{"id":37325,"date":"2016-06-21T13:47:09","date_gmt":"2016-06-21T18:47:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mensaje-del-cardenal-ouellet-por-el-dia-de-hispanoamerica\/"},"modified":"2016-06-21T13:47:09","modified_gmt":"2016-06-21T18:47:09","slug":"mensaje-del-cardenal-ouellet-por-el-dia-de-hispanoamerica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mensaje-del-cardenal-ouellet-por-el-dia-de-hispanoamerica\/","title":{"rendered":"Mensaje del cardenal Ouellet por el D\u00eda de Hispanoam\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Mensaje del cardenal Ouellet por el D\u00eda de Hispanoam\u00e9rica<\/strong>, &#8220;Evangelizadores con la fuerza del Esp\u00edritu&#8221;<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEvangelizar con la fuerza del Esp\u00edritu\u201d es lema del d\u00eda de Hispanoam\u00e9rica, que se celebra el pr\u00f3ximo 1 de marzo, y que tiene como objetivo, entre otros, reconocer que de nuestras comunidades cristianas partieron para Am\u00e9rica muchos misioneros que llevaron la fe a aquel continente, donde hoy est\u00e1n el 50% de los cat\u00f3licos del mundo. Adem\u00e1s, la intenci\u00f3n es promover entre los fieles diversos cauces de cooperaci\u00f3n para ayudar a las Iglesias m\u00e1s necesidades de Am\u00e9rica a crecer y madurar en la fe recibida.<\/p>\n<p align=\"justify\">En este contexto el cardenal Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisi\u00f3n para Am\u00e9rica Latina, escribe un mensaje en el que expresa su agradecimiento a los sacerdotes y laicos que colaboran con la misi\u00f3n como Fidei Donum, en particular a los cerca de 300 sacerdotes que sirven a la Iglesia en Latinoam\u00e9rica acogidos a la Obra de Cooperaci\u00f3n Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), as\u00ed como a todas las religiosas y religiosos espa\u00f1oles que cooperan con la evangelizaci\u00f3n en aquellas tierras.<\/p>\n<p align=\"justify\">El cardenal recuerda que esta cita anual que se celebra desde 1959, es una buena ocasi\u00f3n para tener presentes en la oraci\u00f3n a todos los misioneros. Y recordando las palabras del Papa Francisco en su exhortaci\u00f3n Evangelii Gaudium sobre el verdadero misionero, dice que lo es por ser \u201cdisc\u00ed- pulo, sabe que Jes\u00fas camina con \u00e9l, respira con \u00e9l, trabaja con \u00e9l; percibe a Jes\u00fas vivo en medio de la tarea misionera (cf. EG, 264-265). Y \u00absi uno no lo descubre a \u00c9l presente en el coraz\u00f3n mismo de la entrega misionera, pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasi\u00f3n. Y una persona que no est\u00e1 convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie\u00bb (EG, 266). Es una invitaci\u00f3n, asegura el cardenal en su mensaje, \u201ca sumergirnos en la alegr\u00eda del Evangelio y a alimentar el amor de Dios, capaz de iluminar la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n propias\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">En el apartado del escrito del cardenal Marc Ouellet, llamado \u201cPasi\u00f3n por el pueblo\u201d, se recuerda que la actividad misionera de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina es una continua solicitud por los m\u00e1s necesitados, y as\u00ed fue uno de los principales argumentos en las sucesivas Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, e invita a acudir al Documento Conclusivo de Aparecida para descubrir c\u00f3mo la Iglesia sigue el ejemplo del Maestro; seg\u00fan recuerda el Papa Francisco, \u00aben el hermano est\u00e1 la permanente prolongaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n para cada uno de nosotros: \u201cLo que hicisteis a uno de estos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, lo hicisteis a m\u00ed\u201d (Mt 25, 40)\u00bb (EG, 179).