{"id":37318,"date":"2016-06-21T13:46:30","date_gmt":"2016-06-21T18:46:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cronica-de-la-creacion-de-cardenales-en-la-basilica-vaticana\/"},"modified":"2016-06-21T13:46:30","modified_gmt":"2016-06-21T18:46:30","slug":"cronica-de-la-creacion-de-cardenales-en-la-basilica-vaticana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cronica-de-la-creacion-de-cardenales-en-la-basilica-vaticana\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de la creaci\u00f3n de cardenales en la Bas\u00edlica Vaticana"},"content":{"rendered":"<p><strong>El Papa a los nuevos cardenales:<\/strong>\u00a0&#8220;Que el pueblo de Dios vea siempre en nosotros la firme denuncia de la injusticia y el servicio alegre de la verdad&#8221;<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p>Celebrado en la Bas\u00edlica Vaticana el Consistorio ordinario p\u00fablico en el que el Santo Padre ha <strong>creado 20 nuevos cardenales<\/strong>, a los que ha impuesto la <strong>birreta, ha entregado el anillo y ha asignado el t\u00edtulo o diacon\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>A la celebraci\u00f3n ha asistido tambi\u00e9n el Papa em\u00e9rito Benedicto XVI al que el Papa Francisco salud\u00f3 entrando en la bas\u00edlica y que tambi\u00e9n fue saludado en su discurso por el cardenal Dominique Mamberti, Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apost\u00f3lica, el primero entre los nuevos cardenales, que dirigi\u00f3 al Santo Padre, en nombre de todos los neo-purpurados unas palabras de gratitud. &#8221;Entrar a formar parte del Colegio Cardenalicio-dijo- nos inserta de una forma particular en la historia y en la vida de la Iglesia de Roma que -seg\u00fan la hermosa expresi\u00f3n de San Ignacio de Antioquia- preside en la caridad. Estamos invitados, pues, a salir de nosotros mismos, de nuestras costumbres y comodidades, para servir a la mision de esta Iglesia, conscientes de que implica tener un horizonte m\u00e1s amplio&#8221;. En el acto no pudo participar el cardenal Jos\u00e9 de Jes\u00fas Pimiento Rodr\u00edguez que, a causa de su avanzada edad, no pudo desplazarse a Roma y recibir\u00e1 la birreta en Colombia.<\/p>\n<p>En la homil\u00eda que pronunci\u00f3 ante los nuevos cardenales, el Papa eligi\u00f3 como pauta el himno a la caridad de la primera carta de San Pablo a los Corintios y record\u00f3 a los cardenales que la caridad debe presidir siempre su ministerio.<br \/>\n&#8221;El cardenalato -dijo- &#8216;ciertamente es una dignidad, pero no una distinci\u00f3n honor\u00edfica. Ya el mismo nombre de &#8221;cardenal&#8221;, que remite a la palabra latina &#8221;cardo &#8211; quicio&#8221;, nos lleva a pensar, no en algo accesorio o decorativo, como una condecoraci\u00f3n, sino en un perno, un punto de apoyo y un eje esencial para la vida de la comunidad. Sois &#8221;quicios&#8221; y est\u00e1is incardinados en la Iglesia de Roma, que &#8221;preside toda la comunidad de la caridad&#8221; .<\/p>\n<p>En la Iglesia, &#8221;toda presidencia proviene de la caridad, se desarrolla en la caridad y tiene como fin la caridad. La Iglesia que est\u00e1 en Roma tiene tambi\u00e9n en esto un papel ejemplar: al igual que ella preside en la caridad, toda Iglesia particular, en su \u00e1mbito, est\u00e1 llamada a presidir en la caridad. Por eso creo que el &#8221;himno a la caridad&#8221;, de la primera carta de san Pablo a los Corintios, puede servir de pauta para esta celebraci\u00f3n y para vuestro ministerio, especialmente para los que desde este momento entran a formar parte del Colegio Cardenalicio. Ser\u00e1 bueno que todos, yo en primer lugar y vosotros conmigo, nos dejemos guiar por las palabras inspiradas del ap\u00f3stol Pablo, en particular aquellas con las que describe las caracter\u00edsticas de la caridad. Que Mar\u00eda nuestra Madre nos ayude en esta escucha. Ella dio al mundo a Aquel que es &#8221;el camino m\u00e1s excelente&#8221;: Jes\u00fas, caridad encarnada; que nos ayude a acoger esta Palabra y a seguir siempre este camino. Que nos ayude con su actitud humilde y tierna de madre, porque la caridad, don de Dios, crece donde hay humildad y ternura.