{"id":36110,"date":"2016-06-21T01:20:00","date_gmt":"2016-06-21T06:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aniversario-del-concilio-vaticano-ii\/"},"modified":"2016-06-21T01:20:00","modified_gmt":"2016-06-21T06:20:00","slug":"aniversario-del-concilio-vaticano-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aniversario-del-concilio-vaticano-ii\/","title":{"rendered":"Aniversario del Concilio Vaticano II"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>Aniversario del Concilio Vaticano II<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Raz\u00f3n ANTONIO CA\u00d1IZARES &#8211; Cardenal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pr\u00f3ximo d\u00eda 11, viernes, del presente mes, se cumplen 51 a\u00f1os de la apertura del Concilio Vaticano II,\u00abverdadero Pentecost\u00e9s\u00bb de los tiempos modernos. No entro en detalles sobre hechos, momentos y etapas principales o m\u00e1s relevantes del Concilio; me limito a enumerar simplemente algunos hitos del mismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a0No es que hubiesen especiales y concretos problemas doctrinales, ni que hubiese problema particulares que requiriesen ser abordados en un concilio, como hab\u00eda sucedido, por ejemplo, en los primeros concilios cristol\u00f3gico- trinitarios de los primeros siglos, o en el de Trento, o en el Vaticano I. Pero ya P\u00edo XII, con la visi\u00f3n de la Iglesia que ten\u00eda y su sensibilidad hacia el mundo contempor\u00e1neo que le era tan propia y le caracterizaba, como es sabido pens\u00f3 en la convocatoria de un concilio: as\u00ed parec\u00edan aconsejarlo la necesidad de renovaci\u00f3n y de revigorizaci\u00f3n de la Iglesia para poder afrontar el reto de lo que hoy llamar\u00edamos una nueva evangelizaci\u00f3n, esto es, la urgente y apremiante necesidad de un nuevo impulso evangelizador de la Iglesia ante hechos evidentes como la descristianizaci\u00f3n de Occidente, la quiebra de humanidad que resultaba patente, la cultura de una modernidad que cada vez se alejaba m\u00e1s de la fe, la difusi\u00f3n y el imperio de la ideolog\u00eda marxista, la llamada Guerra Fr\u00eda entre los bloques pol\u00edticos que eran una amenaza para la paz entre los pueblos, etc.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aquellos a\u00f1os hab\u00eda algo as\u00ed como un movimiento o una corriente de fondo que clamaba por nuevos aires de reforma. Se miraba al futuro. Hab\u00eda necesidad de restaurar y edificar un mundo y una humanidad que hab\u00edan quedado tan da\u00f1ados, con todas sus consecuencias, por la Segunda Guerra Mundial. Por eso, cuando el Papa Juan XXIII anunci\u00f3 aquel inolvidable 25 de enero de 1959 en la bas\u00edlica romana de San Pablo Extramuros su intenci\u00f3n de convocar un concilio, la noticia caus\u00f3 una verdadera sorpresa, pero tambi\u00e9n una gran alegr\u00eda y esperanza en el pueblo cristiano, tanto en la jerarqu\u00eda como en los fi eles, tanto en los sacerdotes como en las personas consagradas, y de una manera particularmente llamativa entre laicos comprometidos, que algo nuevo esperaban.<\/p>\n<p align=\"justify\">Era yo un ni\u00f1o y recuerdo el ambiente de verdadera euforia generado; recuerdo con qu\u00e9 regocijo fue acogida la noticia por sacerdotes cercanos que, de inmediato, la dieron a conocer y comenzaron a divulgarla en los p\u00falpitos, en las catequesis, etc. con verdadero entusiasmo explicando (no sab\u00edan muy bien c\u00f3mo ciertamente) en qu\u00e9 consist\u00eda un concilio en aquellos momentos. Casi dos a\u00f1os despu\u00e9s, 1961, el 21 de diciembre, el mismo Juan XXIII public\u00f3 la constituci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abHumanae Salutis \u00bb con la convocatoria ya en fi rme del Concilio. El Papa, en esta misma constituci\u00f3n, se