<\/p>\n<p align=\"justify\">Finalmente, invita a los m\u00e1s de 9.000 misioneros espa\u00f1oles al servicio de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina, a leer y releer todo lo que escribe el papa Francisco en los \u00faltimos n\u00fameros de su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii Gaudium respecto a ese \u00abregalo de Jes\u00fas a su pueblo\u00bb, que es la maternidad de Mar\u00eda. Cristo nos lleva a Mar\u00eda, pero tambi\u00e9n Mar\u00eda nos conduce a Cristo, porque en esa imagen materna se descubren todos los misterios del Evangelio (cf. EG, 285) y porque \u00abella es la misionera que se acerca a nosotros para acompa- \u00f1arnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cari\u00f1o materno\u00bb (EG, 286). El pueblo americano peregrina a los santuarios marianos, pedazos de cielo, para pedirle a la Virgen que transforme este continente en la casa de Jes\u00fas con \u00abuna monta\u00f1a de ternura\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">(MZ-RV)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Mensaje completo del cardenal Marc Ouellet por el D\u00eda de Hispanoam\u00e9rica<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abDoy gracias a mi Dios cada vez que os recuerdo; siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegr\u00eda. Porque hab\u00e9is sido colaboradores m\u00edos en la obra del Evangelio, desde el primer d\u00eda hasta hoy\u00bb (Flp 1, 3-5). De este saludo del ap\u00f3stol Pablo bien puede hacerse eco el papa Francisco, como tambi\u00e9n yo mismo o cada uno de los obispos de Espa\u00f1a y, en especial, S. E. Mons. Braulio Rodr\u00edguez Plaza, presidente de la Comisi\u00f3n Episcopal de Misiones y Cooperaci\u00f3n entre las Iglesias, recordando a los m\u00e1s de 9.000 misioneros espa\u00f1oles que trabajan al servicio de la evangelizaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. \u00abGracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Ef 1, 2).<\/p>\n<p align=\"justify\">Vaya nuestro abrazo fraterno a los sacerdotes y laicos que colaboran en la misi\u00f3n como Fidei donum, en particular a los cerca de 300 sacerdotes que sirven a la Iglesia en Latinoam\u00e9rica acogidos a la Obra de Cooperaci\u00f3n Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), as\u00ed como a todas las religiosas y religiosos espa\u00f1oles que cooperan con la evangelizaci\u00f3n en aquellas tierras. Mi palabra de gratitud se dirige tambi\u00e9n a quien preside la Comisi\u00f3n Episcopal de Misiones y Cooperaci\u00f3n entre las Iglesias y a quienes colaboran con ella para acompa\u00f1ar y alentar esa corriente misionera tan importante para la misi\u00f3n de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina. La pr\u00f3xima celebraci\u00f3n del \u00abD\u00eda de Hispanoam\u00e9rica\u00bb, tradicional cita anual que se est\u00e1 celebrando desde el a\u00f1o 1959, es una buena ocasi\u00f3n para tener presentes a todos esos misioneros en la oraci\u00f3n y en la comuni\u00f3n eclesial, que se hace expl\u00edcita en la cooperaci\u00f3n entre las Iglesias. \u00abDoy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jes\u00fas\u00bb (1 Cor 1, 4).<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong> Alegr\u00eda en el Esp\u00edritu Santo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Es muy bueno que, inspir\u00e1ndose en el cap\u00edtulo V de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii Gaudium, que el santo padre Francisco ha propuesto para invitar \u00aba una nueva etapa evangelizadora [&#8230;] e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los pr\u00f3ximos a\u00f1os\u00bb (EG, 1; cf. 287), se haya escogido para esta nueva cita del D\u00eda de Hispanoam\u00e9rica el lema \u00abEvangelizadores con la fuerza del Esp\u00edritu\u00bb. En efecto, es en Pentecost\u00e9s cuando los Ap\u00f3stoles, con la fuerza del Esp\u00edritu, salen de s\u00ed mismos y se convierten en evangelizadores. Ellos, que hasta ese momento hab\u00edan estado aherrojados por el miedo y el temor, manifiestan con alegr\u00eda y audacia su fe en Cristo resucitado. Esta transformaci\u00f3n es fruto de esa fuerza del Esp\u00edritu, que \u00abrenueva, sacude e impulsa a la Iglesia en una salida fuera de s\u00ed para evangelizar a todos los pueblos\u00bb (EG, 261).