{"id":36327,"date":"2016-06-21T01:36:24","date_gmt":"2016-06-21T06:36:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-humilde-vinador-a-simple-peregrino-editorial-ecclesia\/"},"modified":"2016-06-21T01:36:24","modified_gmt":"2016-06-21T06:36:24","slug":"de-humilde-vinador-a-simple-peregrino-editorial-ecclesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-humilde-vinador-a-simple-peregrino-editorial-ecclesia\/","title":{"rendered":"De  humilde vi\u00f1ador a simple peregrino \u2013 editorial Ecclesia"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Con dos frases para la antolog\u00eda, desde dos balcones distintos y en atardecida y con mirada de la entera comunidad eclesial y humana dirigida hacia \u00e9l, <strong>Benedicto XVI<\/strong>, nuestro querido papa ya em\u00e9rito, ha uncido para siempre su persona y su espl\u00e9ndido ministerio petrino y nos ha legado, en vida, un sencillo e interpelador testamento.<\/p>\n<p align=\"justify\">La primera de las frases la pronunci\u00f3 desde el balc\u00f3n central de la bas\u00edlica vaticana en el atardecer del 19 de abril de 2005. Dec\u00eda as\u00ed: \u201cDespu\u00e9s del gran Papa Juan Pablo II, los cardenales me han elegido a m\u00ed, un simple y humilde trabajador de la vi\u00f1a del Se\u00f1or\u201d. Y la segunda frase, que todav\u00eda tenemos fresca y viva en el coraz\u00f3n, el \u201csoy, simplemente, un peregrino que empieza la \u00faltima etapa de su peregrinaci\u00f3n en esta tierra\u201d, la pronunci\u00f3 tambi\u00e9n al atardecer, en este caso del 28 de febrero de 2013, desde el balc\u00f3n del palacio apost\u00f3lico de Castelgandolfo. Hab\u00edan pasado siete a\u00f1os, diez meses y once d\u00edas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ambas frases nos revelan la extraordinaria personalidad humana y cristiana del hasta Pastor Supremo de la Iglesia. \u00a0Y es que, como ha escrito el padre Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, \u201clos \u00faltimos dos d\u00edas del pontificado de Benedicto XVI quedar\u00e1n ciertamente sellados en la memoria de innumerables personas y marcar\u00e1n una etapa importante, nueva e in\u00e9dita, de la historia de la Iglesia en camino. Para muchos ha sido casi un descubrimiento de la humanidad y de la espiritualidad del Papa; para otros una confirmaci\u00f3n de su humilde y a la vez alt\u00edsima vida en la fe\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entre ambas frases quedan la memoria y el legado de un pontificado intenso, extenso, hermoso y, ante todo y sobre todo, eclesial y cristiano, coronado con una renuncia libre y prof\u00e9tica y unas \u00faltimas intervenciones p\u00fablicas, repletas de luz, de testimonio y de ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando el lunes 11 de febrero escrib\u00edamos con premura y conmoci\u00f3n esta p\u00e1gina editorial de nuestra revista, habl\u00e1bamos de cuatro grandes actitudes, pensamientos y sentimientos que nos embargan en aquella hora: respeto, reconocimiento, agradecimiento y confianza.\u00a0 Ahora no solo las reiteramos, sino que incluso las subrayamos y enfatizamos. Porque adem\u00e1s creemos que Benedicto XVI ha sabido llenar de responsabilidad y de esperanza estas jornadas para la historia. Nos ha ayudado a vivir sin traumas, sin dolores a\u00f1adidos y con renovada confianza y esperanza en Jesucristo, el Se\u00f1or de la Iglesia, esta indiscutiblemente seria y trascedente situaci\u00f3n. Y lo ha hecho, fiel a su estilo de humilde trabajador de la vi\u00f1a del Se\u00f1or y de peregrino. Si a lo largo de estos a\u00f1os, la cuesti\u00f3n de Dios, el primado de Dios, en medio de un mundo que se empe\u00f1a y se aferra en vivir como si Dios no existiera, ha sido su gran prioridad, con su renuncia y con estas hermos\u00edsimas jornadas, Benedicto XVI ha querido contribuir a situar a Dios como el centro de la vida de la Iglesia y como la mejor apuesta para la entera humanidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Acci\u00f3n de gracias, s\u00ed, a Dios por estas semanas. Acci\u00f3n de gracias tambi\u00e9n a Benedicto XVI por su servicio de estos ocho a\u00f1os y por su despedida tan serena, cabal y entra\u00f1able. Y qu\u00e9 todos aprendamos y testimoniemos que no hay mejor modo ni camino para vivir en cristiano que siendo humildes trabajadores de la vi\u00f1a del Se\u00f1or y simples y sencillos peregrinos. Junto a ello, redoblemos las aut\u00e9nticamente cristianas y eclesiales actitudes, a las que nos referimos en el comentario editorial de la pasada semana, de cara al c\u00f3nclave y a la elecci\u00f3n del nuevo Papa, a quien,\u00a0 aun sin conocerlo y como dijo Benedicto XVI el 28 de febrero, expresamos ya nuestra reverencia y obediencia incondicional.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y \u00a0mientras tanto, ya por los anales y anaqueles de la historia, en medio del bosque o del jard\u00edn, se dibuja, tan justamente engrandecida y aleccionadora, silente y elocuente,\u00a0 una \u00a0silueta. En las manos lleva el Rosario y el Breviario, y en la mirada, el horizonte justo hacia la monta\u00f1a santa a la que el peregrino se encamina. Es, s\u00ed, la silueta, la figura, un tanto ya, por el paso del tiempo, de las fatigas y de las siembras, encorvada y como siempre luminosa, de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Papa de la Iglesia cat\u00f3lica durante ocho apasionantes y febriles a\u00f1os, a\u00f1os de gracias a raudales del Se\u00f1or del tiempo y de la historia, del \u00fanico Se\u00f1or de la Iglesia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con dos frases para la antolog\u00eda, desde dos balcones distintos y en atardecida y con mirada de la entera comunidad eclesial y humana dirigida hacia \u00e9l, Benedicto XVI, nuestro querido papa ya em\u00e9rito, ha uncido para siempre su persona y su espl\u00e9ndido ministerio petrino y nos ha legado, en vida, un sencillo e interpelador testamento. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-humilde-vinador-a-simple-peregrino-editorial-ecclesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDe  humilde vi\u00f1ador a simple peregrino \u2013 editorial Ecclesia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36327","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36327"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36327\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}