{"id":37192,"date":"2016-06-21T13:36:08","date_gmt":"2016-06-21T18:36:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilias-papales-domingo-v-de-pascua-b-2\/"},"modified":"2016-06-21T13:36:08","modified_gmt":"2016-06-21T18:36:08","slug":"homilias-papales-domingo-v-de-pascua-b-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilias-papales-domingo-v-de-pascua-b-2\/","title":{"rendered":"Homil\u00edas papales Domingo  V de Pascua, B"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>DOMINGO 5-B DE PASCUA.\u00a0<\/strong>NVulgata 1 Ps 2 E \u2013 Concordia y \u00a9atena Aurea (en)<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">(1\/4) <strong>Benedicto XVI, Regina caeli 6-5-2012<\/strong> (de hr es fr en it pt)<\/p>\n<p align=\"justify\">(2\/4) <strong>Benedicto XVI, Regina caeli 14-5-2006<\/strong> (de hr es fr en it pt)<\/p>\n<p align=\"justify\">(3\/4) <strong>Homil\u00eda de canonizaci\u00f3n 21-5-2000<\/strong> (de es fr en it pt)<\/p>\n<p align=\"justify\">(4\/4) <strong>San Juan Pablo II, Homil\u00eda en Civita Castellana 1-5-1988<\/strong> (it):<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00ab1. &#8220;Permaneced en m\u00ed y yo (permanecer\u00e9) en vosotros&#8221; (Jn 15, 4).<\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy, V Domingo de Pascua, la Iglesia vuelve a leer en su liturgia la par\u00e1bola de Cristo sobre la vid y los sarmientos.<\/p>\n<p align=\"justify\">La cont\u00f3 nuestro Se\u00f1or Jesucristo la v\u00edspera de su muerte, al despedirse de los Ap\u00f3stoles en el Cen\u00e1culo. Estas palabras, al tener como fondo ese acontecimiento, revisten una elocuencia especial. Se hacen especialmente penetrantes.<\/p>\n<p align=\"justify\">En efecto, Cristo va hacia la pasi\u00f3n y la cruz. El d\u00eda siguiente ser\u00e1 la sentencia de muerte, la m\u00e1s infame, y la agon\u00eda en el G\u00f3lgota.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para los Ap\u00f3stoles que lo escuchaban en el Cen\u00e1culo, este hab\u00eda de ser el d\u00eda de la prueba m\u00e1s grande. A esta prueba ten\u00eda que someterse su fidelidad al Maestro, su &#8220;perseverancia&#8221; en \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y sin embargo, Cristo dice: &#8220;Permaneced en m\u00ed y yo (permanecer\u00e9) en vosotros&#8221;. Precisamente la prueba de la cruz se convertir\u00e1 en el &#8220;lugar&#8221; en que los Ap\u00f3stoles definitivamente se enraizar\u00e1n en Cristo. Identific\u00e1ndose con su misterio que da la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y no solo ellos, sino tambi\u00e9n todos nosotros, a quienes se refiere la par\u00e1bola de la vid y los sarmientos.<\/p>\n<li>Esta par\u00e1bola nos muestra un amplio cuadro de la econom\u00eda salv\u00edfica de Dios. En el centro de este cuadro est\u00e1 &#8220;el Padre, el vi\u00f1ador&#8221; (cf Jn 15, 1). Jesucristo es &#8220;la vid&#8221; (cf Jn 15, 5), por la que todos reciben la vida como sarmientos.<\/li>\n<p align=\"justify\">S\u00ed. La vida de Dios se ha dado a los hombres en el Hijo de Dios, que se ha hecho hombre. Solo si permanecemos en \u00e9l, como el sarmiento que permanece en la vid, podremos tener en nosotros esta vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed pues, esta par\u00e1bola penetrante, contada en la perspectiva cercana de la muerte en cruz, expresa un contenido pascual. Se refiere a la plena revelaci\u00f3n de Cristo como verdadera Vid en la resurrecci\u00f3n. La resurrecci\u00f3n hace definitivamente a todos conscientes de que Cristo es el Se\u00f1or, de que en \u00e9l est\u00e1 la plenitud de esa vida que no sufre la muerte humana.<\/p>\n<p align=\"justify\">Si esta vida se ha abierto al hombre es por obra de la muerte de Cristo. La resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or ha revelado de modo definitivo que la muerte que \u00e9l sufri\u00f3 se ha convertido en el manantial de la vida para todos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y por eso Cristo, la v\u00edspera de su muerte, dec\u00eda: &#8220;Permaneced en m\u00ed y yo (permanecer\u00e9) en vosotros&#8221;.