<\/p>\n<p>&#8221;En primer lugar -se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre- san Pablo nos dice que la caridad es &#8221;magn\u00e1nima&#8221; y &#8221;benevolente&#8221;. Cuanto m\u00e1s crece la responsabilidad en el servicio de la Iglesia, tanto m\u00e1s hay que ensanchar el coraz\u00f3n, dilatarlo seg\u00fan la medida del Coraz\u00f3n de Cristo. La magnanimidad es, en cierto sentido, sin\u00f3nimo de catolicidad: es saber amar sin l\u00edmites, pero al mismo tiempo con fidelidad a las situaciones particulares y con gestos concretos. Amar lo que es grande, sin descuidar lo que es peque\u00f1o; amar las cosas peque\u00f1as en el horizonte de las grandes, porque &#8221;non coerceri a maximo, contineri tamen a minimo divinum est&#8221;. Saber amar con gestos de bondad. La benevolencia es la intenci\u00f3n firme y constante de querer el bien, siempre y para todos, incluso para los que no nos aman.<\/p>\n<p>&#8221;A continuaci\u00f3n, el ap\u00f3stol dice que la caridad &#8221;no tiene envidia; no presume; no se engr\u00ede&#8221;. Esto es realmente un milagro de la caridad, porque los seres humanos ?todos, y en todas las etapas de la vida? tendemos a la envidia y al orgullo a causa de nuestra naturaleza herida por el pecado. Tampoco las dignidades eclesi\u00e1sticas est\u00e1n inmunes a esta tentaci\u00f3n. Pero precisamente por eso, queridos hermanos, puede resaltar todav\u00eda m\u00e1s en nosotros la fuerza divina de la caridad, que transforma el coraz\u00f3n, de modo que ya no eres t\u00fa el que vive, sino que Cristo vive en ti. Y Jes\u00fas es todo amor&#8221;.<\/p>\n<p>&#8221;Adem\u00e1s, la caridad &#8221;no es mal educada ni ego\u00edsta&#8221;. &#8221;Estos dos rasgos -subray\u00f3 Francisco- revelan que quien vive en la caridad est\u00e1 des-centrado de s\u00ed mismo. El que est\u00e1 auto-centrado carece de respeto, y muchas veces ni siquiera lo advierte, porque el &#8221;respeto&#8221; es la capacidad de tener en cuenta al otro, su dignidad, su condici\u00f3n, sus necesidades. El que est\u00e1 auto-centrado busca inevitablemente su propio inter\u00e9s, y cree que esto es normal, casi un deber. Este &#8221;inter\u00e9s&#8221; puede estar cubierto de nobles apariencias, pero en el fondo se trata siempre de &#8221;inter\u00e9s personal&#8221;. En cambio, la caridad te des-centra y te pone en el verdadero centro, que es s\u00f3lo Cristo. Entonces s\u00ed, ser\u00e1s una persona respetuosa y preocupada por el bien de los dem\u00e1s&#8221;.<\/p>\n<p>&#8221;La caridad, dice Pablo, &#8221;no se irrita; no lleva cuentas del mal&#8221;. Al pastor que vive en contacto con la gente no le faltan ocasiones para enojarse. Y tal vez entre nosotros, hermanos sacerdotes, que tenemos menos disculpa, el peligro de enojarnos sea mayor. Tambi\u00e9n de esto es la caridad, y s\u00f3lo ella, la que nos libra. Nos libra del peligro de reaccionar impulsivamente, de decir y hacer cosas que no est\u00e1n bien; y sobre todo nos libra del peligro mortal de la ira acumulada, &#8221;alimentada&#8221; dentro de ti, que te hace llevar cuentas del mal recibido. No. Esto no es aceptable en un hombre de Iglesia. Aunque es posible entender un enfado moment\u00e1neo que pasa r\u00e1pido, no as\u00ed el rencor. Que Dios nos proteja y libre de ello&#8221;.<\/p>\n<p>&#8221;La caridad, a\u00f1ade el Ap\u00f3stol, &#8221;no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad&#8221;. El que est\u00e1 llamado al servicio de gobierno en la Iglesia debe tener un fuerte sentido de la justicia, de modo que no acepte ninguna injusticia, ni siquiera la que podr\u00eda ser beneficiosa para \u00e9l o para la Iglesia. Al mismo tiempo, &#8221;goza con la verdad&#8221;: \u00a1Qu\u00e9 hermosa es esta expresi\u00f3n! El hombre de Dios es aquel que est\u00e1 fascinado por la verdad y la encuentra plenamente en la Palabra y en la Carne de Jesucristo. \u00c9l es la fuente inagotable de nuestra alegr\u00eda. Que el Pueblo de Dios vea siempre en nosotros la firme denuncia de la injusticia y el servicio alegre de la verdad&#8221;.