{"id":36709,"date":"2016-06-21T10:22:03","date_gmt":"2016-06-21T15:22:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-89-aniversario-de-benedicto-xvi-evocacion-de-su-vida-y-talante\/"},"modified":"2016-06-21T10:22:03","modified_gmt":"2016-06-21T15:22:03","slug":"en-el-89-aniversario-de-benedicto-xvi-evocacion-de-su-vida-y-talante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-89-aniversario-de-benedicto-xvi-evocacion-de-su-vida-y-talante\/","title":{"rendered":"En el 89 aniversario de Benedicto XVI, evocaci\u00f3n de su vida y talante"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong><em>En el 89 aniversario de Benedicto XVI, evocaci\u00f3n de su vida y talante<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>JOSEPH RATZNGER-BENEDICTO XVI,\u00a0<\/strong><strong>UN HOMBRE DE PASCUA Y DE ESPERA DE LA PASCUA<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Cuanto m\u00e1s lo pienso, tanto m\u00e1s me parece la caracter\u00edstica esencial de nuestra existencia humana: esperar todav\u00eda la Pascua y no estar a\u00fan en la luz plena, pero encaminarnos confiadamente a ella.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>A la luz del libro autobiogr\u00e1fico &#8220;Mi vida&#8221;, publicado en 1997 y que recoge la existencia de Joseph Ratzinger desde su nacimiento hasta su ordenaci\u00f3n episcopal cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s y su posterior trayectoria como cardenal y Papa hasta la renuncia al ministerio petrino.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Nacido ante la Pascua<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Ser bautizado con la nueva agua se consideraba como un importante signo premonitorio. Siempre ha sido muy grato para m\u00ed el hecho de que, de este modo, mi vida estuviese ya desde el principio inmersa en el misterio pascual, lo cual no pod\u00eda ser m\u00e1s que un signo de bendici\u00f3n&#8221;. Es Joseph Ratzinger quien habla, quien relata, en el referido libro &#8220;Mi vida&#8221;, su nacimiento y su bautismo. Era el 16 de abril de 1927.<\/p>\n<p align=\"justify\">Era s\u00e1bado santo cuando en Martkl junto al Inn, en Baviera, nac\u00eda el anterior\u00a0Sucesor de Pedro. Al d\u00eda siguiente, domingo de Pascua, recib\u00eda las aguas bautismales, reci\u00e9n bendecidas. La Pascua ser\u00e1 ya toda su vida un signo y un reclamo: &#8220;Cuanto m\u00e1s lo pienso, tanto m\u00e1s me parece la caracter\u00edstica esencial de nuestra existencia humana: esperar todav\u00eda la Pascua y no estar a\u00fan en la luz plena, pero encaminarnos confiadamente a ella&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aquel 16 de abril de 1927 era d\u00eda de fr\u00edo y nieve. Al hogar compuesto por el gendarme <strong>Joseph Ratzinger<\/strong> y su esposa <strong>Mar\u00eda<\/strong> llegaba el tercero y \u00faltimo de sus hijos. Le hab\u00edan precedido, <strong>Mar\u00eda<\/strong>, la mayor, y <strong>Georg<\/strong>, el hermano sacerdote y m\u00fasico del Papa.<\/p>\n<p align=\"justify\">Benedicto XVI naci\u00f3 -dicho est\u00e1- en Martkl junto al Inn, junto al r\u00edo Inn, que discurre placentero, agreste y hermoso entre Alemania y Austria y que da su nombre a ciudades como Innsbruck.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero el mismo Ratzinger confiesa que le es dif\u00edcil afirmar cu\u00e1l es realmente su patria chica. Es, eso s\u00ed, &#8220;un hijo genuino del cat\u00f3lico pueblo b\u00e1varo&#8221;, como afirma en el libro &#8220;Mi vida&#8221;, su prologuista, el actual cardenal arzobispo de Mil\u00e1n, monse\u00f1or <strong>Angelo Scola<\/strong>, quien se\u00f1ala, como caracter\u00edsticas propias de los b\u00e1varos &#8220;la alegre participaci\u00f3n en cualquier aspecto humano y un pertinaz sentido del deber&#8221;. Ambos rasgos se observan con nitidez en Joseph Ratzinger: su espl\u00e9ndida humanidad y su acendrado sentido del deber.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Infancia, adolescencia y juventud<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Los diez primeros a\u00f1os de su vida ser\u00e1n un recorrido por distintas localidades del sur de Alemania como Tittmoning, Aschau y Traunstein. Aquellos a\u00f1os, de continuos cambios de domicilio en funci\u00f3n del trabajo ya aludido de su padre, van a marcar, de alguna manera su vida, como lo har\u00e1n aquellos hermos\u00edsimos paisajes de monta\u00f1as y lagos, la doble ra\u00edz cultural -celta y romana- de aquellas tierras, la tan enraizada huella y testimonio en ellas del cristianismo, las celebraciones de las principales fiestas cristianas como la Navidad y la Semana Santa y la presencia de Mar\u00eda Sant\u00edsima en Santuarios como el de Alt\u00f6tting. Se perfilan as\u00ed rasgos esenciales de su vida y de su temperamento como la serenidad, la introspecci\u00f3n, el cultivo de la vida interior, el amor por la familia, el gusto por las cosas sencillas y por la naturaleza y la vivencia plena de los misterios cristianos a trav\u00e9s de la liturgia de la Iglesia, cuya &#8220;inagotable realidad&#8221; le acompa\u00f1\u00f3 y acompa\u00f1a durante su vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">La sombra alargada y funesta del nazismo incipiente tambi\u00e9n se hace presente en estos primeros a\u00f1os de infancia de Ratzinger, cuyo padre supo inculcar a sus hijos el rechazo frontal a esta ideolog\u00eda del mal.