{"id":36811,"date":"2016-06-21T10:30:48","date_gmt":"2016-06-21T15:30:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/declaracion-conjunta-del-papa-francisco-y-del-patriarca-kiril-de-moscu-y-toda-rusia\/"},"modified":"2016-06-21T10:30:48","modified_gmt":"2016-06-21T15:30:48","slug":"declaracion-conjunta-del-papa-francisco-y-del-patriarca-kiril-de-moscu-y-toda-rusia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/declaracion-conjunta-del-papa-francisco-y-del-patriarca-kiril-de-moscu-y-toda-rusia\/","title":{"rendered":"Declaraci\u00f3n conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Mosc\u00fa y Toda Rusia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Declaraci\u00f3n conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Mosc\u00fa y Toda Rusia <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cQue la gracia del Se\u00f1or Jesucristo, el amor de Dios y la participaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo est\u00e9n con todos vosotros\u201d <\/em>(2 Corintios 13,13).<\/p>\n<li>Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, con la ayuda del Esp\u00edritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Mosc\u00fa y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Sant\u00edsima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia. Con alegr\u00eda, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para <em>\u201chablar\u2026 personalmente\u201d <\/em>(2 Juan, 12), de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro reba\u00f1o y las perspectivas del desarrollo de la civilizaci\u00f3n humana.<\/li>\n<li>Nuestro encuentro fraterno se llev\u00f3 a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un s\u00edmbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dram\u00e1ticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de Am\u00e9rica Latina y de otros continentes. Nos alegra el hecho de que hoy en d\u00eda aqu\u00ed la fe cristiana evoluciona din\u00e1micamente. El potencial religioso de gran alcance en Am\u00e9rica Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta regi\u00f3n.<\/li>\n<li>Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboraci\u00f3n entre los cat\u00f3licos y los ortodoxos, que deben estar <em>siempre preparados <\/em>para <em>responder <\/em>a cualquiera que les pida <em>raz\u00f3n de la esperanza <\/em>(1 Pedro 3, 15).<\/li>\n<li>Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a trav\u00e9s de la venida al mundo de su Hijo Unig\u00e9nito. Compartimos la Tradici\u00f3n espiritual com\u00fan del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradici\u00f3n son la Sant\u00edsima Madre de Dios, la Virgen Mar\u00eda, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos est\u00e1n innumerables m\u00e1rtires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en \u201cla semilla de cristianos\u201d.<\/li>\n<li>A pesar de tener la Tradici\u00f3n com\u00fan de diez primeros siglos, los cat\u00f3licos y los ortodoxos, durante casi mil a\u00f1os, est\u00e1n privados de comunicaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensi\u00f3n y la explicaci\u00f3n de nuestra fe en Dios, un ser \u00fanico que existe como tres personas: Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Lamentamos la p\u00e9rdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oraci\u00f3n del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: <em>\u201cTe pido que todos ellos est\u00e9n unidos; que como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, tambi\u00e9n ellos est\u00e9n en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me enviaste\u201d <\/em>(Juan 17, 21).<\/li>\n<li>Conscientes de muchos obst\u00e1culos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtenci\u00f3n de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo hab\u00eda rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Se\u00f1or, orando sobre la plena unidad de todos sus disc\u00edpulos. Que \u00e9sta, en el mundo que espera de nosotros no s\u00f3lo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.<\/li>\n<li>Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias hist\u00f3ricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio com\u00fan de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desaf\u00edos del mundo moderno. Los ortodoxos y los cat\u00f3licos deben aprender a llevar el testimonio com\u00fan de la verdad en aquellas \u00e1reas, en las que es posible y necesario. La civilizaci\u00f3n humana ha entrado en un per\u00edodo de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desaf\u00edos que requieren una respuesta conjunta.<\/li>\n<li>Nuestra atenci\u00f3n est\u00e1 dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos est\u00e1n sometidos a persecuci\u00f3n. En muchos pa\u00edses de Oriente Medio y \u00c1frica del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos est\u00e1n sometidos a la destrucci\u00f3n b\u00e1rbara y a los saqueos, los santuarios \u2013 a la profanaci\u00f3n, los monumentos \u2013 a la demolici\u00f3n. En Siria, Irak y otros pa\u00edses de Oriente Medio observamos con dolor el \u00e9xodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenz\u00f3 a extenderse, y donde ellos viv\u00edan a partir de los tiempos apost\u00f3licos, junto con otras comunidades religiosas.<\/li>\n<li>Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, tambi\u00e9n solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en v\u00edctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.