{"id":36806,"date":"2016-06-21T10:30:23","date_gmt":"2016-06-21T15:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicacion-completa-de-cuaresma-del-padre-raniero-cantalamessa\/"},"modified":"2016-06-21T10:30:23","modified_gmt":"2016-06-21T15:30:23","slug":"predicacion-completa-de-cuaresma-del-padre-raniero-cantalamessa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicacion-completa-de-cuaresma-del-padre-raniero-cantalamessa\/","title":{"rendered":"Predicaci\u00f3n completa de Cuaresma del padre Raniero Cantalamessa"},"content":{"rendered":"<p><strong>Texto completo de la predicaci\u00f3n de cuaresma del padre Raniero Cantalamessa<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0Primera predicaci\u00f3n de Cuaresma.<\/strong> La adoraci\u00f3n en esp\u00edritu y verdad. Reflexi\u00f3n sobre la constituci\u00f3n Sacrosanctum Concilium<\/p>\n<li><strong>El Concilio Vaticano II: un afluente, no el r\u00edo.<\/strong><\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas meditaciones de cuaresma querr\u00eda proseguir en las reflexiones sobre otros grandes documentos del VaticanoII, despu\u00e9s de haber meditado en Adviento, sobre la Lumen Gentium. Creo entretanto que sea \u00fatil hacer una premisa. El Vaticano II es un afluente y no el r\u00edo. En su famosa obra sobre \u201cEl desarrollo de la doctrina cristiana\u201d, el beato cardenal Newman ha afirmado con fuerza que detener la tradici\u00f3n en un punto de su curso, incluso si fuera un concilio ecum\u00e9nico, ser\u00eda volver muerta una tradici\u00f3n y no \u201cuna tradici\u00f3n viviente\u201d. La tradici\u00f3n es como una m\u00fasica. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de una melod\u00eda si se detuviera en una nota, repiti\u00e9ndola hasta el infinito? Sucede con un disco que se arruina y sabemos que efecto produce.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p style=\"text-align: justify;\">San Juan XXIII quer\u00eda que el concilio fuera para la Iglesia como \u201cuna nueva Pentecost\u00e9s\u201d. En un punto al menos esta oraci\u00f3n ha sido escuchada. Despu\u00e9s del concilio hubo un despertar del Esp\u00edritu Santo. Este no es m\u00e1s \u201cel desconocido\u201d en la Trinidad. La Iglesia ha tomado una conciencia m\u00e1s clara de su presencia y de su acci\u00f3n. En la homil\u00eda de la misa crismal del Jueves Santo de 2012, Benedicto XVI afirmaba:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cQuien mira a la historia de la \u00e9poca post conciliar puede reconocer la din\u00e1mica de la verdadera renovaci\u00f3n, que frecuentemente ha asumido formas inesperadas en movimientos llenos de vida y que vuelve casi tangible la vivacidad de la santa Iglesia, la presencia y la acci\u00f3n eficaz del Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no significa que podemos descuidar los textos del concilio o ir m\u00e1s all\u00e1 de esos; sino que significa releer el Concilio a la luz de sus mismos frutos. Que los concilios ecum\u00e9nicos puedan tener efectos no entendidos en el momento por quienes tomaron parte, es una verdad se\u00f1alada por el mismo cardenal Newman a prop\u00f3sito del Vaticano I[1], pero testimoniada diversas veces durante la historia. El concilio ecum\u00e9nico de \u00c9feso del 431, con la definici\u00f3n de Mar\u00eda como Theotokos, Madre de Dios, se propon\u00eda afirmar la unidad de la persona de Cristo, no de incrementar el culto a la Virgen, pero de hecho su fruto m\u00e1s evidente fue justamente este \u00faltimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hay un campo en el cual la teolog\u00eda y la vida de la Iglesia cat\u00f3lica se ha enriquecido en estos 50 a\u00f1os del post-concilio, sin dudas es el relativo al Esp\u00edritu Santo. En todas las principales denominaciones cristianas se ha afirmado en los \u00faltimos tiempos aquella que, con una expresi\u00f3n cu\u00f1ada por Karl Barth, es definida \u201cla Teolog\u00eda del tercer art\u00edculo\u201d. La teolog\u00eda del tercer art\u00edculo es aquella que no termina con el art\u00edculo sobre el Esp\u00edritu Santo pero comienza con esto; que toma en cuenta el orden seg\u00fan el cual se form\u00f3 la fe