{"id":36602,"date":"2016-06-21T01:58:04","date_gmt":"2016-06-21T06:58:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-una-situacion-de-crisis-se-ve-concrementamente-el-amor-de-dios\/"},"modified":"2016-06-21T01:58:04","modified_gmt":"2016-06-21T06:58:04","slug":"en-una-situacion-de-crisis-se-ve-concrementamente-el-amor-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-una-situacion-de-crisis-se-ve-concrementamente-el-amor-de-dios\/","title":{"rendered":"En una situaci\u00f3n de crisis se ve concrementamente el amor de Dios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por Javier Prades,<\/strong> rector de la Universidad Eclesi\u00e1stica de San D\u00e1maso en P\u00e1ginas Digital del 24\/07\/2012<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n social en Espa\u00f1a nos obliga a reflexionar sobre las cuestiones propuestas en el Comit\u00e9 Cient\u00edfico Internacional de <em>Oasis<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay duda de que las condiciones econ\u00f3micas en las que se encuentra nuestro pa\u00eds son objetivamente muy dif\u00edciles. La reciente decisi\u00f3n de una intervenci\u00f3n extraordinaria de la Uni\u00f3n Europea para sanear los bancos espa\u00f1oles no resuelve un panorama que sigue siendo incierto. A las dificultades ya conocidas del mercado laboral, que ha elevado el n\u00famero de desempleados a cifras r\u00e9cord, se a\u00f1ade la inseguridad en el sector financiero. La percepci\u00f3n del riesgo econ\u00f3mico y social es un t\u00f3pico en cualquier conversaci\u00f3n. Aunque la gente com\u00fan no est\u00e9 en condiciones de conocer realmente hasta qu\u00e9 punto los datos difundidos por la prensa se corresponden con la realidad, emerge ya una pregunta tan sencilla como dram\u00e1tica: \u00bfcu\u00e1les ser\u00e1n las consecuencias de la crisis para nosotros y para nuestras familias? Varias generaciones de espa\u00f1oles se plantean esta pregunta por primera vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto social se enmarcan una serie de pol\u00e9micas frente a la religi\u00f3n cat\u00f3lica, que es algo recurrente en Espa\u00f1a. Nuestra historia favorece que las cr\u00edticas asuman las connotaciones de un anticlericalismo agresivo y poco dispuesto al di\u00e1logo. La prensa laicista ha intensificado en los \u00faltimos meses sus ataques contra las actividades y las ense\u00f1anzas cat\u00f3licas, que van desde el debate sobre la educaci\u00f3n a la doctrina sobre la homosexualidad, desde la discusi\u00f3n sobre la blasfemia a la denuncia de los presuntos beneficios fiscales de la Iglesia[1]. Varios partidos de izquierda han acusado a la Iglesia de aprovecharse de tales beneficios (el caso de la exenci\u00f3n del IBI) y han lanzado una campa\u00f1a pol\u00edtica para modificar la situaci\u00f3n legal. En esa discusi\u00f3n era inevitable que apareciese la pregunta sobre el papel social de los cat\u00f3licos en una sociedad plural como la espa\u00f1ola. Precisamente de este \u00faltimo aspecto del problema se ocupa nuestra reflexi\u00f3n[2].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo interesante desde el punto de vista cultural es que varios columnistas, de matriz ideol\u00f3gica distinta, han querido intervenir en defensa del valor social de la acci\u00f3n de la Iglesia y de otras entidades sin \u00e1nimo de lucro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el peri\u00f3dico <em>La Vanguardia<\/em> (Barcelona) Antoni Puigverd reivindica la dimensi\u00f3n comunitaria de la vida humana como necesaria para superar el individualismo que nos ha hecho tan fr\u00e1giles y nos ha dejado a merced de falsos ideales. Se\u00f1ala, adem\u00e1s, c\u00f3mo la crisis ha acabado con la confianza que todos