{"id":36140,"date":"2016-06-21T01:21:36","date_gmt":"2016-06-21T06:21:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-caso-de-siria-a-la-luz-del-derecho-de-guerra-segun-francisco-de-vitoria\/"},"modified":"2016-06-21T01:21:36","modified_gmt":"2016-06-21T06:21:36","slug":"el-caso-de-siria-a-la-luz-del-derecho-de-guerra-segun-francisco-de-vitoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-caso-de-siria-a-la-luz-del-derecho-de-guerra-segun-francisco-de-vitoria\/","title":{"rendered":"El caso de Siria a la luz del derecho de guerra seg\u00fan Francisco de Vitoria"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Francisco de Vitoria nace en Burgos en 1486. Fue religioso dominico, famoso te\u00f3logo, c\u00e9lebre jurista y catedr\u00e1tico de prima de la universidad de Salamanca por oposici\u00f3n desde 1526 hasta su muerte en 1546, acaecida en dicha ciudad. Est\u00e1 considerado como el fundador del derecho internacional, restaurador de la teolog\u00eda tomista y maestro de numerosos y egregios disc\u00edpulos. En su obra, \u201cRelactiones theologicae\u201d (Relaciones de teolog\u00eda), inserta el trato de <b>Jure belli<\/b>, escrito en 1539, donde ense\u00f1a lo siguiente:\u00a0<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cLa \u00fanica y sola causa de hacer la guerra es la injuria.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cNo es causa justa de guerra el deseo de ensanchar los propios dominios, ni tampoco la gloria o provecho particular del pr\u00edncipe, ni las injurias leves, ni cuando la justicia de la guerra es dudosa\u201d. \u201cNinguna guerra es justa si consta que se sostiene con mayor mal que bien y utilidad de la rep\u00fablica por m\u00e1s que\u00a0 sobren t\u00edtulos y razones para una guerra justa\u201d. \u201cSi la guerra fuese \u00fatil a una naci\u00f3n entera, pero con da\u00f1o del orbe o de la cristiandad por eso mismo ser\u00eda injusta. Las guerras han de hacerse para el bien com\u00fan\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cLa rep\u00fablica tiene el deber de no encomendar al rey la potestad de declarar la guerra injusta, sino al que justamente la ejerza y use de ella en\u00a0 conformidad con el \u00a0juicio de los sabios. Los senadores, los gobernantes y, en general, todos los que son \u00a0llamados o admitidos al consejo p\u00fablico est\u00e1n obligados a examinar las causas de la guerra justa\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cSi al s\u00fabdito le consta la injusticia de la guerra, no puede ir a ella, aun por mandato del pr\u00edncipe; porque en virtud de ninguna autoridad es l\u00edcito matar a un inocente. En \u00a0caso dudoso, tiene obligaci\u00f3n de seguirle en la guerra defensiva e incluso en la ofensiva. Es necesario precaver que de la guerra no se sigan mayores males, que los que por ella se pretenden evitar. Es inicuo entregar al saqueo una ciudad sin causa grave y gran necesidad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cNo se puede matar a todos los enemigos culpables. Conviene tener en cuenta la clase de injuria, los da\u00f1os causados y todos los otros delitos. Consideradas todas estas cosas, se puede proceder a la reparaci\u00f3n y escarmiento, evitando toda atrocidad e inhumanidad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPor costumbre y por usos de la guerra, los cautivos, una vez conseguida la victoria y pasado el peligro, no deben ser muertos, a no ser que sean\u00a0 pr\u00f3fugos. En las rendiciones de fortalezas suelen los que se rinden, procurar poner tales condiciones que lleven consigo la conservaci\u00f3n de la vida, temerosos de que se les mate, si se entregan sin condici\u00f3n alguna\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEl pr\u00edncipe, que tiene autoridad para hacer la guerra, no debe buscar ocasi\u00f3n o pretexto para ella, sino que en lo posible debe guardar la paz con todos los hombres. Por el contrario, debe ir a la guerra por necesidad, como obligado y contra la propia voluntad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cDeclarada la guerra con justa causa, no debe llevarse a efecto para perdici\u00f3n de la naci\u00f3n contra la cual se combate, sino\u00a0 para que con esa guerra se consiga la paz y la seguridad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cObtenida la victoria y terminada la guerra, es necesario utilizar el triunfo con moderaci\u00f3n y con modestia cristiana, y que el vencedor se considere como\u00a0 juez entre dos rep\u00fablicas, una que fue vencida y otra que recibi\u00f3 la injuria, para que de esta manera profiera su sentencia no como acusador, sino como juez, satisfaciendo as\u00ed a la naci\u00f3n vencida. Basta que sean castigados los culpables en lo que sea debido\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Francisco de Vitoria escribi\u00f3 el citado tratado de <b>Jure Belli <\/b>para regular jur\u00eddicamente las acciones b\u00e9licas del reino de Espa\u00f1a con los ind\u00edgenas de las Indias.\u00a0 Estableci\u00f3 que la \u00fanica y sola causa justa de guerra contra ellos era la injuria\u00a0 grave y cierta hecha a la humanidad y a la cristiandad, siempre que con la guerra se prevea causar mayor bien que mal. Aumentar los dominios de una naci\u00f3n y obtener la gloria\u00a0 no es causa justa para la guerra.\u00a0 <b><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Aplicada dicha doctrina al caso de Siria, podemos afirmar que utilizar indiscriminadamente el gas sar\u00edn contra sus ciudadanos es una injuria grave y cierta a la humanidad, por ser un arma qu\u00edmica de destrucci\u00f3n masiva, prohibida por el derecho internacional, que extermina la vida humana, animal y vegetal en la tierra donde se arroja. La comunidad internacional, despu\u00e9s de utilizar todas las medias pac\u00edficas y diplom\u00e1ticas, tiene el derecho y posee la causa justa para exigir bajo la amenaza de guerra que quien la utiliz\u00f3 indiscriminadamente contra sus ciudadanos, la destruya lo antes posible junto con las dem\u00e1s armas qu\u00edmicas y bacteriol\u00f3gicas que se posea, siempre que se prevea que con ello se consigue la paz, la seguridad y el bienestar de los ciudadanos de dicha naci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">En el caso de que Siria no entregue dichas armas de destrucci\u00f3n masiva, tal como el gas sar\u00edn, la comunidad internacional puede justamente declararle la guerra. Conseguida la victoria y terminada la guerra, la comunidad internacional debe\u00a0 utilizar el triunfo con moderaci\u00f3n, actuando no como acusador, sino como juez, castigando a los culpables en lo que sea debido.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Jos\u00e9 Barros Guede.<\/p>\n<p align=\"justify\">A Coru\u00f1a, 25 de septiembre del 2013<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco de Vitoria nace en Burgos en 1486. Fue religioso dominico, famoso te\u00f3logo, c\u00e9lebre jurista y catedr\u00e1tico de prima de la universidad de Salamanca por oposici\u00f3n desde 1526 hasta su muerte en 1546, acaecida en dicha ciudad. 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