cristiana y su credo, y no solamente su producto final. Fue de hecho a la luz del Esp\u00edritu Santo que los ap\u00f3stoles descubrieron quien era verdaderamente Jes\u00fas y su revelaci\u00f3n sobre el Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El credo actual de la Iglesia es perfecto y nadie se sue\u00f1a de cambiarlo, pero refleja el producto final, la \u00faltima etapa alcanzada por la fe, no el camino a trav\u00e9s el cual se llega a eso, mientras que teniendo en vista a una renovada evangelizaci\u00f3n, es vital para nosotros conocer tambi\u00e9n el camino hacia el cual se llega a la fe, no solo su codificaci\u00f3n definitiva que proclamamos de memoria en el Credo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo esta luz aparecen claramente las implicaciones de ciertas afirmaciones del concilio, pero aparecen tambi\u00e9n algunos vac\u00edos y lagunas que es necesario llenar, en particular justamente a prop\u00f3sito del rol del Esp\u00edritu Santo. San Juan Pablo II ya hab\u00eda tomado en cuenta esta necesidad, cuando en ocasi\u00f3n del XVI centenario del concilio ecum\u00e9nico de Constantin\u00f3polis, en 1981, escrib\u00eda en su Carta Apost\u00f3lica la siguiente afirmaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cToda la obra de renovaci\u00f3n de la Iglesia, que el Concilio Vaticano II ha as\u00ed providencialmente propuesto e iniciado (\u2026) no puede realizarse si no en el Esp\u00edritu Santo, o sea con la ayuda de su luz y de su potencia\u201d [2].<\/p>\n<li><strong>El lugar del Esp\u00edritu Santo en la liturgia<\/strong><\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta premisa general se revela particularmente \u00fatil al abordar el tema de la liturgia, la Sacrosanctum concilium. El texto nace de la necesidad, advertida desde hace tiempo y desde diversas partes, de una renovaci\u00f3n de las formas y de los ritos de la liturgia cat\u00f3lica. Desde este punto de vista, sus frutos han sido tantos, y muy ben\u00e9ficos para la Iglesia. Se advert\u00eda menos en ese momento, la necesidad de detenerse en lo que, despu\u00e9s de Romano Guardini, se suele llamar \u201cel esp\u00edritu de la liturgia\u201d[3] y que, en el sentido que ahora explicar\u00e9, yo la llamar\u00eda m\u00e1s bien \u201cla liturgia del Esp\u00edritu\u201d (\u00a1Esp\u00edritu con may\u00fascula!).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fieles en la intenci\u00f3n declarada en estas nuestras meditaciones, de valorizar algunos aspectos m\u00e1s espirituales e interiores de los textos conciliares, es justamente sobre este punto que querr\u00eda reflexionar. La SC dedica a esto solamente un breve texto inicial, fruto del debate que antecedi\u00f3 a la redacci\u00f3n final de la constituci\u00f3n [4]:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara cumplir esta obra as\u00ed grande, con la cual se da a Dios una gloria perfecta y los hombres son santificados, Cristo asocia siempre a s\u00ed la Iglesia, su esposa muy amada, la cual invoca como a su Se\u00f1or y por medio \u00e9l vuelve el culto al eterno Padre\u201d. Justamente por esto la liturgia es considerada como el ejercicio de la funci\u00f3n sacerdotal de Jesucristo. En ella la santificaci\u00f3n del hombre est\u00e1 simbolizada por medio de signos sensibles y realizada de manera propia en cada uno de esos; en ella el culto p\u00fablico integral est\u00e1 ejercitado por el cuerpo m\u00edstico de Jesucristo, o sea por la cabeza y sus miembros. Por lo tanto cada celebraci\u00f3n lit\u00fargica, en cuanto obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo, que es la Iglesia, es acci\u00f3n sagrada por excelencia, y ninguna otra acci\u00f3n de la Iglesia se iguala en eficacia y con el mismo t\u00edtulo y mismo grado\u201d [5].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en los sujetos, o en los \u2018actores\u2019, de la liturgia que hoy estamos en grado de notar una laguna en esta descripci\u00f3n. Los protagonistas aqu\u00ed puestos en luz son dos: Cristo y la Iglesia. Falta una menci\u00f3n al lugar del Esp\u00edritu Santo. Tambi\u00e9n en el resto de la constituci\u00f3n, el Esp\u00edritu Santo no es nunca objeto de una menci\u00f3n directa, solamente nominado aqu\u00ed y all\u00ed, y siempre \u2018oblicuamente\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Apocalipsis nos indica el orden y el n\u00famero completo de los actores lit\u00fargicos cuando resume el culto cristiano en la frase: \u201c \u00a1El Esp\u00edritu y la Esposa dicen (a Cristo Se\u00f1or), Ven!