{"id":3621,"date":"2015-12-01T01:18:32","date_gmt":"2015-12-01T06:18:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-belleza-de-dios-la-teologia-de-la-gracia-y-la-gracia-de-la-teologia\/"},"modified":"2015-12-01T01:18:32","modified_gmt":"2015-12-01T06:18:32","slug":"la-belleza-de-dios-la-teologia-de-la-gracia-y-la-gracia-de-la-teologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-belleza-de-dios-la-teologia-de-la-gracia-y-la-gracia-de-la-teologia\/","title":{"rendered":"La belleza de Dios: La teolog\u00eda de la gracia y la gracia de la teolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Juan Stam<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda, sin perder su rigor intelectual, est\u00e1 llamada a ser un acto de adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">Desde hace muchos a\u00f1os me he sentido convencido, cada vez m\u00e1s, de que la teolog\u00eda evang\u00e9lica, como teolog\u00eda de la sobreabundante gracia de Dios, debe tambi\u00e9n sobreabundar en gracia en su estilo teol\u00f3gico. El paradigma cristol\u00f3gico para todo te\u00f3logo es el Verbo encarnado, que vino \u00ablleno de gracia (incluso su aspecto est\u00e9tico) y de verdad\u00bb (aspecto \u00e9tico) de modo que en \u00e9l \u00abvimos la gloria de Dios\u00bb (Jn 1.14). M\u00e1s all\u00e1 de la ley \u2014o de nuestra seca teolog\u00eda sistem\u00e1tica\u2014, Cristo trajo la gracia y la verdad de su Padre, \u00aby de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia\u00bb (1.16s). <\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\"><b style=\"\">M\u00e1s que un concepto<\/b><\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">La gracia es m\u00e1s que un concepto abstracto teol\u00f3gico; lleva en s\u00ed amabilidad, belleza, encanto. Seg\u00fan el profesor H. H. Esser de Muenster, \u00ablos t\u00e9rminos de la ra\u00edz griega jar indican lo que produce agrado\u00bb (Coenen 2:236)(1). En griego cl\u00e1sico, muchas veces jaris era intercambiable con jara (gozo) y jair\u00f4 (gozar), para referirse a lo que se deleita en lo bello. Se usaba para referirse a la hermosura de una mujer bella, como la esposa de Hefaisto, o de \u00ablas siete Gracias\u00bb que repart\u00edan la belleza, la elegancia y el encanto entre los seres humanos(2). A veces describ\u00eda una manera hermosa y agradable de hablar, un lenguaje encantador (Lc 4.22; Col 4.6; Ef 4.29).<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">El te\u00f3logo contempor\u00e1neo que m\u00e1s ha reflexionado sobre la belleza de Dios, y por eso la teolog\u00eda, es Karl Barth, sobre todo en su exposici\u00f3n de la gloria de Dios (Church Dogmatics II\/1 640-677). Barth ve la belleza de Dios subordinada a su revelaci\u00f3n, como \u00abla figura y forma\u00bb de su automanifestaci\u00f3n, \u00abcon la que nos ilumina y nos convence y nos persuade\u00bb(3). En su revelaci\u00f3n, \u00abDios es bello, divinamente bello, bello a su propia manera\u00bb (650). \u00abDios act\u00faa como aquel que da placer, crea deseo y la premia con el goce de lo deseado\u00bb (651). Dios se revela as\u00ed y act\u00faa as\u00ed, porque es as\u00ed, porque es bello y deseable, lleno de goce (ibid). <\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">Siglos antes de Karl Barth, San Agust\u00edn expres\u00f3 esta verdad en un testimonio conmoveder, citado por Barth en su exposici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 57.6pt 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 57.6pt 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">\u00a1Tarde te am\u00e9, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te am\u00e9!