{"id":36446,"date":"2016-06-21T01:45:36","date_gmt":"2016-06-21T06:45:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/juan-bautista-el-gran-mensajero-de-jesus-de-nazaret\/"},"modified":"2016-06-21T01:45:36","modified_gmt":"2016-06-21T06:45:36","slug":"juan-bautista-el-gran-mensajero-de-jesus-de-nazaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/juan-bautista-el-gran-mensajero-de-jesus-de-nazaret\/","title":{"rendered":"Juan Bautista, el gran mensajero de Jes\u00fas de Nazaret"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0En este tiempo de adviento que significa espera y esperanza, la liturgia cristiana de la Iglesia nos recuerda y nos pone de ejemplo a san Juan Bautista como el gran precursor y mensajero que nos anuncia y nos ense\u00f1a el modo de prepararnos para celebrar y conmemorar, un a\u00f1o m\u00e1s, el nacimiento o natividad de Jes\u00fas de Nazaret en Bel\u00e9n de Jud\u00e1 como el Mes\u00edas, Salvador de la Humanidad, en este mundo tan materialista, \u00a0injusto y ego\u00edsta que sufrimos.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien, en el a\u00f1o 28 de nuestra era, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes Antipas tetrarca de Galilea, y Anas y Caif\u00e1s, pont\u00edfices jud\u00edos, Juan, hijo de Isabel y del sacerdote Zacar\u00edas, aparece en el desierto: \u201cBautizando y predicando un bautismo para el perd\u00f3n de los pecados\u201d (Mc. 1,4). Era un joven y apasionado asceta que vest\u00eda de pieles de camello y com\u00eda las langostas y miel silvestre. Mucha gente de buena fe de Judea y toda la de Jerusal\u00e9n acud\u00edan a verle, confesaban sus pecados y les bautiza en el ri\u00f3 Jord\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Sin embargo a muchos fariseos y saduceos que ven\u00edan a que los bautizara, les\u00a0 llamaba: \u201cRaza de v\u00edboras, dad frutos que pide la conversi\u00f3n, (Mt. 3, 7). El pueblo jud\u00edo que esperaba la venida del Mes\u00edas anunciada por los profetas, le pregunta, si \u00e9l es el Mes\u00edas, respondi\u00e9ndole: \u201cDetr\u00e1s de mi viene el que es m\u00e1s fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os bautiz\u00f3 con agua, pero \u00e9l os bautizar\u00e1 con el Esp\u00edritu Santo\u201d (Lc. 3, 15-17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Difundida su fama por Galilea, \u201cJes\u00fas de Nazaret se presenta ante Juan para que lo bautice, pero Juan Bautista intenta disuadirlo dici\u00e9ndole: \u201cEl que necesita ser bautizado soy yo por ti\u201d. Jes\u00fas insiste: \u201cEs necesario que as\u00ed sea para que se cumpla toda justicia. Entonces, accede a bautizarlo y apenas Jes\u00fas es bautizado, se abrieron los cielos y vieron al Esp\u00edritu Santo en forma de paloma que ven\u00eda sobre \u00e9l y oyendo una voz que dec\u00eda: \u201c\u00c9ste es mi Hijo amado en quien yo me complazco\u201d (Mt. 3.16 -17). El bautismo que Juan Bautista practicaba era el de inmersi\u00f3n en el agua del r\u00edo Jord\u00e1n, en el lugar de Betania.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto que creci\u00f3 su fama entre el pueblo jud\u00edo que lleg\u00f3 a ser una de las personas de mayor m\u00e1s prestigio e influencia en Judea. El pueblo le consideraba un profeta. Var\u00edas personas se imaginaban que era el profeta Elias resucitado y otras cre\u00edan que era el mismo Mes\u00edas. Para Juan Bautista la penitencia consist\u00eda en recibir el bautismo, dar limosna y\u00a0 enmendar\u00a0 las costumbres y tradiciones malas jud\u00edas. Llevaba una vida de un riguroso asceta en el\u00a0 comer, beber y vestir. El tono de sus predicaciones era severo y \u00e1spero y en las que aparecen los pobres como personas bien dispuestas para entrar en el Reino de Dios. Sus disc\u00edpulos hac\u00edan una vida muy austera, ayunaban frecuentemente y ten\u00edan un aire de tristeza y melancol\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Los fariseos, saduceos y sacerdotes jud\u00edos de Jerusal\u00e9n, al ver la multitud de gentes de\u00a0 Judea y\u00a0 Galilea que ven\u00edan a verle y a ser bautizados, mandan una comisi\u00f3n a preguntarle: \u201cQui\u00e9n era? Les contesta: \u201cYo no soy el Mes\u00edas\u201d. Ellos le replicaron: \u00bf\u201cEres acaso Elias o\u00a0 un profeta igual a Mois\u00e9s\u201d?. Le responde: \u201cNo\u201d. Pues, dinos: \u201c\u00bfQui\u00e9n eres?, para darles respuesta a los que nos han enviado. \u00bfQu\u00e9 dices de ti mismo\u201d? Juan les manifiesta: \u201cYo soy la voz que clama en el desierto, enderezar el camino del Se\u00f1or, como ense\u00f1a el profeta Isa\u00edas\u201d. Le preguntan: \u201c\u00bfPor qu\u00e9, pues bautizas, si no eres ni el Cristo ni Elias ni uno de los profetas\u201d? Les responde: \u201cYo bautizo con agua, pero en medio de vosotros est\u00e1 uno que no conoc\u00e9is, que viene detr\u00e1s de mi a quine yo soy digno de desatarle las correas de sus sandalias\u201d (Jn. 1,19- 28).