<\/p>\n<li>En esta permanencia mutua \u2013de Cristo en nosotros y de nosotros en Cristo\u2013 se apoya toda la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n que tiene su comienzo en el Padre eterno.<\/li>\n<p align=\"justify\">&#8220;Mi Padre es el vi\u00f1ador&#8221;. \u00c9l &#8220;cultiva&#8221; la vi\u00f1a, d\u00e1ndonos al Hijo para que tengamos vida en \u00e9l y la tengamos en abundancia.<\/p>\n<p align=\"justify\">La &#8220;cultiva&#8221;, buscando en cada uno de nosotros los frutos de la Vid: Esos frutos que produce nuestro permanecer en el Hijo de Dios y su permanecer en nosotros.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;A todo sarmiento m\u00edo que no da fruto lo arranca y al que da fruto lo poda para que d\u00e9 m\u00e1s fruto&#8221; (Jn 15, 2). En esto consiste el trabajo de todo vi\u00f1ador que cultiva las vides.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para el Padre \u2013visto desde el aspecto del reino de Dios como aquel que cultiva la vi\u00f1a del cosmos, del hombre y de su historia en la tierra\u2013 el principio del cultivo, el principio de esta econom\u00eda salv\u00edfica es la vida que \u00e9l ofrece a todos los hombres en su Hijo.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Como el sarmiento no puede dar frutos por s\u00ed, si no permanece en la vid, as\u00ed tampoco vosotros, si no permanec\u00e9is en m\u00ed&#8221; (Jn 15, 4), dice Cristo.<\/p>\n<li>Permanecemos en Cristo por medio de la verdad. Permanecemos en Cristo por medio del amor.<\/li>\n<p align=\"justify\">El ap\u00f3stol Juan \u2013casi como complemento a lo que se contiene en la par\u00e1bola de la vid y los sarmientos descrita en su Evangelio\u2013 dice en su Primera Carta: &#8220;No amemos de palabra ni de boca, sino con obras y seg\u00fan la verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante \u00e9l&#8221; (1Jn 3, 18-19).<\/p>\n<p align=\"justify\">Esto muy importante. En efecto, las palabras sobre los sarmientos que se arrancan si no dan fruto deben provocar en nosotros una justa inquietud: \u00bfDoy yo fruto? \u00bfNo me arrancar\u00e1n? Lo que describe san Juan en su Primera Carta es muy importante, especialmente las palabras que vienen a continuaci\u00f3n: &#8220;En caso de que nos condene nuestra conciencia, Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo&#8221; (cf 1Jn 3, 20).<\/p>\n<p align=\"justify\">Y por eso el Ap\u00f3stol reaviva la esperanza: &#8220;Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios&#8221; (1Jn 3, 21).<\/p>\n<li>&#8220;Dios es mayor que nuestra conciencia&#8221;.<\/li>\n<p align=\"justify\">Es m\u00e1s grande por su amor paterno. Es m\u00e1s grande porque dio &#8220;a su Hijo \u00fanico, para que no perezca ninguno de los que creen en \u00e9l, sino que tengan vida eterna&#8221; (Jn 3, 16). \u00a1Es m\u00e1s grande por su Don inefable!<\/p>\n<p align=\"justify\">M\u00e1s grande por la cruz y la resurrecci\u00f3n del Hijo. Por su sacrificio a causa de &#8220;los pecados del mundo&#8221;. M\u00e1s grande en el misterio pascual de Cristo.<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed pues, todo hombre ha de procurar dar fruto en su vida. Debe hacer todo lo que est\u00e1 en su mano. Todo lo que le manda la sana y recta conciencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero sobre todo ha de tener confianza en Dios. Y pedir. Rezar. La oraci\u00f3n es la manifestaci\u00f3n principal de nuestra esperanza.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dice Cristo en su par\u00e1bola: &#8220;Si permanec\u00e9is en m\u00ed y mis palabras permanecen en vosotros, pedir\u00e9is lo que dese\u00e9is y se os cumplir\u00e1. Con esto recibe gloria mi Padre con que deis fruto abundante&#8221; (Jn 15, 7-8). \u00a1Quiere que demos fruto! \u00a1Lo desea! No quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Quiere que demos fruto en Cristo-Vida. Y se alegra de ello.