{"id":37323,"date":"2016-06-21T13:46:56","date_gmt":"2016-06-21T18:46:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-el-acto-de-creacion-de-nuevos-cardenales\/"},"modified":"2016-06-21T13:46:56","modified_gmt":"2016-06-21T18:46:56","slug":"homilia-del-papa-francisco-en-el-acto-de-creacion-de-nuevos-cardenales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-el-acto-de-creacion-de-nuevos-cardenales\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa Francisco en el acto de  creaci\u00f3n de nuevos cardenales"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Homil\u00eda del Papa Francisco en el acto de \u00a0creaci\u00f3n de nuevos cardenales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos cardenales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cardenalato ciertamente es una dignidad, pero no una distinci\u00f3n honor\u00edfica. Ya el mismo nombre de \u00abcardenal\u00bb, que remite a la palabra latina \u00ab<em>cardo &#8211; <\/em>quicio\u00bb, nos lleva a pensar, no en algo accesorio o decorativo, como una condecoraci\u00f3n, sino en un perno, un punto de apoyo y un eje esencial para la vida de la comunidad. Sois \u00abquicios\u00bb y est\u00e1is <em>incardinados <\/em>en la Iglesia de Roma, que \u00ab<em>preside toda la comunidad de la caridad\u00bb <\/em>(Conc. Ecum. Vat. II, Const. <em>Lumen gentium<\/em>, 13; cf. Ign. Ant., <em>Ad Rom.<\/em>, Pr\u00f3logo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia, toda presidencia proviene de la caridad, se desarrolla en la caridad y tiene como fin la caridad. La Iglesia que est\u00e1 en Roma tiene tambi\u00e9n en esto un papel ejemplar: al igual que ella preside en la caridad, toda Iglesia particular, en su \u00e1mbito, est\u00e1 llamada a presidir en la caridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso creo que el \u00abhimno a la caridad\u00bb, de la primera carta de san Pablo a los Corintios, puede servir de pauta para esta celebraci\u00f3n y para vuestro ministerio, especialmente para los que desde este momento entran a formar parte del Colegio Cardenalicio. Ser\u00e1 bueno que todos, yo en primer lugar y vosotros conmigo, nos dejemos guiar por las palabras inspiradas del ap\u00f3stol Pablo, en particular aquellas con las que describe las caracter\u00edsticas de la caridad. Que Mar\u00eda nuestra Madre nos ayude en esta escucha. Ella dio al mundo a Aquel que es \u00abel camino m\u00e1s excelente\u00bb (cf. <em>1 Co <\/em>12,31): Jes\u00fas, caridad encarnada; que nos ayude a acoger esta Palabra y a seguir siempre este camino. Que nos ayude con su actitud humilde y tierna de madre, porque la caridad, don de Dios, crece donde hay humildad y ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, san Pablo nos dice que la caridad es \u00ab<em>magn\u00e1nima<\/em>\u00bb y \u00ab<em>benevolente<\/em>\u00bb. Cuanto m\u00e1s crece la responsabilidad en el servicio de la Iglesia, tanto m\u00e1s hay que ensanchar el coraz\u00f3n, dilatarlo seg\u00fan la medida del Coraz\u00f3n de Cristo. La <em>magnanimidad <\/em>es, en cierto sentido, sin\u00f3nimo de catolicidad: es saber amar sin l\u00edmites, pero al mismo tiempo con fidelidad a las situaciones particulares y con gestos concretos. Amar lo que es grande, sin descuidar lo que es peque\u00f1o; amar las cosas peque\u00f1as en el horizonte de las grandes, porque \u00ab<em>non coerceri a maximo, contineri tamen a minimo divinum est<\/em>\u00bb. Saber amar con gestos de bondad. La <em>benevolencia <\/em>es la intenci\u00f3n firme y constante de querer el bien, siempre y para todos, incluso para los que no nos aman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n, el ap\u00f3stol dice que la caridad \u00ab<em>no tiene envidia; no presume; no se engr\u00ede<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es realmente un milagro de la caridad, porque los seres humanos \u2013todos, y en todas las etapas de la vida\u2013 tendemos a la envidia y al orgullo a causa de nuestra naturaleza herida por el pecado. Tampoco las dignidades eclesi\u00e1sticas est\u00e1n inmunes a esta tentaci\u00f3n. Pero precisamente por eso, queridos hermanos, puede resaltar todav\u00eda m\u00e1s en nosotros la fuerza divina de la caridad, que transforma el coraz\u00f3n, de modo que ya no eres t\u00fa el que vive, sino que Cristo vive en ti. Y Jes\u00fas es todo amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, la caridad \u00ab<em>no es mal educada ni ego\u00edsta<\/em>\u00bb. Estos dos rasgos revelan que quien vive en la caridad est\u00e1 des-centrado de s\u00ed mismo. El que est\u00e1 auto-centrado carece de respeto, y muchas veces ni siquiera lo advierte, porque el \u00abrespeto\u00bb es la capacidad de tener en cuenta al otro, su dignidad, su condici\u00f3n, sus necesidades. El que est\u00e1 auto-centrado busca inevitablemente su propio inter\u00e9s, y cree que esto es normal, casi un deber. Este \u00abinter\u00e9s\u00bb puede estar cubierto de nobles apariencias, pero en el fondo se trata siempre de \u00abinter\u00e9s personal\u00bb. En cambio, la caridad te des-centra y te pone en el verdadero centro, que es s\u00f3lo Cristo. Entonces s\u00ed, ser\u00e1s una persona respetuosa y preocupada por el bien de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La caridad, dice Pablo, \u00ab<em>no se irrita; no lleva cuentas del mal<\/em>\u00bb. Al pastor que vive en contacto con la gente no le faltan ocasiones para enojarse. Y tal vez entre nosotros, hermanos sacerdotes, que tenemos menos disculpa, el peligro de enojarnos sea mayor. Tambi\u00e9n de esto es la caridad, y s\u00f3lo ella, la que nos libra. Nos libra del peligro de reaccionar impulsivamente, de decir y hacer cosas que no est\u00e1n bien; y sobre todo nos libra del peligro mortal de la ira acumulada, \u00abalimentada\u00bb dentro de ti, que te hace llevar cuentas del mal recibido. No. Esto no es aceptable en un hombre de Iglesia. Aunque es posible entender un enfado moment\u00e1neo que pasa r\u00e1pido, no as\u00ed el rencor. Que Dios nos proteja y libre de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La caridad, a\u00f1ade el Ap\u00f3stol, \u00ab<em>no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que est\u00e1 llamado al servicio de gobierno en la Iglesia debe tener un fuerte sentido de la justicia, de modo que no acepte ninguna injusticia, ni siquiera la que podr\u00eda ser beneficiosa para \u00e9l o para la Iglesia. Al mismo tiempo, \u00abgoza con la verdad\u00bb: \u00a1Qu\u00e9 hermosa es esta expresi\u00f3n!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre de Dios es aquel que est\u00e1 fascinado por la verdad y la encuentra plenamente en la Palabra y en la Carne de Jesucristo. \u00c9l es la fuente inagotable de nuestra alegr\u00eda. Que el Pueblo de Dios vea siempre en nosotros la firme denuncia de la injusticia y el servicio alegre de la verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, la caridad \u00ab<em>disculpa sin l\u00edmites, cree sin l\u00edmites, espera sin l\u00edmites, aguanta sin l\u00edmites<\/em>\u00bb. Aqu\u00ed hay, en cuatro palabras, todo un programa de vida espiritual y pastoral. El amor de Cristo, derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo, nos permite vivir as\u00ed, ser as\u00ed: personas capaces de perdonar siempre; de dar siempre confianza, porque estamos llenos de fe en Dios; capaces de infundir siempre esperanza, porque estamos llenos de esperanza en Dios; personas que saben soportar con paciencia toda situaci\u00f3n y a todo hermano y hermana, en uni\u00f3n con Jes\u00fas, que llev\u00f3 con amor el peso de todos nuestros pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos, todo esto no viene de nosotros, sino de Dios. <em>Dios es amor <\/em>y lleva a cabo todo esto si somos d\u00f3ciles a la acci\u00f3n de su Santo Esp\u00edritu. Por tanto, as\u00ed es como tenemos que ser: <em>incardinados <\/em>y <em>d\u00f3ciles<\/em>. Cuanto m\u00e1s incardinados estamos en la Iglesia que est\u00e1 en Roma, m\u00e1s d\u00f3ciles tenemos que ser al Esp\u00edritu, para que la caridad pueda dar forma y sentido a todo lo que somos y hacemos. Incardinados en la Iglesia que preside en la caridad, d\u00f3ciles al Esp\u00edritu Santo que derrama en nuestros corazones el amor de Dios (cf. <em>Rm <\/em>5,5). Que as\u00ed sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[00262-04.01] [Texto original: Italiano]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda del Papa Francisco en el acto de \u00a0creaci\u00f3n de nuevos cardenales Queridos hermanos cardenales El cardenalato ciertamente es una dignidad, pero no una distinci\u00f3n honor\u00edfica. 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