<\/p>\n<p align=\"justify\">Fue el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, como presidente de la Comisi\u00f3n de Redacci\u00f3n del Documento Conclusivo en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida, mayo de 2007), y el hoy papa Francisco, en la redacci\u00f3n de esta exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica, quien ha querido personalmente incorporar en ambos textos la alegr\u00eda como una elocuente se\u00f1al de identidad de los primeros evangelizadores, como debe serlo tambi\u00e9n de los de ahora, siguiendo el pensamiento de Pablo VI: \u00abRecobremos y acrecentemos el fervor, \u201cla dulce y confortadora alegr\u00eda de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre l\u00e1- grimas [&#8230;]. Y ojal\u00e1 el mundo actual \u2014que busca con angustia, a veces con esperanza\u2014 pueda as\u00ed recibir la Buena Nueva, no a trav\u00e9s de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a trav\u00e9s de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en s\u00ed mismos, la alegr\u00eda de Cristo\u201d (EN, 80)\u00bb (EG, 10). La propuesta que ofrece el lema de la jornada, \u00abEvangelizadores con la fuerza del Esp\u00edritu\u00bb, es fruto de la decidida confianza en el Esp\u00edritu Santo, que \u00abacude en ayuda de nuestra debilidad\u00bb (Rom 8, 26), para seguir impulsando una corriente evangelizadora marcada por esa alegr\u00eda, m\u00e1s fervorosa, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida contagiosa, promovida por \u00abevangelizadores llenos de coraje, incansables en el anuncio y capaces de una gran resistencia activa\u00bb (EG, 263).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La vocaci\u00f3n de los misioneros Fidei donum<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El origen y la causa por la que los misioneros son enviados a cooperar con otras Iglesias m\u00e1s necesitadas est\u00e1 en la iniciativa 6 Mensaje divina, que les ha llamado a estar con \u00c9l y a anunciar el Reino (cf. Mc 3, 14-15); es Dios quien les da esta vocaci\u00f3n que transforma su vida. No marchan por iniciativa propia o por otros motivos que no sean el anuncio del Evangelio. As\u00ed sucedi\u00f3 en los or\u00edgenes de la primera evangelizaci\u00f3n del continente americano. Desde entonces, miles de misioneros y misioneras han llegado a Am\u00e9rica, especialmente desde Espa\u00f1a, en unos casos, para la primera evangelizaci\u00f3n; en otros, para la cooperaci\u00f3n con aquellas Iglesias en formaci\u00f3n. Estas personas son conscientes de su vocaci\u00f3n divina, hasta el punto de que pueden decir con el papa Francisco: \u00abYo soy una misi\u00f3n en esta tierra, y para eso estoy en este mundo\u00bb (EG, 273).<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">La respuesta a tal llamada implica en cada caso un largo y muchas veces arduo camino: requiere dejar el propio terru\u00f1o y sus gentes, partir hacia mundos lejanos, incorporarse en la vida de otros pueblos, compenetrarse con su historia, congeniar con su temperamento, vibrar con sus sufrimientos y esperanzas, participar en una nueva realidad eclesial, ponerse al servicio de nuevos obispos, alargar los horizontes de la solicitud apost\u00f3lica universal&#8230; Tampoco se ocultan las oscuridades que el evangelizador encontrar\u00e1 en su trabajo misionero (cf. EG, 287). Sin embargo, este proceso es, a la vez, motivo de conversi\u00f3n y de renovado entusiasmo, porque el origen y el fruto de la actividad misionera no depende de los proyectos individuales, ni de las fuerzas humanas, necesarias por otra parte para el sostenimiento y el dinamismo en esa \u00abperegrinaci\u00f3n misionera\u00bb. Es \u00c9l, el que da la vocaci\u00f3n, quien otorga tanto la fuerza de emprender el camino para \u00abllegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio\u00bb (EG, 21), como la alegr\u00eda del anuncio, para que esa luz de Cristo ilumine a cuantos todav\u00eda no lo conocen o lo han rechazado.