{"id":37000,"date":"2016-06-21T10:55:37","date_gmt":"2016-06-21T15:55:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/onu-pablo-vi-paladin-del-dialogo-entre-los-pueblos\/"},"modified":"2016-06-21T10:55:37","modified_gmt":"2016-06-21T15:55:37","slug":"onu-pablo-vi-paladin-del-dialogo-entre-los-pueblos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/onu-pablo-vi-paladin-del-dialogo-entre-los-pueblos\/","title":{"rendered":"ONU: Pablo VI, palad\u00edn del di\u00e1logo entre los pueblos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El compromiso de di\u00e1logo de Pablo VI por la paz y el progreso mundiales \u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Discurso de monse\u00f1or Paul Richard Gallagher en la conmemoraci\u00f3n del L aniversario de la visita del beato Pablo VI a las Naciones Unidas (Brescia, 8-10-2015)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1or ministero de Asuntos Exteriores, se\u00f1or alcalde, Excelencia, distinguidas autoridades civiles y militares, se\u00f1oras y se\u00f1ores:<br \/>\nAgradezco ante todo su amable invitaci\u00f3n a participar en este \u00abDi\u00e1logo entre los pueblos en nombre de Pablo VI\u00bb, organizado en el marco de las celebraciones del A\u00f1o Montiniano para conmemorar el cincuentenario de la hist\u00f3rica visita del Beato Pont\u00edfice a las Naciones Unidas.<br \/>\nUn a\u00f1o y unos meses despu\u00e9s de su subida al solio de Pedro, el 6 de agosto de 1964, el Papa Pablo VI public\u00f3 la Enc\u00edclica Ecclesiam suam, en la que propon\u00eda el di\u00e1logo entre la Iglesia y el mundo contempor\u00e1neo como uno de los ejes de su pontificado. Impulsado por un amor profundo a la Iglesia de Jesucristo, \u00abmadre amorosa de todos los hombres y dispensadora de salvaci\u00f3n\u00bb (Ecclesiam suam, n. 1), el Beato Pablo VI\u00a0 quer\u00eda \u00abaclarar lo m\u00e1s posible a los ojos de todos cu\u00e1nta importancia tiene, por una parte, para la salvaci\u00f3n de la sociedad humana, y con cu\u00e1nta solicitud, por otra, la Iglesia lo desea, que una y otra se encuentren, se conozcan y se a men\u00bb (\u00eddem, n. 2), es decir que dialoguen entre s\u00ed. Este di\u00e1logo que surge del amor mutuo ha de extenderse despu\u00e9s a todos los pueblos.<br \/>\nPero el di\u00e1logo que el Papa deseaba no era una novedad: desde sus or\u00edgenes, la Iglesia, querida por Dios como instrumento fundamental del di\u00e1logo entre la Trinidad y los hombres, nunca ha dejado de dialogar con las realidades temporales. Al estar en el mundo sin ser del mundo (cf. Ecclesiam suam, nn. 44, 51, 60, etc.; cf. Jn 17, 15-16), la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha dialogado con el mundo para transformar todas las realidades en Jesucristo por medio del amor, y para, a trav\u00e9s de \u00e9l, llevar todas las realidades al Padre (cf. Jn 12, 32 y Ef 1, 10). Sin embargo, en cada momento hist\u00f3rico dicho di\u00e1logo ha de ser renovado y replanteado, como respuesta a la evoluci\u00f3n de la historia y a las expectativas de los pueblos. As\u00ed lo conceb\u00eda tambi\u00e9n el Papa Montini, al entablar un di\u00e1logo performativo con toda la realidad y con todos los hombres, por el bien de los hombres y por el de la propia Iglesia (cf. \u00eddem, n. 13).<br \/>\nAun reconociendo que los protagonistas del di\u00e1logo Iglesia-mundo son todos los miembros de la Iglesia \u2014jerarqu\u00eda y fieles cristianos\u2014, y que el campo del di\u00e1logo con el mundo es toda la realidad humana (Ecclesiam suam, nn. 19-26), Pablo VI tambi\u00e9n se planteaba el di\u00e1logo entre la Iglesia y el mundo moderno como una particular vocaci\u00f3n personal suya (\u00eddem, n. 15), dentro de la cual asignaba un lugar fundamental a la promoci\u00f3n del di\u00e1logo entre los pueblos, con vistas a asegurar la paz y un desarrollo humano equitativo.