{"id":36347,"date":"2016-06-21T01:37:54","date_gmt":"2016-06-21T06:37:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-un-rayo-en-un-cielo-sereno-articulo-de-jose-luis-restan-sobre-la-renuncia-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-06-21T01:37:54","modified_gmt":"2016-06-21T06:37:54","slug":"como-un-rayo-en-un-cielo-sereno-articulo-de-jose-luis-restan-sobre-la-renuncia-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-un-rayo-en-un-cielo-sereno-articulo-de-jose-luis-restan-sobre-la-renuncia-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"Como un rayo en un cielo sereno:  Art\u00edculo de Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n sobre la renuncia de Benedicto XVI"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Resulta enormemente sencillo adherirse a la que dec\u00eda la Nota firmada por el Cardenal Rouco a las pocas horas de que Benedicto XVI anunciase al mundo su renuncia al Ministerio de Pedro: \u201cestamos afectados y como hu\u00e9rfanos por una decisi\u00f3n que nos llena de pena, pues nos sent\u00edamos seguros e iluminados por su riqu\u00edsimo magisterio y por su cercan\u00eda paternal\u201d. As\u00ed tal cual me he sentido yo mientras bajaba trastabillando las escaleras de COPE para contar en antena la noticia que a priori menos hubiese deseado contar. Y sin embargo\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">Basta un instante para escuchar y mirar, para dejar que la palabra de este Papa m\u00fasico y te\u00f3logo entre en la mente y el coraz\u00f3n, para darte cuenta de la grandeza de su servicio hasta el \u00faltimo d\u00eda. El pasado viernes ante ciento cincuenta seminaristas de Roma, su di\u00f3cesis, Benedicto XVI abr\u00eda su coraz\u00f3n de par en par. Quiz\u00e1s nos dejaba una especie de testamento, aunque seguro que a \u00e9l no le gusta que hablemos as\u00ed. Hablaba de Pedro, el rudo pescador de Galilea, \u201cese hombre lleno de pasi\u00f3n, de deseo del Reino de Dios\u201d, ese hombre que sin embargo ha ca\u00eddo, ha pecado, y que a pesar de todo ha permanecido prendido a la mirada de Jes\u00fas. Y por eso, s\u00f3lo por eso, se le encarg\u00f3 ser la piedra, el cimiento del edificio de la Iglesia. Casi le recorre a uno un escalofr\u00edo al pensar que el hombre Joseph Ratzinger era plenamente consciente de que ahora Pedro es precisamente \u00e9l. Pedro que en su ancianidad va a ser llevado a donde no quiere.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y as\u00ed la mente brillante y el coraz\u00f3n sensible que los cardenales llamaron a guiar la nave hace poco menos de ocho a\u00f1os, ahora se encamina al silencio del claustro para sencillamente orar. Nada hay m\u00e1s \u00fatil ni m\u00e1s pr\u00e1ctico que pueda hacer por la Iglesia, madre y esposa, ahora que siente escapar las fuerzas f\u00edsicas y que experimenta la mordedura del cansancio tambi\u00e9n en el esp\u00edritu. Demasiado bien conoce las encrucijadas de esta hora, las claves de la cultura, la profundidad de la herida de este tiempo. Un tiempo para el que se requiere un vigor de cuerpo y de alma que \u00e9l no teme confesar sencillamente que siente perder cada d\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es muy posible que de este modo el Papa Ratzinger haya pensado ahorrar a la Iglesia la agon\u00eda de un periodo indefinido en el que dif\u00edcilmente hubiese podido mantener el impulso necesario para la renovaci\u00f3n eclesial y para la nueva evangelizaci\u00f3n, sus dos grandes pasiones de estos a\u00f1os. Nos deja un legado inmenso de obras y palabras, una doctrina comparable a la de los grandes Padres de los primeros siglos, una acci\u00f3n de gobierno que ha llevado rigor y transparencia a la osamenta de la Iglesia, depurando inercias y malas pr\u00e1cticas encastradas durante decenios. Y sobre todo nos deja su simpat\u00eda profunda por el coraz\u00f3n del hombre, por su b\u00fasqueda atormentada, por su nobleza nunca apagada. Nos deja su sonrisa de ternura comprensiva con males que \u00e9l hab\u00eda desentra\u00f1ado con precisi\u00f3n de cirujano, sin olvidar nunca que semejantes sombras nunca podr\u00e1n ahogar totalmente la br\u00fajula del coraz\u00f3n humano que apunta al Infinito.<\/p>\n<p align=\"justify\">En la noche romana del pasado viernes nos explicaba que los cristianos somos siempre, en cierto modo, como extranjeros en el mundo: porque no nos asimilamos a la moda, al ambiente, a la cultura dominante en el mundo. Y sin embargo sabemos que el futuro es de Dios, y por tanto tambi\u00e9n nuestro. El \u00e1rbol de la Iglesia no es un \u00e1rbol moribundo, no debemos dejarnos impresionar por los profetas de desventuras: porque la Iglesia se renueva siempre de nuevo, siempre renace. No se trata del falso optimismo de quienes dicen: \u201cno pasa nada, toda va bien\u201d. No, \u00e9l conoce bien las graves ca\u00eddas que nos afligen y cu\u00e1ntas cosas (siempre demasiadas) no marchan bien en la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero mirando a los ojos de los futuros sacerdotes de la ciudad de los ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, Benedicto XVI ha querido recordarles que \u201csi bien aqu\u00ed o all\u00e1 la Iglesia muere a causa de los pecados de los hombres, a causa de nuestra falta de fe, ella siempre nace de nuevo\u201d. El futuro es realmente de Dios, qu\u00e9 clara y consciente es \u00e9sta certeza en el coraz\u00f3n del Papa: por eso la Iglesia no muere, porque pese a las miserias de sus miembros y a la hostilidad del mundo, lleva consigo la semilla de la vida eterna. Bien lo ha dicho el Cardenal Decano: \u201csu palabra ha sido como un rayo en medio de un cielo sereno\u201d. As\u00ed han sido estos a\u00f1os de pontificado, \u00a1tenemos tanto que agradecer!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resulta enormemente sencillo adherirse a la que dec\u00eda la Nota firmada por el Cardenal Rouco a las pocas horas de que Benedicto XVI anunciase al mundo su renuncia al Ministerio de Pedro: \u201cestamos afectados y como hu\u00e9rfanos por una decisi\u00f3n que nos llena de pena, pues nos sent\u00edamos seguros e iluminados por su riqu\u00edsimo magisterio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-un-rayo-en-un-cielo-sereno-articulo-de-jose-luis-restan-sobre-la-renuncia-de-benedicto-xvi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComo un rayo en un cielo sereno:  Art\u00edculo de Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n sobre la renuncia de Benedicto XVI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36347","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36347"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36347\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}