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Al d\u00eda siguiente, Juan Bautista al ver a Jes\u00fas que ven\u00eda hacia \u00e9l, exclama: \u201cHe aqu\u00ed el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es de quien yo dije, detr\u00e1s\u00a0 de mi viene un hombre que est\u00e1 puesto delante de m\u00ed porque exist\u00eda antes que yo. Yo no le conoc\u00eda, pero el que me envi\u00f3 a bautizar con agua, me dijo: Aquel sobre quien veas bajar el Esp\u00edritu Santo y posarse sobre \u00e9l, ese es el que bautiza con el Esp\u00edritu Santo. Y yo le he visto y he dado testimonio que \u00e9ste es el Hijo de Dios\u201d (Jn 1, 29-34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los disc\u00edpulos de Juan Bautista al o\u00edrle esto, se acercan a Jes\u00fas y le siguen. Entonces, les presunta: \u201c\u00bfQue busc\u00e1is\u201d? Ellos le responden: \u201cRab\u00ed, donde vives\u201d. Les dice: \u201cVenid y lo ver\u00e9is\u201d. Fueron con \u00e9l, vieron donde viv\u00eda y se quedaron con \u00e9l aquel d\u00eda. Uno de estos era Andr\u00e9s, hermano de Sim\u00f3n, que al verle le dice: \u201cHemos encontrado al Mes\u00edas\u201d. Le lleva junto a Jes\u00fas, quien al verle, le dice: \u201cT\u00fa eres Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, te llamar\u00e1s Pedro, que significa piedra\u201d (Jn. 1, 37-42).\u00a0 El otro disc\u00edpulo era Juan, hermano de Santiago, hijos de Zebedeo, que contaba a la saz\u00f3n 21 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Bautista sol\u00eda decirle a Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y de Perea y casado con la hija de Hareth, rey de Petra: \u201cNo te est\u00e1 permitido tener a Herod\u00edas, la mujer de tu hermano\u201d, por lo que ella le aborrec\u00eda y quer\u00eda matarle, pero no pod\u00eda, porque Herodes Antipas respetaba a Juan Bautista al saber que era un hombre justo y santo. Sin embargo, para complacer a la ambiciosa y apasionada a Herod\u00edas, tamb\u00eden, estaba casada con su hermano Felipo, le encierra en la fortaleza de Mechero, edificada por Alejandro Janeo y reconstruida por Herodes, el Grande, en uno de los lugares m\u00e1s abruptos al Este del\u00a0 Mar Muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Sus disc\u00edpulos le visitan en la c\u00e1rcel de Macaronte y le cuentan el milagro que Jes\u00fas hizo resucitando al hijo de la viuda de Na\u00edm, y c\u00f3mo las gentes daban gloria a Dios diciendo: \u201cUn gran profeta ha surgido entre nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo\u201d. Juan Bautista al o\u00edrles esto, manda a dos disc\u00edpulos para que le pregunten: \u201c\u00bfEres t\u00fa el que has de venir, o debemos esperar a otro?\u201d. Jes\u00fas les responde: \u201cId y contad a Juan Bautista lo que est\u00e1is viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen y se anuncia a los pobres la Buena Nueva\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los disc\u00edpulos de Juan se marcharon, Jes\u00fas se puso a hablar a la gente sobre la personalidad de Juan Bautista, dici\u00e9ndoles: \u201c\u00bfQu\u00e9 salisteis a ver en el desierto?, \u00bfUna ca\u00f1a agitada por el viento? \u00bfUn hombre elegantemente vestido? \u00a1No!. Los que visten elegantemente viven con molicie en los palacios. Entonces, \u00bfqu\u00e9 salisteis a ver?\u00a0 \u00bfA un profeta? S\u00ed, es m\u00e1s que un profeta, pues de \u00e9l se escribi\u00f3, he aqu\u00ed que yo env\u00edo delante de ti a mi mensajero que preparar\u00e1 delante de ti tu camino. En verdad os digo, que no ha surgido entre los hombres ninguno m\u00e1s grande que Juan Bautista, con todo el\u00a0 m\u00e1s peque\u00f1o en el Reino de los cielos es mayor que \u00e9l\u201d. (Lc. 7, 18-28)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Herodes Antipas celebra una fiesta con motivo de sus cumplea\u00f1os\u00a0 a la que invita a una serie notable de invitados. Entonces, la hija de Herod\u00edas, llamada Salom\u00e9, ambiciosa y disoluta como su madre, que ella hab\u00eda tenido de su primer marido Felipe, entra en la sala del banquete, baila y ejecuta admirablemente danzas ante los comensales, que hab\u00eda aprendido estando en Roma, siendo el delirio de todos ellos, especialmente de Herodes Antipas, quien le dice: \u201cP\u00eddeme lo que quieras que yo te lo dar\u00e9\u201d. Es m\u00e1s, le jura: \u201cTe dar\u00e9 lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salom\u00e9 sale de la sala del banquete y pregunta a su madre Herod\u00edas: \u201c\u00bfQu\u00e9 voy a pedirle?