<br \/>\nEl Papa Montini consideraba el tema de la paz como un deber imperioso y urgente, puesto de relieve tanto por las profundizaciones doctrinales sobre el papel de la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo como por el desarrollo de las instituciones internacionales, renacidas tras la interrupci\u00f3n provocada por la Segunda Guerra Mundial, y que hab\u00edan aumentado r\u00e1pidamente tanto en n\u00famero como en calidad (\u00eddem, n. 17). El Papa se sent\u00eda instado a \u00abcontribuir a la educaci\u00f3n de la humanidad en los sentimientos y procedimientos contrarios a todo conflicto violento y homicida y favorables a todo pac\u00edfico arreglo, civilizado y racional, de las relaciones entre las naciones\u00bb. De ah\u00ed que se declarara igualmente apremiado a \u00ab apoyar la arm\u00f3nica convivencia y la fructuosa colaboraci\u00f3n entre los pueblos con la proclamaci\u00f3n de los principios humanos superiores que puedan ayudar a suavizar los ego\u00edsmos y las pasiones \u2014fuente de donde brotan los conflictos b\u00e9licos\u2014\u00bb (\u00eddem, n. 4). Adem\u00e1s, siguiendo las huellas de los pontificados precedentes, se declaraba dispuesto a \u00abintervenir donde se nos ofrezca la oportunidad para ayudar a las partes contendientes a encontrar honorables y fraternas soluciones\u00bb (ib\u00eddem). Tampoco debemos olvidar, por a\u00f1adidura, que como tel\u00f3n de fondo de este compromiso por la paz de Pablo VI \u2014y en contraposici\u00f3n a este\u2014, se cern\u00edan la amenaza de una guerra nuclear total, una carrera armamentista desenfrenada y las dif\u00edciles \u2014y a veces tr\u00e1gicas\u2014 \u00abcrisis\u00bb propias de la Guerra Fr\u00eda, como la construcci\u00f3n del Muro de Berl\u00edn, la crisis de los misiles en Cuba, el inicio de la intervenci\u00f3n estadounidense en Vietnam y muchos otros conflictos menores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el panorama del mundo contempor\u00e1neo suyo, el Beato Pablo VI esperaba que su \u00abprop\u00f3sito de cultivar y perfeccionar\u00bb el di\u00e1logo de la Iglesia con el mundo pudiera \u00abayudar a la causa de la paz entre los hombres\u00bb, imponi\u00e9ndose como \u00abm\u00e9todo que trata de regular las relaciones humanas a la noble luz del lenguaje razonable y sincero\u00bb, y, por parte de la Iglesia,\u00a0 \u00abcomo contribuci\u00f3n de experiencia y de sabidur\u00eda que puede reavivar en todos la consideraci\u00f3n de los valores supremos. La apertura de un di\u00e1logo [&#8230;] decide por s\u00ed misma en favor de una paz libre y honrosa [&#8230;]\u00bb. Dicha apertura, por consiguiente, \u00abno puede menos de denunciar, como delito y como ruina, la guerra de agresi\u00f3n, de conquista o de predominio, y no puede dejar de extenderse desde las relaciones m\u00e1s altas de las naciones a las propias del cuerpo de las naciones mismas y a las bases tanto sociales como familiares e individuales\u00bb (Ecclesiam suam, n. 39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La riqueza que suponen los 15 a\u00f1os del pontificado del Beato Pablo VI es extraordinaria. Fueron muchos sus momentos y sus decisiones que merecer\u00edan definirse como hist\u00f3ricos, y que, aun significando una gran alegr\u00eda para la Iglesia y para el mundo, son fruto de un compromiso heroico del Papa, caracterizado a menudo por grandes dolores en su alma. En vez de intentar la imposible empresa de sintetizar todo su pontificado en esta breve intervenci\u00f3n, quisiera examinar algunos aspectos relacionados con la actividad internacional de la Santa Sede como parte del gran compromiso de di\u00e1logo con el mundo que el Papa Montini propuso desde su elecci\u00f3n.<br \/>\nCon este fin, considero \u00fatil formular\u00a0 algunos comentarios sobre dos documentos clave de esa particular visi\u00f3n: el Discurso en las Naciones Unidas, del 4 de octubre de 1965, centrado en el tema de la paz, y la Enc\u00edclica Populorum progressio, del 26 de marzo de 1967, cuyo tema central es el desarrollo. Asimismo, quisiera destacar que la acci\u00f3n internacional de los tres pontificados sucesivos de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco se desarrolla siguiendo, en completa sinton\u00eda y fidelidad, las directrices trazadas por el Papa Montini. Servir\u00e1 a este prop\u00f3sito mencionar algunos momentos de la actividad internacional de la Santa Sede que son manifestaci\u00f3n y concreci\u00f3n del di\u00e1logo con el mundo que quiso Pablo VI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace tan solo unos d\u00edas, el pasado 25 de septiembre, el Santo Padre Francisco iniciaba su discurso a la LXX Sesi\u00f3n de la Asamblea General de las Naciones Unidas remont\u00e1ndose idealmente a la primera visita de un antecesor suyo, y