hab\u00edamos puesto en el dinero como ideal de la vida. No basta el dinero, dice, hace falta algo m\u00e1s profundo para sostener la existencia. Y Puigverd revindica la dimensi\u00f3n social de esta b\u00fasqueda de esa otra cosa, insistiendo en el hecho de que &#8220;el sentido social b\u00e1sico es la pertenencia a una comunidad&#8221;[3]. A pesar de que, a su juicio, este sentido comunitario ha resultado profundamenta da\u00f1ado tanto por la izquierda como por la derecha, el autor capta un signo de esperanza en la presencia de iniciativas sociales a favor de los m\u00e1s necesitados, y cita como ejemplo la experiencia del Banco de alimentos de Barcelona. Las personas que colaboran son felices por dar tiempo y energ\u00eda a esta obra. &#8220;Ahora -escribe el autor- descubrimos que lo que puede salvar la econom\u00eda es dar&#8221; gratuitamente, y no comprar o vender, como normalmente se cree. El art\u00edculo se cierra con una alusi\u00f3n al hecho de que &#8220;la verdadera fuerza procede de la ternura&#8221;, entendida aqu\u00ed tambi\u00e9n como recurso para la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica. Meses despu\u00e9s, Puigverd, frente a la desconfianza de los mercados y de las instituciones econ\u00f3micas internacionales, exhorta al gobierno de la naci\u00f3n a &#8220;buscar la unidad de todos&#8221;, que no es un discurso ret\u00f3rico, sino la \u00fanica posibilidad de no acabar en un conflicto muy peligroso. Ante la incapacidad de los pol\u00edticos para asegurar este unidad, &#8220;las familias, las organizaciones caritativas y solidarias, los v\u00ednculos locales y las iniciativas mutuales son el \u00fanico sost\u00e9n tradicional. Que renovar\u00e1 su fuerza. El esp\u00edritu de concordia y el sentido comunitario que anidan en el coraz\u00f3n de nuestras gentes fructificar\u00e1n en los espacios que la pol\u00edtica abandona&#8221;[4].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En el peri\u00f3dico <em>El Mundo<\/em> (Madrid) el pol\u00e9mico Salvador Sostres rechaza m\u00e1s en concreto las acusaciones contra la Iglesia cat\u00f3lica en materia fiscal. Revindica la acci\u00f3n social de la Iglesia, incluso en los t\u00e9rminos de su rendimiento econ\u00f3mico, en comparaci\u00f3n con las acciones de otros sujetos p\u00fablicos o privados: &#8220;Si la Iglesia cobrara por sus servicios, o bien dejara de prestarlos, y tuvieran que asumirlos el Estado o los ayuntamientos, Espa\u00f1a se colapsar\u00eda y el futuro ser\u00eda una ilusi\u00f3n irrealizable&#8221;. En otro p\u00e1rrafo destaca que el servicio eclesial ayuda a la insustituible dimensi\u00f3n espiritual de la vida: &#8220;La Iglesia presta un servicio a la sociedad que ning\u00fan Estado podr\u00eda pagar con dinero: nos dota de sentido, calma nuestra angustia y nos consuela; y nos da esperanza y confianza en nuestras posibilidades. Es en la comuni\u00f3n con Cristo cuando descubrimos que nuestras fuerzas podr\u00edan ser ilimitadas&#8221;[5].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro peri\u00f3dico madrile\u00f1o, <em>La Raz\u00f3n, <\/em>recoge la voz de Jos\u00e9 Mar\u00eda Marco, que relaciona la defensa de la acci\u00f3n social de la Iglesia -a trav\u00e9s de C\u00e1ritas- con la crisis de Occidente. Ante las cr\u00edticas de la izquierda, &#8220;importa poco que la Iglesia ayude a 2.764.719 personas al a\u00f1o (&#8230;). Tampoco parece importar que la religi\u00f3n ayude a aliviar los sufrimientos de la gente y que fomente una actitud m\u00e1s solidaria. Es evidente que la salida de la crisis requerir\u00e1 una nueva actitud ante la vida y ante los dem\u00e1s. El Gobierno no podr\u00e1 ayudarnos como hasta ahora, y tendremos que colaborar m\u00e1s con los dem\u00e1s, proceder a una nueva consideraci\u00f3n de lo p\u00fablico que nos comprometa con m\u00e1s intensidad. Vamos a depender m\u00e1s unos de otros, y menos del Estado. Una de las formas de comprender la crisis en Occidente consiste en comprobar el grado de resistencia que ofrecen a este cambio sociedades tan estatalizadas como las nuestras. La espa\u00f1ola se est\u00e1 mostrando m\u00e1s abierta y dispuesta al cambio de lo que generalmente se esperaba. El ejemplo que da la Iglesia cat\u00f3lica resulta crucial&#8221;[6].