<\/p>\n<li>En la primera lectura, sacada de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, se habla de la conversi\u00f3n de Pablo de Tarso. Los disc\u00edpulos de Cristo a\u00fan tienen miedo de ese perseguidor suyo. Y, sin embargo, \u00e9l es ya otro hombre.<\/li>\n<p align=\"justify\">A \u00e9l se le revel\u00f3 el Se\u00f1or en el camino de Damasco. Se le revel\u00f3 la vida de Dios que est\u00e1 en \u00e9l: la verdadera vid.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y Pablo se uni\u00f3 a esta vid con todo el ardor de su alma. \u00a1Sabemos cu\u00e1ntos frutos abundantes dio! \u00a1Qu\u00e9 gozo tan grande fue para la Iglesia! \u00a1Cu\u00e1nto fue glorificado el eterno Padre en este sarmiento fructuoso de la vid!<\/p>\n<p align=\"justify\">Y precisamente \u00e9l, Pablo, escribi\u00f3 de s\u00ed mismo: &#8220;Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en m\u00ed&#8221; (Ga 2, 20).<\/p>\n<p align=\"justify\">Y as\u00ed, por medio de su ministerio apost\u00f3lico, Cristo crucificado y resucitado parece repetir a todas las generaciones: &#8220;Permaneced en m\u00ed y yo (permanecer\u00e9) en vosotros. El que permanece en m\u00ed, da fruto abundante&#8221;\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013<\/p>\n<p align=\"justify\">LA PALABRA DEL PAPA.\u2013 \u00abJes\u00fas, al dar a Sim\u00f3n (&#8230;) el t\u00edtulo, m\u00e1s a\u00fan, el don, el carisma de la fuerza, de la dureza, de la capacidad de resistir y sostener \u2013como es precisamente la naturaleza de una piedra, de una roca, de un pe\u00f1asco\u2013, asociaba el mensaje de su palabra a la virtud nueva y prodigiosa de este ap\u00f3stol, que hab\u00eda de tener la funci\u00f3n, \u00e9l y quien le sucediera leg\u00edtimamente, de testimoniar con <strong>incomparable seguridad<\/strong> ese mismo mensaje que llamamos Evangelio\u00bb (Pablo VI, Audiencia general 3-4-1968: fr it). \u00abEl mensaje de Cristo, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, nos ha llegado a trav\u00e9s de una cadena de testimonios, de la que Nos formamos un eslab\u00f3n como sucesor de Pedro, a quien el Se\u00f1or confi\u00f3 <strong>el carisma de la fe sin error<\/strong>\u00bb (Pablo VI, Homil\u00eda 20-9-1964: it). \u00abJunto a la infalibilidad de las definiciones &#8220;ex c\u00e1thedra&#8221;<em>,<\/em> existe el carisma de asistencia del Esp\u00edritu Santo concedido a Pedro y a sus sucesores para que <strong>no cometan errores<\/strong><strong> en materia de fe y de moral<\/strong> y para que as\u00ed iluminen bien al pueblo cristiano\u00bb (San Juan Pablo II, Audiencia general 24-3-1993: es it). \u00abAl escogerme como Obispo de Roma, el Se\u00f1or ha querido que sea su Vicario, ha querido que sea la &#8220;piedra&#8221; en la que todos puedan <strong>apoyarse con seguridad<\/strong>\u00bb (Benedicto XVI, Homil\u00eda en la capilla Sixtina 20-4-2005: de es fr en it lt pt).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DOMINGO 5-B DE PASCUA.\u00a0NVulgata 1 Ps 2 E \u2013 Concordia y \u00a9atena Aurea (en) &nbsp; (1\/4) Benedicto XVI, Regina caeli 6-5-2012 (de hr es fr en it pt) (2\/4) Benedicto XVI, Regina caeli 14-5-2006 (de hr es fr en it pt) (3\/4) Homil\u00eda de canonizaci\u00f3n 21-5-2000 (de es fr en it pt) (4\/4) San Juan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilias-papales-domingo-v-de-pascua-b-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHomil\u00edas papales Domingo  V de Pascua, B\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37192","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37192"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37192\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}