{"id":37313,"date":"2016-06-21T13:46:03","date_gmt":"2016-06-21T18:46:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-celebrada-con-los-nuevos-cardenales-del-colegio-cardenalicio\/"},"modified":"2016-06-21T13:46:03","modified_gmt":"2016-06-21T18:46:03","slug":"homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-celebrada-con-los-nuevos-cardenales-del-colegio-cardenalicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-celebrada-con-los-nuevos-cardenales-del-colegio-cardenalicio\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa Francisco en la misa celebrada con los nuevos cardenales del Colegio Cardenalicio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Homil\u00eda del Papa Francisco en la misa celebrada con los nuevos cardenales del Colegio Cardenalicio (15-02-2015)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSe\u00f1or, si quieres, puedes limpiarme\u2026\u00bb Jes\u00fas, sintiendo l\u00e1stima; extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3 diciendo: \u00abQuiero: queda limpio\u00bb (cf. <em>Mc <\/em>1,40-41). La compasi\u00f3n de Jes\u00fas. Ese <em>padecer con <\/em>que lo acercaba a cada persona que sufre. Jes\u00fas, se da completamente, se involucra en el dolor y la necesidad de la gente\u2026 simplemente, porque \u00c9l sabe y quiere <em>padecer con<\/em>, porque tiene un coraz\u00f3n que no se averg\u00fcenza de tener <em>compasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo pod\u00eda entrar abiertamente en ning\u00fan pueblo; se quedaba fuera, en descampado\u00bb (<em>Mc <\/em>1, 45). Esto significa que, adem\u00e1s de curar al leproso, Jes\u00fas ha tomado sobre s\u00ed la marginaci\u00f3n que la ley de Mois\u00e9s impon\u00eda (cf. <em>Lv<\/em>13,1-2. 45-46). Jes\u00fas no tiene miedo del riesgo que supone asumir el sufrimiento de otro, pero paga el precio con todas las consecuencias (cf. <em>Is<\/em>53,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>compasi\u00f3n <\/em>lleva a Jes\u00fas a actuar concretamente: a <em>reintegrar al marginado<\/em>. \u00c9stos son los tres conceptos claves que la Iglesia nos propone hoy en la liturgia de la palabra: la <em>compasi\u00f3n <\/em>de Jes\u00fas ante la <em>marginaci\u00f3n <\/em>y su voluntad de <em>integraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Marginaci\u00f3n: <\/em>Mois\u00e9s, tratando jur\u00eddicamente la cuesti\u00f3n de los leprosos, pide que sean alejados y marginados por la comunidad, mientras dure su mal, y los declara: \u00abImpuros\u00bb (cf. <em>Lv<\/em>13,1-2. 45.46).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imaginad cu\u00e1nto sufrimiento y cu\u00e1nta verg\u00fcenza deb\u00eda sentir un leproso: f\u00edsicamente, socialmente, psicol\u00f3gicamente y espiritualmente. No es s\u00f3lo v\u00edctima de una enfermedad, sino que tambi\u00e9n se siente culpable, castigado por sus pecados. Es un muerto viviente, como \u00absi su padre le hubiera escupido en la cara\u00bb (<em>Nm<\/em>12,14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, el leproso infunde miedo, desprecio, disgusto y por esto viene abandonado por los propios familiares, evitado por las otras personas, marginado por la sociedad, es m\u00e1s, la misma sociedad lo expulsa y lo fuerza a vivir en lugares alejados de los sanos, lo excluye. Y esto hasta el punto de que si un individuo sano se hubiese acercado a un leproso, habr\u00eda sido severamente castigado y, muchas veces, tratado, a su vez, como un leproso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La finalidad de esa norma de comportamiento era la de <em>salvar a los sanos<\/em>, <em>proteger a los justos <\/em>y, para salvaguardarlos de todo riesgo, marginar <em>el peligro <\/em>,tratando sin piedad al contagiado. De aqu\u00ed, que el Sumo Sacerdote Caif\u00e1s exclamase: \u00abConviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la naci\u00f3n entera\u00bb (<em>Jn<\/em>11,50).