{"id":36849,"date":"2016-06-21T10:34:04","date_gmt":"2016-06-21T15:34:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-del-santo-padre-francisco-al-cuerpo-diplomatico\/"},"modified":"2016-06-21T10:34:04","modified_gmt":"2016-06-21T15:34:04","slug":"discurso-del-santo-padre-francisco-al-cuerpo-diplomatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-del-santo-padre-francisco-al-cuerpo-diplomatico\/","title":{"rendered":"Discurso del Santo Padre Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Discurso del Santo Padre Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico<\/strong> acreditado ante la Santa Sede en la Sala Regia<br \/>\nLunes 11 de enero de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelencias, Se\u00f1oras y Se\u00f1ores:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les doy la cordial bienvenida a esta cita anual, que me da la oportunidad de presentarles mis mejores deseos para el nuevo a\u00f1o, y de reflexionar con ustedes sobre la situaci\u00f3n de nuestro mundo, bendecido y amado por Dios, y, sin embargo, cansado y afligido por tantos males. Doy las gracias al nuevo Decano del Cuerpo Diplom\u00e1tico, Su Excelencia el Sr. Armindo Fernandes do Esp\u00edrito Santo Vieira, Embajador de Angola, por las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todo el Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede. Al mismo tiempo quiero recordar de manera especial a los difuntos Embajadores de Cuba, Rodney Alejandro L\u00f3pez Clemente, y de Liberia, Rudolf P. von Ballmoos, cuando se cumple casi un mes de su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprovecho la ocasi\u00f3n tambi\u00e9n para saludar de modo particular a los que participan por primera vez en este encuentro, reconociendo con agrado que, en el \u00faltimo a\u00f1o, se ha incrementado el n\u00famero de embajadores residentes en Roma. Es un signo importante del inter\u00e9s con que la comunidad internacional sigue la actividad diplom\u00e1tica de la Santa Sede. Prueba de ello son tambi\u00e9n los acuerdos internacionales firmados o ratificados durante el a\u00f1o que acaba de terminar. En particular, quisiera mencionar los acuerdos en materia fiscal firmados con Italia y con los Estados Unidos de Am\u00e9rica, que demuestran el creciente compromiso de la Santa Sede en favor de una mayor transparencia en materia econ\u00f3mica. Igualmente importantes son los acuerdos de car\u00e1cter general, orientados a regular los aspectos esenciales de la vida y de la actividad de la Iglesia en varios pa\u00edses, como el acuerdo firmado en Dili con la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica de Timor Oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo, deseo mencionar el intercambio de los instrumentos de ratificaci\u00f3n del Acuerdo con Chad sobre el estatuto jur\u00eddico de la Iglesia cat\u00f3lica en ese Pa\u00eds, as\u00ed como el Acuerdo firmado y ratificado con Palestina. Se trata de dos acuerdos que, junto con el Memor\u00e1ndum de Entendimiento entre la Secretar\u00eda de Estado y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Kuwait, demuestran, entre otras cosas, que la convivencia pac\u00edfica entre los creyentes de distintas religiones es posible, all\u00ed donde la libertad religiosa se reconoce, y se garantiza la posibilidad efectiva de colaborar en la edificaci\u00f3n del bien com\u00fan, en el respeto mutuo de la identidad cultural de cada uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, toda experiencia religiosa aut\u00e9nticamente vivida promueve la paz. Nos lo recuerda la Navidad que acabamos de celebrar y en la que hemos contemplado el nacimiento de un ni\u00f1o indefenso, \u00abllamado: Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Padre de eternidad, Pr\u00edncipe de la paz\u00bb (Is 9,5). El misterio de la Encarnaci\u00f3n nos muestra el verdadero rostro de Dios, para quien el poder no significa fuerza y destrucci\u00f3n, sino amor; la justicia no significa venganza, sino