<\/p>\n<p align=\"justify\">Son a\u00f1os asimismo en los que en nuestro personaje nacen tambi\u00e9n algunas de sus principales aficiones: la m\u00fasica cl\u00e1sica, de la que su hermano Georg ser\u00e1 excelente profesional, la literatura -incluso sent\u00eda vocaci\u00f3n de poeta&#8230;- y el estudio de las lenguas cl\u00e1sicas como el lat\u00edn y el griego, que tan importantes ser\u00e1n para su futuro como te\u00f3logo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La hora del Seminario<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">En la Pascua de 1939 -tambi\u00e9n la Pascua, como tantas otras veces en su vida-, con doce a\u00f1os, Joseph ingresa en el Seminario Menor de Traunstein. Eran v\u00edsperas de la gran tragedia de la II Guerra Mundial, que estallaba el 1 de septiembre de aquel mismo a\u00f1o. Su hermano fue movilizado para el servicio laboral del Reich y \u00e9l, con dos a\u00f1os menos, ser\u00e1 despu\u00e9s llamado a los servicios antia\u00e9reos de M\u00fanich y tambi\u00e9n al servicio laboral del Reich con azada incluida&#8230; Y, mientras tanto y mientras la muerte, la desolaci\u00f3n y la destrucci\u00f3n crec\u00edan sin cesar y por doquier, Joseph aprovecha al m\u00e1ximo el tiempo para el estudio y la vida interior.<\/p>\n<p align=\"justify\">Otro rasgo definitorio de Ratzinger se va a ir perfilando en aquellos a\u00f1os: su libertad interior, su sentido de la independencia y su conciencia del deber. Y hasta se descubrir\u00e1 poco dotado para el deporte y nada inclinado a la vida militar.<\/p>\n<p align=\"justify\">En mayo de 1945 acaba la guerra y es preciso construir la paz entre tantas y tantas ruinas materiales y espirituales. En noviembre de aquel a\u00f1o vuelve al Seminario: al Seminario de Frisinga. All\u00ed estudia Filosof\u00eda y &#8220;conoce&#8221; a <strong>Agust\u00edn de Hipona<\/strong>,\u00a0su gran maestro para toda su vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s comienza los estudios de Teolog\u00eda en M\u00fanich, donde se encontrar\u00e1 con extraordinarios profesores como <strong>Schamus<\/strong>, <strong>Maier<\/strong>, <strong>Stummer<\/strong>, <strong>M\u00fcrsdorf<\/strong>, <strong>Pascher<\/strong>, <strong>S\u00f6hngen<\/strong>&#8230;\u00a0Entonces Joseph descubrir\u00e1 la ex\u00e9gesis b\u00edblica y su m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico y la ex\u00e9gesis se convertir\u00e1 en el centro de su formaci\u00f3n y posterior trabajo teol\u00f3gico, mientras la liturgia sigue siendo tambi\u00e9n para \u00e9l clave y referencia inexcusables.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se convierte en partidario del movimiento lit\u00fargico, auspiciado a\u00f1os antes por el gran <strong>Odo Casel<\/strong>, monje benedictino.\u00a0Y, &#8220;as\u00ed como hab\u00eda aprendido a comprender el Nuevo Testamento como alma de toda la teolog\u00eda, del mismo modo entend\u00ed la liturgia como el fundamento de la vida, sin cual \u00e9sta acabar\u00eda por secarse&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El sacerdocio<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Acabados sus estudios teol\u00f3gicos y en la v\u00edspera de la ordenaci\u00f3n sacerdotal, el mundo de la docencia y de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica llama a su puerta. Era el verano de 1950. En menos de un a\u00f1o, Joseph recibir\u00e1 la ordenaci\u00f3n sacerdotal mientras comienza a redactar su tesis doctoral -&#8220;Pueblo y Casa de Dios en la ense\u00f1anza sobre la Iglesia de San Agust\u00edn&#8221;-.<\/p>\n<p align=\"justify\">En sus estudios se sumerge en la teolog\u00eda del &#8220;doctor gratiae&#8221; y del jesuita franc\u00e9s <strong>Henri de Lubac<\/strong>. Y el 29 de junio de 1951, fiesta de los santos ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, es ordenado presb\u00edtero. Junto a \u00e9l, fueron tambi\u00e9n ordenados sacerdotes su hermano Georg y otros cuarenta seminaristas. La ordenaci\u00f3n tuvo lugar en la catedral de Frisinga. El ordenante era el cardenal <strong>Faulhaber<\/strong>,\u00a0una m\u00edtica y venerada figura del catolicismo alem\u00e1n entre guerras. Una an\u00e9cdota de aquel radiante d\u00eda quedar\u00e1 grabada en la memoria y en el alma de Joseph: &#8220;En el momento en que el anciano arzobispo impuso sus manos sobre las m\u00edas, un pajarillo -tal vez, una alondra- se elev\u00f3 del altar mayor de la catedral y enton\u00f3 un breve canto gozoso: para m\u00ed fue como si una voz de lo alto me dijese: \u00abva bien as\u00ed, est\u00e1s en el camino justo\u00bb&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante poco m\u00e1s de un a\u00f1o intenso, hermoso y aleccionador fue coadjutor de la parroquia &#8220;La Preciosa Sangre&#8221; de M\u00fanich y en octubre de 1952 fue destinado como formador del Seminario de Frisinga. Meses despu\u00e9s, en julio de 1953, lograba el doctorado en Teolog\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El profesor<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">En el semestre estival de 1953, al quedar vacante la c\u00e1tedra de Teolog\u00eda dogm\u00e1tica y Teolog\u00eda fundamental del Seminario de Frisinga, comienza el tiempo para lo que ser\u00e1 el genuino ministerio sacerdotal de Ratzinger y su gran vocaci\u00f3n: la Teolog\u00eda como profesor, estudioso y publicista.