{"id":36302,"date":"2016-06-21T01:34:25","date_gmt":"2016-06-21T06:34:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/doce-dias-con-el-papa-francisco-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T01:34:25","modified_gmt":"2016-06-21T06:34:25","slug":"doce-dias-con-el-papa-francisco-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/doce-dias-con-el-papa-francisco-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"Doce d\u00edas con el Papa Francisco, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><b>Doce d\u00edas con el Papa Francisco, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Necesit\u00e1bamos una visi\u00f3n de m\u00e1s all\u00e1 de Europa&#8221;, confiesa el cardenal canadiense Marc Ouellet a la revista Maclean&#8217;s. Seg\u00fan su propia perspectiva Francisco es un pastor que llega de Am\u00e9rica del Sur; muy cercano a su pueblo, como si fuese un p\u00e1rroco. Un hombre de gran sencillez y radicalidad evang\u00e9lica, con mucha experiencia y tambi\u00e9n con capacidad de reforma.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Quien habla es el hombre que fue llamado por Benedicto XVI a la cabina de mando de la Congregaci\u00f3n para los obispos, un estupendo conocedor de la situaci\u00f3n eclesial en los cinco continentes, pero tambi\u00e9n de la Curia romana. Por otra parte Ouellet, franc\u00f3fono y de formaci\u00f3n muy europea, conoce a las mil maravillas el catolicismo latinoamericano, y lo que es mejor, aprendi\u00f3 a amarlo sobre el terreno, durante diez a\u00f1os como misionero en Colombia. Fino te\u00f3logo de la misma escuela que Ratzinger, su entusiasmo por el Papa Francisco descalifica la hip\u00f3tesis de la ruptura aventada con cierto \u00e9xito por determinados medios, dentro y fuera de la Iglesia. Para Marc Ouellet Benedicto XVI es sencillamente &#8220;un gran Doctor de la Iglesia&#8221; y su impresionante herencia alimentar\u00e1 a la Iglesia durante mucho tiempo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Apenas llevamos doce d\u00edas de pontificado y Francisco no ha pretendido (como tampoco lo pretendi\u00f3 Benedicto) dibujar un mapa detallado de gobierno. Ha sorprendido por una serie de gestos que reflejan m\u00e1s su personalidad que un programa de gobierno. Bergoglio fue siempre un hombre de marcada austeridad, un asceta en la secuela de Ignacio de Loyola. Un obispo al que le gustaba pisar la calle, que disfrutaba entre la gente-gente; con un verbo r\u00e1pido y rico de sugerencias, a veces como un l\u00e1tigo, otras como una brisa. Siempre fue m\u00e1s un misionero que un intelectual, un hombre que antes de teorizar la nueva evangelizaci\u00f3n (como hacen tantos pastoralistas) la vive cara a cara desde hace a\u00f1os empujando a sus curas a salir a los cruces de los caminos, a crear nuevas formas de presencia. Esto lo dijo ya a los cardenales en su primer discurso tras la elecci\u00f3n: &#8220;el Esp\u00edritu Santo da a la Iglesia el valor de perseverar y tambi\u00e9n de buscar nuevos m\u00e9todos de evangelizaci\u00f3n, para llevar el Evangelio hasta los extremos confines de la tierra; la verdad cristiana es atrayente y persuasiva porque responde a la necesidad profunda de la existencia humana, al anunciar de manera convincente que Cristo es el \u00fanico Salvador de todo el hombre y de todos los hombres. Este anuncio sigue siendo v\u00e1lido hoy, como lo fue en los comienzos del cristianismo, cuando se produjo la primera gran expansi\u00f3n misionera del Evangelio&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">En estos pocos d\u00edas Francisco ha dejado ver, eso s\u00ed, el principio y fundamento de su pontificado: caminar a la luz de Dios para llevar una vida irreprochable, edificar la Iglesia sobre la sangre de Cristo, confesar su Nombre sin renegar de la cruz. Porque de lo contrario las posibles operaciones de reforma ser\u00e1n cosa de manicura, buscar\u00e1n el aplauso de las tribunas pero convertir\u00edan a la Iglesia en una &#8220;ONG piadosa&#8221; (Bergoglio tambi\u00e9n sab\u00eda ser mordaz). Y sabemos que lo que m\u00e1s abomina es lo que llama, en frase tomada de Henri de Lubac, &#8220;la mundanidad espiritual&#8221;. Es cierto que en estos doce d\u00edas Francisco ha prodigado tambi\u00e9n la predicaci\u00f3n de la misericordia, de la bondad y la ternura de un Dios que nunca se cansa de perdonar. Quiz\u00e1s este entretejido de severidad\u00a0 y dulzura sea uno de los signos de identidad de su pontificado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n era importante escuchar sus primeros mensajes hacia el exterior de la Iglesia. Y precisamente ah\u00ed encontramos sendos juicios de fondo sobre su ministerio petrino.\u00a0 La denuncia de la visi\u00f3n seg\u00fan la cual el hombre se reduce a aquello que produce y a aquello que consume como una de las insidias m\u00e1s peligrosas para nuestro tiempo; y de la dictadura del relativismo que deja a cada uno como medida de s\u00ed mismo y pone en peligro la convivencia porque no puede haber verdadera paz sin verdad. Asuntos en los que tambi\u00e9n se hace evidente la continuidad de fondo con su predecesor.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se espera con atenci\u00f3n la forma en que Francisco va a concretar el ejercicio de su ministerio de Sucesor de Pedro. Algunos signos (por ejemplo su insistencia en denominarse obispo de Roma) indican el deseo de proseguir y profundizar la senda se\u00f1alada por Juan Pablo II en la enc\u00edclica Ut Unum Sint, en el sentido de encontrar un ejercicio del Primado que sin reducir su exigencia teol\u00f3gica pueda ser mejor entendido y aceptado por las Iglesias de Oriente y las comunidades de la Reforma. Sin olvidar que Benedicto XVI, a lo largo de sus ocho a\u00f1os y sobre todo con su \u00faltima decisi\u00f3n, ha producido un movimiento en esa direcci\u00f3n cuya magnitud a\u00fan no podemos evaluar totalmente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Despu\u00e9s de una semana de construcciones y contraposiciones virtuales de los medios, y de un entusiasmo a veces contaminado por la frivolidad, la imagen de dos hermanos que han sido sucesivamente llamados a calzar las sandalias del pescador ha quedado para la historia de una Iglesia que sigue caminando entre las persecuciones del mundo y las consolaciones de Dios. Es una imagen que transmite de golpe la certeza serena y pac\u00edfica que deber\u00eda embargar a todo el pueblo de Dios. No sabemos lo que Benedicto y Francisco han hablado. Pero hemos visto su abrazo y su mirada com\u00fan al que conduce la barca de la Iglesia. Aunque lo hace a trav\u00e9s de hombres que elige, &#8220;porque as\u00ed lo ha querido&#8221;.<\/p>\n<p align=\"right\">Es un art\u00edculo del director editorial de la Cadena Cope, Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, en P\u00e1ginas Digital del 26\/03\/2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Doce d\u00edas con el Papa Francisco, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n &#8220;Necesit\u00e1bamos una visi\u00f3n de m\u00e1s all\u00e1 de Europa&#8221;, confiesa el cardenal canadiense Marc Ouellet a la revista Maclean&#8217;s. Seg\u00fan su propia perspectiva Francisco es un pastor que llega de Am\u00e9rica del Sur; muy cercano a su pueblo, como si fuese un p\u00e1rroco. 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