misericordia. He querido que se situara en esta perspectiva el Jubileo extraordinario de la Misericordia, que inaugur\u00e9 excepcionalmente en Bangui durante mi viaje apost\u00f3lico a Kenia, Uganda y Rep\u00fablica Centroafricana. En un pa\u00eds tan golpeado por el hambre, la pobreza y los conflictos, en el que la violencia fratricida de los \u00faltimos a\u00f1os ha dejado profundas heridas en las almas, desgarrando la comunidad nacional y generando pobreza material y moral, la apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Bangui pretend\u00eda ser un signo de aliento para alzar la mirada, para retomar el camino y para volver a encontrar las razones para el di\u00e1logo. All\u00ed donde se ha abusado del nombre de Dios para cometer injusticias, he querido reafirmar, junto con la comunidad musulmana de la Rep\u00fablica Centroafricana, que \u00abquien dice que cree en Dios ha de ser tambi\u00e9n un hombre o una mujer de paz\u00bb[1], y, por lo tanto, de misericordia, porque nunca se puede matar en nombre de Dios. S\u00f3lo una forma ideol\u00f3gica y desviada de religi\u00f3n puede pensar que se hace justicia en nombre del Omnipotente masacrando deliberadamente a personas indefensas, como ocurri\u00f3 en los sanguinarios atentados terroristas de los \u00faltimos meses en \u00c1frica, Europa y Oriente Medio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Misericordia ha sido el \u00abhilo conductor\u00bb que ha guiado mis viajes apost\u00f3licos durante el a\u00f1o pasado. Me refiero en primer lugar a la visita a Sarajevo, ciudad profundamente golpeada por la guerra en los Balcanes y capital de un Pa\u00eds, Bosnia y Herzegovina, que tiene un significado especial para Europa y para el mundo entero. Como encrucijada de culturas, naciones y religiones se est\u00e1 esforzando, con resultados positivos, en construir puentes nuevos, valorar lo que une y ver las diferencias como oportunidades de crecimiento en el respeto de todos. Esto es posible a trav\u00e9s del di\u00e1logo paciente y confiado, que sabe respetar los valores de la cultura de cada uno y acoger lo que hay de bueno en las experiencias de los dem\u00e1s.[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pienso tambi\u00e9n en el viaje a Bolivia, Ecuador y Paraguay, donde encontr\u00e9 pueblos que no se rinden ante las dificultades, y se enfrentan con valent\u00eda, determinaci\u00f3n y esp\u00edritu de fraternidad a los muchos retos que los afligen, empezando por la pobreza generalizada y las desigualdades sociales. En el viaje a Cuba y a los Estados Unidos de Am\u00e9rica pude abrazar a dos pa\u00edses que durante mucho tiempo han estado divididos, y que han decidido escribir una nueva p\u00e1gina de la historia, emprendiendo un camino de acercamiento y reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Filadelfia, con ocasi\u00f3n del Encuentro Mundial de las Familias, as\u00ed como durante el viaje a Sri Lanka y Filipinas, y con el reciente S\u00ednodo de los Obispos, he recordado la importancia de la familia, que es la primera y m\u00e1s importante escuela de la misericordia, en la que se aprende a descubrir el rostro amoroso de Dios y en la que nuestra humanidad crece y se desarrolla. Por desgracia, sabemos cu\u00e1ntos desaf\u00edos tiene que afrontar la familia en este tiempo en el que est\u00e1 \u00abamenazada por el creciente intento, por parte de algunos, de redefinir la instituci\u00f3n misma del matrimonio, guiados por el relativismo, la cultura de lo ef\u00edmero, la falta de apertura a la vida\u00bb.[3] Hoy existe un miedo generalizado a la estabilidad que la familia reclama y quienes pagan las consecuencias son sobre todo los m\u00e1s j\u00f3venes, a menudo fr\u00e1giles y desorientados, y los ancianos que terminan siendo olvidados y abandonados. Por el contrario, \u00abde la fraternidad vivida en la familia, nace (&#8230;) la solidaridad en la sociedad\u00bb,[4] que nos lleva a ser unos responsables de los otros. Esto s\u00f3lo es posible si en nuestras casas, as\u00ed como en nuestra sociedad, no permitimos que se sedimenten el cansancio y los resentimientos, sino que damos paso al di\u00e1logo, que es el mejor ant\u00eddoto contra el individualismo, tan extendido en la cultura de nuestro tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Estimados Embajadores.