&#160; He aqu\u00ed, t\u00fa estabas dentro de m\u00ed, y yo fuera, y fuera te buscaba, y sobre esas hermosuras que t\u00fa creaste me arrojaba deforme. T\u00fa estabas conmigo y yo no estaba contigo. Me ten\u00edan lejos de t\u00ed aquellas cosas, que, si no estuvieran en ti, no existir\u00edan. Pero t\u00fa llamaste y clamaste y rompiste mi sordera. Relampagueaste y resplandeciste y ahuyentaste mi ceguera. Exhalaste fragancia, la respir\u00e9 y anhelo por ti. Gust\u00e9 y ahora tengo hambre y sed de t\u00ed. Me tocaste, y encend\u00ed en deseos de tu paz. (Confesiones 10.27).<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">Aqu\u00ed encontramos la raz\u00f3n m\u00e1s profunda, fundamentada en la misma persona de Dios, para la est\u00e9tica del discurso teol\u00f3gico evang\u00e9lico. Como reflexi\u00f3n sobre la gracia y la gloria de Dios \u2014y ojal\u00e1, reflejo de ellas\u2014 la teolog\u00eda debe ser la m\u00e1s bella de todas las disciplinas intelectuales. Por tradici\u00f3n, la han descrito como \u00abla reina de las ciencias\u00bb(4), pero casi siempre por la coherencia y la simetr\u00eda de su sistema racional. Con todo aprecio por el valor est\u00e9tico de una buena argumentaci\u00f3n (cf. Anselmo, Cur Deus homo 1.1), es un error ver \u00abel sistema\u00bb como el fin y meta del teologizar o de quedar embelesado solo por el brillo racionalista de esa forma tradicional de teologizar. M\u00e1s bien y sobre todo, su belleza debe reflejar la hermosura de la gracia y la gloria del Dios sobre quien reflexiona y a quien adora.<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\"><b style=\"\">Acto de adoraci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">La teolog\u00eda, sin perder su rigor intelectual, est\u00e1 llamada a ser un acto de adoraci\u00f3n. Desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, a los te\u00f3logos se nos dio la tarea de que, con los carismas que el Esp\u00edritu reparte, explicitemos ante las naciones \u00ablas maravillas de Dios\u00bb (magnalia dei, Hch 2.11). La teolog\u00eda tambi\u00e9n est\u00e1 llamada a adorar y servir a Dios \u00aben la hermosura de la santidad\u00bb (Sal 29.2; 96.9; 110.3). El anhelo, la tarea y el privilegio de los te\u00f3logos es el de \u00abestar en la casa de Yahv\u00e9h &#8230; para contemplar la hermosura de Yahv\u00e9h, y para inquirir en su templo\u00bb (Sal 27.4). La teolog\u00eda debe vivir en continua actitud de adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">La seriedad acad\u00e9mica de la teolog\u00eda, su veracidad y su criticidad, no debe apagar el aspecto de asombro y maravilla en el teologizar. Se ha afirmado, estimo que con raz\u00f3n, que tanto la filosof\u00eda como la teolog\u00eda nacieron del asombro: la filosof\u00eda, con Tales de Mileto, ante el misterio del cielo y las estrellas; la teolog\u00eda, con la fe, ante el misterio de Dios y la salvaci\u00f3n. La modernidad, a partir de Descartes, suplant\u00f3 ese punto de partida por otro, que era la duda. (5) Aun si ese m\u00e9todo cartesiano de la duda sist\u00e9mica pudiera poseer mucho valor para otras disciplinas, para la teolog\u00eda es una trampa fatal. La buena teolog\u00eda parte de la fe (Agust\u00edn, Anselmo), despu\u00e9s sujeta sus conceptos a los fuegos del m\u00e1s riguroso examen cr\u00edtico hasta forjar convicciones firmes, y termina de nuevo en asombro y adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\"><b style=\"\">Hacia el amor<\/b><\/p>\n<p style=\"margin: 0.1pt 0cm;\" class=\"MsoNormal\">En \u00faltimo an\u00e1lisis, el teologizar aut\u00e9ntico nace del amor \u2014un profundo amor a Dios, a Cristo, al pr\u00f3jimo, al evangelio, a las Escrituras, a la Iglesia, al reino de Dios y (en nuestro caso) a Am\u00e9rica Latina. Teologizar es obedecer el mandato del Se\u00f1or de amar a Dios con toda la mente (Mt 22.37) y de \u00abllevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo\u00bb (2 Co 10.5). El m\u00f3vil supremo del te\u00f3logo sigue siendo el del gran te\u00f3logo misionero del primer siglo: \u00abEl amor de Cristo se ha