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">A la vez acontece que, en medio de la oscuridad y de los impedimentos, siempre se perciben nuevos brotes y signos de que tarde o temprano se producir\u00e1 el fruto esperado. \u00abEsa es la fuerza de la resurrecci\u00f3n y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo\u00bb (EG, 276). Por eso, el misionero tiene la seguridad de que no se perder\u00e1 ninguno de sus esfuerzos realizados con amor, como no se pierde el amor de Dios; de que su trabajo dar\u00e1 frutos, pero sin pretender saber c\u00f3mo, ni d\u00f3nde, ni cu\u00e1ndo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Estas convicciones que animan a los misioneros brotan del convencimiento de que \u00abninguna motivaci\u00f3n ser\u00e1 suficiente si no arde en nuestros corazones el fuego del Esp\u00edritu\u00bb (EG, 261), porque saben que es \u00c9l quien precede a la actividad misionera en el secreto de los corazones y en la cultura de los pueblos. Son conscientes de que su misi\u00f3n es ser instrumentos en manos del Esp\u00edritu Santo, y hacen gravitar la certeza de su misi\u00f3n en esa seguridad de que en el interior de las personas hay una espera, aunque sea inconsciente, por conocer la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre el camino que lleva a la liberaci\u00f3n del pecado y de la muerte (cf. RM, 45; EG, 265).<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces descubren a\u00fan con mayor evidencia la necesidad de apoyarse en la oraci\u00f3n, como siervos in\u00fatiles y mendicantes, pero d\u00f3ciles y disponibles, y en la audacia (parresia) para proclamar el Evangelio en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente. La fuerza les viene del Esp\u00edritu. \u00abNo hay mayor libertad que la de dejarse llevar por el Esp\u00edritu, renunciar a calcularlo y controlarlo todo, y permitir que \u00c9l nos ilumine, nos gu\u00ede, nos oriente, nos impulse hacia donde \u00c9l quiera. \u00c9l sabe bien lo que hace falta en cada \u00e9poca y en cada momento. \u00a1Esto se llama ser misteriosamente fecundos!\u00bb (EG, 280).<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La fuerza del primer amor<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El papa Francisco recuerda en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica que la primera motivaci\u00f3n para evangelizar es el amor de Jes\u00fas que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por \u00c9l que nos mueve a amarlo siempre m\u00e1s \u2014\u00ab\u00bfqu\u00e9 amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer?\u00bb\u2014. El verdadero misionero, que lo es por ser disc\u00ed- pulo, sabe que Jes\u00fas camina con \u00e9l, respira con \u00e9l, trabaja con \u00e9l; percibe a Jes\u00fas vivo en medio de la tarea misionera (cf. EG, 264-265). Y \u00absi uno no lo descubre a \u00c9l presente en el coraz\u00f3n mismo de la entrega misionera, pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasi\u00f3n. Y una persona que no est\u00e1 convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie\u00bb (EG, 266). Solo desde ese saberse enviado por Dios puede el misionero vivir con alegr\u00eda el servicio de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\">De ah\u00ed el grito de Francisco: \u00ab\u00a1No nos dejemos robar la alegr\u00eda evangelizadora!\u00bb (EG, 83). Es una invitaci\u00f3n a sumergirnos en la alegr\u00eda del Evangelio y a alimentar el amor de Dios, capaz de iluminar la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n propias. Con motivo del \u00faltimo DOMUND escrib\u00eda el santo padre: \u00abOs exhorto a recordar, como en una peregrinaci\u00f3n interior, el \u201cprimer amor\u201d con el que el Se\u00f1or Jesucristo ha caldeado el coraz\u00f3n de cada uno, no por un sentimiento de nostalgia, sino para perseverar en la alegr\u00eda. El disc\u00edpulo del Se\u00f1or persevera en la alegr\u00eda cuando est\u00e1 con \u00c9l, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evang\u00e9lica\u00bb (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2014).