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un esp\u00edritu individualista es terreno f\u00e9rtil para que madure el sentido de indiferencia hacia el pr\u00f3jimo, que lleva a tratarlo como puro objeto de compraventa, que induce a desinteresarse de la humanidad de los dem\u00e1s y termina por hacer que las personas sean pusil\u00e1nimes y c\u00ednicas. \u00bfAcaso no son estas las actitudes que frecuentemente asumimos frente a los pobres, los marginados o los \u00faltimos de la sociedad? \u00a1Y cu\u00e1ntos \u00faltimos hay en nuestras sociedades! Entre estos, pienso sobre todo en los emigrantes, con la carga de dificultades y sufrimientos que deben soportar cada d\u00eda en la b\u00fasqueda, a veces desesperada, de un lugar donde poder vivir en paz y con dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quisiera, por tanto, detenerme a reflexionar con ustedes sobre la grave emergencia migratoria que estamos afrontando, para discernir sus causas, plantear soluciones, y vencer el miedo inevitable que acompa\u00f1a un fen\u00f3meno tan consistente e imponente, que a lo largo del a\u00f1o 2015 ha afectado principalmente a Europa, pero tambi\u00e9n a diversas regiones de Asia, as\u00ed como del norte y el centro de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo tengas miedo ni te acobardes, que contigo est\u00e1 el Se\u00f1or, tu Dios, en cualquier cosa que emprendas\u00bb (Jos 1,9). Es la promesa que Dios hizo a Josu\u00e9 y que pone de manifiesto c\u00f3mo el Se\u00f1or acompa\u00f1a a cada persona, sobre todo a quien se encuentra en una situaci\u00f3n de fragilidad, como la que tiene quien busca refugio en un pa\u00eds extranjero. En efecto, toda la Biblia nos narra la historia de una humanidad en camino, porque el estar en camino es connatural al hombre. Su historia est\u00e1 hecha de tantas migraciones, a veces como fruto de su conciencia del derecho a una libre elecci\u00f3n; otras, impuestas a menudo por las circunstancias externas. Desde el exilio del para\u00edso terrenal hasta Abrah\u00e1n, en camino hacia la tierra prometida, desde la narraci\u00f3n del \u00c9xodo hasta la deportaci\u00f3n en Babilonia, la Sagrada Escritura narra fatigas y sufrimientos, aspiraciones y esperanzas, que son comunes a los de cientos de miles de personas que, tambi\u00e9n en nuestros d\u00edas, con la misma determinaci\u00f3n de Mois\u00e9s, se ponen en marcha para llegar a una tierra en la cual que destile \u00ableche y miel\u00bb (cf. Ex 3, 17), donde poder vivir en libertad y en paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed, tambi\u00e9n hoy como entonces, o\u00edmos el grito de Raquel que llora por sus hijos porque ya no est\u00e1n (cf. Jr 31,15; Mt 2,18). Es la voz de los miles de personas que lloran huyendo de guerras espantosas, de persecuciones y de violaciones de los derechos humanos, o de la inestabilidad pol\u00edtica o social, que hace imposible la vida en la propia patria. Es el grito de cuantos se ven obligados a huir para evitar las indescriptibles barbaries cometidas contra personas indefensas, como los ni\u00f1os y los discapacitados, o el martirio por el simple hecho de su fe religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hoy como entonces, escuchamos la voz de Jacob que dice a sus hijos: \u00abBajad y comprad all\u00ed [el grano] para nosotros, a fin de que sobrevivamos y no muramos\u00bb (Gn 42,2). Es la voz de los que escapan de la miseria extrema, al no poder alimentar a sus familias ni tener acceso a la atenci\u00f3n m\u00e9dica y a la educaci\u00f3n, de la degradaci\u00f3n, porque no tienen ninguna perspectiva de progreso, o de los cambios clim\u00e1ticos y