\u201d. (Ap 22,17). Pero Jes\u00fas ya hab\u00eda expresado de manera perfecta la naturaleza y la novedad del culto de la Nueva Alianza en el di\u00e1logo con la Samaritana: \u201cViene la hora -y es esta- en la cual los verdaderos adoradores adorar\u00e1n el Padre en Esp\u00edritu y Verdad\u201d (Gv 4, 23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n \u201cEsp\u00edritu y Verdad\u201d, a la luz del vocabulario de Juan, puede significar solamente dos cosas: o \u201cel Esp\u00edritu de verdad\u201d, o sea el Esp\u00edritu Santo (Gv 14,17; 16,13), o el Esp\u00edritu de Cristo que es la verdad (Gv 14,6). Una cosa es cierta: esa no tiene nada que ver con la explicaci\u00f3n subjetiva, que le gusta a los idealistas y a los rom\u00e1nticos, seg\u00fan los cuales el \u201cesp\u00edritu y verdad\u201d, indicar\u00eda la interioridad escondida del hombre, en oposici\u00f3n a cada culto externo y visible. No se trata solamente del paso de lo exterior al interior, sino del paso de lo humano a lo divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la liturgia cristiana \u201ces el ejercicio de la funci\u00f3n sacerdotal de Jesucristo\u201d, el camino mejor para descubrir su naturaleza es ver como Jes\u00fas ejercit\u00f3 su funci\u00f3n sacerdotal en su vida y en la muerte. La tarea del sacerdote es ofrecer \u201coraci\u00f3n y sacrificios\u201d a Dios (cf. Ebr 5,1; 8,3). Ahora sabemos que era el Esp\u00edritu Santo que pon\u00eda en el coraz\u00f3n del Verbo hecho carne el grito \u2018Abba\u2019 que encierra cada oraci\u00f3n. Lucas lo indica expl\u00edcitamente cuando escribe: \u201cEn aquella misma hora Jes\u00fas exult\u00f3 de alegr\u00eda en el Esp\u00edritu Santo y dijo: Te doy alabanza oh Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra\u2026\u201d(cf. Lc 10, 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misma ofrenda de su cuerpo en sacrificio sobre la cruz, fue, seg\u00fan la Carta a los Hebreos, \u201cen un Esp\u00edritu eterno\u201d (Ebr 9,14), o sea por un impulso del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Basilio tiene un texto iluminador:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl camino del conocimiento de Dios procede del \u00fanico Esp\u00edritu, a trav\u00e9s el \u00fanico Hijo, hasta el \u00fanico Padre; inversamente la bondad natural, la santificaci\u00f3n seg\u00fan la naturaleza, la dignidad real se difunden desde el Padre, por medio del Unig\u00e9nito, hasta el Esp\u00edritu\u201d [6].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, el orden de la creaci\u00f3n, o de la salida de las criaturas de Dios, parte desde el Padre, pasa a trav\u00e9s del Hijo y llega a nosotros en el Esp\u00edritu Santo. El orden del conocimiento o de nuestro regreso a Dios, del cual la liturgia es la expresi\u00f3n m\u00e1s alta, sigue el camino inverso: parte desde el Esp\u00edritu, pasa a trav\u00e9s del Hijo y termina en el Padre. Esta visi\u00f3n descendiente y ascendiente de la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo est\u00e1 presente tambi\u00e9n en el mundo latino. El beato Isaac della Stella (siglo XII) la expresa en t\u00e9rminos muy cercanos a los de Basilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAs\u00ed como las cosas divinas bajan hacia nosotros desde el Padre por medio del Hijo y en el Esp\u00edritu Santo, as\u00ed las cosas humanas ascienden al Padre a trav\u00e9s del Hijo, en el Esp\u00edritu Santo\u201d [7].