{"id":3729,"date":"2015-12-01T01:20:55","date_gmt":"2015-12-01T06:20:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-perspectiva-de-arriba-como-evalua-el-senor-la-verdadera-adoracion\/"},"modified":"2015-12-01T01:20:55","modified_gmt":"2015-12-01T06:20:55","slug":"la-perspectiva-de-arriba-como-evalua-el-senor-la-verdadera-adoracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-perspectiva-de-arriba-como-evalua-el-senor-la-verdadera-adoracion\/","title":{"rendered":"La perspectiva de arriba \u00bfC\u00f3mo eval\u00faa el Se\u00f1or la verdadera adoraci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jack Hayford<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En mi experiencia, las discusiones teol\u00f3gicas acerca de la adoraci\u00f3n tienden a focalizarse en lo cerebral, no lo visceral, en la mente y no en el coraz\u00f3n. <\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    \u00abLa verdadera adoraci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan nos han ense\u00f1ado muchas veces, se relaciona m\u00e1s con la capacidad de pensar correctamente acerca de Dios (es decir, utilizar el idioma y la liturgia correctos) m\u00e1s que el hambre del coraz\u00f3n por su persona.&#160;Las palabras de nuestro Salvador resuenan con un innegable llamado a una adoraci\u00f3n que trasciende el intelecto: \u00abEl Se\u00f1or es esp\u00edritu, y los que Lo adoran deben adorar en esp\u00edritu y en verdad\u00bb (Jn 4.24 &#8211; NBLH).<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Ha existido una tendencia en nosotros a creer que la mente es el sin\u00f3nimo correcto de la palabra esp\u00edritu en este texto, pero las Escrituras revelan que la palabra coraz\u00f3n es una mejor equivalencia. No cabe duda de que \u00aben verdad\u00bb definitivamente se\u00f1ala la participaci\u00f3n del intelecto en la adoraci\u00f3n, pero inexorablemente ocupa el segundo lugar y depende en primer t\u00e9rmino de la plena participaci\u00f3n del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Por lo general, miramos con sospechas este orden. Al coraz\u00f3n lo gobiernan los sentimientos y, por lo tanto, resulta m\u00e1s vulnerable al enga\u00f1o que el intelecto. No obstante, cimentar la adoraci\u00f3n sobre el intelecto es abrazarse a un doble enga\u00f1o: en primer lugar, constituye un error creer que la mente no es tan propensa al enga\u00f1o como el coraz\u00f3n; en segundo plano, porque se cree que la mente es el medio principal para \u00abconectarse\u00bb con Dios en la adoraci\u00f3n (observe vers\u00edculos tales como Job 11.7: \u00ab\u00bfPodr\u00e1s t\u00fa descubrir las profundidades de Dios?\u00bb).<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Sin duda la inteligencia humana contribuye a la adoraci\u00f3n, pero la Palabra de Dios se\u00f1ala que \u00e9l no busca a alguien brillante sino a una persona quebrantada: \u00abLos sacrificios de Dios son el esp\u00edritu contrito; Al coraz\u00f3n contrito y humillado, oh Dios, no despreciar\u00e1s\u00bb (Sal 51.17). Los ejercicios de nuestra mente iluminada quiz\u00e1s sirvan para deducir a Dios, pero solamente nuestros corazones llenos de pasi\u00f3n pueden deleitarse en \u00e9l y, a la vez, experimentar su deseo de deleitarnos.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Para ser m\u00e1s espec\u00edfico, creo que para que la adoraci\u00f3n agrade a Dios el adorador deber\u00eda alcanzar cuatro metas:<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b>Atesorar la presencia de Dios<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El Se\u00f1or les da la bienvenida a su presencia a aquellos que lo anhelan. Puede que la motivaci\u00f3n de la b\u00fasqueda proceda de la desesperaci\u00f3n o el deleite, de una imperiosa necesidad o un profundo deseo de comuni\u00f3n, pero la motivaci\u00f3n es siempre la misma, y tambi\u00e9n lo es el placer que \u00e9l siente por nuestra llegada.