<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong> Encuentro personal con Cristo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El misionero sabe, por propia experiencia, que tiene necesidad de \u201crecomenzar\u201d siempre su renovado encuentro personal con Jesucristo. Nada se puede dar por presupuesto ni por descontado. No puede conformarse con lo que considera \u201cadquirido\u201d. Las nuevas exigencias de la actividad misionera \u2014como ocurre en el caso de Am\u00e9rica Latina, donde la fe y la vida cristiana de las comunidades parece que tardan en consolidarse\u2014 requieren siempre de un nuevo inicio, que mantenga despierto el asombro y la fascinaci\u00f3n por ese encuentro.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando m\u00e1s pesa el cansancio, el desaliento o la tristeza al no advertir los frutos de muchos sacrificios, y aparece la soledad dif\u00edcil de sobrellevar; cuando aparece la tentaci\u00f3n de dejarse arrastrar por apat\u00edas y escepticismos, m\u00e1s necesita el misionero recomenzar, con el mismo entusiasmo con el que pronunci\u00f3 en su momento el \u201cs\u00ed\u201d para salir a la misi\u00f3n; con el \u201cs\u00ed\u201d de la renovaci\u00f3n de las promesas sacerdotales o de los votos de consagraci\u00f3n; con aquel \u201cs\u00ed\u201d por el que se mostr\u00f3 disponible a la misi\u00f3n ad gentes. Como el \u201cfiat\u201d de la Virgen Mar\u00eda, gracias al cual el Hijo de Dios entrega su vida al Padre y la fuerza imparable de su Resurrecci\u00f3n se convierte en fuente inagotable de semillas de un mundo nuevo (cf. EG, 276-278).<\/p>\n<p align=\"justify\">Esa es la raz\u00f3n de la alegr\u00eda y de la esperanza del misionero, de su continuo revivir el amor a quienes le han sido confiados, para compartir con ellos el don del encuentro con Cristo, que les llena de gozo y sentido, de fuerza y esperanza; que es la respuesta sobreabundante y totalmente satisfactoria a las \u00abnecesidades m\u00e1s profundas\u00bb de sus personas, que anhelan amor y verdad, justicia y felicidad. Por la fuerza del Esp\u00edritu el misionero vive, 10 Mensaje en su m\u00e1s absorbente actividad, la contemplaci\u00f3n del rostro de Dios en los dem\u00e1s; por eso, urge recobrar un esp\u00edritu contemplativo, sin cansarse de \u00abpedirle a \u00c9l que vuelva a cautivarnos\u00bb (EG, 264). Esta experiencia contemplativa se trueca en oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n por los dem\u00e1s, la cual posibilita que el poder, el amor y la fidelidad de Dios se manifiesten con mayor nitidez en el pueblo: \u00abInterceder no nos aparta de la verdadera contemplaci\u00f3n, porque la contemplaci\u00f3n que deja fuera a los dem\u00e1s es un enga\u00f1o\u00bb (EG, 281).<\/p>\n<p align=\"justify\">Para contar siempre con la presencia y compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or, \u00abnos hace falta clamar cada d\u00eda, pedir su gracia para que nos abra el coraz\u00f3n fr\u00edo y sacuda nuestra vida tibia y superficial\u00bb (EG, 264). El papa Francisco insiste en que la misi\u00f3n comienza de rodillas, se alimenta y adquiere su \u00edmpetu de entrega a trav\u00e9s de una disciplina de oraci\u00f3n, se despliega desde la comuni\u00f3n con \u00c9l en la eucarist\u00eda, necesita de tiempos de adoraci\u00f3n, y siempre recomienza, m\u00e1s all\u00e1 de nuestros desfallecimientos y ca\u00eddas, por la frecuencia del sacramento de la reconciliaci\u00f3n. \u00abSin momentos detenidos de adoraci\u00f3n, de encuentro orante con la Palabra, de di\u00e1logo sincero con el Se\u00f1or, las tareas f\u00e1cilmente se vac\u00edan de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga\u00bb (EG, 262).