terminaba su discurso tambi\u00e9n con palabras de esa misma intervenci\u00f3n de Pablo VI ante la ONU, citando antes, en varios pasajes de su discurso, las visitas al Palacio de Cristal de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. Con ello, el Papa subrayaba la continuidad en las directrices\u00a0 marcadas por Pablo VI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que respecta al di\u00e1logo entre Estados y a la construcci\u00f3n de la paz, el memorable mensaje de Pablo VI en 1965 prodr\u00eda sintetizarse en cuatro puntos propositivos acerca de la propia Organizaci\u00f3n: a) La ONU proporciona a los Estados, como f\u00f3rmula de convivencia pac\u00edfica, una suerte de \u00abciudadan\u00eda internacional\u00bb que se articula en \u00abun sistema ordenado y estable de vida internacional\u00bb (Discurso ante la Asamblea General de la ONU, 4-10-1965, n. 2); b) La Organizaci\u00f3n existe y trabaja para unir a las naciones, para asociar a los Estados, para unir unos con otros, sin dejar fuera a ninguno (\u00eddem, n. 3); c) La ONU debe seguir la f\u00f3rmula de la igualdad, es decir que ning\u00fan Estado debe estar por encima de los dem\u00e1s (\u00eddem, n. 4:); d) El pacto jur\u00eddico que une las naciones a la ONU ha de concebirse como un solemne \u00abjuramento que debe cambiar la historia futura del mundo\u00bb: \u00ab\u00a1No m\u00e1s guerra! \u00a1No m\u00e1s guerra! Es la paz, la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad\u00bb (\u00eddem, n. 5).<br \/>\nSin embargo, el Papa Montini a\u00f1ade otros dos puntos referentes al desarrollo y a la dignidad humana: 1.\u00ba) La paz no se construye solo con la pol\u00edtica y con el equilibrio de las fuerzas y de los intereses, sino con el esp\u00edritu, con las ideas, con las obras de la paz. La \u00abcima positiva\u00bb de la ONU es que \u00abaqu\u00ed no se obra solo\u00a0 para conjurar los conflictos entre los Estados, sino tambi\u00e9n para hacer a los Estados capaces de laborar unidos en favor de los otros [&#8230;]\u00bb. Se trabaja para el desarrollo y se trabaja por \u00ablos derechos y los deberes fundamentales del hombre, su dignidad, su libertad y, ante todo, su libertad religiosa\u00bb. De esta manera, seg\u00fan Pablo VI, la comunidad internacional organizada interpreta la esfera superior de la sabidur\u00eda humana a incluso la sacralidad del hombre (\u00eddem, n. 6); 2.\u00ba) El di\u00e1logo internacional trata, \u00abante todo\u00bb, de la \u00abvida del hombre, y la vida del hombre es sagrada: nadie puede atentar contra ella\u00bb. \u00abIncluso en lo que concierne al problema de la natalidad, es donde el respeto a la vida debe encontrar su m\u00e1s alta profesi\u00f3n y su m\u00e1s razonable defensa\u00bb (\u00eddem, n. 6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se percibe con claridad que el Discurso de Pablo VI en la ONU constituye una pauta que regir\u00e1 tambi\u00e9n las palabras a las Naciones Unidas de Juan Pablo II, de Benedicto XVI y de Francisco. Esas palabras de octubre de 1965 son tambi\u00e9n las directrices conforme a las cuales se ha planteado toda la actividad internacional de la Santa Sede hasta la actualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con el desarrollo y con la actividad de la Santa Sede, cabe recordar que la segunda parte de la Enc\u00edclica Populorum progressio, titulada \u00abEl desarrollo solidario de la humanidad\u00bb, en continuidad con el Discurso en la ONU, suger\u00eda l\u00edneas tan claras como concretas para trabajar por la fraternidad los unos con los otros (cf. \u00eddem, n. 2). Haciendo gala de una notable comprensi\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas, el Santo Padre se\u00f1alaba las finanzas y el cr\u00e9dito, por un lado, y el comercio internacional, por otro, como\u00a0 \u00e1mbitos prioritarios de la acci\u00f3n com\u00fan (Populorum progressio, nn. 43-65).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pueblos han de poner sus riquezas al servicio de todos (\u00eddem, nn. 48-49), y el instrumento adecuado para ese fin ser\u00eda un gran fondo mundial, alimentado por lo superfluo de las naciones ricas y, sobre todo, por la contenci\u00f3n de los gastos militares. Ello brindar\u00eda a los Estados una asistencia financiera generosa y equitativa, sin intereses o con intereses m\u00ednimos, evitando que se vean ahogados por las deudas. Tales cr\u00e9ditos quedar\u00edan garantizados por el control de su utilizaci\u00f3n sobre la base de planes acordados, instaur\u00e1ndose as\u00ed una \u00abuna colaboraci\u00f3n voluntaria, una participaci\u00f3n eficaz de los unos con los otros, en una dignidad igual para la construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano\u00bb (\u00eddem, n. 54).