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se trata por as\u00ed decir, de apostar por una u otra de las tres personas de la Trinidad, sino de salvaguardar el dinamismo trinitario de la liturgia. El silencio sobre el Esp\u00edritu Santo aten\u00faa inevitablemente el car\u00e1cter trinitario de la liturgia. Por esto me parece oportuno la llamada de atenci\u00f3n que san Juan Pablo II hac\u00eda en la <em>Novo millennio ineunte<\/em>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cRealizada en nosotros por el Esp\u00edritu Santo, nos abre, por Cristo y en Cristo, a la contemplaci\u00f3n del rostro del Padre. Aprender esta l\u00f3gica trinitaria de la oraci\u00f3n cristiana, vivi\u00e9ndola plenamente ante todo en la liturgia, cumbre y fuente de la vida eclesial,17 pero tambi\u00e9n de la experiencia personal, es el secreto de un cristianismo realmente vital, que no tiene motivos para temer el futuro, porque vuelve continuamente a las fuentes y se regenera en ellas\u201d [8].<\/p>\n<li><strong> La adoraci\u00f3n \u201cen el Esp\u00edritu\u201d<\/strong><\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tratemos de tomar, a partir de estas premisas, alguna indicaci\u00f3n pr\u00e1ctica para nuestra forma de vivir la liturgia y hacer que se lleve a cabo una de sus tareas primarias que es la santificaci\u00f3n de las almas. El Esp\u00edritu no autoriza inventar nuevas y arbitrarias formas de liturgia o modificar por propia iniciativa las existentes (tarea que corresponde a la jerarqu\u00eda). \u00c9l es el \u00fanico que renueva y da la vida a todas las expresiones de la liturgia. En otras palabras, el Esp\u00edritu no hace cosas nuevas, \u00a1hace nuevas las cosas! El dicho de Jes\u00fas repetido por Pablo: \u201cEs el Esp\u00edritu que da la vida\u201d (Jn 6, 63; 2 Cor 3, 6) se aplica en primer lugar a la liturgia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol exhortaba a sus fieles a rezar\u00a0 \u201cen el Esp\u00edritu\u201d (Ef. 6,18; cf. tambi\u00e9n Judas 20). \u00bfQu\u00e9 significa rezar en el Esp\u00edritu? Significa permitir a Jes\u00fas continuar ejercitando el propio oficio sacerdotal en su cuerpo que es la Iglesia. La oraci\u00f3n cristiana se convierte en prolongaci\u00f3n en el cuerpo de la oraci\u00f3n de la cabeza. Es conocida la afirmaci\u00f3n de san Agust\u00edn:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl Se\u00f1or nuestro Jesucristo, Hijo de Dios es quien que reza por nosotros, que reza en nosotros y que es rezado por nosotros. Reza por nosotros como nuestro sacerdote, reza en nosotros como nuestra cabeza, es rezado por nosotros como nuestro Dios. Reconocemos por tanto en \u00e9l nuestra voz, y en nosotros su voz\u201d [9].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es esta luz, la liturgia nos aparece como el \u201copus Dei\u201d, la \u201cobra de Dios\u201d, no solo porque tiene Dios por objeto, sino tambi\u00e9n porque tiene a Dios como sujeto; Dios no solo est\u00e0 rezado por nosotros, sino que reza en nosotros. El mismo grito \u00a1Abb\u00e0! que el Esp\u00edritu, viniendo a nosotros, dirige al Padre (Gal 4, 6; Rom 8, 15) demuestra que quien reza en nosotros, a trav\u00e9s del Esp\u00edritu, es Jes\u00fas, el Hijo \u00fanico de Dios. Por s\u00ed mismo, de hecho, el Esp\u00edritu Santo no podr\u00eda dirigirse a Dios, llam\u00e1ndolo Abb\u00e0, Padre, porque \u00e9l no es engendrado, sino que solamente \u201cprocede\u201d del Padre. Si lo puede hacer, es porque es el Esp\u00edritu de Cristo quien contin\u00faan en nosotros su oraci\u00f3n filial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es sobre todo cuando la oraci\u00f3n se hace fatiga y lucha que se descubre toda la importancia del Esp\u00edritu Santo para nuestra vida de oraci\u00f3n. El Esp\u00edritu se convierte, entonces, en la fuerza de nuestra oraci\u00f3n \u201cd\u00e9bil\u201d (Rom 8, 26), en la luz de nuestra oraci\u00f3n apagada; en una palabra, el alma de nuestra oraci\u00f3n. Realmente, \u00e9l \u201criega lo que est\u00e1 seco\u201d, como decimos en la secuencia en su honor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto sucede por la fe. Basta que yo diga o piense: \u201cPadre, t\u00fa me has donado el Esp\u00edritu de Jes\u00fas; formando, por eso, \u201cun solo Esp\u00edritu\u201d, con Jes\u00fas, yo recito este salmo, celebro esta santa misa, o estoy simplemente en silencio, aqu\u00ed en tu presencia. Quiero darte esa gloria y esa alegr\u00eda que te dar\u00eda Jes\u00fas, si fuera \u00e9l quien te rezara todav\u00eda desde la