<\/p>\n<p align=\"justify\">Vivir la oraci\u00f3n contemplativa no separa de la realidad; por eso, el santo padre advierte que \u00abse debe rechazar la tentaci\u00f3n de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la l\u00f3gica de la Encarnaci\u00f3n\u00bb (EG, 262). Frente a ese equ\u00edvoco, ah\u00ed est\u00e1 el testimonio de tantos misioneros y misioneras que gastan su vida al servicio del Evangelio y ofrecen a sus gentes la memoria 11 Evangelizadores con la fuerza del Esp\u00edritu viva y grata de la presencia del Se\u00f1or, que bien conoce y ama la realidad humana, especialmente la de quienes carecen de lo m\u00e1s necesario. Porque \u00abJes\u00fas no ha resucitado en vano. \u00a1No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva!\u00bb (EG, 278).<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Pasi\u00f3n por el pueblo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">En estos tiempos propicios y exigentes de \u201csalida misionera\u201d, se confirma que \u00abla misi\u00f3n es una pasi\u00f3n por Cristo, pero, al mismo tiempo, una pasi\u00f3n por su pueblo\u00bb (EG, 268). La evangelizaci\u00f3n es siempre obra de todo el pueblo de Dios y destinada a todos, sin acepci\u00f3n de personas ni grupos sociales. Esa capacidad de abrazar a todo pueblo al que se est\u00e1 destinado se encuentra, de modo muy especial, en la entra\u00f1a de la vocaci\u00f3n misionera ad gentes y ad extra. Los misioneros no caen en paraca\u00eddas sobre la gente, sino que aprenden a conocerla, a apreciarla, a quererla, a valorarla, a crecer con ella. Se enriquecen con sus expresiones de piedad popular, con sus testimonios de fe, esperanza y caridad. Y esto, dice el papa, \u00abes fuente de gozo superior\u00bb (EG, 268). \u00bfNo nos muestran los misioneros c\u00f3mo gozan estando muy cerca de los suyos, \u00abperdiendo el tiempo\u00bb en la convivencia, compenetrados con sus alegr\u00edas, sufrimientos y esperanzas, siempre misericordiosos, solidarios, serviciales, sin excluir a ninguno? Miran c\u00f3mo lo hac\u00eda Jes\u00fas y \u00abtocan la carne sufriente de los dem\u00e1s\u00bb, abrazando en especial a los m\u00e1s pobres y necesitados. Son un ejemplo de compasi\u00f3n y consuelo, de sanaci\u00f3n y liberaci\u00f3n. Esta din\u00e1mica de identificaci\u00f3n con el pueblo es la que hace que el misionero pueda exclamar con el papa Francisco: \u00abSi logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida. Es lindo ser pueblo fiel de Dios. \u00a1Y alcanzamos plenitud cuando rompemos las paredes y el coraz\u00f3n se nos llena de rostros y de nombres!\u00bb (EG, 274).<\/p>\n<p align=\"justify\">El misionero, tomado de en medio del pueblo y enviado al pueblo, manifiesta su identidad al reconocer su pertenencia a Cristo, y, por Cristo, al mundo y al pueblo al que es enviado. Esta vinculaci\u00f3n es la que le hace ser un manantial que desborda y refresca a sus hermanos. Solamente puede ser misionero quien busca el bien de los dem\u00e1s y desea la felicidad de los otros. Esa apertura de su coraz\u00f3n es precisamente la fuente de su felicidad, hasta el punto de verificarse las palabras del Se\u00f1or que recordaba Pablo a los fieles de Mileto: \u00abHay m\u00e1s dicha en dar que en recibir\u00bb (Hch 20, 35).<\/p>\n<p align=\"justify\">La actividad misionera de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina es una continua solicitud por los m\u00e1s necesitados. Ha sido uno de los principales argumentos en las sucesivas Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Basta acudir al Documento Conclusivo de Aparecida para descubrir c\u00f3mo la Iglesia sigue el ejemplo del Maestro; seg\u00fan recuerda el papa Francisco, \u00aben el hermano est\u00e1 la permanente prolongaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n para cada uno de nosotros: \u201cLo que hicisteis a uno de estos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, lo hicisteis a m\u00ed\u201d (Mt 25, 40)\u00bb (EG, 179).