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se suceder\u00e1n distintas circunstancias y avatares de distinto signo, volver\u00e1 a vivir con toda su familia y se encontrar\u00e1 con otro maestro para toda su vida: <strong>San Buenaventura<\/strong> y sus conceptos de historia y revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entrar\u00e1 entonces en contacto con otro de los grandes te\u00f3logos del siglo XX: <strong>Karl Rahner<\/strong>,\u00a0como le suceder\u00e1 despu\u00e9s <strong>con Urs von Balthasar<\/strong>. Su tesis de habilitaci\u00f3n como docente navegar\u00e1 en aguas procelosas ante el recelo del gran Michael Schmaus. Pero finalmente en febrero de 1957 aprobar\u00e1 la habilitaci\u00f3n, mientras iba creciendo el te\u00f3logo fiel y libre -en la libertad de la verdad- que llevaba dentro y mientras se desarrollaba el gran profesor, el magn\u00edfico profesor, siempre pendiente de sus alumnos, siempre de parte del m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Bonn y el Rhin: se ampl\u00edan los horizontes<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">En abril de 1959 -de nuevo, en Pascua- Joseph Ratzinger deja su tierra b\u00e1vara y marcha a Bonn, la entonces capital de la Alemania Occidental, la Alemania libre. Marcha como profesor ordinario de Teolog\u00eda fundamental de la Universidad de Bonn, ciudad sobre el Rhin, como \u00e9l mismo la define. &#8220;El gran r\u00edo, con su navegaci\u00f3n internacional, le daba un sentido de apertura y amplitud de horizontes, de un di\u00e1logo entre las culturas y las naciones que desde hace siglos se encuentran aqu\u00ed y se fecundan rec\u00edprocamente&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">En la Universidad ser\u00e1 compa\u00f1ero de claustro de <strong>Klauser<\/strong>, <strong>Jedin<\/strong>, <strong>Auer<\/strong>, <strong>Hacke<\/strong>r.\u00a0En Bonn conoce al arzobispo de la vecina Colonia, el cardenal <strong>Frings<\/strong>,\u00a0quien lo har\u00e1 su asesor teol\u00f3gico para el Concilio Vaticano II y quien le conseguir\u00e1 el nombramiento oficial de perito conciliar. El Concilio Vaticano II, tanto durante sus sesiones en Roma como en la expectaci\u00f3n con que se segu\u00eda en su Alemania natal, va a marcar la vida y el ministerio de nuestro personaje. Volveremos sobre ello.<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante sus a\u00f1os en Bonn, en vacaciones, el 25 de agosto de 1960, fallece su querido padre. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, fallece su amada madre: &#8220;el 16 de diciembre de 1963 cerr\u00f3 para siempre sus ojos, pero la luz de su bondad permaneci\u00f3 y para m\u00ed se convirti\u00f3 cada vez m\u00e1s en una demostraci\u00f3n concreta de la fe por la que se hab\u00eda dejado moldear. No sabr\u00eda se\u00f1alar una prueba de la verdad de la fe m\u00e1s convincente que la sincera y franca humanidad que \u00e9sta hizo madurar en mis padres y en otras muchas personas que he tenido la ocasi\u00f3n de encontrar&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>M\u00fcnster y Tubinga<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">En febrero de 1964, su hermano Georg, el m\u00fasico, fue nombrado maestro de capilla de la extraordinariamente bella catedral g\u00f3tica de Ratisbona, c\u00e9lebre por sus estilizadas torres ojivales de 105 metros de altura y por sus &#8220;Peque\u00f1os Cantores&#8221;, a quienes desde entonces y hasta su jubilaci\u00f3n dirigi\u00f3 el hermano del Papa.<\/p>\n<p align=\"justify\">Unos meses antes, en agosto de 1963, Joseph hab\u00eda comenzado su actividad docente en M\u00fcnster, en su bien dotada, numerosa y prestigiosa Universidad. El viaje por Alemania de Ratzinger le llevaba ahora al noroeste del pa\u00eds, a una hist\u00f3rica ciudad del land -del Estado- de Renania del Norte-Westfalia. En M\u00fcnster y en Osnabr\u00fcck, en 1648, se firm\u00f3 la llamada paz de Westfalia, que puso fin a la guerra de los treinta a\u00f1os y al enfrentamiento armado entre cristianos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante tres a\u00f1os permaneci\u00f3 Ratzinger en M\u00fcnster, alternando su estancia en esta ciudad con su presencia en Roma durante el Concilio. Los tiempos se tornaron dif\u00edciles, mientras algunos te\u00f3logos se &#8220;crecieron&#8221;&#8230; y la primer\u00edsima recepci\u00f3n del Concilio se polarizaba y divid\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y Joseph ten\u00eda &#8220;nostalgia del sur&#8221;. A\u00f1os antes, en 1959, el te\u00f3logo <strong>Hans K\u00fcng<\/strong> le hab\u00eda ofrecido la segunda c\u00e1tedra de Teolog\u00eda dogm\u00e1tica en Tubinga. Tubinga era mucho Tubinga. Y, aunque hubo de esperar, en el semestre estival de 1966 comenzaba all\u00ed la docencia. Fue decano de la Facultad de