{"id":37405,"date":"2016-06-21T13:54:08","date_gmt":"2016-06-21T18:54:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mensaje-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2015\/"},"modified":"2016-06-21T13:54:08","modified_gmt":"2016-06-21T18:54:08","slug":"mensaje-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mensaje-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2015\/","title":{"rendered":"Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2015"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2015<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Mensaje \u00edntegro en castellano del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2015 \u00a0(48 jornada &#8211; 1 enero 2015)<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>No esclavos, sino hermanos<\/strong><\/p>\n<li>Al comienzo de un nuevo a\u00f1o, que recibimos como una gracia y un don de Dios a la humanidad, deseo dirigir a cada hombre y mujer, as\u00ed como a los pueblos y naciones del mundo, a los jefes de Estado y de Gobierno, y a los l\u00edderes de las diferentes religiones, mis mejores deseos de paz, que acompa\u00f1o con mis oraciones por el fin de las guerras, los conflictos y los muchos de sufrimientos causados por el hombre o por antiguas y nuevas epidemias, as\u00ed como por los devastadores efectos de los desastres naturales. Rezo de modo especial para que, respondiendo a nuestra com\u00fan vocaci\u00f3n de colaborar con Dios y con todos los hombres de buena voluntad en la promoci\u00f3n de la concordia y la paz en el mundo, resistamos a la tentaci\u00f3n de comportarnos de un modo indigno de nuestra humanidad.<\/li>\n<p align=\"justify\">En el mensaje para el 1 de enero pasado, se\u00f1al\u00e9 que del \u00abdeseo de una vida plena\u2026 forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos invita a la comuni\u00f3n con los otros, en los que encontramos no enemigos o contrincantes, sino hermanos a los que acoger y querer\u00bb.1 \u00a0Siendo el hombre un ser relacional, destinado a realizarse en un contexto de relaciones interpersonales inspiradas por la justicia y la caridad, es esencial que para su desarrollo se reconozca y respete su dignidad, libertad y autonom\u00eda. Por desgracia, el flagelo cada vez m\u00e1s generalizado de la explotaci\u00f3n del hombre por parte del hombre da\u00f1a seriamente la vida de comuni\u00f3n y la llamada a estrechar relaciones interpersonales marcadas por el respeto, la justicia y la caridad. Este fen\u00f3meno abominable, que pisotea los derechos fundamentales de los dem\u00e1s y aniquila su libertad y dignidad, adquiere m\u00faltiples formas sobre las que deseo hacer una breve reflexi\u00f3n, de modo que, a la luz de la Palabra de Dios, consideremos a todos los hombres \u00abno esclavos, sino hermanos\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>A la escucha del proyecto de Dios sobre la humanidad<\/strong><\/p>\n<li>El tema que he elegido para este mensaje recuerda la carta de san Pablo a Filem\u00f3n, en la que le pide que reciba a On\u00e9simo, antiguo esclavo de Filem\u00f3n y que despu\u00e9s se hizo cristiano, mereciendo por eso, seg\u00fan Pablo, que sea considerado como un hermano. As\u00ed escribe el Ap\u00f3stol de las gentes: \u00abQuiz\u00e1 se apart\u00f3 de ti por breve tiempo para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido\u00bb (Flm 15- 16). On\u00e9simo se convirti\u00f3 en hermano de Filem\u00f3n al hacerse cristiano. As\u00ed, la conversi\u00f3n a Cristo, el comienzo de una vida de discipulado en Cristo, constituye un nuevo nacimiento (cf. 2 Co 5,17; 1 P 1,3) que regenera la fraternidad como v\u00ednculo fundante de la vida familiar y base de la vida social.