{"id":37081,"date":"2016-06-21T11:02:40","date_gmt":"2016-06-21T16:02:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-de-benedicto-xvi-con-ocasion-de-la-recepcion-del-doctorado-honoris-causa\/"},"modified":"2016-06-21T11:02:40","modified_gmt":"2016-06-21T16:02:40","slug":"discurso-de-benedicto-xvi-con-ocasion-de-la-recepcion-del-doctorado-honoris-causa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-de-benedicto-xvi-con-ocasion-de-la-recepcion-del-doctorado-honoris-causa\/","title":{"rendered":"Discurso de Benedicto XVI con ocasi\u00f3n de la recepci\u00f3n del doctorado &#8220;honoris causa&#8221;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los tres manantiales de la m\u00fasica \u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Discurso del Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI con ocasi\u00f3n de la recepci\u00f3n del doctorado \u00abhonoris causa\u00bb de la Pontificia Universidad Juan Pablo II de Cracovia y de la Academia de M\u00fasica de dicha ciudad (Castel Gandolfo, 4-7-2015)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eminencia, excelencias, magnificencias, ilustres se\u00f1ores profesores, se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/p>\n<p align=\"justify\">En este momento no puedo sino expresar mi mayor y cordial gratitud por el honor que me han reservado ustedes al conferirme el doctorado honoris causa. Doy las gracias al Gran Canciller, Su querida Eminencia el cardenal Stanis\u0142aw Dziwisz, y a las autoridades acad\u00e9micas de ambos centros universitarios. Me alegra, sobre todo, el hecho de que, de esta manera, se ha vuelto a\u00fan m\u00e1s profunda mi vinculaci\u00f3n con Polonia, con Cracovia, con la patria de nuestro gran santo Juan Pablo II. Y es que, sin \u00e9l, mi camino espiritual y teol\u00f3gico no ser\u00eda imaginable siquiera. Con su ejemplo vivo, \u00e9l nos demostr\u00f3 tambi\u00e9n c\u00f3mo pueden ir de la mano la alegr\u00eda de la gran m\u00fasica sacra y el cometido de la participaci\u00f3n com\u00fan en la sagrada liturgia, la alegr\u00eda solemne y la sencillez de la humilde celebraci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn los a\u00f1os del posconcilio, sobre este punto se hab\u00eda puesto de manifiesto, con renovada pasi\u00f3n, una antiqu\u00edsima contraposici\u00f3n. Yo mismo crec\u00ed en la regi\u00f3n de Salzburgo, marcada por la gran tradici\u00f3n de esa ciudad. All\u00ed era lo normal que las misas festivas, acompa\u00f1adas por el coro y por la orquesta, fueran parte integrante de nuestra experiencia de fe en la celebraci\u00f3n de la liturgia. Ha quedado grabado de manera imborrable en mi memoria c\u00f3mo, por ejemplo, nada m\u00e1s sonar las primeras notas de la Misa de la coronaci\u00f3n de Mozart, el cielo casi se abr\u00eda y se experimentaba muy profundamente la presencia del Se\u00f1or \u2014y gracias a ustedes tambi\u00e9n, que me han permitido escuchar a Mozart, y tambi\u00e9n al coro: \u00a1qu\u00e9 grandes cantos!\u2014. Junto a ello, sin embargo, tambi\u00e9n estaba, de todas formas, ya presente el nuevo fen\u00f3meno del Movimiento Lit\u00fargico, sobre todo a trav\u00e9s de uno de nuestros capellanes, que m\u00e1s tarde se convertir\u00eda en vicerrector y, despu\u00e9s, en rector del Seminario Mayor de Frisinga. Despu\u00e9s, durante mis estudios en M\u00fanich, entr\u00e9 muy concretamente cada vez m\u00e1s en el seno del Movimiento Lit\u00fargico a trav\u00e9s de las clases del profesor Pascher, uno de los expertos m\u00e1s significativos del Concilio en materia lit\u00fargica, y, sobre todo, mediante la vida lit\u00fargica en la comunidad del Seminario. As\u00ed, poco a poco, se hizo perceptible la tensi\u00f3n entre la \u00abparticipatio actuosa\u00bb conforme a la liturgia y la m\u00fasica solemne que envolv\u00eda a la acci\u00f3n sagrada, aunque a\u00fan no la sent\u00ed tan fuerte.<br \/>\nEn la Constituci\u00f3n sobre la liturgia del Concilio Vaticano II est\u00e1 escrito con gran claridad: \u00abCons\u00e9rvese y cult\u00edvese con sumo cuidado el tesoro de la m\u00fasica sacra\u00bb (n. 114).