Teolog\u00eda. Escribi\u00f3 entonces su quiz\u00e1s principal libro <em>&#8220;Introducci\u00f3n al cristianismo&#8221;<\/em>. Pero el ambiente estaba demasiado revuelto y dividido. &#8220;Antes -escribe en su autobiograf\u00eda- se habr\u00eda podido esperar que las facultades de Teolog\u00eda ser\u00edan un baluarte contra la tentaci\u00f3n marxista. Ahora, sin embargo, suced\u00eda justamente lo contrario: se convert\u00edan en el verdadero centro ideol\u00f3gico&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Ratisbona, la antigua capital imperial sobre el Danubio<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">En 1967 el Estado libre de Baviera abr\u00eda en la ciudad imperial de Ratisbona su cuarta Universidad. A comienzos de 1969, le llega a nuestro personaje la propuesta de asumir la segunda c\u00e1tedra de Teolog\u00eda dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Quer\u00eda desarrollar mi teolog\u00eda en un contexto menos agitado y no quer\u00eda estar implicado en continuas pol\u00e9micas. El hecho de que mi hermano ejerciera en Ratisbona -por lo que la familia pod\u00eda volver a reunirse en un lugar- fue un motivo m\u00e1s que me ayud\u00f3 a decidir el nuevo destino que deb\u00eda ser -era plenamente consciente de ello- definitivamente el \u00faltimo&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ya sabemos que no fue as\u00ed y que de Ratisbona regres\u00f3 a Munich y Frisinga como arzobispo y que de all\u00ed, como cardenal, pas\u00f3 a Roma y que de Roma, en abril -Pascua, de nuevo- de 2005 se convirti\u00f3 en su Obispo y Pastor de la Iglesia Universal&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\">Los a\u00f1os de Ratzinger en Ratisbona fueron m\u00e1s pl\u00e1cidos, bien creativos y notablemente fecundos. Fue tambi\u00e9n decano de la Facultad de Teolog\u00eda y vicerrector de la Universidad. Y, sobre todo, fueron los a\u00f1os de la consolidaci\u00f3n en la elaboraci\u00f3n de su propio proyecto teol\u00f3gico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fueron a\u00f1os donde estrech\u00f3 contacto, admiraci\u00f3n y colaboraci\u00f3n con De Lubac y Balthasar, <strong>Gillmeier<\/strong> y Auer donde entr\u00f3 en comunicaci\u00f3n con <strong>Karl Lehmman<\/strong>,\u00a0donde colabor\u00f3 con la Santa Sede y la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe como miembro de la entonces naciente Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional, donde se insert\u00f3 entre los creadores de la Revista \u201cCommunio\u201d, donde, siguiendo las huellas de <strong>Romano Guardini<\/strong>,\u00a0ensay\u00f3 f\u00f3rmulas de pastoral universitaria, donde escribi\u00f3 su tratado sobre Escatolog\u00eda -para \u00e9l la principal de sus obras- y donde, desde el verano de 1976, su nombre &#8220;sonaba&#8221; para suceder en la sede episcopal de M\u00fanich y Frisinga al gran cardenal <strong>Julius D\u00f6pfner<\/strong>&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Llega, de nuevo, la Pascua<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Y aquellos rumores de nombramiento episcopal pronto le llegaron tambi\u00e9n al interesado. &#8220;No pod\u00eda tomarme estos rumores muy en serio, dado que eran sobradamente conocidas tanto las limitaciones de mi salud como mi desconocimiento de las funciones de gobierno y de administraci\u00f3n; me sent\u00eda llamado a un vida de estudio y no hab\u00eda tenido nunca en mente nada distinto&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero lleg\u00f3, de nuevo, la Pascua&#8230;, esta vez en anticipo. El 25 de marzo de 1977 el Papa Pablo VI le nombraba arzobispo de Munich y Frisinga. El d\u00eda de Pentecost\u00e9s -el gran don de la Pascua es la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo-, aquel a\u00f1o, el 28 de mayo, era ordenado obispo en la catedral de M\u00fanich, sobriamente restaurada tras los destrozos de la segunda guerra mundial.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aquel d\u00eda experiment\u00f3 sensaciones parecidas a cuando su ordenaci\u00f3n sacerdotal, y el calor y el cari\u00f1o con que fue acogido por sus nuevos fieles le record\u00f3 el cari\u00f1o y el calor que le dispensaron en julio de 1951 sus amigos, sus familiares y sus primeros feligreses. Y sinti\u00f3 una gran alegr\u00eda, que le invad\u00eda de paz: &#8220;Era la alegr\u00eda de ver de nuevo presente aquel ministerio, aquel servicio en una persona que no vive y act\u00faa para s\u00ed misma sino para \u00c9l y, por ello, para todos&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y a buen seguro que sentimientos parejos vivi\u00f3, tambi\u00e9n en Pascua, el 19 de abril y el 24 de abril de 2005, cuando fue elegido Papa y cuando tom\u00f3 posesi\u00f3n formal de la nueva y suprema misi\u00f3n encomendada.