{"id":36421,"date":"2016-06-21T01:43:40","date_gmt":"2016-06-21T06:43:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/y-se-hizo-hombre-por-roberto-esteban-duque\/"},"modified":"2016-06-21T01:43:40","modified_gmt":"2016-06-21T06:43:40","slug":"y-se-hizo-hombre-por-roberto-esteban-duque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/y-se-hizo-hombre-por-roberto-esteban-duque\/","title":{"rendered":"&#8220;Y se hizo hombre\u201d, por Roberto Esteban Duque"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Mis recuerdos de navidad m\u00e1s persistentes (los m\u00e1s humanos y profundos) son relativos a las ra\u00edces, al lugar de nacimiento, donde el pueblo sustenta con esperanza y sabidur\u00eda bellas tradiciones religiosas, preparando as\u00ed el aut\u00e9ntico porvenir, manteniendo al hombre al servicio de una causa mayor y vinculando la vida a su verdadero origen y destino, haciendo el tiempo permeable a lo eterno, renovando la alianza de lo humano y lo divino, de la historia y de Dios presente en ella.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando llega la Nochebuena, en Mira -una delicia de pueblo enclavado en la Sierra baja de Cuenca, vertiginoso en sus calles empinadas y sereno en su dilatada vega- irrumpe con gozo, finalizada \u201cla Misa del Gallo\u201d, la costumbre de cantar la \u201calb\u00e1\u201d a la Virgen, unos sencillos y dignos versos donde los m\u00e1s j\u00f3venes (los extinguidos \u201cquintos\u201d) reconocen y adoran con sus voces, acompa\u00f1adas de guitarras y bandurrias, el misterio celebrado ante el asombro y la alegr\u00eda de todos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Si le preguntamos a cualquier hombre sensato sobre el motivo por el que en navidad se imponen desde el interior los sentimientos enterrados durante largo tiempo, experimentando una poderosa atracci\u00f3n hacia el bien en una ternura que se quiere \u00a0eterna; si le decimos al hombre cabal cu\u00e1l es la causa por la que ahora se abren las puertas que permanec\u00edan selladas con obstinaci\u00f3n de espanto y brota como un fuego m\u00edstico antes apagado; si solicitamos su humana respuesta para encontrar una raz\u00f3n por la que se busca a la familia, como si lo externo apenas importase al descubrir el valor de lo interior, como si el cielo fuese lo m\u00e1s parecido a un hogar, ese hombre exclamar\u00eda con la espontaneidad propia de la infancia que se trata de un tiempo de fraternidad fundado en la filiaci\u00f3n, de alegr\u00eda por tener entre nosotros a Aquel que, en expresi\u00f3n de <strong>San Atanasio<\/strong>, \u201cse hizo hombre para que nosotros lleg\u00e1ramos a ser Dios\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Navidad es el nacimiento m\u00e1s conmovedor de un ni\u00f1o sobre el que gravita el abisal misterio y donde confluyen la omnipotencia y la indefensi\u00f3n, la fuerza de un Dios que nace en la debilidad y la dependencia de su madre. Navidad es la creciente vigilancia del amor de un hombre y una mujer cuyo gozo, circundado por la pobreza y las dificultades, descansa en la presencia de un ni\u00f1o donde cristaliza el cumplimiento de las promesas de Dios para todos los hombres. Navidad es una cueva utilizada como establo por los monta\u00f1eros de Bel\u00e9n; un lugar oscuro, apenas reconocible; el santuario de Dios donde la Sagrada Familia se hace acreedora del car\u00e1cter sagrado de la vida al poner su morada un Dios cercano entre nosotros. Navidad es el gesto del don tan absoluto como escandaloso: \u201cTanto am\u00f3 Dios al mundo que ha dado a su Hijo\u201d (<em>Jn<\/em> 3, 16), la celebraci\u00f3n de la infinita dignidad del hombre, llamado a la alianza y comuni\u00f3n divinas, en permanente \u00e9xodo y acogida de todo hombre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tras el pecado de nuestros primeros padres, Ad\u00e1n y Eva, Dios no abandon\u00f3 al hombre, sino que les prometi\u00f3 un Salvador (<em>Gn<\/em> 3,15), cuyo nacimiento tendr\u00eda lugar en Bel\u00e9n (<em>Mi<\/em> 5,1), de la estirpe de David (<em>Is<\/em> 11,1), que se le pondr\u00eda por nombre \u201cEmmanuel\u201d, que significa Dios con nosotros (<em>Is<\/em> 7,14).<\/p>\n<p align=\"justify\">Descendiente de David, su misi\u00f3n ser\u00e1 redentora. Toda la vida de Cristo es redentora, cualquier acto de Jes\u00fas posee un valor trascendente de salvaci\u00f3n, porque son actos del Verbo encarnado. Su vida cotidiana en familia, su trabajo en Nazaret, su entera vida oculta, creciendo y viviendo como uno de nosotros, nos revelan, como afirma <strong>San Josemar\u00eda<\/strong>, que la existencia humana, el quehacer corriente y ordinario, tiene un sentido divino.