refer\u00eda a su primer anuncio del Concilio \u00abcomo la peque\u00f1a semilla que echamos en tierra con \u00e1nimo y mano temblorosa\u00bb. Para determinar los temas de deliberaci\u00f3n del futuro Concilio hubo una amplia consulta: fueron consultados el Colegio Cardenalicio, el Episcopado de toda la Iglesia cat\u00f3lica, los Dicasterios de la Curia Romana, los superiores generales de las \u00d3rdenes religiosas, las universidades cat\u00f3licas y las facultades eclesi\u00e1sticas. Durante un a\u00f1o se llev\u00f3 a cabo este trabajo bajo la direcci\u00f3n de la \u00abComisi\u00f3n antepreparatoria \u00bb, constituida el 17 de mayo de 1959 y presidida por el cardenal Tardini. Decididos los puntos de estudio a la luz de las consultas realizadas, fueron creados por el motu proprio Superno Dei nutu, del 5 de junio de 1960, entre comisiones y secretariados, 15 organismos encargados de elaborar los esquemas doctrinales y disciplinarios, que se enviaron a los obispos para su estudio y que ser\u00edan presentados y discutidos en las sesiones conciliares. Este ingente trabajo fue coordinado por la \u00abComisi\u00f3n Central Preparatoria\u00bb, presidida por el mismo Papa y, en su ausencia, por el cardenal Eugenio Tisserant. Con la mole inmensa de 70 esquemas se lleg\u00f3 al 11 de octubre de 1962, d\u00eda fi jado desde el 2 de febrero para la solemne apertura del Concilio. Dijo el Papa en aquella solemne e hist\u00f3rica ocasi\u00f3n: \u00abHoy la Santa Madre Iglesia se regocija porque, en virtud de un regalo especial de la Providencia divina, ha alboreado el d\u00eda tan deseado en que el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II se inaugura solemnemente aqu\u00ed, junto al sepulcro de san Pedro y bajo la protecci\u00f3n de la Virgen Sant\u00edsima, de quien en esa fecha se celebra su maternidad\u00bb (Juan XXIII, Discurso de apertura). Durante cuatro periodos, en los oto\u00f1os consecutivos de los a\u00f1os 1962\u20141965, se celebr\u00f3 el Concilio. Participaron en torno a 2.500 obispos de todo el mundo; tomaron tambi\u00e9n parte un alto n\u00famero de te\u00f3logos y de observadores de otras confesiones cristianas, que fueron as\u00ed mismo escuchados.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las sesiones y los trabajos conciliares concluyeron con la sesi\u00f3n del 7 de diciembre de 1965, en la que se aprobaron varios documentos. El primero de los documentos aprobado por los Padres conciliares \u2013algo que no puede pasar desapercibido\u2013 fue la Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Liturgia, \u00abSacrosanctum Concilium\u00bb, el 4 de diciembre de 1963. El d\u00eda 8 de diciembre, tres a\u00f1os despu\u00e9s, 1965, solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n, tuvo lugar el acto de clausura solemne que presidi\u00f3 el Papa Pablo VI, ya Papa en la segunda etapa del Concilio en el oto\u00f1o de 1963. Transcurridos cincuenta y un a\u00f1os del comienzo del Concilio Vaticano, hito de la historia de la Iglesia y de la misma humanidad, es tiempo de releerlo, profundizarlo, asimilarlo y llevarlo a\u00fan m\u00e1s a la pr\u00e1ctica. Podemos decir que a estas alturas est\u00e1 casi, casi, a\u00fan por estrenar. Es tanta la riqueza que contiene, es tanta la luz que proyecta que necesitamos, con humildad y sabidur\u00eda, dejarnos conducir por este potente faro, para encaminarnos a la renovaci\u00f3n eclesial y del mundo que esta en sus entra\u00f1as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aniversario del Concilio Vaticano II La Raz\u00f3n ANTONIO CA\u00d1IZARES &#8211; Cardenal El pr\u00f3ximo d\u00eda 11, viernes, del presente mes, se cumplen 51 a\u00f1os de la apertura del Concilio Vaticano II,\u00abverdadero Pentecost\u00e9s\u00bb de los tiempos modernos. 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