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u201cCooperatores veritatis&#8221;<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Con la consagraci\u00f3n episcopal comienza en el camino de mi vida el presente&#8221; escribe Ratzinger. &#8220;Entretanto, -a\u00f1ade m\u00e1s adelante en la p\u00e1gina final de &#8220;Mi vida&#8221;- yo he llevado mi equipaje a Roma y desde hace ya varios a\u00f1os camino con mi carga por las calles de la Ciudad Eterna. Cuando ser\u00e9 puesto en libertad, no lo s\u00e9, pero s\u00e9 que tambi\u00e9n para m\u00ed sirve que \u00abme he convertido en una bestia de carga y, precisamente as\u00ed, estoy contigo\u00bb&#8221;. Luego nos explicaremos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los obispos deben elegir un lema y un escudo. Ambos van m\u00e1s all\u00e1 de la mera frase o de la mera her\u00e1ldica. Ambos expresan el latir m\u00e1s \u00edntimo de su coraz\u00f3n y su m\u00e1s cierta aspiraci\u00f3n en el desempe\u00f1o del ministerio confiado.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Como lema episcopal escog\u00ed dos palabras de la tercera ep\u00edstola de San Juan: \u00abcooperador de la verdad\u00bb, ante todo, porque me parec\u00eda que pod\u00eda representar bien la continuidad entre mi tarea anterior y el nuevo cargo; porque, con todas las diferencias que se quieran, se trataba y se trata siempre de lo mismo: seguir la verdad y ponerse a su servicio&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Un moro, una concha, un oso<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Y para su escudo episcopal recurri\u00f3 a la historia de la di\u00f3cesis que se le encomendaba y a su propia historia personal. En el blas\u00f3n de los obispos de Frisinga aparece desde hace m\u00e1s de mil a\u00f1os un moro coronado, cuyo significado no acaba de saberse. Pero ah\u00ed est\u00e1. &#8220;Para m\u00ed -afirma Ratzinger- es la expresi\u00f3n de la universalidad de la Iglesia, que no conoce ninguna distinci\u00f3n de raza ni de clase, porque todos somos uno en Cristo&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Junto al moro coronado eligi\u00f3 otros dos signos: una concha, signo de nuestro ser peregrinos -de nuestro ser camino de Pascua- y evocaci\u00f3n -con inspiraci\u00f3n en &#8220;su&#8221; San Agust\u00edn- de que &#8220;la grandeza del misterio es mucho m\u00e1s grande que toda nuestra ciencia&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">El moro coronado, la concha y un oso. S\u00ed, uno oso. \u00bfPor qu\u00e9 uno oso? Es el oso de Corbiniano, el fundador de la di\u00f3cesis de Frisinga. Y se trata de una historia legendaria, aderezada, de nuevo, por parte de Ratzinger, con inspiraci\u00f3n agustiniana.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuenta la leyenda que un oso despedaz\u00f3 el caballo en que viajaba a Roma San Corbiniano. Este reprendi\u00f3 al oso y le impuso, como castigo, que cargara en sus lomos con el fardo que hasta entonces hab\u00eda llevado el caballo. &#8220;As\u00ed, el oso tuvo que arrastrar el fardo hasta Roma y s\u00f3lo all\u00ed lo dej\u00f3 en libertad el santo&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y este oso recuerda a Ratzinger las meditaciones que sobre los vers\u00edculos 22 y 23 del salmo 72 hizo San Agust\u00edn. El salmo muestra la situaci\u00f3n de necesidad y de sufrimiento que es propia de la fe que deriva del fracaso humano. El salmista entiende que la riqueza y el \u00e9xito material son finalmente irrelevantes y que lo importante es saber reconocer lo verdaderamente necesario y portador de salvaci\u00f3n: &#8220;Cuando mi coraz\u00f3n se exacerba&#8230;, est\u00fapido de m\u00ed, no comprend\u00eda, una bestia era ante ti. Pero a m\u00ed que estoy siempre contigo&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y explica Ratzinger que en esta frase, al igual que San Agust\u00edn, \u00e9l tambi\u00e9n se reconoc\u00eda: &#8220;hab\u00eda elegido la vida de estudio y Dios lo hab\u00eda destinado a hacer de \u00abanimal de tiro\u00bb, el bravo buey que tira del carro de Dios en este mundo&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>De M\u00fanich a Roma<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Un mes despu\u00e9s de consagraci\u00f3n episcopal, el Papa <strong>Pablo VI<\/strong> lo cre\u00f3 cardenal del orden de los presb\u00edteros y le asignaba el t\u00edtulo de la Iglesia Santa Mar\u00eda Consolatrice in Tiburtina. Ten\u00eda 50 a\u00f1os. Y se convert\u00eda en uno de los cardenales m\u00e1s j\u00f3venes de la historia reciente. En agosto de 1978 particip\u00f3 en el c\u00f3nclave que eligi\u00f3 Papa a <strong>Juan Pablo I<\/strong> en octubre, tras la muerte repentina de \u00e9ste, en el c\u00f3nclave de <strong>Juan Pablo II<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Poco m\u00e1s de tres a\u00f1os despu\u00e9s, el Papa <strong>Wojtyla<\/strong>, que hab\u00eda conocido al te\u00f3logo Ratzinger en el Concilio Vaticano II y con quien mantuvo despu\u00e9s relaci\u00f3n, lo llamaba a Roma como prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe. En febrero de 1982 dejaba definitivamente Baviera y, aunque cumplidos los 75 a\u00f1os, quiso volver a su verde tierra natal, Roma segu\u00eda siendo la patria definitiva de quien a sus 42 a\u00f1os se instal\u00f3 en Ratisbona, convencido de que ser\u00eda su destino final&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El te\u00f3logo del Papa Juan Pablo II<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Desde un primer momento y en progresi\u00f3n continua, Ratzinger se fue ganando la entera confianza del Papa. Fue quiz\u00e1s el m\u00e1s estrecho de sus colaboradores, excepci\u00f3n hecha de su secretario personal. Y creci\u00f3 el te\u00f3logo, mientras, para algunos, crec\u00eda el estereotipo f\u00e1cil, la descalificaci\u00f3n fr\u00edvola y hasta la caricatura. Como el tiempo y la verdad ponen a cada uno en su sitio, ya nadie quiere recordar los prejuicios que su figura suscitaba para algunos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y su sencillez, su bondad, su capacidad de escucha, su lucidez crec\u00edan. Est\u00e1bamos ante un buen pastor y un grand\u00edsimo te\u00f3logo.