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Integraci\u00f3n: <\/em>Jes\u00fas revoluciona y sacude fuertemente aquella mentalidad cerrada por el miedo y recluida en los prejuicios. \u00c9l, sin embargo, no deroga la Ley de Mois\u00e9s, sino que la lleva a plenitud (cf. <em>Mt <\/em>5, 17), declarando, por ejemplo, la ineficacia contraproducente de la ley del tali\u00f3n; declarando que Dios no se complace en la observancia del S\u00e1bado que desprecia al hombre y lo condena; o cuando ante la mujer pecadora, no la condena, sino que la salva de la intransigencia de aquellos que estaban ya preparados para lapidarla sin piedad, pretendiendo aplicar la Ley de Mois\u00e9s. Jes\u00fas revoluciona tambi\u00e9n las conciencias en el Discurso de la monta\u00f1a (cf. <em>Mt <\/em>5) abriendo nuevos horizontes para la humanidad y revelando plenamente la l\u00f3gica de Dios. La l\u00f3gica del amor que no se basa en el miedo sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo y en el deseo salv\u00edfico de Dios, Nuestro Salvador, \u00abque quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad\u00bb (<em>1Tm <\/em>2,4). \u00abMisericordia quiero y no sacrifico\u00bb (<em>Mt <\/em>12,7; <em>Os<\/em>6,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas, nuevo Mois\u00e9s, ha querido curar al leproso, ha querido tocar, ha querido reintegrar en la comunidad, sin <em>autolimitarse <\/em>por los prejuicios; sin adecuarse a la mentalidad dominante de la gente; sin preocuparse para nada del contagio. Jes\u00fas responde a la s\u00faplica del leproso sin dilaci\u00f3n y sin los consabidos aplazamientos para estudiar la situaci\u00f3n y todas sus eventuales consecuencias. Para Jes\u00fas lo que cuenta, sobre todo, es alcanzar y salvar a los lejanos, curar las heridas de los enfermos, reintegrar a todos en la familia de Dios. Y eso escandaliza a algunos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas no tiene miedo de este tipo de esc\u00e1ndalo. \u00c9l no piensa en las personas obtusas que se escandalizan incluso de una curaci\u00f3n, que se escandalizan de cualquier apertura, a cualquier paso que no entre en sus esquemas mentales o espirituales, a cualquier caricia o ternura que no corresponda a su forma de pensar y a su pureza ritualista. \u00c9l ha querido integrar a los marginados, salvar a los que est\u00e1n fuera del campamento (cf. <em>Jn<\/em>10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son dos l\u00f3gicas de pensamiento y de fe: el miedo de perder a los salvados y el deseo de salvar a los perdidos. Hoy tambi\u00e9n nos encontramos en la encrucijada de estas dos l\u00f3gicas: a veces, la de los doctores de la ley, o sea, alejarse del peligro apart\u00e1ndose de la persona contagiada, y la l\u00f3gica de Dios que, con su misericordia, abraza y acoge reintegrando y transfigurando el mal en bien, la condena en salvaci\u00f3n y la exclusi\u00f3n en anuncio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas dos l\u00f3gicas recorren toda la historia de la Iglesia: <em>marginar y reintegrar<\/em>. San Pablo, dando cumplimiento al mandamiento del Se\u00f1or de llevar el anuncio del Evangelio hasta los extremos confines de la tierra (cf. <em>Mt <\/em>28,19), escandaliz\u00f3 y encontr\u00f3 una fuerte resistencia y una gran hostilidad sobre todo de parte de aquellos que exig\u00edan una incondicional observancia de la Ley mosaica, inclusoa los paganos convertidos. Tambi\u00e9nsan Pedro fue duramente criticado por la comunidad cuando entr\u00f3 en la casa de Cornelio, elcenturi\u00f3n pagano (cf. <em>Hch <\/em>10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino de la Iglesia, desde el concilio de Jerusal\u00e9n en adelante, es siempre el camino de Jes\u00fas, el de la misericordia y de la integraci\u00f3n. Esto no quiere decir menospreciar los peligros o hacer entrar los lobos en el reba\u00f1o, sino acoger al hijo pr\u00f3digo arrepentido; sanar con determinaci\u00f3n y valor las heridas del pecado; actuar decididamente y no quedarse mirando de forma pasiva el sufrimiento del mundo. El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con coraz\u00f3n sincero; el camino de la Iglesia es precisamente el de salir del propio recinto para ir a buscar a los lejanos en las \u201cperiferias\u201d de la existencia; es el de adoptar integralmente la l\u00f3gica de Dios; el de seguir al Maestro que dice: \u00abNo necesitan m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan\u00bb (<em>Lc <\/em>5,31-32).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curando al leproso, Jes\u00fas no hace ning\u00fan da\u00f1o al que est\u00e1 sano, es m\u00e1s, lo libra del miedo; no lo expone a un peligro sino que le da un hermano; no desprecia la Ley sino que valora al hombre, para el cual Dios ha inspirado la Ley. En efecto, Jes\u00fas libra a los sanos de la tentaci\u00f3n del \u00abhermano mayor\u00bb (cf. <em>Lc <\/em>15,11-32) y del peso de la envidia y de la murmuraci\u00f3n de los trabajadores que han soportado el peso de la jornada y el calor (cf. <em>Mt <\/em>20,1-16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consecuencia: <em>la caridad no puede ser neutra, indiferente, tibia o imparcial. La caridad contagia, apasiona, arriesga y compromete. Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita <\/em>(cf. <em>1Cor <\/em>13). La caridad es creativa en la b\u00fasqueda del lenguaje adecuado para comunicar con aquellos que son considerados incurables y, por lo tanto, intocables. El contacto es el aut\u00e9ntico lenguaje que transmite, fue el lenguaje afectivo, el que proporcion\u00f3 la curaci\u00f3n al leproso. \u00a1Cu\u00e1ntas curaciones podemos realizar y transmitir aprendiendo este lenguaje! Era un leproso y se hay convertido en mensajero del amor de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice el Evangelio: \u00abPero cuando se fue, empez\u00f3 a pregonar bien alto y a divulgar el hecho\u00bb (<em>Mc <\/em>1,45).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos nuevos Cardenales, \u00e9sta es la l\u00f3gica de Jes\u00fas, \u00e9ste es el camino de la Iglesia: no s\u00f3lo acoger y integrar, con valor evang\u00e9lico, aquellos que llaman a la puerta, sino ir a buscar, sin prejuicios y sin miedos, a los lejanos, manifest\u00e1ndoles gratuitamente aquello que tambi\u00e9n nosotros hemos recibido gratuitamente. \u00abQuien dice que permanece en \u00c9l debe caminar como \u00c9l camin\u00f3\u00bb (<em>1Jn <\/em>2,6). \u00a1La disponibilidad total para servir a los dem\u00e1s es nuestro signo distintivo, es nuestro \u00fanico t\u00edtulo de honor!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta Eucarist\u00eda que nos re\u00fane entorno al altar, invocamos la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, Madre de la Iglesia, que sufri\u00f3 en primera persona la marginaci\u00f3n causada por las calumnias(cf. <em>Jn<\/em>8,41) y el exilio (cf. <em>Mt <\/em>2,13-23), para que nos conceda el ser siervos fieles de Dios. Ella, que es la Madre, nos ense\u00f1e a no tener miedo de acoger con ternura a los marginados; a no tener miedo dela ternura y de la compasi\u00f3n; nos revista de paciencia para acompa\u00f1arlos en su camino, sin buscar los resultados del \u00e9xito mundano; nos muestre a Jes\u00fas y nos haga caminar como \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos, mirando a Jes\u00fas y a nuestra Madre Mar\u00eda, os exhorto a servir a la Iglesia, en modo tal que los cristianos \u2013 edificados por nuestro testimonio \u2013 no tengan la tentaci\u00f3n de estar con Jes\u00fas sin querer estar con los marginados, aisl\u00e1ndose en una casta que nada tiene de aut\u00e9nticamente eclesial. Os invito a servir a Jes\u00fas crucificado en toda persona marginada, por el motivo que sea; a ver al Se\u00f1or en cada persona excluida que tiene hambre, que tiene sed, que est\u00e1 desnuda; al Se\u00f1or que est\u00e1 presente tambi\u00e9n en aquellos que han perdido la fe, o que, alejados, no viven la propia fe; al Se\u00f1or que est\u00e1 en la c\u00e1rcel, que est\u00e1 enfermo, que no tiene trabajo, que es perseguido; al Se\u00f1or que est\u00e1 en el leproso \u2013 de cuerpo o de alma -, que est\u00e1 discriminado. No descubrimos al Se\u00f1or, si no acogemos aut\u00e9nticamente al marginado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recordemos siempre la imagen de san Francisco que no ha tenido miedo de abrazar al leproso y de acoger aquellos que sufren cualquier tipo de marginaci\u00f3n. En realidad, sobre el evangelio de los marginados, se descubre y se revela nuestra credibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[00266-04.01] [Texto original: Italiano]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda del Papa Francisco en la misa celebrada con los nuevos cardenales del Colegio Cardenalicio (15-02-2015) \u00abSe\u00f1or, si quieres, puedes limpiarme\u2026\u00bb Jes\u00fas, sintiendo l\u00e1stima; extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3 diciendo: \u00abQuiero: queda limpio\u00bb (cf. Mc 1,40-41). La compasi\u00f3n de Jes\u00fas. Ese padecer con que lo acercaba a cada persona que sufre. Jes\u00fas, se da &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-celebrada-con-los-nuevos-cardenales-del-colegio-cardenalicio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHomil\u00eda del Papa Francisco en la misa celebrada con los nuevos cardenales del Colegio Cardenalicio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37313","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37313","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37313"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37313\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}