<\/li>\n<p align=\"justify\">En el libro del G\u00e9nesis, leemos que Dios cre\u00f3 al hombre, var\u00f3n y hembra, y los bendijo, para que crecieran y se multiplicaran (cf. 1,27-28): Hizo que Ad\u00e1n y Eva fueran padres, los cuales, cumpliendo la bendici\u00f3n de Dios de ser fecundos y multiplicarse, concibieron la primera fraternidad, la de Ca\u00edn y Abel. Ca\u00edn y Abel eran hermanos, porque vienen del mismo vientre, y por lo tanto tienen el mismo origen, naturaleza y dignidad de sus padres, creados a imagen y semejanza de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero la fraternidad expresa tambi\u00e9n la multiplicidad y diferencia que hay entre los hermanos, si bien unidos por el nacimiento y por la misma naturaleza y dignidad. Como hermanos y hermanas, todas las personas est\u00e1n por naturaleza relacionadas con las dem\u00e1s, de las que se diferencian pero con las que comparten el mismo origen, naturaleza y dignidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Gracias a ello la fraternidad crea la red de relaciones fundamentales para la construcci\u00f3n de la familia humana creada por Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por desgracia, entre la primera creaci\u00f3n que narra el libro del G\u00e9nesis y el nuevo nacimiento en Cristo, que hace de los creyentes hermanos y hermanas del \u00abprimog\u00e9nito entre muchos hermanos\u00bb (Rm 8,29), se encuentra la realidad negativa del pecado, que muchas veces interrumpe la fraternidad creatural y deforma continuamente la belleza y nobleza del ser hermanos y hermanas de la misma familia humana. Ca\u00edn, adem\u00e1s de no soportar a su hermano Abel, lo mata por envidia cometiendo el primer fratricidio. \u00abEl asesinato de Abel por parte de Ca\u00edn deja constancia tr\u00e1gicamente del rechazo radical de la vocaci\u00f3n a ser hermanos. Su historia (cf. Gn 4,1-16) pone en evidencia la dificultad de la tarea a la que est\u00e1n llamados todos los hombres, vivir unidos, preocup\u00e1ndose los unos de los otros\u00bb.2 Tambi\u00e9n en la historia de la familia de No\u00e9 y sus hijos (cf. Gn 9,18-27), la maldad de Cam contra su padre es lo que empuja a No\u00e9 a maldecir al hijo irreverente y bendecir a los dem\u00e1s, que s\u00ed lo honraban, dando lugar a una desigualdad entre hermanos nacidos del mismo vientre.<\/p>\n<p align=\"justify\">En la historia de los or\u00edgenes de la familia humana, el pecado de la separaci\u00f3n de Dios, de la figura del padre y del hermano, se convierte en una expresi\u00f3n del rechazo de la comuni\u00f3n traduci\u00e9ndose en la cultura de la esclavitud (cf. Gn 9,25-27), con las consecuencias que ello conlleva y que se perpet\u00faan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n: rechazo del otro, maltrato de las personas, violaci\u00f3n de la dignidad y los derechos fundamentales, la institucionalizaci\u00f3n de la desigualdad. De ah\u00ed la necesidad de convertirse continuamente a la Alianza, consumada por la oblaci\u00f3n de Cristo en la cruz, seguros de que \u00abdonde abund\u00f3 el pecado, sobreabund\u00f3 la gracia&#8230; por Jesucristo\u00bb (Rm 5,20.21). \u00c9l, el Hijo amado (cf. Mt 3,17), vino a revelar el amor del Padre por la humanidad. El que escucha el evangelio, y responde a la llamada a la conversi\u00f3n, llega a ser en Jes\u00fas \u00abhermano y hermana, y madre\u00bb (Mt 12,50) y, por tanto, hijo adoptivo de su Padre (cf. Ef 1,5).<\/p>\n<p align=\"justify\">No se llega a ser cristiano, hijo del Padre y hermano en Cristo, por una disposici\u00f3n divina autoritativa, sin el concurso de la libertad personal, es decir, sin convertirse libremente a Cristo. El ser hijo de Dios responde al imperativo de la conversi\u00f3n: \u00abConvert\u00edos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jes\u00fas, el Mes\u00edas, para perd\u00f3n de vuestros pecados, y recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Hch 2,38). Todos los que respondieron con la fe y la vida a esta predicaci\u00f3n de Pedro entraron en la fraternidad de la primera comunidad cristiana (cf. 1 P 2,17; Hch 1,15.16; 6,3; 15,23): jud\u00edos y griegos, esclavos y hombres libres (cf. 1 Co 12,13; Ga 3,28), cuya diversidad de origen y condici\u00f3n social no disminuye la dignidad de cada uno, ni excluye a nadie de la pertenencia al Pueblo de Dios. Por ello, la comunidad cristiana es el lugar de la comuni\u00f3n vivida en el amor entre los hermanos (cf. Rm 12,10; 1 Ts 4,9; Hb 13,1; 1 P 1,22; 2 P 1,7).