<\/p>\n<p align=\"justify\">De \u00e9l, del te\u00f3logo, en el pr\u00f3logo del libro &#8220;Mi vida&#8221;, monse\u00f1or Angelo Scola, destacaba estos rasgos: la constante referencia a la centralidad de Jesucristo, el &#8220;unicum sufficiens&#8221;; su teolog\u00eda transida de ensimismamiento de Jesucristo, aprendido de la mirada a Cristo y al crucifijo; la peculiar e intr\u00ednseca conexi\u00f3n que establece entre revelaci\u00f3n e historia; el \u00edntimo nexo que establece entre teolog\u00eda y santidad; la presentaci\u00f3n de la Iglesia como el \u00e1mbito de la experiencia cristiana y creyente; la creencia y vivencia de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda como la mejor y m\u00e1s precisa percepci\u00f3n de la naturaleza del cristianismo; y su posici\u00f3n de abanderado del reto conciliar desde -a\u00f1ado yo- el criterio de la continuidad, que traz\u00f3 en su memorable discurso, ya como Papa, del 22 de diciembre de 2005 en el cuarenta aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II y que reiter\u00f3, incluso creativamente, en las celebraciones de la apertura del A\u00f1o de la Fe 2012-2012, precisamente a\u00f1o convocado para conmemorar las bodas de oro de la apertura del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p align=\"justify\">En sus m\u00e1s de veintitr\u00e9s a\u00f1os como prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Ratzinger ejercit\u00f3 y vivi\u00f3 plenamente su lema episcopal -&#8220;Cooperador de la verdad&#8221;- y sirvi\u00f3 con fidelidad y clarividencia a quien -el Papa- est\u00e1 llamado a sostener a los dem\u00e1s en la roca y en la verdad de la fe.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La Pascua de 2005<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Y en la Pascua de 2005, a este humilde trabajador de la vi\u00f1a del Se\u00f1or, que siempre y s\u00f3lo quiso ser te\u00f3logo y poder rezar y estudiar en paz e interpretar al piano a <strong>Mozart<\/strong>, <strong>Bach<\/strong> o <strong>Beethoven<\/strong>, la Providencia -a la que siempre ha escuchado y seguido- le convirti\u00f3 en el primer vi\u00f1ador de esta Vi\u00f1a del Se\u00f1or que es su Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y el resto de esta historia, mientras \u00e9l sigue tirando del carro de Dios \u2013hasta ahora (del 19 de abril de 2005 al 28 de febrero de 2013) como el primer tirador-, nos la sabemos todos bien. Le correspond\u00eda suceder a un gigante, a Juan Pablo II. Y ni una sombra de complejo le surgi\u00f3. Que para amar y venerar a Juan Pablo II ya est\u00e1 \u00e9l tambi\u00e9n el primero y a quien tuvo el gozo de poder beatificar, en olor de multitudes, el 1 de mayo de 2011.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En el alba del camino de la Pascua de 2013<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Y ha sido dos d\u00edas antes de comenzar la Cuaresma, de comenzar el camino hacia la Pascua. Fue el lunes 11 de febrero de 2013, a media ma\u00f1ana, pasada las once treinta horas. Benedicto XVI entraba definitivamente en la historia del pontificado romano, del mejor pontificado romano. Y lo hac\u00eda con sus casi ochos a\u00f1os previos y con una decisi\u00f3n para la historia.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cOs he convocado a este Consistorio, no s\u00f3lo para las tres causas de canonizaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para comunicaros una decisi\u00f3n de gran importancia para la vida de la Iglesia. Despu\u00e9s de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no \u00fanicamente con obras y palabras, sino tambi\u00e9n y en no menor grado sufriendo y rezando\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Una ma\u00f1ana para la historia <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Pasaban \u2013dicho est\u00e1 ya- las once y media de la ma\u00f1ana del lunes 11 de febrero de 2013. El Papa Benedicto XVI hab\u00eda convocado a los cardenales residentes en Roma a una reuni\u00f3n ordinaria, a un consistorio para el anuncio de nuevas canonizaciones. Anunciadas estas para el 12 de mayo de 2013 y relativas a las causas de una religiosa mexicana y de otra colombiana m\u00e1s ochocientos m\u00e1rtires italianos del siglo XV asesinados por odio a la fe por musulmanes, se produjo la noticia que ha conmocionado al mundo, la inmensa sorpresa, la decisi\u00f3n hist\u00f3rica de la primera renuncia de un Papa desde 1415 y propiamente sin otro precedente, m\u00e1s o menos similar, desde 1294.