las condiciones clim\u00e1ticas extremas. Todos saben que el hambre sigue siendo, desgraciadamente, una de las plagas m\u00e1s graves de nuestro mundo, con millones de ni\u00f1os que mueren cada a\u00f1o por su causa. Duele constatar, sin embargo, que a menudo estos emigrantes no entran en los sistemas internacionales de protecci\u00f3n en virtud de los acuerdos internacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo no ver en todo esto el fruto de una \u00abcultura del descarte\u00bb que pone en peligro a la persona humana, sacrificando a hombres y mujeres a los \u00eddolos del beneficio y del consumismo? Es grave acostumbrarse a estas situaciones de pobreza y necesidad, al drama de tantas personas, y considerarlas como \u00abnormales\u00bb. No se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas, si \u00abtodav\u00eda no son \u00fatiles\u00bb \u2013 como los no nacidos\u2013 , o si \u00abya no sirven \u00bb \u2013como los ancianos\u2013. Nos hemos hecho insensibles a cualquier forma de despilfarro, comenzando por el de los alimentos, que es uno de los m\u00e1s vergonzosos, pues son muchas las personas y las familias que sufren hambre y desnutrici\u00f3n.[5]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Santa Sede espera que el Primer V\u00e9rtice Humanitario Mundial, convocado por las Naciones Unidas para el pr\u00f3ximo mes de mayo, pueda, en medio del actual y triste cuadro de conflictos y desastres, tener \u00e9xito en su intento de colocar a la persona humana y su dignidad en el centro de cualquier respuesta humanitaria. Se hace necesario un compromiso com\u00fan que acabe decididamente con la cultura del descarte y de la ofensa a la vida humana, de modo que nadie se sienta descuidado u olvidado, y que no se sacrifiquen m\u00e1s vidas por falta de recursos y, sobre todo, de voluntad pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tristemente, seguimos escuchando tambi\u00e9n hoy la voz de Judas que sugiere vender a su propio hermano (cf. Gn 37,26-27). Es la arrogancia de los poderosos que, con fines ego\u00edstas o c\u00e1lculos estrat\u00e9gicos y pol\u00edticos, instrumentalizan a los d\u00e9biles y los reducen a objetos. All\u00ed donde una migraci\u00f3n regular es imposible, los emigrantes se ven obligados a dirigirse, ordinariamente, a quienes practican la trata [trafficking] o el contrabando [smuggling] de seres humanos, a pesar de que son, en gran parte, conscientes del peligro que corren de perder durante la traves\u00eda sus bienes, su dignidad e, incluso, la propia vida. En este sentido, renuevo una vez m\u00e1s el llamado a detener el tr\u00e1fico de personas, que convierte a los seres humanos en mercanc\u00eda, especialmente a los m\u00e1s d\u00e9biles e indefensos. Permanecer\u00e1n siempre indelebles en nuestra mente y en nuestro coraz\u00f3n las im\u00e1genes de los ni\u00f1os ahogados en el mar, v\u00edctimas de la falta de escr\u00fapulos de los hombres y de la inclemencia de la naturaleza. Quien logra sobrevivir y llegar a un pa\u00eds que lo acoge, lleva permanentemente las profundas cicatrices provocadas por esas experiencias, adem\u00e1s de las producidas por los horrores que acompa\u00f1an siempre a las guerras y a las violencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igual que en aquel tiempo, tambi\u00e9n hoy se oye repetir al \u00c1ngel: \u00abLev\u00e1ntate, toma al ni\u00f1o y a su madre y huye a Egipto; qu\u00e9date all\u00ed hasta que yo te avise\u00bb (Mt 2,13). Es la voz que escuchan muchos de los emigrantes que jam\u00e1s habr\u00edan dejado su propia patria si no se hubieran visto obligados a ello. Se cuentan entre ellos la multitud de cristianos que, cada vez m\u00e1s en masa, han tenido que abandonar durante los \u00faltimos a\u00f1os su propia tierra, en la que han vivido incluso desde los or\u00edgenes del cristianismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, tambi\u00e9n hoy escuchamos la voz del salmista que dice: \u00abJunto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sion\u00bb (Sal 136 [137], 1). Es el llanto de quienes regresar\u00edan de buena gana a sus propios pa\u00edses si encontraran adecuadas condiciones de seguridad y de subsistencia. Tambi\u00e9n en este caso, pienso en los cristianos del Medio Oriente, deseosos de contribuir, como ciudadanos a pleno t\u00edtulo, al bienestar espiritual y material de sus respectivas naciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gran parte de las causas que provocan la emigraci\u00f3n se pod\u00edan haber ya afrontado desde hace tiempo. As\u00ed, se podr\u00eda haber evitado o, al menos, mitigado sus consecuencias m\u00e1s crueles. Todav\u00eda ahora, y antes de que sea demasiado tarde, se puede hacer mucho para detener las tragedias y construir la paz. Para ello, habr\u00eda que poner en discusi\u00f3n costumbres y pr\u00e1cticas consolidadas, empezando por los problemas relacionados con el comercio de armas, el abastecimiento de materias primas y de energ\u00eda, la inversi\u00f3n, la pol\u00edtica financiera y de ayuda al desarrollo, hasta la grave plaga de la corrupci\u00f3n. Somos conscientes de que, con relaci\u00f3n al tema de la emigraci\u00f3n, se necesitan establecer planes a medio y largo plazo que no se queden en la simple respuesta a una emergencia. Deben servir, por una parte, para ayudar realmente a la integraci\u00f3n de los emigrantes en los pa\u00edses de acogida y, al mismo tiempo, favorecer el desarrollo de los pa\u00edses de proveniencia, con pol\u00edticas solidarias, que no sometan las ayudas a estrategias y pr\u00e1cticas ideol\u00f3gicas ajenas o contrarias a las culturas de los pueblos a las que van dirigidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin olvidar otras situaciones dram\u00e1ticas, y pienso particularmente en la frontera entre M\u00e9xico y los Estados Unidos de Am\u00e9rica, a la que me acercar\u00e9 el pr\u00f3ximo mes cuando visite Ciudad Ju\u00e1rez, quisiera dedicar una especial reflexi\u00f3n a Europa. En efecto, durante el \u00faltimo a\u00f1o se ha visto afectada por un flujo masivo de pr\u00f3fugos \u2013mucho de los cuales han encontrado la muerte en el tentativo de alcanzarla\u2013, que no tiene precedentes en la historia reciente, ni siquiera al final de la Segunda Guerra Mundial. Muchos emigrantes procedentes de As\u00eda y \u00c1frica, ven a Europa como un referente por sus principios, como la igualdad ante la ley, y por los valores inscritos en la naturaleza misma de todo hombre, como la inviolabilidad de la dignidad y la igualdad de toda persona, el amor al pr\u00f3jimo sin distinci\u00f3n de origen y pertenencia, la libertad de conciencia y la solidaridad con sus semejantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los desembarcos masivos en las costas del Viejo Continente parece que ponen en dificultad al sistema de acogida construido\u00a0 laboriosamente sobre las cenizas del segunda conflicto mundial, que sigue siendo un faro de humanidad al cual referirse. Ante la magnitud de los flujos y sus inevitables problemas asociados han surgido muchos interrogantes acerca de las posibilidades reales de acogida y adaptaci\u00f3n de las personas, sobre el cambio en la estructura cultural y social de los pa\u00edses de acogida, as\u00ed como sobre un nuevo dise\u00f1o de algunos equilibrios geopol\u00edticos regionales. Son igualmente relevantes los temores sobre la seguridad, exasperados sobremanera por la amenaza desbordante del terrorismo internacional. La actual ola migratoria parece minar la base del \u00abesp\u00edritu humanista\u00bb que desde siempre Europa ha amado y defendido.[6] Sin embargo, no podemos consentir que pierdan los valores y los principios de humanidad, de respeto por la dignidad de toda persona, de subsidiariedad y solidaridad rec\u00edproca, a pesar de que puedan ser, en ciertos momentos de la historia, una carga dif\u00edcil de soportar. Deseo, por tanto, reiterar mi convicci\u00f3n de que Europa, inspir\u00e1ndose en su gran patrimonio cultural y religioso, tiene los instrumentos necesarios para defender la centralidad de la persona humana y encontrar un justo equilibrio entre el deber moral de tutelar los derechos de sus ciudadanos, por una parte, y, por otra, el de garantizar la asistencia y la acogida de los emigrantes.