolog\u00eda, justicia social, arte, sabidur\u00eda y estudio, relaciones interpersonales y\u00a0 medios de comunicaci\u00f3n, pol\u00edtica\u2026 todo, todo, podr\u00e1 llegar a ser Palabra vivida para que se convierta en historia del hombre verdadero, creada a imagen de Dios y redimida por el hombre Dios, Cristo, y entonces, sorprendente y maravillosamente, historia de Dios, historia de la Iglesia esposa \u201csin mancha ni arruga\u201d\u00a0 (Ef 5,27) en camino hacia el Padre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Terminada la Santa Misa, el Papa se dispone a retirarse. Silencioso se inclina delante del altar, da algunos pasos y se detiene frente a la imagen de la Virgen. All\u00ed,\u00a0 ensimismado reza por algunos segundos. Son instantes de eternidad en los que la Madre de Dios nos comunica la luz de su Hijo, que en los latidos de nuestros corazones quiere compartir nuestro tiempo, para inspirar todo pensamiento, sentimiento y acci\u00f3n. La soledad espiritual del Papa Francisco en su relaci\u00f3n con la Virgen, nos invitaba a dejar todo apego para seguir s\u00f3lo al Se\u00f1or.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ya fuera de la Capilla, aunque el cielo estaba cargado de nubes que amenazaban una tempestad, la experiencia del momento precedente nos hac\u00eda recordar que la Estrella del Alba es \u00a0m\u00e1s alta y poderosa que \u201clas tinieblas que cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones\u201d (Is.60,2). La Luz, viva dentro de nosotros, nos invitaba a consagrar toda la tierra, a dar voz al Esp\u00edritu de Dios, que aleteando sobre todos y cada uno parec\u00eda que nos dijese: \u201c\u00a1Lev\u00e1ntate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Se\u00f1or brilla sobre ti!\u201d (Is. 60,2).<\/p>\n<p align=\"justify\">H\u00e9ctor Lorenzo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonio de un participante en la misa diaria del Papa Francisco, por H\u00e9ctor Lorenzo En la fr\u00eda y oscura ma\u00f1ana del jueves 28 de noviembre, con mis colegas de la Prefectura de la Casa Pontificia \u2013trece personas de seis nacionalidades distintas- he participado en la Capilla de Santa Marta en la misa presidida por el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/testimonio-de-un-participante-en-la-misa-diaria-del-papa-francisco-por-hector-lorenzo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTestimonio de un participante en la misa diaria del Papa Francisco, por H\u00e9ctor Lorenzo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36010","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36010"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36010\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}