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la caridad &#8221;disculpa sin l\u00edmites, cree sin l\u00edmites, espera sin l\u00edmites, aguanta sin l\u00edmites&#8221;. Aqu\u00ed hay, en cuatro palabras, todo un programa de vida espiritual y pastoral. El amor de Cristo, derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo, nos permite vivir as\u00ed, ser as\u00ed: personas capaces de perdonar siempre; de dar siempre confianza, porque estamos llenos de fe en Dios; capaces de infundir siempre esperanza, porque estamos llenos de esperanza en Dios; personas que saben soportar con paciencia toda situaci\u00f3n y a todo hermano y hermana, en uni\u00f3n con Jes\u00fas, que llev\u00f3 con amor el peso de todos nuestros pecados&#8221;.<\/p>\n<p>&#8221;Queridos hermanos,todo esto no viene de nosotros, sino de Dios. Dios es amor y lleva a cabo todo esto si somos d\u00f3ciles a la acci\u00f3n de su Santo Esp\u00edritu -afirm\u00f3 al final de la homil\u00eda- Por tanto, as\u00ed es como tenemos que ser: incardinados y d\u00f3ciles. Cuanto m\u00e1s incardinados estamos en la Iglesia que est\u00e1 en Roma, m\u00e1s d\u00f3ciles tenemos que ser al Esp\u00edritu, para que la caridad pueda dar forma y sentido a todo lo que somos y hacemos. Incardinados en la Iglesia que preside en la caridad, d\u00f3ciles al Esp\u00edritu Santo que derrama en nuestros corazones el amor de Dios.&#8221;<br \/>\nTerminada su alocuci\u00f3n, el Papa ha pronunciado la f\u00f3rmula de creaci\u00f3n de los nuevos cardenales, sus nombres y el orden diaconal o presbiteral al que han sido asignados. Los nuevos cardenales han recitado el Credo y el juramento de fidelidad y obediencia al Papa y a sus sucesores. Seguidamente, han recibido la birreta cardenalicia y el anillo de manos del Papa, que les ha asignado tambi\u00e9n el t\u00edtulo o la diacon\u00eda.<\/p>\n<p>Al final del rito el cardenal Angelo Amato S.D.B., Prefecto de la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos, se dirigi\u00f3 al Santo Padre para solicitar la inscripci\u00f3n en el Libro de los Santos de tres beatas. La primera, Jeanne-Emilie de Villeneuve nacida en Francia en 1811, Fundadora de la Congregaci\u00f3n de las Hermanas de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Castres para la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as y muchachas pobres, para los enfermos y las misiones en tierras lejanas. Falleci\u00f3 en 1854 y fue beatificada por Benedicto XVI en 2009. La segunda, Marie-Alphonsine Danil Ghattas ( en el siglo Maryam Sultanah), nacida en Jerusal\u00e9n en 1843 que desarroll\u00f3 un intenso apostolado en favor de las j\u00f3venes y las madres cristianas, y fundadora de la Congregaci\u00f3n de las Hermanas del Sant\u00edsimo Rosario de Jerusal\u00e9n.Falleci\u00f3 en 1927 y fue beatificada por Benedicto XVI en 2009. Por \u00faltimo Mar\u00eda de Jes\u00fas Crucificado (en el siglo Maryam Baouardy),nacida en Abell\u00edn, cerca de Nazareth en 1846, religiosa profesa de la Orden de las Carmelitas Descalzas, fue enviada para la fundaci\u00f3n de los nuevos Carmelos a la India y m\u00e1s tarde a Bel\u00e9n donde muri\u00f3 en 1878.Fue beatificada por Juan Pablo II en 1983.<\/p>\n<p>En el curso del Consistorio, el Papa decret\u00f3 que las tres, junto con la beata Maria Cristina de la Inmaculada Concepci\u00f3n (en el siglo Adelaide Brando), italiana (1856-1906) Fundadora de la Congregaci\u00f3n de las Hermanas V\u00edctimas Expiadoras de Jes\u00fas Sacramentado, cuya canonizaci\u00f3n se decidi\u00f3 en el consistorio del 20 de octubre de 2014, sean canonizadas el domingo, 17 de mayo de 2015.<\/p>\n<p>Ciudad del Vaticano, 14 febrero 2015 (VIS).<br \/>\nLa ceremonia en v\u00eddeo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa a los nuevos cardenales:\u00a0&#8220;Que el pueblo de Dios vea siempre en nosotros la firme denuncia de la injusticia y el servicio alegre de la verdad&#8221; Celebrado en la Bas\u00edlica Vaticana el Consistorio ordinario p\u00fablico en el que el Santo Padre ha creado 20 nuevos cardenales, a los que ha impuesto la birreta, ha &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cronica-de-la-creacion-de-cardenales-en-la-basilica-vaticana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCr\u00f3nica de la creaci\u00f3n de cardenales en la Bas\u00edlica Vaticana\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37318","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37318","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37318"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37318\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}