<\/p>\n<p align=\"justify\">Todo esto demuestra c\u00f3mo la Buena Nueva de Jesucristo, por la que Dios hace \u00abnuevas todas las cosas\u00bb (Ap 21,5),3 \u00a0tambi\u00e9n es capaz de redimir las relaciones entre los hombres, incluida aquella entre un esclavo y su amo, destacando lo que ambos tienen en com\u00fan: la filiaci\u00f3n adoptiva y el v\u00ednculo de fraternidad en Cristo. El mismo Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abYa no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se\u00f1or; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer\u00bb (Jn 15,15).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>M\u00faltiples rostros de la esclavitud de entonces y de ahora<\/strong><\/p>\n<li>Desde tiempos inmemoriales, las diferentes sociedades humanas conocen el fen\u00f3meno del sometimiento del hombre por parte del hombre. Ha habido per\u00edodos en la historia humana en que la instituci\u00f3n de la esclavitud estaba generalmente aceptada y regulada por el derecho. \u00c9ste establec\u00eda qui\u00e9n nac\u00eda libre, y qui\u00e9n, en cambio, nac\u00eda esclavo, y en qu\u00e9 condiciones la persona nacida libre pod\u00eda perder su libertad u obtenerla de nuevo. En otras palabras, el mismo derecho admit\u00eda que algunas personas pod\u00edan o deb\u00edan ser consideradas propiedad de otra persona, la cual pod\u00eda disponer libremente de ellas; el esclavo pod\u00eda ser vendido y comprado, cedido y adquirido como una mercanc\u00eda.<\/li>\n<p align=\"justify\">Hoy, como resultado de un desarrollo positivo de la conciencia de la humanidad, la esclavitud, crimen de lesa humanidad,4 \u00a0est\u00e1 oficialmente abolida en el mundo. El derecho de toda persona a no ser sometida a esclavitud ni a servidumbre est\u00e1 reconocido en el derecho internacional como norma inderogable.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, a pesar de que la comunidad internacional ha adoptado diversos acuerdos para poner fin a la esclavitud en todas sus formas, y ha dispuesto varias estrategias para combatir este fen\u00f3meno, todav\u00eda hay millones de personas \u2013ni\u00f1os, hombres y mujeres de todas las edades\u2013 privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones similares a la esclavitud.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me refiero a tantos trabajadores y trabajadoras, incluso menores, oprimidos de manera formal o informal en todos los sectores, desde el trabajo dom\u00e9stico al de la agricultura, de la industria manufacturera a la miner\u00eda, tanto en los pa\u00edses donde la legislaci\u00f3n laboral no cumple con las m\u00ednimas normas y est\u00e1ndares internacionales, como, aunque de manera ilegal, en aquellos cuya legislaci\u00f3n protege a los trabajadores.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pienso tambi\u00e9n en las condiciones de vida de muchos emigrantes que, en su dram\u00e1tico viaje, sufren el hambre, se ven privados de la libertad, despojados de sus bienes o de los que se abusa f\u00edsica y sexualmente. En aquellos que, una vez llegados a su destino despu\u00e9s de un viaje dur\u00edsimo y con miedo e inseguridad, son detenidos en condiciones a veces inhumanas. Pienso en los que se ven obligados a la clandestinidad por diferentes motivos sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos, y en aquellos que, con el fin de permanecer dentro de la ley, aceptan vivir y trabajar en condiciones inadmisibles, sobre todo cuando las legislaciones nacionales crean o permiten una dependencia estructural del trabajador emigrado con respecto al empleador, como por ejemplo cuando se condiciona la legalidad de la estancia al contrato de trabajo&#8230; S\u00ed, pienso en el \u00abtrabajo esclavo\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pienso en las personas obligadas a ejercer la prostituci\u00f3n, entre las que hay muchos menores, y en los esclavos y esclavas sexuales; en las mujeres obligadas a casarse, en aquellas que son vendidas con vistas al matrimonio o en las entregadas en sucesi\u00f3n, a un familiar despu\u00e9s de la muerte de su marido, sin tener el derecho de dar o no su consentimiento.