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con voz d\u00e9bil y firme, prosigui\u00f3 el Santo Padre: \u201cSin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a r\u00e1pidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario tambi\u00e9n el vigor tanto del cuerpo como del esp\u00edritu, vigor que, en los \u00faltimos meses, ha disminuido en m\u00ed de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los cardenales conten\u00edan la respiraci\u00f3n. Eran conscientes de estar asistiendo un momento hist\u00f3rico, in\u00e9dito, \u00fanico. Radia Vaticana y el Centro Televisivo Vaticano transmit\u00edan en directo el acto. El Papa hablaba en lat\u00edn. \u201c\u00bfSer\u00e1 verdad lo que estamos oyendo?\u201d. No hab\u00eda duda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y, como si de una formulaci\u00f3n t\u00e9cnica y precisa se tratase, Benedicto XVI a\u00f1adi\u00f3: \u201cPor esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedar\u00e1 vacante y deber\u00e1 ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el c\u00f3nclave para la elecci\u00f3n del nuevo Sumo Pont\u00edfice\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">No hab\u00eda duda: Benedicto XVI renunciaba al ministerio apost\u00f3lico petrino. El c\u00f3nclave llamaba a las puertas de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y el Papa sabio y humilde, ya a dos meses de cumplir 86 a\u00f1os, conclu\u00eda sus palabras con este hermos\u00edsimo p\u00e1rrafo final: \u201cQuerid\u00edsimos hermanos, os doy las gracias de coraz\u00f3n por todo el amor y el trabajo con que hab\u00e9is llevado junto a m\u00ed el peso de mi ministerio, y pido perd\u00f3n por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y suplicamos a Mar\u00eda, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pont\u00edfice. Por lo que a m\u00ed respecta, tambi\u00e9n en el futuro, quisiera servir de todo coraz\u00f3n a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Sorpresa, conmoci\u00f3n, responsabilidad<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">La noticia presurosa y veloz recorri\u00f3 los cuatro puntos cardinales. Se desataron los comentarios, las dudas, las preguntas, la expectaci\u00f3n. Benedicto XVI entraba definitivamente en la historia \u2013y por la puerta grande- con este gesto de responsabilidad, de libertad y de grandeza.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dos d\u00edas despu\u00e9s, en la audiencia general de los mi\u00e9rcoles, volvi\u00f3 a referirse a su renuncia con estas palabras: \u201cComo sab\u00e9is he decidido \u2013 gracias por vuestra simpat\u00eda \u2013, he decidido renunciar al ministerio que el Se\u00f1or me ha confiado el 19 de abril de 2005. Lo he hecho con plena libertad por el bien de la Iglesia, tras haber orado durante mucho tiempo y haber examinado mi conciencia ante Dios, muy consciente de la importancia de este acto, pero consciente al mismo tiempo de no estar ya en condiciones de desempe\u00f1ar el ministerio petrino con la fuerza que \u00e9ste requiere\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y en un nuevo ejercicio de lucidez, de humildad y aut\u00e9ntico sentido de Iglesia y de lo que la Iglesia, a\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n el mi\u00e9rcoles 13 de febrero: \u201cMe sostiene y me ilumina la certeza de que la Iglesia es de Cristo, que no dejar\u00e1 de guiarla y cuidarla. Agradezco a todos el amor y la plegaria con que me hab\u00e9is acompa\u00f1ado. Gracias. En estos d\u00edas nada f\u00e1ciles para m\u00ed, he sentido casi f\u00edsicamente la fuerza que me da la oraci\u00f3n, el amor de la Iglesia, vuestra oraci\u00f3n. Seguid rezando por m\u00ed, por la Iglesia, por el pr\u00f3ximo Papa. El Se\u00f1or nos guiar\u00e1\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Luminoso y sereno, apacible y firme<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Y comenzaron a pasar los a\u00f1os y con el paso del tiempo y de las fatigas, Benedicto XVI se vio con casi 86 a\u00f1os y sinti\u00f3 -\u00a1qu\u00e9 cosa m\u00e1s natural!- mayor y hasta impedido para continuar su misi\u00f3n. Y como acabamos de escribir, por sorpresa, nos dijo \u201cadi\u00f3s\u201d, \u201chasta aqu\u00ed he llegado\u201d\u2026 Y lo hizo fiel a su estilo. \u00bfQu\u00e9 estilo? Quiz\u00e1s ya no haga falta recordarlo. Pero\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">La sencillez, la cercan\u00eda junto a su timidez natural y el esp\u00edritu de trabajo han sido a lo largo de estos casi ocho a\u00f1os rasgos definitorios de su ministerio. Con paz, con libertad, con fidelidad, sin ruidos, a su propio ritmo -sin prisas, pero sin pausas-, Benedicto XVI ha gobernado con pulso sereno y seguro, condolido y prof\u00e9tico, la nave de la Iglesia. Su persona ha emanado dulzura, autoridad y confianza. Su ministerio ha rezumado fidelidad, entrega y clara conciencia de la misi\u00f3n confiada. Y aunque, como ya hemos sugerido, la nave de Pedro ha sido azotada por virulencia hasta inusitada, sobre todo con los casos de pederastia y el <em>Vatileaks<\/em>, el humilde trabajador de la vi\u00f1a del Se\u00f1or, ha sido tambi\u00e9n el eficiente y paciente, el fuerte y fr\u00e1gil, el sabio y prudente timonel de su barca y guardi\u00e1n de su vi\u00f1a.