{"id":36209,"date":"2016-06-21T01:27:01","date_gmt":"2016-06-21T06:27:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ultima-enciclica-por-olegario-gonzalez-de-cardedal\/"},"modified":"2016-06-21T01:27:01","modified_gmt":"2016-06-21T06:27:01","slug":"la-ultima-enciclica-por-olegario-gonzalez-de-cardedal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ultima-enciclica-por-olegario-gonzalez-de-cardedal\/","title":{"rendered":"La \u00faltima enc\u00edclica, por Olegario Gonz\u00e1lez de Cardedal"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><b>La \u00faltima enc\u00edclica, por Olegario Gonz\u00e1lez de Cardedal<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abLa clave de esta enc\u00edclica es el mismo t\u00edtulo: \u00abLa luz de la fe\u00bb. La Iglesia ha comprendido y ofrecido la fe como lumbre, luz y vida. Jesucristo afirma en el evangelio de San Juan: \u00abYo he venido al mundo como luz, y as\u00ed el que cree en m\u00ed no permanecer\u00e1 en tinieblas\u00bb (12,46). La fe es ante todo luz, la luz del Misterio que se refleja en el rostro de Cristo, la que brilla en sus obras y entrega a sus disc\u00edpulos\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">ESTA enc\u00edclica, \u00bfclausura el tiempo de un Papa o abre el de otro? \u00bfQui\u00e9n es su autor y cu\u00e1l es su \u00faltima intenci\u00f3n? Cualquier texto que reclame autoridad, bien sea moral, jur\u00eddica o dogm\u00e1tica, es responsabilizado por quien lo firma. Una es la historia de su preparaci\u00f3n y redacci\u00f3n, mientras que otra es la cuesti\u00f3n de su autoridad y responsabilizaci\u00f3n. En este sentido un escrito es de quien lo firma. La enc\u00edclica \u00abLumen fidei\u00bb est\u00e1 firmada por Francisco, sin m\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero tenemos que distinguir entre autor\u00eda y autoridad. En la misma introducci\u00f3n despu\u00e9s de aludir al contexto del nacimiento (cincuenta aniversario del Concilio Vaticano VII, el A\u00f1o de la fe y el empuje necesario para una nueva evangelizaci\u00f3n), el autor dice: \u00abEstas consideraciones pretenden sumarse a lo que el Papa Benedicto XVI ha escrito en las cartas enc\u00edclicas sobre la caridad y la esperanza. El ya hab\u00eda completado pr\u00e1cticamente una primera redacci\u00f3n de esta Carta enc\u00edclica sobre la fe. Se lo agradezco de coraz\u00f3n y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, a\u00f1adiendo al texto algunas aportaciones\u00bb (N\u00ba 7). Aportaciones tan leves que apenas se notan.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando en la vida de una persona o instituci\u00f3n aparecen situaciones l\u00edmite, hay que volverse a preguntar por los propios fundamentos y contenidos. Cuesti\u00f3n esencial hoy es esta: \u00bfes la fe en Dios luz o tiniebla? \u00bfGarantiza ella orientaci\u00f3n para la vida humana? \u00bfC\u00f3mo queda la luz del hombre cuando se apaga esa luz de Dios? \u00bfPuede el cristianismo seguir present\u00e1ndose ante los hombres como un mensaje de alegr\u00eda o es la fe una luz enga\u00f1osa? \u00bfNo seremos como v\u00edctimas de alucinaciones en el desierto considerando realidad cercana lo que es ilusi\u00f3n lejana?<\/p>\n<p align=\"justify\">El autor comienza sus reflexiones escuchando preguntas y objeciones de la modernidad. En este caso oyendo de nuevo a Nietzsche, para quien la fe ser\u00eda como un espejismo, que nos enga\u00f1a creyendo realidad lo que solo es un sue\u00f1o nuestro, y nos impide avanzar como hombres libres hacia el futuro. El ha establecido con las palabras siguientes la m\u00e1s venenosa alternativa entre verdad y felicidad, entre religi\u00f3n y ciencia: \u00abSi quieres alcanzar paz en el alma y felicidad, cree; pero si quieres ser disc\u00edpulo de la verdad, indaga\u00bb (N\u00ba 2). Por eso, objetivo central de la enc\u00edclica es clarificar la relaci\u00f3n de la fe con estas realidades nutricias de la vida humana: la verdad, la libertad, el amor y la justicia.<\/p>\n<p align=\"justify\">A la negaci\u00f3n radical del valor objetivo de la fe se han a\u00f1adido las malas interpretaciones que se han dado de ella al comprenderla como el mero reconocimiento de un algo supremo, asociarla a la oscuridad o definirla como un creer lo que no vemos. Frente a un angostamiento individualista, intelectual o moral, esta enc\u00edclica abre a su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, personal y eclesial. La fe cristiana nace de la llamada de Dios al hombre y de la experiencia del encuentro del hombre con Dios, en una historia que comienza con Abraham, alcanza su cima en Jesucristo y llega mediante una cadena de testigos hasta nosotros. No conoceremos la fe cristiana si no entramos en el dinamismo de marcha de esa caravana de testigos, bien insertos en el mundo visible, pero a la vez puestos los ojos en el Invisible, que se ha hecho voz y palabra en los profetas, carne y tiempo en Jesucristo, inspiraci\u00f3n y aliento interior por el Esp\u00edritu Santo. Como respuesta del hombre a Dios la fe tiene estas modulaciones: creer que (reconocimiento de hechos); creer a (asentimiento a un testimonio); creer en (consentimiento, amor y entrega a la persona).