<\/p>\n<p align=\"justify\">No puedo dejar de pensar en los ni\u00f1os y adultos que son v\u00edctimas del tr\u00e1fico y comercializaci\u00f3n para la extracci\u00f3n de \u00f3rganos, para ser reclutados como soldados, para la mendicidad, para actividades ilegales como la producci\u00f3n o venta de drogas, o para formas encubiertas de adopci\u00f3n internacional. Pienso finalmente en todos los secuestrados y encerrados en cautividad por grupos terroristas, puestos a su servicio como combatientes o, sobre todo las ni\u00f1as y mujeres, como esclavas sexuales. Muchos de ellos desaparecen, otros son vendidos varias veces, torturados, mutilados o asesinados.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Algunas causas profundas de la esclavitud<\/strong><\/p>\n<li>Hoy como ayer, en la ra\u00edz de la esclavitud se encuentra una concepci\u00f3n de la persona humana que admite el que pueda ser tratada como un objeto. Cuando el pecado corrompe el coraz\u00f3n humano, y lo aleja de su Creador y de sus semejantes, \u00e9stos ya no se ven como seres de la misma dignidad, como hermanos y hermanas en la humanidad, sino como objetos. La persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, queda privada de la libertad, mercantilizada, reducida a ser propiedad de otro, con la fuerza, el enga\u00f1o o la constricci\u00f3n f\u00edsica o psicol\u00f3gica; es tratada como un medio y no como un fin.<\/li>\n<p align=\"justify\">Junto a esta causa ontol\u00f3gica \u2013rechazo de la humanidad del otro\u2013 hay otras que ayudan a explicar las formas contempor\u00e1neas de la esclavitud. Me refiero en primer lugar a la pobreza, al subdesarrollo y a la exclusi\u00f3n, especialmente cuando se combinan con la falta de acceso a la educaci\u00f3n o con una realidad caracterizada por las escasas, por no decir inexistentes, oportunidades de trabajo. Con frecuencia, las v\u00edctimas de la trata y de la esclavitud son personas que han buscado una manera de salir de un estado de pobreza extrema, creyendo a menudo en falsas promesas de trabajo, para caer despu\u00e9s en manos de redes criminales que trafican con los seres humanos. Estas redes utilizan h\u00e1bilmente las modernas tecnolog\u00edas inform\u00e1ticas para embaucar a j\u00f3venes y ni\u00f1os en todas las partes del mundo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entre las causas de la esclavitud hay que incluir tambi\u00e9n la corrupci\u00f3n de quienes est\u00e1n dispuestos a hacer cualquier cosa para enriquecerse. En efecto, la esclavitud y la trata de personas humanas requieren una complicidad que con mucha frecuencia pasa a trav\u00e9s de la corrupci\u00f3n de los intermediarios, de algunos miembros de las fuerzas del orden o de otros agentes estatales, o de diferentes instituciones, civiles y militares. \u00abEsto sucede cuando al centro de un sistema econ\u00f3mico est\u00e1 el dios dinero y no el hombre, la persona humana. S\u00ed, en el centro de todo sistema social o econ\u00f3mico, tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para que fuera el dominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta trastocaci\u00f3n de valores\u00bb.5<\/p>\n<p align=\"justify\">Otras causas de la esclavitud son los conflictos armados, la violencia, el crimen y el terrorismo. Muchas personas son secuestradas para ser vendidas o reclutadas como combatientes o explotadas sexualmente, mientras que otras se ven obligadas a emigrar, dejando todo lo que poseen: tierra, hogar, propiedades, e incluso la familia. \u00c9stas \u00faltimas se ven empujadas a buscar una alternativa a esas terribles condiciones aun a costa de su propia dignidad y supervivencia, con el riesgo de entrar de ese modo en ese c\u00edrculo vicioso que las convierte en v\u00edctimas de la miseria, la corrupci\u00f3n y sus consecuencias perniciosas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Compromiso com\u00fan para derrotar la esclavitud <\/strong><\/p>\n<li>Con frecuencia, cuando observamos el fen\u00f3meno de la trata de personas, del tr\u00e1fico ilegal de los emigrantes y de otras formas conocidas y desconocidas de la esclavitud, tenemos la impresi\u00f3n de que todo esto tiene lugar bajo la indiferencia general.