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Los cap\u00edtulos 33 y 34 de \u00c9xodo relatan un tierno y poderoso intercambio entre Mois\u00e9s y Dios, que va desde un encuentro cara a cara a la m\u00e1s dram\u00e1tica declaraci\u00f3n del Todopoderoso. El eje central de esta experiencia es el clamor de Mois\u00e9s: \u00abAhora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tus caminos para que yo te conozca y halle gracia ante tus ojos\u00bb (33.13). Dios responde ante esta petici\u00f3n: \u00abMi presencia ir\u00e1 contigo, y Yo te dar\u00e9 descanso\u00bb (33.14). Poco tiempo despu\u00e9s el Se\u00f1or despliega su gloria para Mois\u00e9s, la se\u00f1al m\u00e1s certera de su placer y presencia que pueda dar (Ex 40.33\u201338; 1Re 1.8\u201311).<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Yo llevaba quince a\u00f1os en el liderazgo pastoral cuando mi concepto de la adoraci\u00f3n corporativa sufri\u00f3 una transformaci\u00f3n. En lugar de cuidar un espacio estrictamente controlado, preocupados por la est\u00e9tica, los mecanismos y la teolog\u00eda cuidadosamente elaborada, comenzamos a destinar un segmento de nuestro culto para la libre expresi\u00f3n de c\u00e1nticos de alabanza y adoraci\u00f3n. Dentro del curso de dos a\u00f1os nuestra congregaci\u00f3n comenz\u00f3 a experimentar la gloria y la gracia de Dios en formas nuevas y m\u00e1s profundas, una experiencia que a\u00fan perdura hasta el presente. Nos mantenemos atentos a la necesidad de buscar renovaci\u00f3n continua porque entendemos que aun las m\u00e1s preciosas pr\u00e1cticas espirituales son susceptibles a la artritis de los rituales, donde las formas pierden su direcci\u00f3n. Con ternura el Esp\u00edritu insiste en volver a llamarnos a nuestro \u00abprimer amor\u00bb, a renovar el hambre y la inagotable sed por el Dios vivo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Esta clase de adoraci\u00f3n anima a las personas a \u00abenamorarse de Dios\u00bb. Si la frase \u00abenamorarse de Dios\u00bb ofende a alguno (como alguna vez lo hizo en mi vida, por no ser suficientemente objetiva), quiz\u00e1s podamos tambi\u00e9n aprender a ofendernos por la \u00abraz\u00f3n\u00bb que distancia el coraz\u00f3n de la pasi\u00f3n de simplemente conocer y amar a Dios.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b>Humillar su coraz\u00f3n<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La desesperada confesi\u00f3n de un hombre pecador, en Isa\u00edas 6.1\u20138: \u00abAy de m\u00ed, porque soy hombre pecador\u00bb, no es fruto de un an\u00e1lisis intelectual, sino del autodescubrimiento que resulta de entrar a la presencia de Dios. Isa\u00edas confiesa: \u00abvi yo al Se\u00f1or\u00bb; su confesi\u00f3n no contiene arrogancia ni disculpas. Una experiencia de gracia permiti\u00f3 que \u00e9l fuera quebrantado a causa de su pecado. El profeta, miembro de una elite educada y culta en Jud\u00e1, demuestra un esp\u00edritu ense\u00f1able, humilde como el de los ni\u00f1os. Su clamor, que no contiene vestigios de sigilo, revela la disponibilidad, sin reservas, de Dios.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Es exactamente a esto que nos llama el Se\u00f1or Jes\u00fas: \u00abEn verdad les digo que si no se convierten y se hacen como ni\u00f1os, no entrar\u00e1n en el reino de los cielos [\u2026] Miren que no desprecien a uno de estos peque\u00f1itos, porque les digo que sus \u00e1ngeles en los cielos contemplan siempre el rostro de Mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt 18.3, 10).