<\/p>\n<p align=\"justify\">La encarnaci\u00f3n hace que todas las cosas asuman un car\u00e1cter sagrado. Dios se hace hombre, entra en la historia y la \u201cdeifica\u201d; el hombre deviene as\u00ed signo sacramental del Dios encarnado. Para <strong>Chesterton<\/strong>, desde la encarnaci\u00f3n, cada cosa material es un signo sagrado. La representaci\u00f3n del Bel\u00e9n, el \u00e1rbol de Navidad, la cena de Nochebuena en familia, los regalos de Navidad\u2026tienen un sentido profundo que nace de la realidad misma de la encarnaci\u00f3n: \u201cLa idea de corporizar el afecto, esto es, de ponerlo en un cuerpo, es la enorme y primigenia idea de la encarnaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">La misma paz entre los hombres s\u00f3lo es posible desde la encarnaci\u00f3n. Nos lo recuerda <strong>Benedicto XVI<\/strong> en su Mensaje con motivo de la celebraci\u00f3n de la XLVI Jornada Mundial de la Paz: \u201cDios mismo, mediante la encarnaci\u00f3n del Hijo, y la redenci\u00f3n que \u00e9l llev\u00f3 a cabo, ha entrado en la historia, haciendo surgir una nueva creaci\u00f3n y una alianza nueva entre Dios y el hombre (cfr. <em>Jr<\/em> 31, 31-34), y d\u00e1ndonos la posibilidad de tener \u201cun coraz\u00f3n nuevo\u201d y \u201cun esp\u00edritu nuevo\u201d (<em>Ez<\/em> 36, 26).<\/p>\n<p align=\"justify\">A esta exaltaci\u00f3n de la naturaleza humana, sacralizada porque el Verbo se hizo carne, se unir\u00e1 como consecuencia de la encarnaci\u00f3n la adopci\u00f3n de hijos (<em>G\u00e1<\/em> 4, 4-5): somos hijos en el Hijo; el alimento para el alma: \u201cechado en un pesebre\u201d (<em>Lc<\/em> 2, 12) para saciarnos con el trigo de su carne; as\u00ed como alcanzar una mayor bienaventuranza: \u201cquien por m\u00ed entrare ser\u00e1 salvo, y entrar\u00e1 y saldr\u00e1, y hallar\u00e1 pastos\u201d (<em>Jn <\/em>10,9).<\/p>\n<p align=\"justify\">El tiempo de navidad nos revela una verdad esencial, incomprensible para un hombre empe\u00f1ado en asirse a honores y poderosos medios, cautivo y enemigo de s\u00ed mismo: <em>lo grande sucede en lo peque\u00f1o<\/em>. La historia es el formidable drama de una alegr\u00eda que, en medio de dificultades, concibe fraternidad. Dios desciende y se acerca a los hombres por el camino de hacerse peque\u00f1o. Desprovisto de todo, en la soledad y el abandono de los hombres, revestido de la fragilidad y humildad de la carne humana de un ni\u00f1o, desapercibido y carente de dignidades humanas, el esc\u00e1ndalo de la Palabra hecha carne ser\u00e1 el de un Dios que nos da al Hijo, para que \u00e9ste a su vez, amante del cuidado y del amor por lo d\u00e9bil, dando fruto a trav\u00e9s de una vida entregada, d\u00e9 la vida a quienes creen en \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta verdad debe aplicarse al cristiano de nuestros d\u00edas, envuelto tambi\u00e9n en debilidad, pero portador de una promesa de vida y esperanza para el mundo en la persona de un ni\u00f1o esperado con amor. El cristiano, convencido de ser una minor\u00eda, ser\u00e1 capaz de crecer y transformarlo todo, sin renunciar a su fe y a la fidelidad del don recibido. Atento siempre a lo peque\u00f1o y pobre, al amor por los peque\u00f1os, construir\u00e1 algo nuevo por medio de una entrega generosa, de un camino de amor concreto en el que transmitir un cuidado humano y divino.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con motivo de la encarnaci\u00f3n, en ninguna persona como en la Virgen \u2013nos recuerda <strong>Santo Tom\u00e1s de Aquino-<\/strong>, las tres divinas personas encuentran alegr\u00eda en vivir en su alma llena de gracia. A ella, la \u201calb\u00e1\u201d de mi pueblo, y tambi\u00e9n a San Jos\u00e9 el olvidado, el hombre justo, con una justicia m\u00e1s parecida a la divina que a la humana. Y todas las \u201calb\u00e1s\u201d del alma en honor al Dios que se hizo hombre -como afirma el Credo- \u201cpor nosotros los hombres y por nuestra salvaci\u00f3n\u201d, para salvarnos reconcili\u00e1ndonos con Dios y para que conoci\u00e9semos as\u00ed el amor de Dios, para ser nuestro modelo de santidad y hacernos \u201cpart\u00edcipes de la naturaleza divina\u201d (<em>2 P<\/em> 1,6).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Roberto Esteban Duque<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mis recuerdos de navidad m\u00e1s persistentes (los m\u00e1s humanos y profundos) son relativos a las ra\u00edces, al lugar de nacimiento, donde el pueblo sustenta con esperanza y sabidur\u00eda bellas tradiciones religiosas, preparando as\u00ed el aut\u00e9ntico porvenir, manteniendo al hombre al servicio de una causa mayor y vinculando la vida a su verdadero origen y destino, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/y-se-hizo-hombre-por-roberto-esteban-duque\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab&#8220;Y se hizo hombre\u201d, por Roberto Esteban Duque\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36421","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36421"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36421\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}