<\/li>\n<p align=\"justify\">Aunque por desgracia esto es cierto en gran parte, quisiera mencionar el gran trabajo silencioso que muchas congregaciones religiosas, especialmente femeninas, realizan desde hace muchos a\u00f1os en favor de las v\u00edctimas. Estos Institutos trabajan en contextos dif\u00edciles, a veces dominados por la violencia, tratando de romper las cadenas invisibles que tienen encadenadas a las v\u00edctimas a sus traficantes y explotadores; cadenas cuyos eslabones est\u00e1n hechos de sutiles mecanismos psicol\u00f3gicos, que convierten a las v\u00edctimas en dependientes de sus verdugos, a trav\u00e9s del chantaje y la amenaza, a ellos y a sus seres queridos, pero tambi\u00e9n a trav\u00e9s de medios materiales, como la confiscaci\u00f3n de documentos de identidad y la violencia f\u00edsica. La actividad de las congregaciones religiosas se estructura principalmente en torno a tres acciones: la asistencia a las v\u00edctimas, su rehabilitaci\u00f3n bajo el aspecto psicol\u00f3gico y formativo, y su reinserci\u00f3n en la sociedad de destino o de origen.<\/p>\n<p align=\"justify\">Este inmenso trabajo, que requiere coraje, paciencia y perseverancia, merece el aprecio de toda la Iglesia y de la sociedad. Pero, naturalmente, por s\u00ed solo no es suficiente para poner fin al flagelo de la explotaci\u00f3n de la persona humana. Se requiere tambi\u00e9n un triple compromiso a nivel institucional de prevenci\u00f3n, protecci\u00f3n de las v\u00edctimas y persecuci\u00f3n judicial contra los responsables. Adem\u00e1s, como las organizaciones criminales utilizan redes globales para lograr sus objetivos, la acci\u00f3n para derrotar a este fen\u00f3meno requiere un esfuerzo conjunto y tambi\u00e9n global por parte de los diferentes agentes que conforman la sociedad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los Estados deben vigilar para que su legislaci\u00f3n nacional en materia de migraci\u00f3n, trabajo, adopciones, deslocalizaci\u00f3n de empresas y comercializaci\u00f3n de los productos elaborados mediante la explotaci\u00f3n del trabajo, respete la dignidad de la persona. Se necesitan leyes justas, centradas en la persona humana, que defiendan sus derechos fundamentales y los restablezcan cuando son pisoteados, rehabilitando a la v\u00edctima y garantizando su integridad, as\u00ed como mecanismos de seguridad eficaces para controlar la aplicaci\u00f3n correcta de estas normas, que no dejen espacio a la corrupci\u00f3n y la impunidad. Es preciso que se reconozca tambi\u00e9n el papel de la mujer en la sociedad, trabajando tambi\u00e9n en el plano cultural y de la comunicaci\u00f3n para obtener los resultados deseados.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las organizaciones intergubernamentales, de acuerdo con el principio de subsidiariedad, est\u00e1n llamadas a implementar iniciativas coordinadas para luchar contra las redes transnacionales del crimen organizado que gestionan la trata de personas y el tr\u00e1fico ilegal de emigrantes. Es necesaria una cooperaci\u00f3n en diferentes niveles, que incluya a las instituciones nacionales e internacionales, as\u00ed como a las organizaciones de la sociedad civil y del mundo empresarial.