{"id":36239,"date":"2016-06-21T01:29:23","date_gmt":"2016-06-21T06:29:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cincuenta-anos-de-sorpresas-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T01:29:23","modified_gmt":"2016-06-21T06:29:23","slug":"cincuenta-anos-de-sorpresas-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cincuenta-anos-de-sorpresas-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"Cincuenta a\u00f1os de sorpresas, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Cincuenta a\u00f1os de sorpresas, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n<\/p>\n<p align=\"justify\">El 3 de junio se han cumplido cincuenta a\u00f1os de la muerte del beato Juan XXIII. El papa Francisco ha hecho memoria de la figura de \u00c1ngelo Roncalli subrayando la nota\u00a0 de la obediencia. Fue un hombre de gobierno, un\u00a0 conductor, pero un conductor que se dej\u00f3 conducir por el Esp\u00edritu. Fue la obediencia evang\u00e9lica, no tanto un programa genial ideado por s\u00ed mismo, la fuente de un pontificado que marc\u00f3 la segunda mitad del siglo XX. Seg\u00fan Francisco esta obediencia es el legado m\u00e1s eficaz que nos ha dejado el papa Juan, porque canta con elocuencia que es Dios quien gobierna su Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y es curioso c\u00f3mo prepara y forja el Se\u00f1or la vida de los que elige para guiar su barca. Durante a\u00f1os la trayectoria de Roncalli parec\u00eda alejarse m\u00e1s y m\u00e1s del centro romano, en oscuras misiones diplom\u00e1ticas que pod\u00edan haberse resuelto con la mera astucia y el c\u00e1lculo, quiz\u00e1s con una pizca de resentimiento. Pero en Bulgaria, Grecia y Turqu\u00eda \u00c1ngelo Roncalli hizo mucho m\u00e1s que despachar relaciones diplom\u00e1ticas. Conoci\u00f3 al pueblo cristiano, mucha veces en minor\u00eda; comprendi\u00f3 los dramas de la gente sencilla en un momento de terrible convulsi\u00f3n; presenci\u00f3 el azote del totalitarismo, la herida de la divisi\u00f3n entre los cristianos y la tragedia del pueblo hebreo. Y volvi\u00f3 distinto. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda pensar que Alguien le preparaba para algo aparentemente tan diverso.<\/p>\n<p align=\"justify\">Seguramente fue esa obediencia evang\u00e9lica la que le dispuso a emprender lo que para muchos era tan solo una aventura incierta. Juan XXIII conoc\u00eda bien las entretelas de la Iglesia de su tiempo, a\u00fan bastante robusta en su presencia e instituciones; pero intu\u00eda\u00a0 que la Iglesia no avanzaba, que parec\u00eda m\u00e1s una realidad del pasado que la portadora del futuro. Como dir\u00eda cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s Benedicto XVI, &#8220;para muchos la fe ya no se alimentaba en el encuentro gozoso con Cristo sino que se hab\u00eda convertido en una mera cuesti\u00f3n de h\u00e1bito&#8221;. Y as\u00ed lo precis\u00f3 Juan XXIII en la hist\u00f3rica homil\u00eda de apertura del\u00a0 Concilio Vaticano II: &#8220;El supremo inter\u00e9s del Concilio Ecum\u00e9nico es que el sagrado dep\u00f3sito de la doctrina cristiana sea custodiado y ense\u00f1ado de forma cada vez m\u00e1s eficaz&#8230; Es preciso que esta doctrina verdadera e inmutable, que ha de ser fielmente respetada, se profundice y presente seg\u00fan las exigencias de nuestro tiempo&#8221;. De nuevo Benedicto XVI, testigo juvenil de aquella conciencia cargada de emoci\u00f3n, nos comunica &#8220;la tensi\u00f3n de hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al beato Juan XXIII se le pidi\u00f3 un \u00faltimo sacrificio, partir sin haber culminado la traves\u00eda del Concilio. Entonces apareci\u00f3 en escena el Papa Montini. Un hombre de delicadeza extraordinaria, de gran finura intelectual, conocedor de los movimientos profundos de una cultura que romp\u00eda su v\u00ednculo con la tradici\u00f3n cristiana. En medio de la tremenda tormenta postconciliar podemos imaginarlo como a esos capitanes que piden ser atados al tim\u00f3n de su barco para mantener el rumbo frente a un oleaje brutal. Las l\u00e1grimas de Montini son algo m\u00e1s que leyenda: a diferencia de Pedro que lloraba por su traici\u00f3n, \u00e9l llor\u00f3 por el sufrimiento que comportaba mantenerse fiel. Y si Juan XXIII llen\u00f3 de alegre sorpresa al mundo con sus gestos e intuiciones que cambiaron la historia, Pablo VI sorprendi\u00f3 a propios y extra\u00f1os con una libertad y un coraje que parec\u00edan contradictorios con su fragilidad f\u00edsica y delicadeza de car\u00e1cter. Y as\u00ed pudo preparar a la Iglesia para hablar al hombre contempor\u00e1neo, que tiene de Jes\u00fas una necesidad absoluta.