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, ese texto pone de relieve, como categor\u00eda lit\u00fargica fundamental, la \u00abparticipatio actuosa\u00bb de todos los fieles en la acci\u00f3n sagrada. Lo que en la Constituci\u00f3n se mantiene a\u00fan pac\u00edficamente unido, sucesivamente, en la recepci\u00f3n del Concilio, ha mantenido a menudo una relaci\u00f3n de dram\u00e1tica tensi\u00f3n. Ambientes significativos del Movimiento Lit\u00fargico juzgaban que, en el futuro, las grandes obras corales, e incluso las misas con orquesta, solo tendr\u00edan cabida en las salas de concierto, y no en la liturgia, en la que solo habr\u00eda lugar para el canto y la oraci\u00f3n com\u00fan de los fieles. Por otra parte, hab\u00eda consternaci\u00f3n por el empobrecimiento cultural de la Iglesia que se derivar\u00eda necesariamente de ello. \u00bfDe qu\u00e9 manera conciliar las dos cosas? \u00bfC\u00f3mo hacer realidad el Concilio en su integridad? Estas eran las preguntas que se impon\u00edan a m\u00ed y a muchos otros fieles, a gentes sencillas no menos que a personas en posesi\u00f3n de una formaci\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>\nLlegados a este punto, tal vez sea bueno plantear la pregunta fundamental: \u00bfQu\u00e9 es, en realidad, la m\u00fasica? \u00bfDe d\u00f3nde viene y hacia qu\u00e9 tiende?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pienso que pueden localizarse tres \u00ablugares\u00bb de los que dimana la m\u00fasica.<br \/>\nSu primer manantial es la experiencia del amor. Cuando los hombres se vieron aferrados por el amor, se les abri\u00f3 otra dimensi\u00f3n del ser, una nueva grandeza y amplitud de la realidad. Y esta los impuls\u00f3 tambi\u00e9n a expresarse de manera nueva. La poes\u00eda, el canto y la m\u00fasica en general nacieron de esa conmoci\u00f3n, de esa apertura a una nueva dimensi\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nUn segundo origen de la m\u00fasica es la experiencia de la tristeza, el verse afectados por la muerte, por el dolor y\u00a0 por los abismos de la existencia. Tambi\u00e9n en ese caso, se abren, en direcci\u00f3n opuesta, nuevas dimensiones de la realidad que ya no pueden hallar respuesta en meros discursos.<br \/>\nPor \u00faltimo, el tercer lugar de origen de la m\u00fasica es el encuentro con lo divino, que desde el principio forma parte de lo que define a lo humano. Con mayor raz\u00f3n, aqu\u00ed es donde est\u00e1 presente lo totalmente otro y lo totalmente grande, que suscita en el hombre nuevas formas de expresi\u00f3n. Acaso pueda afirmarse que, en realidad, tambi\u00e9n en los otros dos \u00e1mbitos \u2014el amor y la muerte\u2014 el misterio divino nos alcanza, y, en este sentido, el hecho de ser alcanzados por Dios constituye, en su globalidad, el origen de la m\u00fasica. Encuentro conmovedor observar c\u00f3mo, por ejemplo en los Salmos, a los hombres no les basta ya ni siquiera el canto, por lo que recurren a todos los instrumentos: se despierta la m\u00fasica escondida de la creaci\u00f3n, su misterioso lenguaje. Con el Salterio, en el que act\u00faan tambi\u00e9n los dos motivos del amor y de la muerte, nos remontamos directamente al origen de la m\u00fasica sacra de la Iglesia de Dios. Puede decirse que la calidad de la m\u00fasica depende de la pureza y de la grandeza del encuentro con lo divino, con la experiencia del amor y del dolor. Cuanto m\u00e1s pura y aut\u00e9ntica sea esta experiencia, tanto m\u00e1s pura y grande ser\u00e1 tambi\u00e9n la m\u00fasica que de ella nace y se desarrolla.<br \/>\nEn este punto, quisiera expresar una pensamiento que durante estos \u00faltimos tiempos me ha rondado cada vez m\u00e1s, tanto m\u00e1s conforme las diferentes culturas y religiones entablan relaci\u00f3n unas con otras. En el \u00e1mbito de las diferentes culturas y religiones est\u00e1 presente una gran literatura, una gran arquitectura, una gran pintura y grandes esculturas. Y en todas partes tambi\u00e9n est\u00e1 la m\u00fasica. Y, sin embargo, en ning\u00fan otro \u00e1mbito cultural hay una m\u00fasica tan grande como la que naci\u00f3 en el marco de la fe cristiana: de Palestrina a Bach, a Haendel, hasta Mozart, Beethoven y Bruckner. La m\u00fasica occidental es algo \u00fanico, que no tiene igual en las dem\u00e1s culturas. Y esto \u2014creo yo\u2014\u00a0 deber\u00eda hacernos reflexionar.