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los grav\u00edsimos datos de la crisis econ\u00f3mica y social, por una parte, y la dureza de las acusaciones ideol\u00f3gicas, por otra, convierten nuestra situaci\u00f3n -si podemos hablar as\u00ed- en un laboratorio privilegiado donde poner a prueba lo que el cardenal Scola ha llamado &#8220;el inicio de la tercera fase de Oasis&#8221;. Es decir, \u00bfC\u00f3mo podemos interrogar a Occidente a partir del trabajo desarrollado en el di\u00e1logo con los cristianos de Oriente y con los musulmanes? \u00bfQu\u00e9 reflejo puede tener este di\u00e1logo sobre una concepci\u00f3n de vida buena y de buen gobierno en las sociedades occidentales?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos limitamos a enumerar algunos puntos para enriquecer la reflexi\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante todo, hay que tomar nota de que, de un contexto particularmente ideologizado por lo que respecta a la percepci\u00f3n de Dios y la religi\u00f3n -como es el espa\u00f1ol- emerge un juicio a primera vista parad\u00f3jico. La concepci\u00f3n cristiana de Dios como amor (<em>Deus caritas est<\/em>) sigue siendo rechazada por muchos desde el punto de vista te\u00f3rico. Prueba de ello es el hecho de que la afirmaci\u00f3n doctrinal correcta no consigue cambiar, ni siquiera disminuir, la opini\u00f3n hostil a la fe cristiana. Sin embargo, estas mismas posiciones que critican la doctrina cristiana, en cuanto que son adversarias de las instituciones eclesiales, no consiguen negar el valor social y civil de <em>C\u00e1ritas<\/em> y de las diversas entidades de voluntariado y asistencia a los necesitados que nacen de la fe vivida. Ni siquiera las opiniones m\u00e1s directamente contrarias a la realidad cat\u00f3lica han expresado estos d\u00edas una cr\u00edtica a la acci\u00f3n caritativa de los cristianos. Puede parecer obvio, pero no lo es en absoluto. Recordemos que no han faltado en la historia del ate\u00edsmo occidental duras acusaciones contra la caridad cristiana. Pensemos, por citar los ejemplos m\u00e1s conocidos, en el sarcasmo de Nietzsche respecto del amor cristiano, o en la cr\u00edtica marxista, donde la &#8220;caridad&#8221; se convirti\u00f3 en la caricatura de una actitud completamente ineficaz -y por tanto objetivamente inaceptable- para cambiar el mundo. Nunca ser\u00eda la caridad la que conseguir\u00eda la igualdad entre los hombres, sino la justicia obtenida mediante el an\u00e1lisis econ\u00f3mico y el poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la cr\u00f3nica period\u00edstica vemos c\u00f3mo la conveniencia de enfatizar la naturaleza de &#8220;universal concreto&#8221;, t\u00edpica del acontecimiento cristiano, resulta pertinente en el debate p\u00fablico. La dureza de la crisis, y por tanto la innegable realidad de la necesidad de muchos hombres y mujeres, hace que tampoco los columnistas de la prensa laicista piensen en criticar el servicio material de asistencia a los m\u00e1s pobres. No se oye hablar del vituperado &#8220;asistencialismo&#8221; como en tiempos no lejanos, cuando se proclamaba que deb\u00eda ser la administraci\u00f3n estatal la \u00fanica que