apoderado de nosotros\u00bb (2 Co 5.14 DHH). Para adaptar la descripci\u00f3n que hizo San Agust\u00edn del fil\u00f3sofo, podemos afirmar que verus theologus amator Dei est. El antiguo padre expres\u00f3 con profunda emoci\u00f3n y transparente sinceridad su propia motivaci\u00f3n teol\u00f3gica:<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 50.4pt 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 50.4pt 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">No es con conciencia dudosa, oh Se\u00f1or, sino con certeza, que yo te amo. Heriste mi coraz\u00f3n con tu palabra y te he amado. Y de hecho, cielo y tierra, y todo lo que en ellos hay, por todas partes me est\u00e1n diciendo que te he de amar&#8230;. Cuando amo a mi Dios, estoy amando una cierta luz, una cierta melod\u00eda, una cierta fragancia, un cierto manjar y un cierto abrazo \u2014la luz y la melod\u00eda y la fragancia y el manjar y el abrazo en el alma, cuando en mi alma resplandece esa luz que no ocupa lugar, suena esa voz que no lo arrebata el tiempo; respiro esa fragancia que ning\u00fan viento puede esparcir; recibo ese manjar que no se consume comi\u00e9ndose; reposo en el abrazo que nunca se disminuye por la saciedad. Todo esto es lo que amo cuando amo a mi Dios. (Confesiones, 10:6).<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">Todo te\u00f3logo es un amator Dei, un enamorado de Dios, y no siente verg\u00fcenza de confesarlo sino que lleva a cabo todo su quehacer teol\u00f3gico desde ese pozo profundo de amor.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">El contenido para el art\u00edculo se tom\u00f3 y adapt\u00f3 del libro Haciendo teolog\u00eda en Am\u00e9rica Latina, LAM, Visi\u00f3n Mundial, FTL, UBL, 2004, pp. 23\u201346.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\" class=\"MsoNormal\">&#160;(1) La familia sem\u00e1ntica de jar inlcuye jaris, jarizomai, jarito\u00f4, jarisma y el opuesto a todo eso, ajaris. Cf. eujaristos con sentido de placentero, agradable.<\/p>\n<p class=\"MsoEndnoteText\">(2) H.H. Esser, \u00abGracia\u00bb en Diccionario el teol\u00f3gico del Nuevo Testamento, Lothar Coenen et al, ed. (Salamanca: S\u00edgueme, 1980), tomo II, p.237.<\/p>\n<p class=\"MsoEndnoteText\">(3) Con subordinar la belleza de Dios a su revelaci\u00f3n, Barth evita cuidadosamente cualquier \u00abesteticismo\u00bb que pretender\u00eda divinizar la belleza o poner encima de Dios una norma de belleza a la c\u00faal el corresponder\u00eda para ser bello. Barth insiste en que la belleza de Dios no pertenece a su esencia divina sino a su revelaci\u00f3n (652).<\/p>\n<p class=\"MsoEndnoteText\">(4) De todos modos, m\u00e1s que reina, la teolog\u00eda debe ser sierva, siendo a la&#160; vez reina de belleza.<\/p>\n<p class=\"MsoEndnoteText\">(5) Soeren Kierkegaard, entre otros, elabor\u00f3 este an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">El autor, estadounidense por nacimiento y costarricense por adopci\u00f3n, se doctor\u00f3 en teolog\u00eda por la Universidad de Basilea, Suiza. Ha ejercido la docencia en varias instituciones teol\u00f3gicas y universidades de Am\u00e9rica Central y de otros lugares del mundo. Actualmente ejerce la docencia en la Universidad Evang\u00e9lica de las Am\u00e9ricas (UNELA), San Jos\u00e9, Costa Rica. Es miembro de la Fraternidad Teol\u00f3gica Latinoamericana (FTL) y ha escrito varios libros y numerosos art\u00edculos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Juan Stam La teolog\u00eda, sin perder su rigor intelectual, est\u00e1 llamada a ser un acto de adoraci\u00f3n. Desde hace muchos a\u00f1os me he sentido convencido, cada vez m\u00e1s, de que la teolog\u00eda evang\u00e9lica, como teolog\u00eda de la sobreabundante gracia de Dios, debe tambi\u00e9n sobreabundar en gracia en su estilo teol\u00f3gico. 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