{"id":36577,"date":"2016-06-21T01:56:05","date_gmt":"2016-06-21T06:56:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cardenal-martini-y-la-sinfonia-dramatica-de-la-iglesia-por-jose-luis-restan-director-editorial-cadena-cope-en-paginas-digital-05092012\/"},"modified":"2016-06-21T01:56:05","modified_gmt":"2016-06-21T06:56:05","slug":"el-cardenal-martini-y-la-sinfonia-dramatica-de-la-iglesia-por-jose-luis-restan-director-editorial-cadena-cope-en-paginas-digital-05092012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cardenal-martini-y-la-sinfonia-dramatica-de-la-iglesia-por-jose-luis-restan-director-editorial-cadena-cope-en-paginas-digital-05092012\/","title":{"rendered":"El cardenal Martini y la sinfon\u00eda dram\u00e1tica de la Iglesia, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial Cadena Cope en P\u00e1ginas Digital 05\/09\/2012"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">&#8220;En la Iglesia las diferencias de temperamento y de sensibilidad, lo mismo que las diversas interpretaciones sobre las urgencias de cada tiempo, expresan la ley de la comuni\u00f3n: la pluriformidad en la unidad&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Son palabras del arzobispo de Mil\u00e1n, <strong>\u00c1ngelo Scola<\/strong>, durante el funeral por su predecesor en la c\u00e1tedra de San Ambrosio, el Cardenal <strong>Carlo Mar\u00eda Martini<\/strong>. Y en medio de la cascada, a veces poco armoniosa, de im\u00e1genes y de palabras que ha provocado la muerte del purpurado jesuita, me parece que constituyen la orientaci\u00f3n m\u00e1s serena y decisiva para ponderar una figura tan potente como controvertida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Martini ha sido sobre todo un creyente en Jesucristo, un hombre de Iglesia a la que ha servido con lealtad. Y no es decir poco, ya que a trav\u00e9s de p\u00e1ginas enteras dedicadas a su alabanza en algunos medios, apenas se encuentra rastro de esa ra\u00edz sin la que toda su vida se hace incomprensible. La paradoja es que un hombre tan celebrado por la gran prensa (en tiempos en que \u00e9sta dispensa la hiel a manos llenas cuando se trata de la Iglesia) haya tenido que convivir toda la vida con una imagen que no le correspond\u00eda en absoluto. Para muchos de los que ahora le aplauden Martini habr\u00eda sido el gran antagonista, la otra cara de la moneda, el anti-Papa, el hombre siempre inc\u00f3modo con la propia Iglesia en la que hab\u00eda nacido y que le hab\u00eda llamado a las responsabilidades m\u00e1s altas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero la realidad es testaruda. Cuando ten\u00eda 52 a\u00f1os y era rector de la Universidad Gregoriana, Juan Pablo II le eligi\u00f3 para regir una de las di\u00f3cesis m\u00e1s importantes del mundo. Era muy joven, apenas ten\u00eda experiencia pastoral y no era un secreto que su visi\u00f3n de las cosas no era coincidente en varios aspectos con la de un Papa que sin\u00a0 embargo, nunca dej\u00f3 de confiar en \u00e9l, incluso cuando algunas de sus tomas de posici\u00f3n p\u00fablicas pod\u00eda interpretarse como una discrepancia, discreta o clamorosa. Martini no ha sido un &#8220;extra\u00f1o&#8221; al curso eclesial de los \u00faltimos treinta a\u00f1os, m\u00e1s bien ha sido un protagonista evidente, mimado por unos y discutido por otros, pero siempre en su casa.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mucho se ha hablado tambi\u00e9n de su relaci\u00f3n con Joseph Ratzinger, antes y despu\u00e9s de la llegada de \u00e9ste a la sede de Pedro. Eran coet\u00e1neos y les un\u00eda su condici\u00f3n intelectual, su pasi\u00f3n por el di\u00e1logo y su deseo de encontrar una reconciliaci\u00f3n entre la Iglesia y lo mejor de la modernidad. Adem\u00e1s, y \u00e9ste es un hecho documentado, se profesaron siempre mutua estima y respeto, dentro de sus an\u00e1lisis y propuestas discrepantes. Mientras Martini cultiv\u00f3 sobre todo los debates \u00e9ticos e institucionales y centr\u00f3 en ellos su batalla por la renovaci\u00f3n de la Iglesia, Ratzinger siempre se apasion\u00f3 por la naturaleza del acontecimiento cristiano y centr\u00f3 su mirada en la relaci\u00f3n fe-raz\u00f3n como clave para una nueva modernidad que salvaguardase la raz\u00f3n y la libertad como camino hacia el Misterio. Ambos reconoc\u00edan que la Iglesia se puso a la defensiva en algunos temas a partir de la Ilustraci\u00f3n y compart\u00edan la certeza de que esa ruta era est\u00e9ril a la larga. Pero mientras Martini realizaba una lectura plomiza de los \u00faltimos doscientos a\u00f1os de vida eclesial, Ratzinger desarrollaba su tesis newmaniana de la renovaci\u00f3n en la continuidad y reclamaba una apertura mutua y una purificaci\u00f3n rec\u00edproca entre fe y raz\u00f3n moderna.<\/p>\n<p align=\"justify\">No se trata de decir que todo ha sido un camino de rosas. La sinfon\u00eda de la Iglesia se compone\u00a0 a lo largo de la historia con disonancias y dolores, con tensiones que s\u00f3lo la misericordia y el perd\u00f3n que obra la gracia de Dios pueden resolver en un impulso constructivo. Y en esto Martini ha dado y ha recibido. En su largo protagonismo ha cosechado cr\u00edticas ciertamente amargas y no pocas veces injustas; pero a su vez ha causado tambi\u00e9n dolor, por ejemplo cuando ha impugnado p\u00fablicamente la Humanae Vitae, aquella enc\u00edclica que cost\u00f3 sangre sudor y l\u00e1grimas a Pablo VI, esa enc\u00edclica que Benedicto XVI considera prof\u00e9tica, precisamente una expresi\u00f3n de aut\u00e9ntica modernidad cristiana.<\/p>\n<p align=\"justify\">En todo caso el cardenal Martini es mucho m\u00e1s que la caricatura de intelectual enfadado con su Iglesia, que nos han transmitido estos d\u00edas los que siguen acariciando la pretensi\u00f3n de controlarla desde las cabinas de mando del poder medi\u00e1tico, econ\u00f3mico o pol\u00edtico. La iron\u00eda del Esp\u00edritu Santo ha querido que sea precisamente el Cardenal Scola\u00a0 (caricaturizado tambi\u00e9n por algunos como el anti-Martini) quien trace su verdadero perfil, el que vale definitivamente para la Iglesia: el de un pastor atento a la realidad contempor\u00e1nea, dispuesto a acoger a todos, apasionado por el ecumenismo y el di\u00e1logo interreligioso, siempre en busca de caminos de reconciliaci\u00f3n por el bien de la Iglesia y de la sociedad civil. Evidentemente todo esto lo hizo con su propio estilo, con su personalidad y su temperamento que no le ahorraron choques y amarguras, no pocas desde la orilla de quienes de empe\u00f1aron hasta el final en instrumentalizarle. Pero todo eso debe verse ya\u00a0 con una serena piedad desde la Jerusal\u00e9n celeste que siempre anhel\u00f3 transitar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;En la Iglesia las diferencias de temperamento y de sensibilidad, lo mismo que las diversas interpretaciones sobre las urgencias de cada tiempo, expresan la ley de la comuni\u00f3n: la pluriformidad en la unidad&#8221;. 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