garantizara todos los servicios sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su realizaci\u00f3n hist\u00f3rica, como de hecho est\u00e1 sucediendo, no se contesta hoy la &#8220;ciudadan\u00eda social&#8221; de la acci\u00f3n de <em>C\u00e1ritas<\/em>. Parece leg\u00edtimo deducir que esto implica un reconocimiento impl\u00edcito de la conveniencia humana de la visi\u00f3n cristiana del amor. Y aqu\u00ed se puede abrir tambi\u00e9n, quiz\u00e1 indirectamente, una v\u00eda de acceso al Dios que es amor. Ante la gratuidad del amor que se expresa en la atenci\u00f3n a las familias m\u00e1s expuestas a la crisis, se despierta una -casi- inevitable consonancia con las exigencias m\u00e1s profundas del coraz\u00f3n humano. Hasta tal punto que los periodistas presentan estas experiencias en su valor antropol\u00f3gico, civil y social. Nadie hasta ahora se ha escandalizado por el hecho de que los hombres necesitados sean ayudados por sus conciudadanos mediante una libre iniciativa social. No resuena el eco del rechazo decimon\u00f3nico contra los ideales de la humanidad, como el suced\u00e1neo a\u00fan &#8220;religioso&#8221; del viejo ideal de un cristianismo en declive (v\u00e9ase el ejemplo de Stirner[7]).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta estima por la gratuidad y la solidaridad concreta se ha &#8220;delineado&#8221; partiendo del apoyo real a las personas necesitadas. Ahora, nos toca a los creyentes espa\u00f1oles leerla en toda su profundidad teologal y cultural. Unas recientes palabras de Benedicto XVI nos pueden introducir en esta tarea: &#8220;Nosotros buscamos un Dios que no truena a lo lejos, sino que entra en nuestra vida y en nuestro sufrimiento. (&#8230;) No necesitamos un discurso irreal de un Dios lejano y de una fraternidad que no compromete. Estamos en busca del Dios cercano. Buscamos una fraternidad que, en medio de los sufrimientos, sostiene al otro y as\u00ed ayuda a seguir adelante. Despu\u00e9s de este concierto [en el Teatro de la Scala de Mil\u00e1n] muchos ir\u00e1n a la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica &#8211; al Dios que se ha metido en nuestros sufrimientos y sigue haci\u00e9ndolo. Al Dios que sufre con nosotros y por nosotros, y as\u00ed ha capacitado a los hombres y las mujeres para compartir el sufrimiento de los dem\u00e1s y para transformarlo en amor&#8221;[8]. El Papa revindica con fuerza una comprensi\u00f3n no puramente discursiva de Dios as\u00ed como una fraternidad comprometida. Son dos caras de la misma moneda, que o est\u00e1n unidas o desaparecen ambas. Cuando los hombres y las mujeres comparten los sufrimientos del otro y los transforman en amor, Dios deja de ser un discurso irreal y se convierte en un Dios cercano, que sufre con nosotros y por nosotros. Este es el Dios que &#8220;nosotros&#8221; -dice el Papa hablando quiz\u00e1s no s\u00f3lo en nombre de los cristianos- estamos buscando, tal vez incluso sin saberlo. El ap\u00f3stol Juan lo expres\u00f3 con gran claridad: &#8220;Si uno dice: yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. Este es el mandamiento que \u00e9l nos da: que el que ama a Dios, ame tambi\u00e9n a su hermano&#8221; (1 Jn 4, 20-21). El cuarto cap\u00edtulo de la primera Carta de Juan nos ofrece la clave para entrar en nuestro argumento desde el punto de vista teologal, pues enuncia la verdad m\u00e1s universal de la fe cristiana: Dios es amor, mediante su actuaci\u00f3n concreta: el amor que comparte la necesidad del otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo se realiza este universal concreto en el tiempo y el espacio de la historia? La comunicaci\u00f3n de la verdad sobre el Dios que es amor no puede m\u00e1s que testimoniarse. De hecho, esta es la