tierra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo vivifica de forma particular la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n que es el coraz\u00f3n de toda oraci\u00f3n lit\u00fargica. Su peculiaridad deriva del hecho que es el \u00fanico sentimiento que podemos nutrir solo y exclusivamente hacia las personas divinas. Es lo que distingue el culto de latr\u00eda, del de dul\u00eda reservado a los santos y de hiperdul\u00eda reservado a la Santa Virgen. Nosotros veneramos a la Virgen, no la adoramos, contrariamente a lo que algunos piensan de los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adoraci\u00f3n cristiana es tambi\u00e9n la trinitaria. Lo es en su desarrollarse, porque es adoraci\u00f3n dirigida \u201cal Padre, por medio del Hijo, en el Esp\u00edritu Santo\u201d y lo es en su t\u00e9rmino, porque es adoraci\u00f3n hecha, juntos \u201cal Padre y al Hijo y al Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la espiritualidad occidental, quien ha desarrollado m\u00e1s a fondo el tema de la adoraci\u00f3n ha sido el cardenal Pierre de B\u00e9rulle (1575-1629). Para \u00e9l, Cristo es el perfecto adorador del Padre, a quien es necesario unirse para adorar a Dios con una adoraci\u00f3n de valor infinito[10]. Escribe:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDe toda la eternidad, hab\u00eda un Dios infinitamente adorable, pero no hab\u00eda a\u00fan un adorador infinito; [\u2026] Tu eres ahora, oh Jes\u00fas, este adorador, este hombre, este servidor infinito por potencia, cualidad y dignidad, para satisfacer plenamente este deber y hacer este homenaje divino\u201d [11].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hay una laguna en esta visi\u00f3n que tambi\u00e9n ha dado a la Iglesia frutos bell\u00edsimo y ha plasmado la espiritualidad francesa por varios siglos, esta es la misma que hemos destacado en la constituci\u00f3n del Vaticano II: la insuficiente atenci\u00f3n acordada al rol del Esp\u00edritu Santo. Del Verbo encarnado, el discurso de B\u00e9rulle pasa a la \u201ccorte real\u201d que lo sigue y lo acompa\u00f1a: la Santa Virgen, Juan Bautista, los ap\u00f3stoles, los santos; falta el reconocimiento del rol esencial del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada movimiento de regreso a Dios, nos ha recordado san Basilio, todo parte del Esp\u00edritu, pasa a trav\u00e9s del Hijo y termina en el Padre. Por tanto, no basta con recordar de vez en cuando que tambi\u00e9n existe el Esp\u00edritu Santo; es necesario reconocer su papel de eslab\u00f3n esencial, tanto en el camino de salida de las criaturas de Dios como en el de regreso de las criaturas a Dios. El abismo existente entre nosotros y el Jes\u00fas de la historia est\u00e1 colmado por el Esp\u00edritu Santo. Sin \u00e9l, todo en la liturgia no es m\u00e1s que la memoria; con \u00e9l, todo es tambi\u00e9n presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro del \u00c9xodo, leemos que, en el Sina\u00ed, Dios indic\u00f3 a Mois\u00e9s una cavidad en la roca, oculto dentro de ella habr\u00eda podido contemplar su gloria sin morir (cf. Ex 33, 21). Al comentar este pasaje, el mismo san Basilio escribe:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfCu\u00e1l es hoy, para nosotros los cristianos, esa cavidad, ese lugar en el que podemos refugiarnos para contemplar y adorar a Dios? \u00a1Es el Esp\u00edritu Santo! \u00bfDe quien lo sabemos? Por el mismo Jes\u00fas que dijo: \u00a1Los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en Esp\u00edritu y verdad!\u201d [12].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 perspectivas, qu\u00e9 belleza, qu\u00e9 poder, qu\u00e9 atracci\u00f3n confiere todo esto al ideal de adoraci\u00f3n cristiano! \u00bfQui\u00e9n no siente la necesidad de ocultarse de vez en cuando, en el v\u00f3rtice giratorio del mundo, en aquella cavidad espiritual para contemplar a Dios y adorarlo como Mois\u00e9s?