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las empresas6 , en efecto, tienen el deber de garantizar a sus empleados condiciones de trabajo dignas y salarios adecuados, pero tambi\u00e9n han de vigilar para que no se produzcan en las cadenas de distribuci\u00f3n formas de servidumbre o trata de personas. A la responsabilidad social de la empresa hay que unir la responsabilidad social del consumidor. Pues cada persona debe ser consciente de que \u00abcomprar es siempre un acto moral, adem\u00e1s de econ\u00f3mico\u00bb.7<\/p>\n<p align=\"justify\">Las organizaciones de la sociedad civil, por su parte, tienen la tarea de sensibilizar y estimular las conciencias acerca de las medidas necesarias para combatir y erradicar la cultura de la esclavitud. En los \u00faltimos a\u00f1os, la Santa Sede, acogiendo el grito de dolor de las v\u00edctimas de la trata de personas y la voz de las congregaciones religiosas que las acompa\u00f1an hacia su liberaci\u00f3n, ha multiplicado los llamamientos a la comunidad internacional para que los diversos actores unan sus esfuerzos y cooperen para poner fin a esta plaga.8 \u00a0Adem\u00e1s, se han organizado algunos encuentros con el fin de dar visibilidad al fen\u00f3meno de la trata de personas y facilitar la colaboraci\u00f3n entre los diferentes agentes, incluidos expertos del mundo acad\u00e9mico y de las organizaciones internacionales, organismos policiales de los diferentes pa\u00edses de origen, tr\u00e1nsito y destino de los migrantes, as\u00ed como representantes de grupos eclesiales que trabajan por las v\u00edctimas. Espero que estos esfuerzos contin\u00faen y se redoblen en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Globalizar la fraternidad, no la esclavitud ni la indiferencia<\/strong><\/p>\n<li>En su tarea de \u00abanuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad\u00bb,9 la Iglesia se esfuerza constantemente en las acciones de car\u00e1cter caritativo partiendo de la verdad sobre el hombre. Tiene la misi\u00f3n de mostrar a todos el camino de la conversi\u00f3n, que lleve a cambiar el modo de ver al pr\u00f3jimo, a reconocer en el otro, sea quien sea, a un hermano y a una hermana en la humanidad; reconocer su dignidad intr\u00ednseca en la verdad y libertad, como nos lo muestra la historia de Josefina Bakhita, la santa proveniente de la regi\u00f3n de Darfur, en Sud\u00e1n, secuestrada cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os por traficantes de esclavos y vendida a due\u00f1os feroces. A trav\u00e9s de sucesos dolorosos lleg\u00f3 a ser \u00abhija libre de Dios\u00bb, mediante la fe vivida en la consagraci\u00f3n religiosa y en el servicio a los dem\u00e1s, especialmente a los peque\u00f1os y d\u00e9biles. Esta Santa, que vivi\u00f3 entre los siglos XIX y XX, es hoy un testigo ejemplar de esperanza10 para las numerosas v\u00edctimas de la esclavitud y un apoyo en los esfuerzos de todos aquellos que se dedican a luchar contra esta \u00abllaga en el cuerpo de la humanidad contempor\u00e1nea, una herida en la carne de Cristo\u00bb.11 En esta perspectiva, deseo invitar a cada uno, seg\u00fan su puesto y responsabilidades, a realizar gestos de fraternidad con los que se encuentran en un estado de sometimiento. Pregunt\u00e9monos, tanto comunitaria como personalmente, c\u00f3mo nos sentimos interpelados cuando encontramos o tratamos en la vida cotidiana con v\u00edctimas de la trata de personas, o cuando tenemos que elegir productos que con probabilidad podr\u00edan haber sido realizados mediante la explotaci\u00f3n de otras personas. Algunos hacen la vista gorda, ya sea por indiferencia, o porque se desentienden de las preocupaciones diarias, o por razones econ\u00f3micas. Otros, sin embargo, optan por hacer algo positivo, participando en asociaciones civiles o haciendo peque\u00f1os gestos cotidianos \u2013que son tan valiosos\u2013, como decir una palabra, un saludo, un \u00abbuenos d\u00edas\u00bb o una sonrisa, que no nos cuestan nada, pero que pueden dar esperanza, abrir caminos, cambiar la vida de una persona que vive en la invisibilidad, e incluso cambiar nuestras vidas en relaci\u00f3n con esta realidad.