<br \/>\nEn materia de comercio internacional, la Populorum progressio conserva, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, notable actualidad. Se\u00f1alaba, en efecto, Pablo VI que \u00ablos esfuerzos, aun considerables, que se han hecho para ayudar en el plano financiero y t\u00e9cnico a los pa\u00edses en v\u00eda de desarrollo, ser\u00edan ilusorios si sus resultados fuesen parcialmente anulados por el juego de las relaciones comerciales entre los pa\u00edses ricos y entre los pa\u00edses pobres\u00bb (\u00eddem, n. 56). \u00abLas naciones altamente industrializadas exportan sobre todo productos elaborados, mientras que las econom\u00edas poco desarrolladas no tienen para vender m\u00e1s que productos agr\u00edcolas y materias primas. Gracias al progreso t\u00e9cnico, los primeros aumentan r\u00e1pidamente de valor y encuentran suficiente mercado. Por el contrario, los productos primarios que provienen de los pa\u00edses subdesarrollados, sufren amplias y bruscas variaciones de precios, muy lejos de esa plusval\u00eda progresiva. De ah\u00ed provienen para las naciones poco industrializadas grandes dificultades\u00bb (\u00eddem, n. 57).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es menester, por lo tanto, un sistema de intercambios comerciales internacionales, basado en tratados y acuerdos espec\u00edficos, que \u00abrestablezca entre las partes al menos una cierta igualdad de oportunidades\u00bb y que pueda \u00abcrear desde ahora una igualdad real en las discusiones y negociaciones. Aqu\u00ed tambi\u00e9n ser\u00edan \u00fatiles convenciones internacionales de radio suficientemente vasto\u00bb, que establezcan \u00abnormas generales con vistas a regularizar ciertos precios, garantizar determinadas producciones, sostener ciertas industrias nacientes\u00bb. \u00abTal esfuerzo com\u00fan hacia una mayor justicia en las relaciones comerciales entre los pueblos aportar\u00eda a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo una ayuda positiva, cuyos efectos no ser\u00edan solamente inmediatos, sino duraderos\u00bb (\u00eddem, n. 61).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es sabido, adem\u00e1s, que el Papa Montini consideraba el nacionalismo y el racismo como obst\u00e1culos fundamentales para la construcci\u00f3n de una comunidad internacional solidaria, basada en la Carta de las Naciones Unidas, en un sistema normativo internacional financiero y comercial equitativo y multilateral y en el respeto de los derechos humanos (\u00eddem, nn. 62-63).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el pontificado de Pablo VI hasta la fecha, la historia nos presenta una contraposici\u00f3n constante entre los innumerables esfuerzos por construir y mantener la paz y por fomentar el desarrollo y los igualmente innumerables obst\u00e1culos que se les van poniendo. En un primer momento, hubo la confrontaci\u00f3n ideol\u00f3gica entre el comunismo y el Occidente capitalista, apuntada en la Ecclesiam suam (nn. 103-105). Despu\u00e9s, una vez ca\u00eddos los muros y vuelta pol\u00edticamente irrelevante la confrontaci\u00f3n ideol\u00f3gica, el resurgimiento de los nacionalismos, de los racismos y de presuntas guerras \u00abculturales\u00bb. Desde el punto de vista de la Santa Sede, por el contrario, la concordia y la vida pac\u00edfica entre los pueblos basada en la supremac\u00eda del derecho, en unas relaciones econ\u00f3micas inspiradas en un desarrollo solidario y en el respeto de los derechos humanos, sigue siendo una orientaci\u00f3n perenne, parcialmente alcanzada pero siempre pendiente de mejora y de profundizaci\u00f3n. Si, desde esta perspectiva, se releen los discursos en las Naciones Unidas de Juan Pablo II (en dos ocasiones), de Benedicto XVI y del Papa Francisco, as\u00ed como las grandes Enc\u00edclicas sociales de los sucesores de Pablo VI \u2014la \u00faltima, Laudato si\u2019\u2014, se halla con facilidad una honda sinton\u00eda y continuidad\u00a0 con la acci\u00f3n y con las ense\u00f1anzas del Papa Montini.