<\/p>\n<p align=\"justify\">La clave de esta enc\u00edclica es el mismo t\u00edtulo: \u00abLa luz de la fe\u00bb. La Iglesia ha comprendido y ofrecido la fe como lumbre, luz y vida. Jesucristo afirma en el evangelio de San Juan: \u00abYo he venido al mundo como luz, y as\u00ed el que cree en m\u00ed no permanecer\u00e1 en tinieblas\u00bb (12,46). La fe es ante todo luz, la luz del Misterio que se refleja en el rostro de Cristo, la que brilla en sus obras y entrega a sus disc\u00edpulos. Ella nos ilumina primero el coraz\u00f3n de Dios, desde \u00e9l nuestra filiaci\u00f3n y finalmente la fraternidad universal, que no se funda s\u00f3lo en la igualdad de los hombres, sino en la paternidad de Dios. Esta luz de la fe no es alternativa a las luces de la ciencia, de la t\u00e9cnica, del arte, de la moral. Es l\u00e1mpara que nos alumbra no tanto el paso de cada d\u00eda como el horizonte de fondo, la meta de la historia, el sentido \u00faltimo de nuestro destino y vida personal. La fe remite as\u00ed a la memoria de un pasado revelador del hombre y a la esperanza de un futuro, anudado a la resurrecci\u00f3n de Cristo. El propio Ortega y Gasset afirmaba: \u00abEs harto diferente el argumento de su vida para quien cree que hay Dios y para quien cree que solo hay materia\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">La enc\u00edclica pone en primer plano la fe como luz, don divino, gran alegr\u00eda, inconmensurable tesoro. Fe nacida de la escucha de Dios, de la personalizaci\u00f3n diaria en la oraci\u00f3n, del testimonio y servicio al pr\u00f3jimo. Hemos hablado mucho del hombre y de la dificultad de creer callando sobre Dios: es necesario volver a hablar de \u00e9l y de la alegr\u00eda de creer con libertad y confianza. La enc\u00edclica lo hace en una introducci\u00f3n y cuatro partes. La primera es una peque\u00f1a historia de la fe y de sus testigos ep\u00f3nimos. \u00abEs un conocimiento que se aprende solo en un camino de seguimiento\u00bb. La segunda establece la relaci\u00f3n entre fe e inteligencia, la fe como escucha y visi\u00f3n, el di\u00e1logo entre la fe y la raz\u00f3n, la fe y la teolog\u00eda. La tercera muestra el lugar concreto de esa fe: la recibimos por el testimonio y transmisi\u00f3n de quienes nos han precedido y en la Iglesia la encontramos aut\u00e9ntica y plena. La cuarta parte se refiere a la repercusi\u00f3n de la fe sobre la ciudad de los hombres. \u00abLa luz de la fe se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz\u00bb (N\u00ba 51).<\/p>\n<p align=\"justify\">Estamos ante una meditaci\u00f3n sobre la existencia creyente, hecha de jugo y zumo b\u00edblicos, de referencias patr\u00edsticas vivas (San Ireneo, San Agust\u00edn, San Gregorio Magno\u2026), medievales (Santo Tom\u00e1s, Dante\u2026), de fil\u00f3sofos modernos (Nietzsche. Rousseau. Wittgenstein\u2026), de escritores (Dostoyeski, M. Buber, T. S. Elliot\u2026) y de te\u00f3logos (Newman, Guardini\u2026). No se trata de vulgar erudici\u00f3n, sino de un o\u00eddo atento a la viva voz de los hombres y a la profunda conciencia de la \u00fanica Iglesia que es el sujeto de la com\u00fan fe a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfA qui\u00e9n honra m\u00e1s este texto: a quien renuncia a su autor\u00eda y lo entrega a otro o a quien acepta el magisterio de su predecesor y lo hace suyo como punto de partida del propio pontificado? As\u00ed la piedra cumbrera de un edificio se convierte en piedra cimiento del siguiente, que no es otro edificio porque lo que est\u00e1 aqu\u00ed en juego no son dos arquitectos, sino la \u00fanica Iglesia de Cristo para iluminaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p align=\"justify\">ABC La Tercera POR OLEGARIO GONZ\u00c1LEZ DE CARDEDAL (TE\u00d3LOGO)<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00faltima enc\u00edclica, por Olegario Gonz\u00e1lez de Cardedal \u00abLa clave de esta enc\u00edclica es el mismo t\u00edtulo: \u00abLa luz de la fe\u00bb. La Iglesia ha comprendido y ofrecido la fe como lumbre, luz y vida. 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