[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, siento la necesidad de expresar mi gratitud por todas las iniciativas que se han adoptado para facilitar una acogida digna de las personas, como son, entre otras, las realizadas por el Fondo Migrantes y Refugiados del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa, as\u00ed como por el compromiso de aquellos pa\u00edses que han mostrado una generosa disponibilidad a la ayuda. Me refiero sobre todo a las Naciones vecinas a Siria, que han respondido inmediatamente con la asistenta y la acogida, especialmente el L\u00edbano, donde los refugiados constituyen una cuarta parte de la poblaci\u00f3n total, y Jordania, que no ha cerrado sus fronteras a pesar de que alberga a cientos de miles de refugiados. Del mismo modo, no hay que olvidar los esfuerzos de otros pa\u00edses que se encuentran en la primera l\u00ednea, especialmente Turqu\u00eda y Grecia. Deseo expresar un agradecimiento especial a Italia, cuyo firme compromiso ha salvado muchas vidas en el Mediterr\u00e1neo y que, incluso en su territorio, se ocupa de un ingente n\u00famero de refugiados. Espero que el tradicional sentido de hospitalidad y solidaridad que caracteriza al pueblo italiano no se debilite ante las inevitables dificultades del momento, sino que, a la luz de su tradici\u00f3n milenaria, sea capaz de acoger e integrar la aportaci\u00f3n social, econ\u00f3mica y cultural que los emigrantes pueden ofrecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante que no se deje solas a las naciones que se encuentran en primera l\u00ednea haciendo frente a la emergencia actual, y es igualmente indispensable que se inicie un di\u00e1logo franco y respetuoso entre todos los pa\u00edses implicados en el problema \u2013de origen, tr\u00e1nsito o recepci\u00f3n\u2013 para que, con mayor audacia creativa, se busquen soluciones nuevas y sostenibles. En la coyuntura actual, en efecto, los Estados no pueden pretender buscar por su cuenta dichas soluciones, ya que las consecuencias de las opciones de cada uno repercuten inevitablemente sobre toda la Comunidad internacional. Se sabe que las migraciones constituir\u00e1n un elemento determinante del futuro del mundo, mucho m\u00e1s de lo que ha sido hasta ahora, y de que las respuestas s\u00f3lo vendr\u00e1n como fruto de un trabajo com\u00fan, que respete la dignidad humana y los derechos de las personas. La Agenda para el Desarrollo, que las Naciones Unidas ha adoptado en septiembre pasado para los pr\u00f3ximos 15 a\u00f1os, aborda muchos de los problemas que llevan a la emigraci\u00f3n, al igual que otros documentos de la Comunidad internacional sobre la gesti\u00f3n de la problem\u00e1tica migratoria, s\u00f3lo responder\u00e1n a las expectativas si saben colocar a la persona en el centro de las decisiones pol\u00edticas, a todos los niveles, y ven a la humanidad como una sola familia y a los hombres como hermanos, respetando las reciprocas diferencias y las convicciones de conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para afrontar el tema de la emigraci\u00f3n es importante, de hecho, que se preste atenci\u00f3n a sus implicaciones culturales, empezando por las que est\u00e1n relacionadas con la propia confesi\u00f3n religiosa. El extremismo y el fundamentalismo se ven favorecidos, no s\u00f3lo por una instrumentalizaci\u00f3n de la religi\u00f3n en funci\u00f3n del poder, sino tambi\u00e9n por la falta de ideales y la p\u00e9rdida de la identidad, incluso religiosa, que caracteriza dram\u00e1ticamente al as\u00ed llamado Occidente. De este vac\u00edo nace el miedo que empuja a ver al otro como un peligro y un enemigo, a encerrarse en s\u00ed mismo, enroc\u00e1ndose