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su recent\u00edsima intervenci\u00f3n en la ONU, el Santo Padre, evocando las palabras pronunciadas hace cincuenta a\u00f1os por su antecesor, reiter\u00f3 la petici\u00f3n de una participaci\u00f3n aut\u00e9ntica y de una influencia real y equitativa de todos los Estados en las decisiones de la ONU y de otros organismos multilaterales, especialmente en el Consejo de Seguridad y en los organismos econ\u00f3micos, que han de servir para el desarrollo sostenible de todos. Record\u00f3 que el cometido de las Naciones Unidas debe considerarse como desarrollo y promoci\u00f3n de la soberan\u00eda del derecho, porque la justicia es requisito indispensable para la realizaci\u00f3n del ideal de la fraternidad universal. El Papa, mencionando la Agenda 2030 para el Desarrollo, record\u00f3 la necesaria conexi\u00f3n entre desarrollo y paz, e invit\u00f3 a los Estados a la concreci\u00f3n, para asegurar a todos el acceso a la alimentaci\u00f3n necesaria, a la vivenda y a un trabajo digno, junto con los derechos humanos fundamentales, entre los que figuran la libertad religiosa y el derecho de las familias y de la Iglesia a educar. En plena sinton\u00eda con Pablo VI, tambi\u00e9n el Papa Francisco conden\u00f3 todo tipo de guerra, con inclusi\u00f3n, en la actualidad, del terrorismo y de las guerras fomentadas por el narcotr\u00e1fico, y pidi\u00f3 un compromiso renovado a favor de un mundo sin armas nucleares, en el que tenga plena aplicaci\u00f3n el Tratado de No Proliferaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acci\u00f3n internacional de Pablo VI tuvo tambi\u00e9n otra importante manifestaci\u00f3n, de car\u00e1cter m\u00e1s t\u00e9cnico y, por lo tanto, menos conocida en sus detalles, pero igualmente importante: me refiero a la presencia internacional de la Santa Sede; presencia que conoci\u00f3, a partir del pontificado del Papa Montini, un crecimiento y una consolidaci\u00f3n decisivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es sabido, la presencia internacional de la Santa Sede como sujeto soberano e independiente de derecho internacional tiene or\u00edgenes antiguos, pero, a partir de 1945, con el desarrollo de las organizaciones internacionales, la Santa Sede ha tenido una presencia cada vez mayor en el \u00e1mbito multilateral. Ya como colaborador de P\u00edo XII, monse\u00f1or Giovanni Battista Montini desempe\u00f1\u00f3 un importante papel a la hora de favorecer la evoluci\u00f3n de dicha presencia, que se reforz\u00f3 a ra\u00edz de su elecci\u00f3n al solio de Pedro, siguiendo las l\u00edneas trazadas en la Ecclesiam Suam, en su Discurso en la ONU del 4 de octubre de 1965 y en la Populorum progressio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en 1964, la Santa Sede se acredit\u00f3 como \u00abEstado observador\u00bb en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En aquel mismo a\u00f1o, la Santa Sede particip\u00f3 activamente, en calidad de miembro, en la I Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), convertida m\u00e1s tarde en \u00f3rgano permanente de la Asamblea General. Resulta interesante ver la coincidencia entre las ideas fundacionales\u00a0 de la Unctad y sus primeros programas, por un lado, y, por otro, las orientaciones que sobre el comercio internacional proporcionan los n\u00fameros 56-64 de la Populorum progressio. Y es que la Unctad , particularmente en sus primeras grandes sesiones (1964, 1968, 1972), intent\u00f3 crear un marco jur\u00eddico general para el comercio internacional, orientado a equilibrar las desventajas de los pa\u00edses m\u00e1s pobres. Procur\u00f3, asimismo, convertirse en plataforma para las negociaciones comerciales multilaterales y para la promoci\u00f3n de acuerdos regionales. La Santa Sede, que sigue siendo miembro del Unctad, colabor\u00f3 activamente en el dise\u00f1o del as\u00ed llamado \u00absistema de preferencias generalizadas\u00bb. Aun cuando, debido a varios factores \u2014entre los que figura el nacionalismo que denunci\u00f3 Pablo VI\u2014, la Unctad no logr\u00f3 culminar sus grandes objetivos, y muchas de sus funciones han sido suprimidas de hecho o absorbidas por la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio (OMC), creada en 1994, la Santa Sede, tambi\u00e9n mediante su presencia como Observador en la OMC desde 1998, ha seguido colaborando activamente, en la medida de sus posibilidades y de su propia naturaleza, en la constituci\u00f3n de un sistema comercial favorable al desarrollo de los pa\u00edses m\u00e1s\u00a0 desfavorecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca de la Populorum progressio, ya exist\u00eda el Grupo de Organizaciones del Banco Mundial (Grupo del Banco Mundial, o Banco Mundial a secas), fundado en 1944 para prestar asistencia a los Estados devastados por la guerra. Con todo, las audaces y previsoras propuestas de Pablo VI no han hallado, en la comunidad internacional, un eco proporcional al que tuvieron en materia comercial. El Banco Mundial nunca ha sido dotado, por parte de los Estados, de los recursos suficientes para actuar en el sentido sugerido por el Papa Montini; antes al contrario, durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo pasado, se convirti\u00f3,\u00a0 m\u00e1s bien, en una de las causas del grave problema de la deuda de los pa\u00edses m\u00e1s pobres. San Juan Pablo II retom\u00f3 con fuerza las orientaciones de Pablo VI, con su vehemente e insistente petici\u00f3n de condonaci\u00f3n o de reducci\u00f3n sustancial de la deuda exterior de los pa\u00edses m\u00e1s pobres. As\u00ed, en torno al a\u00f1o 2000, se logr\u00f3 mantener un di\u00e1logo entre la Santa Sede y las autoridades del Banco Mundial, especialmente con vistas al dise\u00f1o y a la promoci\u00f3n del programa internacional\u00a0 PPME (Pa\u00edses Pobres Muy Endeudadoa). Y, en recent\u00edsimo discurso ante la ONU, tambi\u00e9n el Santo Padre Francisco volvi\u00f3 a afrontar con decisi\u00f3n este problema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acci\u00f3n internacional de la Santa Sede a favor de la paz, del desarrollo y de los derechos humanos no se redujo a su adhesi\u00f3n a la Unctad, sino que, a lo largo de los 15 a\u00f1os del pontificado de Pablo VI, adquiri\u00f3 la forma de un \u00abdi\u00e1logo\u00bb a todo nivel. Durante aquellos a\u00f1os, la Santa Sede se adhiri\u00f3 \u2014a veces como miembro y m\u00e1s a menudo como observador\u2014 a muchos organismos internacionales y a muchas convenciones.\u00a0 En particular, en 1967 la Santa Sede acredit\u00f3 a un observador ante la Oficina de las Naciones Unidas de Ginebra. Sucesivamente, empez\u00f3 a participar como observador en las sesiones del Ecosoc (Consejo Econ\u00f3mico y Social de la ONU), en las comunisiones econ\u00f3micas regionales del propio Ecosoc y en muchos organismos especializados, entre los que figuran la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo y la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud.<br \/>\nComo parte de la acci\u00f3n internacional impulsada por Pablo VI, la Santa Sede particip\u00f3 en las dos grandes conferencias diplom\u00e1ticas para la codificaci\u00f3n del derecho internacional: la Conferencia de Viena sobre el Derecho Diplom\u00e1tico y la Conferencia de Viena sobre el Derecho de los Tratados, convirti\u00e9ndose despu\u00e9s en parte de ambas convenciones.\u00a0 A ese mismo per\u00edodo se remonta tambi\u00e9n la presencia de la Santa Sede en las organizaciones regionales m\u00e1s importantes, como el Consejo de Europa y la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos. Igualmente a los a\u00f1os entre 1963 y 1978 se remonta su participaci\u00f3n en el desarrollo del sistema internacional de protecci\u00f3n de los derechos humanos con su adhesi\u00f3n a la Convenci\u00f3n contra la Discriminaci\u00f3n Racial, al Tratado de No Proliferaci\u00f3n de Armas Nucleares y su participaci\u00f3n en la Conferencia para la Cooperaci\u00f3n y la Seguridad en Europa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Beato Pablo VI, a ra\u00edz de los prop\u00f3sitos que expres\u00f3 en la Enc\u00edclica Ecclesiam suam (n. 110), sigui\u00f3 desarrollando los esfuerzos iniciados por Juan XXIII y encaminados a la apertura hacia los pa\u00edses de la Europa oriental, a\u00f1adiendo al objetivo del reconocimiento de los derechos de la Santa Sede el deseo de promover la libertad religiosa \u2014con inclusi\u00f3n de la libertad de la Iglesia cat\u00f3lica\u2014 y de favorecer la paz y la concordia entre los pueblos. El Tratado de No Proliferaci\u00f3n de Armas Nucleares, ratificado por la Santa Sede el 25 de febrero de 1971, forma parte de los esfuerzos de contenci\u00f3n de la carrera nuclear y, en general, de la carrera armamentista, pero tambi\u00e9n sirvi\u00f3 para establecer cauces de di\u00e1logo con las autoridades de la URSS.