<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La importancia de la humildad me llev\u00f3, hace muchos a\u00f1os, a animar a la gente a que fuera m\u00e1s expresiva en nuestros cultos, tanto f\u00edsica como verbalmente. Pocas pr\u00e1cticas desaf\u00edan tanto nuestro orgullo como el sencillo llamado a dar rienda suelta a nuestras expresiones. No llevo conmigo un folleto con instrucciones para una calistenia orquestada en la iglesia, como si una serie de ejercicios pudiera producir una liturgia de mejor calidad. Lo que he aprendido, sin embargo, es que la cuidadosa ense\u00f1anza y el sano ejemplo consiguen ayudar a las personas a perder la verg\u00fcenza (y la preocupaci\u00f3n adulta de ser considerados importantes) para que experimenten la libertad de los ni\u00f1os para expresarse en la adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Uno de nuestros miembros alguna vez sugiri\u00f3, con la mejor de las intenciones: \u00abPastor, si usted no ense\u00f1ara e invitara a las personas a levantar las manos en el culto, creo que nuestra congregaci\u00f3n crecer\u00eda m\u00e1s r\u00e1pido. Creo \u2014a\u00f1adi\u00f3\u2014 que corre el riesgo de ofender el orgullo de algunos\u00bb.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u00ab\u00bfOfender el orgullo? \u2014le respond\u00ed, con una sonrisa\u2014. En realidad esperaba poder matar el orgullo, no solamente ofenderlo\u00bb. Deseo respetar la dignidad humana, pero existe una apreciaci\u00f3n, atrincherada en la iglesia, como tambi\u00e9n en el mundo, de que la dignidad y el orgullo son lo mismo; al percibirlos as\u00ed erramos. Precisamente porque valoro a cada individuo en mi congregaci\u00f3n, ense\u00f1o y ejemplifico una forma de \u00abconvertirnos en ni\u00f1os delante del Padre\u00bb. Intento ense\u00f1arle a la gente la humildad de Isa\u00edas, porque el orgullo tiene la tendencia de insistir en encontrar la forma de justificar y preservarse (aun en el \u00e1mbito de la iglesia).<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b>Sacrificarse y esperar algo de Dios<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Hebreos 11.6 lo expresa con claridad: \u00abPorque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que recompensa a los que Lo buscan\u00bb. Este texto presupone que el adorador siempre trae un sacrificio al Se\u00f1or, que aquel que viene delante de Dios llega con alabanza, una ofrenda, o una renuncia a algo que el Esp\u00edritu le pide; es decir, llega para ofrecerse a s\u00ed mismo al Se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">A la misma vez se\u00f1ala que el adorador debe esperar recibir algo de parte de Dios en respuesta a su sacrificio, algo enriquecedor, bueno y ben\u00e9volo. Algunos intentan defender a Dios contra el ego\u00edsmo humano y se reh\u00fasan a hablar de recompensas. La verdad, no obstante, es que el Se\u00f1or libremente ofrece la recompensa de su bendici\u00f3n, y se deleita en otorgarla. No refunfu\u00f1a: \u00abNi se te ocurra darme algo a m\u00ed y esperar que yo te d\u00e9 algo en respuesta a lo que me ofreces\u00bb. En lugar de esto, su Palabra sencillamente declara: \u00abYa que vienes a m\u00ed, creer\u00eda que esperas algo de parte m\u00eda para tu vida\u00bb.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Por supuesto que los diezmos y las ofrendas (que son, de hecho, sacrificios apropiados y b\u00edblicos) no constituyen un intercambio de favores comerciales con Dios. El llamado del Se\u00f1or a que lo adoremos, sin embargo, se funda en su compromiso de bendecirnos. La promesa de Dios en Malaqu\u00edas 3.10 (\u00abp\u00f3nganme ahora a prueba en esto;\u00bb dice el Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos \u00absi no les abro las ventanas de los cielos, y derramo para ustedes bendici\u00f3n hasta que sobreabunde\u00bb) revela la generosidad en el coraz\u00f3n de Dios hacia las ofrendas humanas, y lo justo que resulta esperar una bendici\u00f3n a cambio de esta ofrenda.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La adoraci\u00f3n es el regalo de Dios para nosotros, dise\u00f1ado para nuestro beneficio y bendici\u00f3n. \u00c9l no lo necesita. Nosotros s\u00ed.