en sus planteamientos preconcebidos. El fen\u00f3meno migratorio, por tanto, plantea un importante desaf\u00edo cultural, que no se puede dejar sin responder. La acogida puede ser una ocasi\u00f3n propicia para una nueva comprensi\u00f3n y apertura de mente, tanto para el que es acogido, y tiene el deber de respetar los valores, las tradiciones y las leyes de la comunidad que lo acoge, como para esta \u00faltima, que est\u00e1 llamada a apreciar lo que cada emigrante puede aportar en beneficio de toda la comunidad. En este contexto, la Santa Sede renueva su compromiso en el campo ecum\u00e9nico e interreligioso para establecer un di\u00e1logo sincero y leal que, valorando las peculiaridades y la identidad de cada uno, favorezca una convivencia arm\u00f3nica de todos los miembros de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Distinguidos miembros del Cuerpo Diplom\u00e1tico.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 2015 se han concluido importantes acuerdos internacionales, que son un buen augurio para el futuro. Me refiero, en primer lugar, al llamado Acuerdo sobre el programa nuclear iran\u00ed, que espero contribuir\u00e1 a fomentar un clima de distensi\u00f3n en la Regi\u00f3n, as\u00ed como a la consecuci\u00f3n del tan esperado acuerdo sobre el clima en la Conferencia de Par\u00eds. Se trata de un importante acuerdo, que representa un logro significativo para toda la Comunidad internacional y que pone de manifiesto una fuerte conciencia colectiva acerca de la grave responsabilidad que todos, individuos y naciones, tenemos en la protecci\u00f3n de la creaci\u00f3n, y en la promoci\u00f3n de una \u00abcultura del cuidado que impregne toda la sociedad\u00bb.[8] Ahora es vital que los compromisos asumidos no s\u00f3lo representen un buen prop\u00f3sito, sino que todos los Estados sientan la obligaci\u00f3n real de poner en marcha las acciones necesarias para salvaguardar nuestra amada Tierra, para bien de toda la humanidad, especialmente de las generaciones futuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, el a\u00f1o que acaba de comenzar se presenta lleno de desaf\u00edos y ya han aparecido en el horizonte muchas tensiones. Me refiero sobre todo a los graves contrastes que han surgido en la regi\u00f3n del Golfo P\u00e9rsico, as\u00ed como al preocupante ensayo militar realizado en la pen\u00ednsula coreana. Espero que los antagonismos abran paso a la voz de la paz y de la buena voluntad en la b\u00fasqueda de acuerdos. En esa perspectiva, veo con agrado que no faltan gestos significativos y especialmente ilusionantes. Me refiero en particular al clima pac\u00edfico de convivencia en el que se han realizado las recientes elecciones en la Rep\u00fablica Centroafricana y que representa un signo positivo de la voluntad de proseguir el camino emprendido hacia una plena reconciliaci\u00f3n nacional. Pienso, adem\u00e1s, en las nuevas iniciativas que se han puesto en marcha en Chipre, para resolver una divisi\u00f3n que dura ya mucho tiempo, y a los esfuerzos del pueblo colombiano para superar los conflictos del pasado y lograr la tan ansiada paz. Todos miramos con esperanza los pasos importantes que la Comunidad internacional ha emprendido para encontrar una soluci\u00f3n pol\u00edtica y diplom\u00e1tica a la crisis en Siria, que ponga fin a un sufrimiento de la poblaci\u00f3n que dura ya demasiado tiempo. Del mismo modo, llegan se\u00f1ales positivas de Libia, que permiten confiar en un renovado compromiso para erradicar la violencia y restaurar la unidad del pa\u00eds. Por otro lado, cada vez es m\u00e1s claro que s\u00f3lo la acci\u00f3n pol\u00edtica conjunta y acordada ayudar\u00e1 a contener la propagaci\u00f3n del extremismo y del fundamentalismo, con sus implicaciones de car\u00e1cter terrorista, que producen tantas v\u00edctimas en Siria y Libia, as\u00ed como en otros pa\u00edses, como Irak y Yemen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espero que este A\u00f1o Santo de la Misericordia