gran categor\u00eda que mantiene unidos el aspecto de verdad y el de caridad en la propuesta cristiana. Lo recuerda de nuevo san Juan: &#8220;Ninguno vio jam\u00e1s a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y Su amor se hace perfecto en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en \u00e9l, y \u00c9l en nosotros: en que \u00c9l nos ha dado su Esp\u00edritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre ha mandado al Hijo para ser el Salvador del mundo&#8221; (1 Jn 4, 12-14). Para poder &#8220;ver&#8221; al Dios invisible no hay otro camino que el testimonio de aquellos que, habi\u00e9ndolo encontrado, lo hacen cercano medianto el amor mutuo. \u00bfNo es acaso esta la pista que nos indican, si bien de modos muy distintos, los art\u00edculos rese\u00f1ados? Y, por otra parte, \u00bfno es \u00e9ste, con toda claridad, el camino que nos propone con autoridad Benedicto XVI? San Agust\u00edn, gran conocedor de san Juan, lo expres\u00f3 de un modo particularmente afortunado con su famosa f\u00f3rmula: &#8220;<em>non vincit nisi veritas, victoria veritatis est caritas<\/em>&#8220;. Es decir, s\u00f3lo puede vencer la verdad -y no cualquier soluci\u00f3n de compromiso fundada en el consenso- y no hay ninguna otra victoria de la verdad que no sea el amor por los dem\u00e1s[9]. El gran obispo africano hablaba en el a\u00f1o 411 a los cat\u00f3licos de Cartago (\u00a1no muy lejos del lugar donde nos encontramos ahora!), en tiempos de gran turbaci\u00f3n eclesial por el conflicto donatista. Su serm\u00f3n se refer\u00eda a la actitud que hab\u00eda que tener frente a los adversarios. Nos puede servir de gu\u00eda tambi\u00e9n en el debate en que nos encontramos. El testimonio, como v\u00ednculo intr\u00ednseco entre verdad y caridad, confirma ser adecuado al objetivo de transmitir el cristianismo en cuanto universal concreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Para terminar, a modo de conclusi\u00f3n, nos limitaremos a sugerir algunas implicaciones metodol\u00f3gicas de cuanto hemos expuesto para fomentar una vida buena en nuestra sociedad en crisis[10].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la rese\u00f1a de art\u00edculos de prensa emerge tanto el valor de la gratuidad para la econom\u00eda como el sentido comunitario arraigado en el coraz\u00f3n del hombre (Puigverd); el servicio integral al hombre que incluye su dimensi\u00f3n espiritual (Sostres) y la disponibilidad al cambio de los estilos de vida frente al estatalismo (Marco). Son todas expresiones que se corresponden f\u00e1cilmente con los grandes principios de la doctrina social de la Iglesia. La circunstancia de los ataques a la Iglesia en el contexto de una profunda crisis social nos ha permitido reconocer el valor universal del compartir y de la gratuidad, y la necesidad de una concepci\u00f3n del hombre que nos permita cambiar nuestros estilos de vida. Partiendo de la acci\u00f3n concreta, le\u00edda y juzgada por la raz\u00f3n, se ensancha el horizonte para comprender la verdadera condici\u00f3n humana y la contribuci\u00f3n propia de los cristianos en las sociedades plurales. Adem\u00e1s, se abre el camino para una purificaci\u00f3n de la comprensi\u00f3n del Dios cristiano, que es caridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este tipo de relaci\u00f3n entre el amor cristiano y la vida social se puede referir tambi\u00e9n a otros &#8220;lugares&#8221; de la experiencia humana como lo son muchas situaciones de sufrimiento causado por la enfermedad f\u00edsica o ps\u00edquica, o por otras circunstancias en las que los hombres sufren el dolor y la incapacidad para comprender, y que son reflejo del mal sobre la vida humana. Desde dentro de estas condiciones se