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b>Extender a otros el amor de Dios<\/b><b><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Si la adoraci\u00f3n que agrada a Dios cubre una necesidad humana, entonces tambi\u00e9n el adorador extender\u00e1 el amor de Dios hacia otros. No debe sorprendernos, por lo tanto, que el \u00abm\u00e1s grande mandamiento\u00bb desemboque en el \u00absegundo, que es semejante a este\u00bb. El llamado vertical de amar y adorar a Dios, es tambi\u00e9n horizontal: amar al pr\u00f3jimo. Esto significa decisiones tales como:<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpFirst\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Perdonar a los dem\u00e1s, buscando d\u00eda en d\u00eda la paz y la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpMiddle\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Cultivar un estilo de vida evangelizador, en palabra y en hechos, que proclame un testimonio cre\u00edble e imitable.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpLast\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Crecer en servicio al pr\u00f3jimo, sin ego\u00edsmo, de manera que procure asistir a otros cubriendo sus necesidades, moldeando un coraz\u00f3n que cuide de aquellos que son v\u00edctimas del olvido y la injusticia.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La necesidad de extendernos hacia afuera moviliza los \u00abc\u00edrculos de oraci\u00f3n\u00bb que practicamos en casi todos nuestros cultos. El nombre formal de esta experiencia es \u00abtiempo de ministraci\u00f3n\u00bb. En \u00e9l animamos a las personas a que se dividan en grupos, compartan necesidades y oren los unos por los otros. El momento dura unos diez minutos y es esencial para la vida de nuestra congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Con el tiempo de ministraci\u00f3n pretendemos alcanzar cuatro objetivos: 1) proveer un veh\u00edculo pr\u00e1ctico para expresar el amor de Dios que despierta en nosotros la experiencia de adoraci\u00f3n. 2) Ayudar a las personas a usar sus dones en medio de la congregaci\u00f3n. 3) Proveer la oportunidad para que la gente se exprese por s\u00ed misma y demuestre su cuidado por los otros. 4) Colocar el fundamento para la invitaci\u00f3n (resulta incalculablemente m\u00e1s f\u00e1cil invitar a las personas a abrirse al amor de Dios luego de que han recibido ese amor, de manera pr\u00e1ctica, de parte de las personas con las que han compartido). Lo que ha nacido en el coraz\u00f3n, entonces, se expresa con las manos \u2014manos que se levantan con humilde adoraci\u00f3n, que ofrendan con sencilla expectativa y que sirven con tierna gracia\u2014. Pareciera que Dios se alegra sobremanera con tales sacrificios.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Se tom\u00f3 de Leadership, 1999. Christianity Today. Todos los derechos reservados. Se publica con permiso.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Se public\u00f3 en Apuntes Pastorales, Volumen XXIX \u2013 N\u00famero 6, edici\u00f3n de julio \u2013 agosto de 2012.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jack Hayford En mi experiencia, las discusiones teol\u00f3gicas acerca de la adoraci\u00f3n tienden a focalizarse en lo cerebral, no lo visceral, en la mente y no en el coraz\u00f3n. \u00abLa verdadera adoraci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan nos han ense\u00f1ado muchas veces, se relaciona m\u00e1s con la capacidad de pensar correctamente acerca de Dios (es decir, utilizar el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-perspectiva-de-arriba-como-evalua-el-senor-la-verdadera-adoracion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa perspectiva de arriba \u00bfC\u00f3mo eval\u00faa el Se\u00f1or la verdadera adoraci\u00f3n?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3729","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3729"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3729\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}