<\/li>\n<li>En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a trav\u00e9s del di\u00e1logo, a contribuir a la pronta obtenci\u00f3n de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los pa\u00edses vecinos. Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de <em>la justicia <\/em>(Isa\u00edas 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curaci\u00f3n de los heridos y el reposo de almas de las v\u00edctimas inocentes. Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociaci\u00f3n. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los pa\u00edses involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Se\u00f1or Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/li>\n<li>Admiramos la valent\u00eda de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuraci\u00f3n de Cristo. Creemos que los m\u00e1rtires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento com\u00fan, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Ap\u00f3stol del Se\u00f1or: <em>\u201cQueridos hermanos,\u2026 alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que tambi\u00e9n os llen\u00e9is de alegr\u00eda cuando su gloria se manifieste\u201d <\/em>(1 Pedro 4, 12-13).<\/li>\n<li>En esta \u00e9poca turbadora se necesita el di\u00e1logo interreligioso. Las diferencias en comprensi\u00f3n de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armon\u00eda. En las circunstancias actuales, los l\u00edderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educaci\u00f3n de su reba\u00f1o en el esp\u00edritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ning\u00fan crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, <em>\u201cporque Dios es Dios de paz y no de confusi\u00f3n\u201d <\/em>(1 Corintios 14, 33).<\/li>\n<li>Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos pa\u00edses de Europa del Este, donde por d\u00e9cadas han gobernado reg\u00edmenes ateos. Hoy en d\u00eda, las cadenas del ate\u00edsmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aqu\u00ed se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teol\u00f3gicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los cat\u00f3licos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual com\u00fan de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evang\u00e9licos.<\/li>\n<li>Al mismo tiempo, nos preocupa la situaci\u00f3n que tiene lugar en tantos pa\u00edses, donde los cristianos enfrentan cada vez m\u00e1s la restricci\u00f3n de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformaci\u00f3n de algunos pa\u00edses en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitaci\u00f3n de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminaci\u00f3n contra ellos, cuando algunas fuerzas pol\u00edticas, guiadas por la ideolog\u00eda del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los m\u00e1rgenes de la vida p\u00fablica.<\/li>\n<li>El proceso de la integraci\u00f3n europea, que comenz\u00f3 despu\u00e9s de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integraci\u00f3n que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribuci\u00f3n de otras religiones a nuestra civilizaci\u00f3n, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus ra\u00edces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil a\u00f1os de la tradici\u00f3n cristiana.<\/li>\n<li>Nuestra atenci\u00f3n est\u00e1 destinada a las personas que se encuentran en una situaci\u00f3n desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad est\u00e1 creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los pa\u00edses ricos. El consumo incontrolado, t\u00edpico para algunos estados m\u00e1s desarrollados, agota r\u00e1pidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribuci\u00f3n de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se est\u00e1 implantando.<\/li>\n<li>Las Iglesias cristianas est\u00e1n llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que <em>\u201cpara avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por d\u00e9biles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. As\u00ed nadie podr\u00e1 presumir delante de Dios\u201d <\/em>(1 Corintios 1, 27-29).<\/li>\n<li>La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos pa\u00edses. Los ortodoxos y los cat\u00f3licos, compartiendo la misma visi\u00f3n de la familia, est\u00e1n llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los c\u00f3nyuges, su disponibilidad para dar a luz a los ni\u00f1os y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.<\/li>\n<li>La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su uni\u00f3n, les ense\u00f1a a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta uni\u00f3n, y la visi\u00f3n de la paternidad y la maternidad como de especial vocaci\u00f3n del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradici\u00f3n b\u00edblica, se expulsa de la conciencia p\u00fablica.<\/li>\n<li>Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de beb\u00e9s est\u00e1n privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. <em>La sangre <\/em>de los ni\u00f1os no nacidos pide a gritos a Dios <em>que haga justicia<\/em>. (G\u00e9nesis 4, 10). La divulgaci\u00f3n de la as\u00ed llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto. Expresamos nuestra preocupaci\u00f3n por el uso cada vez m\u00e1s extendido de las tecnolog\u00edas biom\u00e9dicas de reproducci\u00f3n, porque la manipulaci\u00f3n de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que est\u00e1 destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.