podr\u00eda trazar un camino de testimonio an\u00e1logo al que hemos querido documentar en el frente de la crisis econ\u00f3mica: partiendo de la respuesta a las necesidades concretas, se puede llegar a interactuar con &#8220;la&#8221; necesidad propia de todo hombre, esto es, la de no perderse a s\u00ed mismo, la de salvar la propia vida en todas sus dimensiones individuales y comunitarias, temporales y eternas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo se verificar\u00e1 que la respuesta cristiana, el anuncio de que Dios es amor, sabe interpretar la pregunta humana y puede as\u00ed irradiar toda su luz y su calor en la vida de los hombres y mujeres que buscan a ese &#8220;Dios cercano&#8221; del que nos ha hablado Benedicto XVI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Este texto pertenece a la intervenci\u00f3n en el Comit\u00e9 Cient\u00edfico Internacional Revista Oasis que tuvo lugar en T\u00fanez, entre el 18 y el 21 junio de 2012<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] A modo de ejemplo, en orden cronol\u00f3gico: <em>El Pa\u00eds<\/em> 17\/03\/12: &#8220;Plan Eternidad&#8221;, de Manuel Rivas. <em>La Vanguardia<\/em> 18\/03\/12: &#8220;Trabajo fijo celestial&#8221;, de Pilar Rahola. <em>P\u00fablico<\/em> 04\/04\/12: &#8220;11.000 millones para la Iglesia&#8221;, de Shangay\u00a0Lily. <em>P\u00fablico<\/em> 09\/04\/12: &#8220;El infierno sois vosotros, cristofascistas&#8221;, de Shangay Lily. <em>El Pa\u00eds<\/em> 04\/05\/12: &#8220;Nuestra\u00a0Iglesia\u00a0se est\u00e1 desmoronando&#8221;, de Juan G. Bedoya. <em>P\u00fablico <\/em>23\/05\/12: &#8220;Congreso Mundial de Familias: el negocio del odio&#8221;, de Shangay Lily. <em>El Pa\u00eds<\/em> 29\/05\/12: &#8220;Prohibido escupir al cielo&#8221;, de Juan G. Bedoya. <em>El Mundo<\/em> 29\/05\/12: &#8220;Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho&#8221;, de Dar\u00edo Prieto. <em>El Pa\u00eds<\/em> 02\/06\/12. &#8220;Rezando contra el IBI&#8221;, de Gabriela Ca\u00f1as. <em>El Pa\u00eds<\/em> 03\/06\/12: &#8220;La blasfemia ya no es lo que era&#8221;, de Juan Cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] <em>En passant,<\/em> las acusaciones carecen de fundamento, tanto en lo que se refiere a la cuesti\u00f3n fiscal en un sentido t\u00e9cnico, como respecto a la efectiva capacidad de las asociaciones cat\u00f3licas para sostener a una gran parte de la poblaci\u00f3n en esta coyuntura de emergencia social. No podemos entrar en este debate espec\u00edfico, que excede el objetivo que nos hemos propuesto. Sobre los datos precisos de la exenci\u00f3n, v\u00e9anse los art\u00edculos bien documentados de Isidro Catela Marcos: <em>El Mundo<\/em> 25\/05\/12: &#8220;Deus ibi est&#8221; y <em>Alfa y Omega <\/em>31\/05\/12: &#8220;Para solidaridad: la Iglesia&#8221;. Tambi\u00e9n los comentarios favorables a C\u00e1ritas publicados en prensa: <em>La Vanguardia<\/em> 15\/12\/11: &#8220;C\u00e1ritas denuncia el retroceso del Estado del Bienestar tras atender a un 5% m\u00e1s de pobres que en 2010&#8221;. <em>La Vanguardia<\/em> 15\/12\/11: &#8220;La alarma de C\u00e1ritas&#8221;.<strong> <\/strong><em>La Raz\u00f3n<\/em> 16\/02\/12: &#8220;C\u00e1ritas atendi\u00f3 a 1,1 millones de personas gracias a los fondos del IRPF&#8221;. <em>ABC<\/em> 27\/04\/12: &#8220;C\u00e1ritas contra la crisis&#8221;. <em>ABC<\/em> 24\/05\/12: &#8220;El &#8216;secreto&#8217; de C\u00e1ritas para conseguir empleos&#8221;, de M. Arriazabalaga. <em>El Pa\u00eds<\/em> 26\/05\/12: &#8220;Ceremonias de confusi\u00f3n por el fisco episcopal&#8221;, de Juan G. Bedoya. <em>La Raz\u00f3n<\/em> 04\/06\/12: &#8220;Las ONG de la Iglesia reciben tres veces menos en ayudas que las del PSOE&#8221;, de E. Montalb\u00e1n. Incluso un insidioso editorial de <em>El Pa\u00eds<\/em>, que pone en el punto de mira a la jerarqu\u00eda de la Iglesia cat\u00f3lica, no puede dejar de reconocer &#8220;la tarea asistencial&#8221; de C\u00e1ritas actualmente &#8220;sometida a dura prueba&#8221; en las grav\u00edsimas condiciones de esta crisis. <em>El Pa\u00eds<\/em> 23\/05\/12: &#8220;C\u00e1ritas merece mejor trato&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Antoni Puigverd, &#8220;La fuerza de la ternura&#8221;: <em>La Vanguardia<\/em> 05\/12\/11.