\u201d. Ella le dice: \u201cLa cabeza de Juan Bautista\u201d. Salom\u00e9 entra apresuradamente en la sala del banquete donde estaba Herodes Antipas con sus invitados, y le dice: \u201cQuiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan Bautista\u201d. Herodes Antipas se llena de tristeza, pero no queriendo desairarla a causa de su juramento dado a Salom\u00e9 en presencia de los comensales, ordena al instante a uno de sus guardias le traiga la cabeza de Juan Bautista. El guardia le corta la cabeza en la c\u00e1rcel, trae en una bandeja y se la da Salom\u00e9, la cual, a su vez, se la entrega a su madre Herod\u00edas. Enterados sus disc\u00edpulos de tan cruel e injusto asesinato, recogen su cad\u00e1ver y le dan sepultura (Mc. 6,14-29).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Juan Bautista muere vilmente asesinado aproximadamente el mes septiembre del a\u00f1o 29 o 30 de la Era cristiana, despu\u00e9s de haber permanecido en la c\u00e1rcel durante cinco meses. Sus disc\u00edpulos no se extinguir\u00e1n con su muerte, sino que pervivir\u00e1n durante varios siglos formando la escuela juanista, distinta al cristianismo, que practicaba el bautismo de inmersi\u00f3n en el agua y las ense\u00f1anzas del Juan Bautista. Seg\u00fan cuenta san Jer\u00f3nimo la odiosa y cruel Herod\u00edas perfor\u00f3 la lengua de Juan Bautista con un pu\u00f1al como lo hiciera Fulvia con la cabeza de Cicer\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, el rey Hareth de Petra derrota y venga el repudio de su hija con la que Herodes Antipas estaba casado. El pueblo jud\u00edo consider\u00f3 esta derrota como un castigo merecido por el asesinato de Juan Bautista. Los evangelistas no dan el nombre de la hija de Herod\u00edas ni el lugar del martirio de Juan Bautista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Seg\u00fan Flavio Josefo la hija de Herod\u00edas se llamaba Salom\u00e9 (A. I. 18, 5.4), y el lugar de su martirio fue en la\u00a0 fortaleza de Macaronte, donde tambien se celebr\u00f3 el dicho banquete, (Ant. Jud., XVIII, 119). Dicha fortaleza era una casa regia, suntuosa y con hermosas habitaciones. Seg\u00fan Plinio (Natur. Hist., 16,72), era la m\u00e1s aguerrida de Palestina, despu\u00e9s de la de Jerusal\u00e9n,\u00a0 que serv\u00eda para controlar a los \u00e1rabes nabateos junto al Mar Muerto en la comarca de Sodoma. Salom\u00e9 casar\u00e1 con el etnarca Filipo, que muere en el a\u00f1o 34, y volver\u00e1 a casar con Arist\u00f3bulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Informado Herodes Antipas del \u00e9xito popular de Jes\u00fas por su predicaci\u00f3n evang\u00e9lica y por sus milagros que arrastraban a muchedumbre de gentes galileas a seguirle y escucharle, y perplejo ante unos que dec\u00edan que era Juan Bautista que hab\u00eda resucitado, otros que era Elias que hab\u00eda aparecido, y otros que hab\u00eda resucitado uno de los antiguos profetas, dice: \u201cA Juan le decapit\u00e9 yo. \u00bfQui\u00e9n es, pues, este de quien oigo tantas cosas?, pues quer\u00eda verle\u201d (Mt.\u00a0 9, 1-9).<\/p>\n<p align=\"justify\">Jos\u00e9 Barros Guede<\/p>\n<p align=\"justify\">A Coru\u00f1a, diciembre del 2012<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0En este tiempo de adviento que significa espera y esperanza, la liturgia cristiana de la Iglesia nos recuerda y nos pone de ejemplo a san Juan Bautista como el gran precursor y mensajero que nos anuncia y nos ense\u00f1a el modo de prepararnos para celebrar y conmemorar, un a\u00f1o m\u00e1s, el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/juan-bautista-el-gran-mensajero-de-jesus-de-nazaret\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJuan Bautista, el gran mensajero de Jes\u00fas de Nazaret\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36446","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36446","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36446"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36446\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36446"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36446"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36446"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}