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Por aquellos a\u00f1os ya cuajaba la experiencia singular de un joven obispo polaco, la m\u00e1s inesperada de las sorpresas, y ya van unas cuantas. Tras el resplandor de la sonrisa de Juan Pablo I, una suerte de brisa de esperanza, sucede lo nunca visto. Karol Wojtyla, un obispo de 58 a\u00f1os forjado en la resistencia frente al nazismo y al comunismo, un pastor del otro lado del Tel\u00f3n de Acero que vive de manera natural la sinton\u00eda entre Iglesia y libertad, es llamado a la Sede de Pedro. La historia s\u00f3lo la comprendemos desde su final; ahora podemos ver la fecundidad de aquella quiz\u00e1s mal denominada &#8220;Iglesia del silencio&#8221;, el fruto de los m\u00e1rtires. Porque de aquella libertad, de aquella raz\u00f3n y de aquel sufrimiento naci\u00f3 Juan Pablo II. Y cuando los diferentes bloqueos hist\u00f3ricos parec\u00edan ya postrar al cuerpo de la Iglesia en los m\u00e1rgenes de la historia \u00e9l la condujo de nuevo al centro de las plazas, restituy\u00e9ndole la funci\u00f3n de comunicar la esperanza que le hab\u00eda sido expropiada por las ideolog\u00edas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Veintis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s, parec\u00eda imposible que alguien pudiese recoger el testigo de Wojtyla el magno, durante cuyo pontificado se pudieron calibrar ya los primeros frutos maduros del Concilio: el nuevo protagonismo de los laicos, la actualizaci\u00f3n de la Doctrina Social, los nuevos carismas, la interlocuci\u00f3n con la cultura, el di\u00e1logo con los j\u00f3venes&#8230; Una Iglesia que se hab\u00eda reconciliado con lo mejor de la raz\u00f3n moderna y con su ansia de aut\u00e9ntica libertad. Entonces los cardenales eligieron a Joseph Ratzinger, el humilde trabajador en los territorios m\u00e1s \u00e1speros de la vi\u00f1a. Y no lo hicieron para que mantuviese el dep\u00f3sito bajo siete llaves sino conscientes de que era quien mejor pod\u00eda encarnar el desaf\u00edo del di\u00e1logo con el mundo postmoderno. A pesar de su avanzada edad y de los clich\u00e9s que le endosaron, Benedicto XVI sorprendi\u00f3 a todos por su magisterio y su estilo comparable al de los grandes Padres de los primeros siglos, por su voluntad de purificar la Iglesia, por su simpat\u00eda con la b\u00fasqueda leal de todos los hombres y mujeres de esta \u00e9poca, y por su pureza evang\u00e9lica, expresada de modo impresionante en los gestos y palabras de sus \u00faltimas semanas, cuando nos recordaba que la barca de la Iglesia no es de ninguno de nosotros, es del Se\u00f1or, y \u00c9l no permite que se hunda&#8230; aunque a veces nos parezca que duerme mientras el mar se agita.<\/p>\n<p align=\"justify\">Han pasado cincuenta a\u00f1os desde que empezaba esta historia, y ahora la sorpresa ha llegado desde casi el fin del mundo. Tambi\u00e9n es hermoso escrutar c\u00f3mo el Se\u00f1or fue madurando la experiencia de Jorge Bergoglio en el crisol del dolor y del amor, los misteriosos meandros (que ahora se iluminan) de su trayectoria religiosa y episcopal, su cercan\u00eda, piel con piel, a los pobres, a los sedientos de vida y de felicidad. El papa Juan viviendo la obediencia lanz\u00f3 a la Iglesia a una singladura apasionante pero llena de peligros. Francisco ya ha dicho que prefiere una Iglesia accidentada por salir al encuentro del hombre, que bien pulida y resguardada pero enferma de esp\u00edritu mundano. En el ancho mar de la historia esta barca sigue adelante, guiada por hombres que \u00c9l prepara, elige y llama. Y que Dios nos guarde de la desmemoria y la ingratitud.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cincuenta a\u00f1os de sorpresas, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n El 3 de junio se han cumplido cincuenta a\u00f1os de la muerte del beato Juan XXIII. 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