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Antoni Puigverd, &#8220;Solos, bajo la lluvia \u00e1cida&#8221;: <em>La Vanguardia<\/em> 21\/05\/12.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Salvador Sostres, &#8220;Los panes y los peces&#8221;: <em>El Mundo<\/em> 22\/05\/12. Tambi\u00e9n en <em>El Mundo<\/em> un destacado columnista, David Gistau, ironiza sobre la incapacidad de la izquierda espa\u00f1ola para medirse con la cuesti\u00f3n religiosa, como se demuestra una vez m\u00e1s en la campa\u00f1a orquestada sobre la exenci\u00f3n del IBI: &#8220;El Cerro&#8221;: <em>El Mundo<\/em> 29\/05\/12.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Jos\u00e9 Mar\u00eda Marco, &#8220;El ejemplo de la Iglesia&#8221;: <em>La Raz\u00f3n<\/em> 31\/05\/12.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] &#8220;Para el cristiano, la historia universal es algo m\u00e1s elvado, en cuanto historia de Cristo o \u2018del hombre&#8217;; para el ego\u00edsta s\u00f3lo la <em>propia<\/em> historia tiene valor, porque \u00e9l quiere desarrollarse s\u00f3lo a <em>s\u00ed mismo<\/em>, no la idea de la humanidad, no el plan de Dios, no las intenciones de la providencia, no la libertad o similar. \u00c9l no se considera un instrumento de la idea o un recept\u00e1culo de Dios, no reconoce misi\u00f3n alguna, no se imagina su existencia en el mundo para contribuir, con su \u00f3bolo obligado, al progreso de la humanidad, sino que vive su vida hasta el fondo, sin preocuparse de si en su comportamiento la humanidad encontrar\u00e1 o no beneficio&#8221;: M. Stirner, <em>L&#8217;Unico e la sua propriet\u00e0<\/em>, Adelphi, Mil\u00e1n 1979, p. 380.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] <em>Discurso del Santo Padre Benedicto XVI<strong>. <\/strong><\/em>Teatro de la Scala de Mil\u00e1n, 01\/06\/12.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Aurelius Augustinus, <em>Sermo de Pace et Caritate <\/em>358, 1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Para una presentaci\u00f3n m\u00e1s articulada de la relaci\u00f3n entre fe cristiana y moralidad compartida por todos, v\u00e9ase A. Scola, <em>Buone ragioni per la vita in comune<\/em>, Mondadori, Mil\u00e1n 2010. 18-34.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Javier Prades, rector de la Universidad Eclesi\u00e1stica de San D\u00e1maso en P\u00e1ginas Digital del 24\/07\/2012 La situaci\u00f3n social en Espa\u00f1a nos obliga a reflexionar sobre las cuestiones propuestas en el Comit\u00e9 Cient\u00edfico Internacional de Oasis. No hay duda de que las condiciones econ\u00f3micas en las que se encuentra nuestro pa\u00eds son objetivamente muy dif\u00edciles. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-una-situacion-de-crisis-se-ve-concrementamente-el-amor-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEn una situaci\u00f3n de crisis se ve concrementamente el amor de Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36602","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36602","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36602"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36602\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}