<br \/>\nCiertamente, la m\u00fasica occidental rebasa, con mucho, el \u00e1mbito religioso y eclesial. Y, sin embargo, tiene su origen m\u00e1s profundo en la liturgia, en el encuentro con Dios. En Bach, para el que la gloria de Dios constituye, en \u00faltima instancia, el fin de toda la m\u00fasica,\u00a0 esto resulta totalmente evidente. La respuesta grande y pura de la m\u00fasica occidental se desarroll\u00f3 a trav\u00e9s del encuentro con ese Dios que, en la liturgia, se nos hace presente en Cristo Jes\u00fas. Esa m\u00fasica, para m\u00ed, es una demostraci\u00f3n de la verdad del cristianismo. All\u00ed donde se da una respuesta as\u00ed, ha habido un encuentro con la verdad, con el verdadero creador del mundo. Por eso la gran m\u00fasica sacra es una realidad de rango teol\u00f3gico y de significado permanente para la fe de toda la cristiandad, aun cuando no sea en modo alguno preciso que se ejecute siempre y en todo lugar. Por otro lado, resulta patente, con todo, que no puede desaparecer de la liturgia, y que su presencia puede revelarse un modo absolutamente especial de participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n sagrada, en el misterio de la fe.<br \/>\nSi pensamos en la liturgia celebrada por san Juan Pablo II en todos los continentes, vemos toda la amplitud de las posibilidades expresivas de la fe en el acontecimiento lit\u00fargico; y vemos tambi\u00e9n que la gran m\u00fasica de la tradici\u00f3n occidental no es ajena a la liturgia, sino que naci\u00f3 y creci\u00f3 a partir de ella, y de esta forma contribuye siempre, una y otra vez, a darle forma. No conocemos el futuro de nuestra cultura y de la m\u00fasica sacra, pero una cosa me parece patente: donde realmente tiene lugar el encuentro con el Dios vivo que en Cristo viene hacia nosotros, ah\u00ed nace y crece de nuevo tambi\u00e9n la respuesta, cuya belleza dimana de la verdad misma.<br \/>\nLa actividad de las dos universidades que me confieren \u2014que me han conferido\u2014 este doctorado honoris causa, por el que puedo dar gracias una vez m\u00e1s de todo coraz\u00f3n, constituye una contribuci\u00f3n esencial para que el gran don de la m\u00fasica que procede de la tradici\u00f3n de la fe cristiana permanezca vivo y sirva de ayuda para que la fuerza creativa de la fe tampoco se extinga en el futuro. Por eso doy las gracias de coraz\u00f3n a todos ustedes, no solo por el honor que me han reservado, sino tambi\u00e9n por toda la labor que desempe\u00f1an al servicio de la belleza de la fe. Que el Se\u00f1or los bendiga a todos.<\/p>\n<p align=\"justify\">(Original italiano procedente del archivo inform\u00e1tico de la Santa Sede; traducci\u00f3n de ECCLESIA)<br \/>\nFoto de archivo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los tres manantiales de la m\u00fasica \u00a0 Discurso del Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI con ocasi\u00f3n de la recepci\u00f3n del doctorado \u00abhonoris causa\u00bb de la Pontificia Universidad Juan Pablo II de Cracovia y de la Academia de M\u00fasica de dicha ciudad (Castel Gandolfo, 4-7-2015) Eminencia, excelencias, magnificencias, ilustres se\u00f1ores profesores, se\u00f1oras y se\u00f1ores: En este momento &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-de-benedicto-xvi-con-ocasion-de-la-recepcion-del-doctorado-honoris-causa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDiscurso de Benedicto XVI con ocasi\u00f3n de la recepci\u00f3n del doctorado &#8220;honoris causa&#8221;\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37081","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37081","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37081"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37081\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37081"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37081"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37081"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}