{"id":36741,"date":"2016-06-21T10:24:45","date_gmt":"2016-06-21T15:24:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-completa-del-papa-francisco-en-la-festividad-de-la-divina-misericordia-2016\/"},"modified":"2016-06-21T10:24:45","modified_gmt":"2016-06-21T15:24:45","slug":"homilia-completa-del-papa-francisco-en-la-festividad-de-la-divina-misericordia-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-completa-del-papa-francisco-en-la-festividad-de-la-divina-misericordia-2016\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda completa del Papa Francisco en la festividad de la Divina Misericordia 2016"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Homil\u00eda completa del Papa Francisco en la festividad de la Divina Misericordia 2016<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMuchos otros signos, que no est\u00e1n escritos en este libro, hizo Jes\u00fas a la vista de los disc\u00edpulos\u00bb (<em>Jn <\/em>20,30). El Evangelio es el libro de la misericordia de Dios, para leer y releer, porque todo lo que Jes\u00fas ha dicho y hecho es expresi\u00f3n de la misericordia del Padre. Sin embargo, no todo fue escrito; el Evangelio de la misericordia contin\u00faa siendo <em>un libro abierto<\/em>, donde se siguen escribiendo los signos de los disc\u00edpulos de Cristo, gestos concretos de amor, que son el mejor testimonio de la misericordia. Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy. Lo podemos hacer realizando las obras de misericordia corporales y espirituales, que son <em>el estilo de vida del cristiano<\/em>. Por medio de estos gestos sencillos y fuertes, a veces hasta invisibles, podemos visitar a los necesitados, llev\u00e1ndoles la ternura y el consuelo de Dios. Se sigue as\u00ed aquello que cumpli\u00f3 Jes\u00fas en el d\u00eda de Pascua, cuando derram\u00f3 en los corazones de los disc\u00edpulos temerosos la misericordia del Padre, el Esp\u00edritu Santo que perdona los pecados y da la alegr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en el relato que hemos escuchado surge un contraste evidente: por un lado, est\u00e1 <em>el miedo <\/em>de los disc\u00edpulos que cierran las puertas de la casa; por otro lado, <em>el mandato misionero <\/em>de parte de Jes\u00fas, que los env\u00eda al mundo a llevar el anuncio del perd\u00f3n. Este contraste puede manifestarse tambi\u00e9n en nosotros, una lucha interior entre el coraz\u00f3n cerrado y la llamada del amor a abrir las puertas cerradas y a salir de nosotros mismos. Cristo, que por amor entr\u00f3 a trav\u00e9s de las puertas cerradas del pecado, de la muerte y del infierno, desea entrar tambi\u00e9n en cada uno para abrir de par en par las puertas cerradas del coraz\u00f3n. \u00c9l, que con la resurrecci\u00f3n venci\u00f3 el miedo y el temor que nos aprisiona, quiere abrir nuestras puertas cerradas y enviarnos. El camino que el Se\u00f1or resucitado nos indica es de una sola v\u00eda, va en una \u00fanica direcci\u00f3n: salir de nosotros mismos, para dar testimonio de la fuerza sanadora del amor que nos ha conquistado. Vemos ante nosotros una humanidad continuamente herida y temerosa, que tiene las cicatrices del dolor y de la incertidumbre. Ante el sufrido grito de misericordia y de paz, escuchamos hoy la invitaci\u00f3n esperanzadora que Jes\u00fas dirige a cada uno: \u00abComo el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb (v. 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda enfermedad puede encontrar en la misericordia de Dios una ayuda eficaz. De hecho, su misericordia no se queda lejos: desea salir al encuentro de todas las pobrezas y liberar de tantas formas de esclavitud que afligen a nuestro mundo. Quiere llegar a las heridas de cada uno, para curarlas. Ser <em>ap\u00f3stoles de misericordia <\/em>significa tocar y acariciar sus llagas, presentes tambi\u00e9n hoy en el cuerpo y en el alma de muchos hermanos y hermanas suyos. Al curar estas heridas, confesamos a Jes\u00fas, lo hacemos presente y vivo; permitimos a otros que toquen su misericordia y que lo reconozcan como \u00abSe\u00f1or y Dios\u00bb (cf. v. 28), como hizo el ap\u00f3stol Tom\u00e1s. Esta es la misi\u00f3n que se nos conf\u00eda. Muchas personas piden ser <em>escuchadas <\/em>y <em>comprendidas<\/em>. El Evangelio de la misericordia, para anunciarlo y escribirlo en la vida, busca personas con el coraz\u00f3n paciente y abierto, \u201cbuenos samaritanos\u201d que conocen la compasi\u00f3n y el silencio ante el misterio del hermano y de la hermana; pide siervos generosos y alegres que aman gratuitamente sin pretender nada a cambio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPaz a vosotros\u201d (v. 21): es el saludo que Cristo trae a sus disc\u00edpulos; es la misma paz, que esperan los hombres de nuestro tiempo. No es una paz negociada, no es la suspensi\u00f3n de algo malo: es <em>su <\/em>paz, la paz que procede del coraz\u00f3n del Resucitado, la paz que venci\u00f3 el pecado, la muerte y el miedo. Es la paz que no divide, sino que une; es la paz que no nos deja solos, sino que nos hace sentir acogidos y amados; es la paz que permanece en el dolor y hace florecer la esperanza. Esta paz, como en el d\u00eda de Pascua, nace y renace siempre desde el perd\u00f3n de Dios, que disipa la inquietud del coraz\u00f3n. Ser <em>portadores de su paz<\/em>: esta es la misi\u00f3n confiada a la Iglesia en el d\u00eda de Pascua. Hemos nacido en Cristo como instrumentos de reconciliaci\u00f3n, para llevar a todos el perd\u00f3n del Padre, para revelar su rostro de amor \u00fanico en los signos de la misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Salmo responsorial se ha proclamado: \u00abSu amor es para siempre\u00bb (117\/118,2). Es verdad, la misericordia de Dios es eterna; no termina, no se agota, no se rinde ante la adversidad y no se cansa jam\u00e1s. En este \u201c<em>para siempre<\/em>\u201d encontramos consuelo en los momentos de prueba y de debilidad, porque estamos seguros que Dios no nos abandona. \u00c9l permanece con nosotros <em>para siempre<\/em>. Le agradecemos su amor tan inmenso, que no podemos comprender. Pidamos la gracia de no cansarnos nunca de acudir a la misericordia del Padre y de llevarla al mundo; pidamos ser nosotros mismos misericordiosos, para difundir en todas partes la fuerza del Evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[00502-ES.01] [Texto original: Italiano]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda completa del Papa Francisco en la festividad de la Divina Misericordia 2016 \u00abMuchos otros signos, que no est\u00e1n escritos en este libro, hizo Jes\u00fas a la vista de los disc\u00edpulos\u00bb (Jn 20,30). 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