{"id":36515,"date":"2016-06-21T01:51:12","date_gmt":"2016-06-21T06:51:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/editorial-ecclesia-la-brujula-del-concilio-vaticano-ii-acoger-la-novedad-en-la-continuidad\/"},"modified":"2016-06-21T01:51:12","modified_gmt":"2016-06-21T06:51:12","slug":"editorial-ecclesia-la-brujula-del-concilio-vaticano-ii-acoger-la-novedad-en-la-continuidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/editorial-ecclesia-la-brujula-del-concilio-vaticano-ii-acoger-la-novedad-en-la-continuidad\/","title":{"rendered":"Editorial Ecclesia &#8211; La br\u00fajula del Concilio Vaticano II: acoger la novedad en la continuidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Desde el comienzo de su ministerio apost\u00f3lico petrino, hace ya m\u00e1s de siete a\u00f1os y medio, Benedicto XVI ha querido dejar clara la vigencia y la necesidad del Concilio Vaticano II. Emblem\u00e1tico result\u00f3 al respecto\u00a0 su discurso a los miembros de la Curia Romana en las v\u00edsperas de la Navidad de 2005, en el cuadrag\u00e9simo aniversario de la clausura del Concilio. Entonces el Santo Padre\u00a0 fij\u00f3 el criterio preciso de la hermen\u00e9utica de la continuidad para entender y aplicar el Vaticano II. Entonces y a lo largo de estos a\u00f1os, haciendo uso de la gr\u00e1fica y acertada imagen de su antecesor Juan Pablo II, el Papa ha reiterado que el \u00faltimo Concilio Ecum\u00e9nico es la br\u00fajula de la Iglesia de hoy, \u00abuna br\u00fajula \u2013afirm\u00f3 el pasado 10 de octubre- que permite a la barca de la Iglesia navegar en mar abierto, en medio de las tempestades o de la calma, para llegar a la meta\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Significa lo anterior que el Concilio Vaticano II, en absoluto,\u00a0 fue un error o una equivocaci\u00f3n, sino un acontecimiento extraordinario, un don de Dios, que, insertado en la dos veces milenaria tradici\u00f3n y comuni\u00f3n eclesiales y con sus veinte concilios ecum\u00e9nicos precedentes, se\u00f1ala el camino de la Iglesia. Evitando manique\u00edsmo, dicotom\u00edas o dial\u00e9cticas vanas, falsas y est\u00e9riles, el Papa insiste \u2013y as\u00ed lo hizo, una vez m\u00e1s en su espl\u00e9ndida homil\u00eda de la misa de apertura del A\u00f1o de la Fe (ver p\u00e1ginas 28 y 29) \u00aben la necesidad de regresar, por as\u00ed decirlo, a la \u201cletra\u201d del Concilio, es decir, a sus textos, para encontrar tambi\u00e9n en ellos su aut\u00e9ntico \u201cesp\u00edritu\u201d, y he repetido que la verdadera herencia del Vaticano II se encuentra en ellos\u00bb. Esta referencia a los documentos, esta unidad entre <em>letra<\/em> y <em>esp\u00edritu<\/em> del Vaticano II,\u00a0 \u00abevita caer \u2013prosigui\u00f3 el Pont\u00edfice- en los extremos de nostalgias anacr\u00f3nicas o de huidas hacia adelante, y permite acoger la novedad en la continuidad\u00bb.\u00a0Y en la misma l\u00ednea explic\u00f3 al d\u00eda siguiente (ver p\u00e1ginas 30 y 31) lo que era hace medio siglo y debe seguir siendo ahora el verdadero y necesario \u00abaggiornamiento\u00bb de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No se debe, pues, mirar con recelo al Vaticano II o culparle, de un modo u otro, de todos o de algunos de los \u00abmales\u00bb que actualmente puedan afligirnos. La resistencia, fosilizaci\u00f3n o inmovilismo ante \u00e9l no son actitudes eclesiales. El Concilio ha de ser asumido, sentido y vivido por todos los miembros de la Iglesia con sentimientos y actitudes de gozo, acogida, comuni\u00f3n, disponibilidad y apertura. Nadie debe tampoco apropiarse indebidamente de \u00e9l e,\u00a0 invocando su supuesto <em>esp\u00edritu,<\/em> auspiciar o provocar\u00a0 disidencia, ruptura o\u00a0 discontinuidad. Repit\u00e1moslo con palabras de Benedicto XVI: hay que acoger, hay que seguir acogiendo la novedad del Concilio en la continuidad. Porque este es su verdadero valor, esta es su br\u00fajula. Porque al igual que no se puede prescindir del Vaticano II, tampoco se puede prescindir del resto de los concilios. Y este, como los anteriores necesita de un tiempo, de un proceso hist\u00f3rico prolongado para acabar de dar sus verdaderos frutos. Y este tiempo, este proceso hist\u00f3rico debe ser respetado por todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la homil\u00eda del pasado 11 de octubre, Benedicto XVI fij\u00f3 otra luminosa clave para entender y vivir el Concilio y, en suma, para entender y vivir la misi\u00f3n actual de la Iglesia. \u00abLos padres conciliares \u2013dijo- quer\u00edan volver a presentar la fe de modo eficaz; y si se abrieron con confianza al di\u00e1logo con el mundo moderno, era porque estaban seguros de su fe, de la roca firme sobre la que se apoyaban\u00bb. Con esta afirmaci\u00f3n, el Papa\u00a0pon\u00eda el dedo en la llaga dos realidades muy a tener en cuenta. En primer lugar, en el error que supone asumir\u00a0 en nombre del Vaticano II las mentalidades dominantes -con toda su carga de relativismo y materialismo-, error y tentaci\u00f3n lamentablemente acontecidos, con alguna frecuencia, en el primer postconcilio y\u00a0 tambi\u00e9n ahora. Y en segundo lugar, en la reivindicaci\u00f3n de la validez del aut\u00e9ntico y \u00fanico Vaticano II \u00abpara profundizar en el dep\u00f3sito de la fe\u00bb que Cristo ha confiado a su Iglesia para que esta la viva, sirva y transmita a una humanidad hoy en crisis y tantas veces descre\u00edda y en vertiginosa transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y para este camino de la Iglesia, m\u00e1xime con ocasi\u00f3n del A\u00f1o de la Fe, la br\u00fajula es el Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el comienzo de su ministerio apost\u00f3lico petrino, hace ya m\u00e1s de siete a\u00f1os y medio, Benedicto XVI ha querido dejar clara la vigencia y la necesidad del Concilio Vaticano II. 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