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La participaci\u00f3n com\u00fan de la Santa Sede y de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en algunos tratados multilaterales supon\u00eda ya un reconocimiento jur\u00eddico internacional de la Santa Sede por parte de la Uni\u00f3n, as\u00ed como una oportunidad de di\u00e1logo. Con todo, la importancia pol\u00edtica del Tratado de No Proliferaci\u00f3n de Armas Nucleares estriba en que, junto con la Conferencia de Helsinki, introduce a la Santa Sede como actor en el centro de las negociaciones pol\u00edticas de la Guerra Fr\u00eda y justifica un di\u00e1logo directo con las autoridades sovi\u00e9ticas. Es sabido que el cardenal Casaroli se desplaz\u00f3 personalmente a Mosc\u00fa para entregar el instrumento de ratificaci\u00f3n, y fue recibido oficialmente por dichas autoridades.<br \/>\nPablo Vi quer\u00eda que el Tratado de No Proliferaci\u00f3n de Armas Nucleares se interpretara de manera progresiva, es decir que implicara la asunci\u00f3n de compromisos adicionale, en particular: a) La paridad de acceso a las aplicaciones pac\u00edficas de la tecnolog\u00eda nuclear a favor de los Estados parte que no son potencias nucleares; b) la continuaci\u00f3n de las negociaciones con vistas a un programa de desarme general y completo. En l\u00ednea con esta ambiciosa perspectiva que la Santa Sede asign\u00f3 a dicho Tratado, esta pidi\u00f3 una aceleraci\u00f3n de las negociaciones\u00a0 con el fin de obtener resultados r\u00e1pidos y concretos, as\u00ed como un borrador de acuerdo a presentar a la Conferencia sobre Desarme en relaci\u00f3n con el desarme nuclear, la prohibici\u00f3n de armas qu\u00edmicas y bacteriol\u00f3gicas, la limitaci\u00f3n de las armas convencionales y un programa de desarme general y completo sometido a un riguroso control internacional. Tales propuestas trazaron as\u00ed, de hecho, un plan de trabajo de la Santa Sede que se manifestar\u00eda despu\u00e9s, durante el pontificado de Juan Pablo II, en su participaci\u00f3n activa en las negociaciones y en la adhesi\u00f3n a los m\u00e1s importantes tratados de desarme (1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAn\u00e1logamente, la que es en la actualidad la Organizaci\u00f3n para la Seguridad y la Cooperaci\u00f3n en Europa (OSCE) constituye la consolidaci\u00f3n de un proceso iniciado en 1969 con una serie de negociaciones y de reuniones por la paz, la seguridad y la cooperaci\u00f3n en Europa: fueron sus protagonistas los dos bloques contrapuestos, occidental y comunista,\u00a0 y el resultado de ello fue la adopci\u00f3n del Acta Final de Helsinki, en agosto de 1975. Dicho proceso cont\u00f3 con una activa participaci\u00f3n de la Santa Sede, bajo el signo de ese di\u00e1logo internacional que quiso y foment\u00f3 Pablo VI, quien ni siquiera exclu\u00eda el di\u00e1logo con las autoridades del bloque comunista (Ecclesiam suam, n. 110).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa Santa Sede, considerada de manera an\u00e1loga a un Estado, recibi\u00f3 una invitaci\u00f3n del Pacto de Varsovia, que Pablo VI supo aceptar con rapidez. La Santa Sede, con su participaci\u00f3n activa en el proceso de Helsinki, desde 1969 hasta 1975, consigui\u00f3 que el Acta de Helsinki pusiera las bases para un ejercicio m\u00ednimo de la libertad de pensamiento, de conciencia, de religi\u00f3n o de credo religioso para los ciudadanos de la Europa oriental.