<\/p>\n<li><strong>La oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n<\/strong><\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto a la adoraci\u00f3n, un componente esencial de la oraci\u00f3n lit\u00fargica es la intercesi\u00f3n. En toda su oraci\u00f3n, la Iglesia no hace m\u00e1s que interceder: por ella y por el mundo, por los justos y por los pecadores, por los vivos y por los muertos. Tambi\u00e9n esta es una oraci\u00f3n que el Esp\u00edritu Santo quiere animar y confirmar. De \u00e9l, san Pablo escribe:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl Esp\u00edritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qu\u00e9 hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Esp\u00edritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudri\u00f1a los corazones sabe cu\u00e1l es la intenci\u00f3n del Esp\u00edritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos\u201d (Rm 8, 26-27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo intercede por nosotros y nos ense\u00f1a a interceder, a su vez, por los dem\u00e1s. Hacer una oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n significa unirse, en la fe, a Cristo resucitado que vive en un constante estado de intercesi\u00f3n por el mundo (cf. Rm 8, 34; Hb 7, 25; 1 Jn 2, 1). En la gran oraci\u00f3n con la que concluy\u00f3 su vida terrena, Jes\u00fas nos ofrece el ejemplo m\u00e1s sublime de intercesi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cRuego por ellos, por los que me has dado. [\u2026] Gu\u00e1rdalos en tu nombre. No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno. Santif\u00edcalos en la verdad. [\u2026] No ruego s\u00f3lo por \u00e9stos, sino tambi\u00e9n por los que han de creer en m\u00ed\u2026\u201d(cf. Jn 17, 9 ss).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del Siervo sufriente se dice, en Isa\u00edas, que Dios le premia con las multitudes \u201cporque carg\u00f3 con los pecados de muchos e intercedi\u00f3 por los transgresores\u201d (Is 53, 12): Esta profec\u00eda ha encontrado su perfecto cumplimiento en Jes\u00fas, que, en la cruz, intercede por sus crucifixores (cf. Lc 23, 34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eficacia de la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n no depende de \u201cmultiplicar las palabras\u201d (cf. Mt 6, 7), sino del grado de uni\u00f3n que se puede lograr con las disposiciones filiales de Cristo. M\u00e1s que palabras de intercesi\u00f3n, se debe, en todo caso, multiplicar los intercesores, es decir, invocar la ayuda de Mar\u00eda y de los santos. En la fiesta de Todos los Santos, la Iglesia pide a Dios ser escuchada \u201cpor la abundancia de los intercesores\u201d (\u201cmultiplicatis intercessoribus\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se multiplican los intercesores tambi\u00e9n cuando oramos los unos por los otros. San Ambrosio dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi s\u00f3lo ruegas por ti, tambi\u00e9n t\u00fa ser\u00e1s el \u00fanico que suplica por ti. Y, si todos ruegan solamente por s\u00ed mismos, la gracia que obtendr\u00e1 el pecador ser\u00e1, sin duda, menor que la que obtendr\u00eda del conjunto de los que interceden si \u00e9stos fueran muchos. Pero, si todos ruegan por todos, habr\u00e1 que decir tambi\u00e9n que todos ruegan por ti, porque incluido entre todos aquellos \u201d [13].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n es tan agradable a Dios, porque es la m\u00e1s libre de ego\u00edsmo, refleja m\u00e1s de cerca la gratuidad divina y concuerda con la voluntad de Dios, que quiere que \u201ctodos los hombres se salven\u201d (cf. 1 Tim 2, 4). Dios es como un padre compasivo que tiene el deber de castigar, pero que busca todas las excusas posibles para no tener que hacerlo y es feliz, en su coraz\u00f3n, cuando los hermanos del culpable lo retienen de hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si faltan estos brazos fraternales extendidos hacia \u00e9l, se queja en la Escritura: \u201cY vio que no hab\u00eda hombre, y se maravill\u00f3 que no hubiera quien se interpusiese\u201d (Is 59, 16). Ezequiel nos transmite este lamento de Dios: \u201cY busqu\u00e9 entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de m\u00ed, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hall\u00e9\u201d (Ez 22, 30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra de Dios resalta el extraordinario poder que tiene junto a Dios, por su misma disposici\u00f3n, la oraci\u00f3n de quienes ha puesto a la gu\u00eda de su pueblo. Se dice en un salmo que Dios hab\u00eda decidido exterminar a su pueblo debido al ternero de oro, \u201csi Moises no hubiera estado en la brecha, delante de \u00c9l para desviar su c\u00f3lera\u201d.