<\/li>\n<p align=\"justify\">Debemos reconocer que estamos frente a un fen\u00f3meno mundial que sobrepasa las competencias de una sola comunidad o naci\u00f3n. Para derrotarlo, se necesita una movilizaci\u00f3n de una dimensi\u00f3n comparable a la del mismo fen\u00f3meno. Por esta raz\u00f3n, hago un llamamiento urgente a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y a todos los que, de lejos o de cerca, incluso en los m\u00e1s altos niveles de las instituciones, son testigos del flagelo de la esclavitud contempor\u00e1nea, para que no sean c\u00f3mplices de este mal, para que no aparten los ojos del sufrimiento de sus hermanos y hermanas en humanidad, privados de libertad y dignidad, sino que tengan el valor de tocar la carne sufriente de Cristo,12 que se hace visible a trav\u00e9s de los numerosos rostros de los que \u00e9l mismo llama \u00abmis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os\u00bb (Mt 25,40.45).<\/p>\n<p align=\"justify\">Sabemos que Dios nos pedir\u00e1 a cada uno de nosotros: \u00bfQu\u00e9 has hecho con tu hermano? (cf. Gn 4,9-10). La globalizaci\u00f3n de la indiferencia, que ahora afecta a la vida de tantos hermanos y hermanas, nos pide que seamos art\u00edfices de una globalizaci\u00f3n de la solidaridad y de la fraternidad, que les d\u00e9 esperanza y los haga reanudar con \u00e1nimo el camino, a trav\u00e9s de los problemas de nuestro tiempo y las nuevas perspectivas que trae consigo, y que Dios pone en nuestras manos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Vaticano, 8 de diciembre de 2014<\/p>\n<p align=\"justify\">FRANCISCUS<\/p>\n<p align=\"justify\">_________________<\/p>\n<p align=\"justify\">1 \u00a0N. 1.<\/p>\n<p align=\"justify\">2 Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2014, 2. 3<\/p>\n<p align=\"justify\">Cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 11. 4<\/p>\n<p align=\"justify\">Cf. Discurso a la Asociaci\u00f3n internacional de Derecho penal, 23 octubre 2014: L\u2019Osservatore Romano, Ed. Lengua espa\u00f1ola, 31 octubre 2014, p. 8.<\/p>\n<p align=\"justify\">5 Discurso a los participantes en el encuentro mundial de los movimientos populares, 28 octubre 2014: L\u2019Osservatore Romano, Ed. lengua espa\u00f1ola, 31 octubre 2014, p. 3. 6<\/p>\n<p align=\"justify\">Cf. Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, La vocazione del leader d\u2019impresa. Una riflessione, Milano e Roma, 2013.<\/p>\n<p align=\"justify\">7 \u00a0Benedicto XVI, Cart. enc. Caritas in veritate, 66. 8<\/p>\n<p align=\"justify\">Cf. Mensaje al Sr. Guy Ryder, Director general de la Organizaci\u00f3n internacional del trabajo, con motivo de la Sesi\u00f3n 103 de la Conferencia de la OIT, 22 mayo 2014: L\u2019Osservatore Romano, Ed. leng. espa\u00f1ola 6 junio 2014, p. 3.<\/p>\n<p align=\"justify\">9\u00a0 \u00a0Benedicto XVI, Carta. enc. Caritas in veritate, 5. 10 \u00abA trav\u00e9s del conocimiento de esta esperanza ella fue \u201credimida\u201d, ya no se sent\u00eda esclava, sino hija libre de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entendi\u00f3 lo que Pablo quer\u00eda decir cuando record\u00f3 a los Efesios que antes estaban en el mundo sin esperanza y sin<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios\u00bb (Benedicto XVI, Carta. enc. Spe salvi, 3). 11 Discurso a los participantes en la II Conferencia internacional sobre la Trata de personas: Church and Law<\/p>\n<p align=\"justify\">Enforcement in partnership, 10 abril 2014: L\u2019Osservatore Romano, Ed. leng. espa\u00f1ola 11 abril 2014, p. 9; cf. Exhort.<\/p>\n<li>Evangelii gaudium, 270. 12 Cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 24; 270.<\/li>\n<p>[02027-04.01] [Texto original: Italiano]<\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2015 Mensaje \u00edntegro en castellano del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2015 \u00a0(48 jornada &#8211; 1 enero 2015) No esclavos, sino hermanos Al comienzo de un nuevo a\u00f1o, que recibimos como una gracia y un don de Dios a la humanidad, deseo dirigir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mensaje-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2015\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37405","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37405"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37405\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}