<br \/>\nLa firma del Acta Final, en cambio, demostr\u00f3 el inter\u00e9s de la Santa Sede en no permanecer ajena a una iniciativa de cooperaci\u00f3n, de paz, de desarrollo, a la que se adhiri\u00f3 la pr\u00e1ctica totalidad de los Estados europeos. Adem\u00e1s, la participaci\u00f3n de la Santa Sede no qued\u00f3 circunscrita al proceso de Helsinki, sino que constituy\u00f3 una modalidad concreta\u00a0 de interpretar, en un contexto hist\u00f3rico in\u00e9dito, marcado por la contraposici\u00f3n de dos bloques a escala europea y mundial, su misi\u00f3n en el mundo al servicio de la paz y de la seguridad en Europa. Tras la firma del Acta de Helsinki, Pablo VI expres\u00f3, en particular, el apoyo de la Santa Sede a las resoluciones de la Conferencia referentes a la defensa de los derechos y de las libertades fundamentales del hombre como pilares para asegurar a Europa una paz estable y una cooperaci\u00f3n mutua. Hoy se aprecia f\u00e1cilmente c\u00f3mo la acci\u00f3n de paz de Pablo VI, en parte incomprendida en su momento, fue una de las causas del proceso que culmin\u00f3 en 1989 con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAl encaminarme ya hacia la conclusi\u00f3n de esta intervenci\u00f3n m\u00eda, deseo recordar la reciente intervenci\u00f3n del Papa Francisco en la ONU, que, evocando las palabras de Pablo VI, formulaba propuestas concretas para la actual coyuntura hist\u00f3rica. Dec\u00eda el Papa Francisco: \u00abQuisiera ahora que mis palabras fueran especialmente como una continuaci\u00f3n de las palabras finales del discurso de Pablo VI, pronunciado hace casi exactamente 50 a\u00f1os, pero de valor perenne, cito: \u201cHa llegado la hora en que se impone una pausa, un momento de recogimiento, de reflexi\u00f3n, casi de oraci\u00f3n: volver a pensar en nuestro com\u00fan origen, en nuestra historia, en nuestro destino com\u00fan. Nunca, como hoy, [&#8230;] ha sido tan necesaria la conciencia moral del hombre, porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, que, bien utilizados, podr\u00e1n [&#8230;] resolver muchos de los graves problemas que afligen a la humanidad\u201d (Discurso a los Representantes de los Estados, 4-10-1965). La casa com\u00fan de todos los hombres debe tambi\u00e9n edificarse sobre la comprensi\u00f3n de una cierta sacralidad de la naturaleza creada.Tal comprensi\u00f3n y respeto exigen un grado superior de sabidur\u00eda, que acepte la trascendencia \u2014la de uno mismo\u2014, renuncie a la construcci\u00f3n de una elite omnipotente, y comprenda que el sentido pleno de la vida singular y colectiva se da en el servicio abnegado de los dem\u00e1s y en el uso prudente y respetuoso de la creaci\u00f3n para el bien com\u00fan. Repitiendo las palabras de Pablo VI, \u201cel edificio de la civilizaci\u00f3n moderna debe levantarse sobre principios espirituales, los \u00fanicos capaces no s\u00f3lo de sostenerlo, sino tambi\u00e9n de iluminarlo\u201d (ib\u00edd.)\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">(1) Se trata de la Convenci\u00f3n sobre la prohibici\u00f3n\u00a0\u00a0 o restricci\u00f3n del empleo de algunas armas convencionales que pueden considerar excesivamente da\u00f1inas o tener efectos indiscriminados; la Convenci\u00f3n\u00a0 sobre la prohibici\u00f3n de empleo, almacenamiento, producci\u00f3n y transferencia de minas antipersona y sobre su destrucci\u00f3n; el Tratado sobre la proscripci\u00f3n total de pruebas nucleares, y la Convenci\u00f3n sobre la prohibici\u00f3n de desarrollo, fabricaci\u00f3n y almacenamiento de armas bacteriol\u00f3gicas (biol\u00f3gicas) y t\u00f3xicas y sobre su destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">(Original italiano procedente del archivo inform\u00e1tico de la Santa Sede; traducci\u00f3n de ECCELSIA)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El compromiso de di\u00e1logo de Pablo VI por la paz y el progreso mundiales \u00a0 Discurso de monse\u00f1or Paul Richard Gallagher en la conmemoraci\u00f3n del L aniversario de la visita del beato Pablo VI a las Naciones Unidas (Brescia, 8-10-2015) Se\u00f1or ministero de Asuntos Exteriores, se\u00f1or alcalde, Excelencia, distinguidas autoridades civiles y militares, se\u00f1oras y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/onu-pablo-vi-paladin-del-dialogo-entre-los-pueblos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abONU: Pablo VI, palad\u00edn del di\u00e1logo entre los pueblos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37000","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37000","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37000"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37000\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37000"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37000"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37000"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}