<\/li>\n<li>Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los j\u00f3venes, <em>no deb\u00e9is esconder dinero en la tierra <\/em>(Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evang\u00e9licos del amor a Dios y al pr\u00f3jimo. No teng\u00e1is miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.<\/li>\n<li>Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que se\u00e1is sus disc\u00edpulos y ap\u00f3stoles. Sed <em>la luz de este mundo<\/em>, para que otros, <em>viendo el bien que hac\u00e9is, alaben todos a vuestro Padre que est\u00e1 en el cielo <\/em>(Mateo 5, 14-16). Educad a los ni\u00f1os en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvid\u00e9is que <em>\u201cDios os ha comprado por un precio\u201d <\/em>(1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.<\/li>\n<li>Los ortodoxos y los cat\u00f3licos est\u00e1n unidos no s\u00f3lo por la Tradici\u00f3n com\u00fan de la Iglesia del primer milenio, sino tambi\u00e9n por la misi\u00f3n de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contempor\u00e1neo. Esta misi\u00f3n requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo. No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los cat\u00f3licos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y <em>armon\u00eda unos con otros <\/em>(Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en pr\u00e1ctica el mandamiento de San Pablo Ap\u00f3stol y <em>\u201canunciar el evangelio donde nunca antes se hab\u00eda o\u00eddo hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros\u201d <\/em>(Romanos 15, 20).<\/li>\n<li>Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliaci\u00f3n donde hay tensiones entre los greco-cat\u00f3licos y los ortodoxos. Hoy en d\u00eda es obvio que el m\u00e9todo de \u201cla uni\u00f3n\u201d de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separaci\u00f3n de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesi\u00e1sticas que han aparecido como resultado de circunstancias hist\u00f3ricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-cat\u00f3licos necesitan la reconciliaci\u00f3n y la b\u00fasqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.<\/li>\n<li>Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobr\u00f3 muchas vidas, caus\u00f3 sufrimientos innumerables a los civiles, hundi\u00f3 la sociedad en una profunda crisis econ\u00f3mica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armon\u00eda social, abstenerse de participar en la confrontaci\u00f3n y de apoyar el desarrollo del conflicto.<\/li>\n<li>Esperamos que la divisi\u00f3n entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas can\u00f3nicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armon\u00eda, y que las comunidades cat\u00f3licas del pa\u00eds contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea a\u00fan m\u00e1s evidente.<\/li>\n<li>En el mundo de hoy, multifac\u00e9tico y al mismo tiempo unido por el destino com\u00fan, los cat\u00f3licos y los ortodoxos est\u00e1n llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvaci\u00f3n, dar testimonio com\u00fan de la dignidad moral y la aut\u00e9ntica libertad humana, <em>\u201cpara que el mundo crea\u201d <\/em>(Juan 17, 21). Este mundo, en el que se est\u00e1n socavando r\u00e1pidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los \u00e1mbitos de la vida personal y social. \u00bfPodremos en la \u00e9poca crucial dar testimonio conjunto del Esp\u00edritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.<\/li>\n<li>Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Se\u00f1or y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvaci\u00f3n. El Se\u00f1or nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: <em>\u201cNo teng\u00e1is miedo, peque\u00f1o reba\u00f1o, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino\u201d <\/em>(Lucas 12, 32). Cristo es una fuente de alegr\u00eda y de esperanza. La fe en \u00e9l transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Ap\u00f3stol: <em>\u201cAntes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os ten\u00eda compasi\u00f3n, pero ahora tiene compasi\u00f3n de vosotros\u201d <\/em>(1 Pedro 2, 10).<\/li>\n<li>Llenos de gratitud por el don de comprensi\u00f3n mutua que se manifest\u00f3 en nuestra reuni\u00f3n, nos dirigimos con esperanza a la Sant\u00edsima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oraci\u00f3n: \u201cBajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios\u201d. Que la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el \u00fanico pueblo de Dios, \u00a1sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!<\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Francisco Obispo de Roma, Papa de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Kiril Patriarca de Mosc\u00fa y Toda Rusia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 de febrero de 2016, La Habana (Cuba)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Declaraci\u00f3n conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Mosc\u00fa y Toda Rusia \u201cQue la gracia del Se\u00f1or Jesucristo, el amor de Dios y la participaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo est\u00e9n con todos vosotros\u201d (2 Corintios 13,13). 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