sea tambi\u00e9n una ocasi\u00f3n para el di\u00e1logo y la reconciliaci\u00f3n que ayude a la construcci\u00f3n del bien com\u00fan en Burundi, la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo y Sud\u00e1n del Sur. Que sea, sobre todo, un momento propicio para poner definitivamente fin al conflicto en las regiones orientales de Ucrania. Es fundamental el apoyo que, desde muchos puntos de vista, la comunidad internacional, los estados y las organizaciones humanitarias pueden ofrecer al pa\u00eds para que supere la crisis actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reto principal que nos espera es, sin embargo, el de vencer la indiferencia para construir juntos la paz,[9] que es un bien que hay perseguir siempre. Por desgracia, entre las muchas partes de nuestro querido mundo que la anhelan ardientemente est\u00e1 la Tierra que Dios ha preferido y elegido para mostrar a todos el rostro de su misericordia. Mi esperanza es que en este nuevo a\u00f1o se cierren las profundas heridas que dividen a israel\u00edes y palestinos y se consiga la convivencia pac\u00edfica de dos pueblos que, en lo profundo de sus corazones \u2013estoy seguro\u2013, no desean otra cosa que la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Excelencias, Se\u00f1oras y Se\u00f1ores.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el plano diplom\u00e1tico, la Santa Sede no dejar\u00e1 nunca de trabajar para que la voz de la paz llegue hasta los extremos de la tierra. Renuevo, por tanto, la plena disponibilidad de la Secretar\u00eda de Estado para colaborar con ustedes en el fomento de un di\u00e1logo constante entre la Sede Apost\u00f3lica y los pa\u00edses que ustedes representan, para el bien de toda la Comunidad internacional, con la certeza interior de que este a\u00f1o jubilar ser\u00e1 una buena oportunidad para vencer, con el calor de la misericordia, don precioso de Dios que transforma el miedo en amor y nos hace art\u00edfices de paz, la fr\u00eda indiferencia de tantos corazones. Con estos sentimientos, renuevo a cada uno de ustedes, a sus familias, a sus pa\u00edses, mis m\u00e1s fervientes deseos de un a\u00f1o lleno de bendiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Encuentro con la Comunidad Musulmana, Bangui, 30 noviembre 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Cf.  Encuentro con las Autoridades, Sarajevo, 6 junio 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Encuentro con las Familias, Manila, 16 enero 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Encuentro con la Sociedad Civil, Quito, 7 julio 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Audiencia General, 5 junio 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Cf.  Discurso al Parlamento Europeo, Estrasburgo, 25 noviembre 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]  Ib\u00edd.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Laudato si\u2019, n. 231.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Cf.  Vence la indiferencia y conquista la paz, Mensaje para la XLIX Jornada Mundial de la Paz, 8 diciembre 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Foto de archivo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso del Santo Padre Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede en la Sala Regia Lunes 11 de enero de 2016 Excelencias, Se\u00f1oras y Se\u00f1ores: Les doy la cordial bienvenida a esta cita anual, que me da la oportunidad de presentarles mis mejores deseos para el nuevo a\u00f1o, y de reflexionar con ustedes &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-del-santo-padre-francisco-al-cuerpo-diplomatico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDiscurso del Santo Padre Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36849","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36849","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36849"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36849\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}