<\/p>\n<p align=\"justify\">A lo largo de sus ocho a\u00f1os al frente de la nave de Pedro, Joseph Ratzinger-Benedicto XVI ha sido un magn\u00edfico pastor de la Iglesia cat\u00f3lica, una referencia segura para las personas de buena voluntad y una personalidad respetada y en creciente prestigio en el conjunto de la sociedad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante estos atr\u00e1s, \u00a0me ha gustado calificar a Benedicto XVI como Papa luminoso y sereno, apacible y firme. En la hora de su despedida, estos cuatro adjetivos recobran, a mi juicio, plena vigencia. Ha sido el Papa de la palabra.\u00a0 Ha sido y sigue siendo una delicia y una aut\u00e9ntica escuela y fuente de enriquecimiento y hasta de formaci\u00f3n permanente leerle y reflexionar sobre sus palabras y pensamientos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Te\u00f3logo y catequeta excepcional, Benedicto XVI ha dado lo mejor de s\u00ed mismo en el ejercicio de su magisterio, en admirable fidelidad creativa con el Magisterio de la Iglesia. Adem\u00e1s, ha corroborado su magisterio no solo con su indiscutible val\u00eda intelectual \u2013propias de un aut\u00e9ntico sabio\u2013, sino tambi\u00e9n con su talante personal y creyente profundamente religioso, humano y humilde. Humilde, s\u00ed, porque la humildad de Benedicto XVI ha sido uno de sus grandes dones y virtudes, ahora ya, al igual que su luminoso magisterio, todo un legado.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Papa sabio y humilde que ha sido \u2013me cuesta hablar ya en pasado al referirnos a \u00e9l&#8230;\u2013, Benedicto XVI ha sobresalido igualmente por su hondura y afabilidad humana, por su indudable apacibilidad. Hombre y creyente, pues, de paz, de encuentro, de comuni\u00f3n, de di\u00e1logo, quienes lo han tratado personalmente han destacado siempre la suma delicadeza de su trato, su capacidad de escucha y el don de la acogida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Papa firme en tiempos de turbulencias \u2013\u00a1y tantas y tan lamentables como los casos de pederastia, el <em>Vatileaks, <\/em>pol\u00e9micas innecesarias como las airadas reacciones tras el discurso de Ratisbona y otras m\u00e1s!\u00ad\u00ad\u2013, Benedicto XVI ha mantenido firme el pulso y el ritmo de la nave de Pedro. Ha sido valiente, sincero, honesto, claro, audaz. Ha sido en medio de tantas \u201cnoches oscuras\u201d testigo de luz y de esperanza. Y, en todos los cargos y servicios en que lo ha ido situando la Providencia, ha custodiado, defendido y difundido la fe cat\u00f3lica, la fe de la Iglesia, con toda su sabidur\u00eda, con todas sus fuerzas, con toda su apacible y firme \u2013valga la redundancia- firmeza y con todo el sentido y la conciencia de la responsabilidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y es que Joseph Ratzinger-Benedicto XVI ha sido y\u00a0 sigue siendo un hombre de Pascua y de espera de la Pascua. Porque -de nuevo, con sus palabras, &#8220;cuanto m\u00e1s lo pienso, tanto m\u00e1s me parece la caracter\u00edstica esencial de nuestra existencia humana: esperar todav\u00eda la Pascua y no estar a\u00fan en la luz plena, pero encaminarnos confiadamente a ella&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Han pasado ya m\u00e1s de tres a\u00f1os desde su renuncia. \u00a0Ha sido muy poco lo que hemos sabido de \u00e9l. Lo justo: lo que \u00e9l mismo anunci\u00f3 el mi\u00e9rcoles 27 de febrero de 2013, en su \u00faltima audiencia general: que su nueva vida ser\u00eda seguir estrechamente unido al ministerio petrino, pero ahora solo desde la oraci\u00f3n, el silencio y la ofrenda, Si tantas y tantas ha sido a lo largo de sus ya muchos a\u00f1os de vida, las lecciones magistrales de Ratzinger, esta es quiz\u00e1s la mayor, la de la c\u00e1tedra elocuente del silencio, de la plegaria y el saber estar.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>Jes\u00fas de las Heras Muela<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Director de <em>ECCLESIA<\/em> Y DE ECCLESIA DIGITAL<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el 89 aniversario de Benedicto XVI, evocaci\u00f3n de su vida y talante JOSEPH RATZNGER-BENEDICTO XVI,\u00a0UN HOMBRE DE PASCUA Y DE ESPERA DE LA PASCUA &#8220;Cuanto m\u00e1s lo pienso, tanto m\u00e1s me parece la caracter\u00edstica esencial de nuestra existencia humana: esperar todav\u00eda la Pascua y no estar a\u00fan en la luz plena, pero encaminarnos confiadamente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-89-aniversario-de-benedicto-xvi-evocacion-de-su-vida-y-talante\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEn el 89 aniversario de Benedicto XVI, evocaci\u00f3n de su vida y talante\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36709","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36709","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36709"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36709\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36709"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36709"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36709"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}