<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>De la mano de Mar\u00eda<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Bendigo de coraz\u00f3n a los misioneros y misioneras, y a todos los que acompa\u00f1an y apoyan esta cooperaci\u00f3n con las Iglesias 12 Mensaje13 Evangelizadores con la fuerza del Esp\u00edritu en formaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, para que el anuncio del Evangelio pueda resonar en todos los rincones de este continente. Ellos encarnan, seg\u00fan las mencionadas palabras del beato Pablo VI, \u00abla dulce y confortadora alegr\u00eda de evangelizar\u00bb (EN, 80). Mar\u00eda, mujer orante y trabajadora en Nazaret y Nuestra Se\u00f1ora de la prontitud, sigue siendo el ejemplo de este \u201csalir alegres\u201d para auxiliar a los dem\u00e1s \u201csin demora\u201d (Lc 1, 39) y hacer presente la justicia y la ternura que salen el encuentro de los otros. A todos y cada uno de los 9.000 misioneros espa\u00f1oles al servicio de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina los invito, en fin, a leer y releer, a gustar en la oraci\u00f3n, todo lo que escribe el papa Francisco en los \u00faltimos n\u00fameros de su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii gaudium respecto a ese \u00abregalo de Jes\u00fas a su pueblo\u00bb, que es la maternidad de Mar\u00eda. Cristo nos lleva a Mar\u00eda, pero tambi\u00e9n Mar\u00eda nos conduce a Cristo, porque en esa imagen materna se descubren todos los misterios del Evangelio (cf. EG, 285) y porque \u00abella es la misionera que se acerca a nosotros para acompa- \u00f1arnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cari\u00f1o materno\u00bb (EG, 286).<\/p>\n<p align=\"justify\">El pueblo americano peregrina a los santuarios marianos, pedazos de cielo, para pedirle a la Virgen que transforme este continente en la casa de Jes\u00fas con \u00abuna monta\u00f1a de ternura\u00bb. Pidamos tambi\u00e9n nosotros a Mar\u00eda la gracia de tener siempre presentes su camino de obediencia a los designios del Padre, su estar dispuesta a la efusi\u00f3n de gracia del Esp\u00edritu Santo para que el Verbo se hiciera carne en su carne, su inseparable relaci\u00f3n con su Hijo, su maternidad llena de ternura y consuelo, su intercesi\u00f3n ante la Sant\u00edsima Trinidad, su testimonio de prime-ra disc\u00edpula, su gu\u00eda como Estrella de la nueva evangelizaci\u00f3n, \u00abpara que esta invitaci\u00f3n a una nueva etapa evangelizadora sea acogida por toda la comunidad eclesial\u00bb (EG, 287).<\/p>\n<p align=\"justify\">A todos y cada uno, vaya mi bendici\u00f3n pastoral y un abrazo fraterno,<\/p>\n<p align=\"justify\">Marc Card. Ouellet, Presidente de la Pontificia Comisi\u00f3n para Am\u00e9rica Latina<\/p>\n<p align=\"justify\">(from Vatican Radio)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje del cardenal Ouellet por el D\u00eda de Hispanoam\u00e9rica, &#8220;Evangelizadores con la fuerza del Esp\u00edritu&#8221; &nbsp; \u201cEvangelizar con la fuerza del Esp\u00edritu\u201d es lema del d\u00eda de Hispanoam\u00e9rica, que se celebra el pr\u00f3ximo 1 de marzo, y que tiene como objetivo, entre otros, reconocer que de nuestras comunidades cristianas partieron para Am\u00e9rica muchos misioneros que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mensaje-del-cardenal-ouellet-por-el-dia-de-hispanoamerica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMensaje del cardenal Ouellet por el D\u00eda de Hispanoam\u00e9rica\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37325","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37325","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37325"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37325\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37325"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37325"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37325"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}