\u00a0 (cf Sal 106, 23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los pastores y a las gu\u00edas espirituales yo oso decir: cuando en la oraci\u00f3n escuchan que Dios est\u00e1 airado con el pueblo que les ha sido confiado, \u00a1no se alineen en seguida con Dios, sino con el pueblo! As\u00ed hizo Mois\u00e9s, hasta protestar de querer ser expulsado \u00e9l mismo, con ellos, del libro de la vida. (cf Es 32, 32), y la Biblia hace entender que esto era exactamente lo que Dios deseaba, porque \u00c8l \u201cabandon\u00f3 el prop\u00f3sito de castigar a su pueblo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se est\u00e1 delante del pueblo, entonces tenemos que dar raz\u00f3n, con toda la fuerza, a Dios. Per\u00f3 Mois\u00e9s cuando poco despu\u00e9s se encontr\u00f3 delante del pueblo, entonces se encendi\u00f3 su ira: rompi\u00f3 el ternero de oro, desparram\u00f3 el polvo en el agua y le hizo tragar el agua a la gente (cf Es 32, 19 ss). Solamente quien defendi\u00f3 al pueblo delante de Dios y llev\u00f3 el peso de su pecado, tiene el derecho -y tendr\u00e1 el coraje- despu\u00e9s, de gritar contra eso, en defensa de Dios, como hizo Mois\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Terminamos proclamando juntos el texto que refleja mejor el lugar del Esp\u00edritu Santo y la orientaci\u00f3n trinitaria de la liturgia, o sea la dosolog\u00eda final del canon romano: \u201cPor Cristo, con Cristo y en Cristo, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Esp\u00edritu Santo, cada honor y cada gloria por los siglos de los siglos, Am\u00e9n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Cf. I. Ker, <em>Newman, the Councils, and Vatican II<\/em>, in \u201cCommunio\u201d. International Catholic Review, 2001, pp. 708-728.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Juan Pablo II, Carta apostolica \u00a0<em>A Concilio Constantinopolitano I<\/em>, 25 marzo 1981, in AAS 73 (1981) 515-527.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] R.Guardini, <em>Vom Geist del Liturgie<\/em>,\u00a0 23 ed., Gr\u00fcnewald 2013; J. Ratzinger, <em>Der Geist del Liturgie<\/em>, Herder, Freiburg, i.b., 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] <em>Storia del Concilio Vaticano II<\/em>, a cura di G. Alberigo, Bologna 1999, III, p 245 s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] SC, 7.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] \u00a0S. Basilio di Cesarea<em>, De\u00a0 Spiritu Sancto<\/em> XVIII, 47 (PG 32 , 153).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]\u00a0 B. Isacco della Stella, <em>De anima<\/em> (PL 194,\u00a0 1888).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] NMI, 32.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] \u00a0Augustin, <em>Enarrationes in Psalmos 85,<\/em> 1: CCL 39, p. 1176.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] M. Dupuy, <em>B\u00e9rulle, une spiritualit\u00e9 de l\u2019adoration<\/em>, Paris 1964.<\/p>\n<p>[10] M. Dupuy, <em>B\u00e9rulle, une spiritualit\u00e9 de l\u2019adoration<\/em>, Paris 1964. .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] P. de B\u00e9rulle,\u00a0 <em>Discours de l\u2019Etat et des grandeurs de J\u00e9sus <\/em>(1623), ed. Paris 1986, Discours II, 12.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] \u00a0S. Basilio, <em>De Spiritu Sancto<\/em>, XXVI,62 (PG 32, 181 s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13]\u00a0 Ambrosio, <em>De Cain et Abel<\/em>, I, 39 (CSEL 32, p. 372).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto completo de la predicaci\u00f3n de cuaresma del padre Raniero Cantalamessa \u00a0Primera predicaci\u00f3n de Cuaresma. La adoraci\u00f3n en esp\u00edritu y verdad. Reflexi\u00f3n sobre la constituci\u00f3n Sacrosanctum Concilium El Concilio Vaticano II: un afluente, no el r\u00edo. 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