{"id":37422,"date":"2016-06-21T13:55:31","date_gmt":"2016-06-21T18:55:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-integro-en-castellano-del-papa-francisco-en-el-parlamento-europeo\/"},"modified":"2016-06-21T13:55:31","modified_gmt":"2016-06-21T18:55:31","slug":"discurso-integro-en-castellano-del-papa-francisco-en-el-parlamento-europeo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-integro-en-castellano-del-papa-francisco-en-el-parlamento-europeo\/","title":{"rendered":"Discurso \u00edntegro en castellano del Papa Francisco en el Parlamento Europeo"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Discurso \u00edntegro en castellano del Papa Francisco en el Parlamento Europeo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Se\u00f1or Presidente, Se\u00f1oras y Se\u00f1ores Vicepresidentes,<\/p>\n<p align=\"justify\">Se\u00f1oras y Se\u00f1ores Eurodiputados,<\/p>\n<p align=\"justify\">Trabajadores en los distintos \u00e1mbitos de este hemiciclo,<\/p>\n<p align=\"justify\">Queridos amigos<\/p>\n<p align=\"justify\">Les agradezco que me hayan invitado a tomar la palabra ante esta instituci\u00f3n fundamental de la vida de la Uni\u00f3n Europea, y por la oportunidad que me ofrecen de dirigirme, a trav\u00e9s de ustedes, a los m\u00e1s de quinientos millones de ciudadanos de los 28 Estados miembros a quienes representan. Agradezco particularmente a usted, Se\u00f1or Presidente del Parlamento, las cordiales palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre de todos los miembros de la Asamblea.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mi visita tiene lugar m\u00e1s de un cuarto de siglo despu\u00e9s de la del Papa Juan Pablo II. Muchas cosas han cambiado desde entonces, en Europa y en todo el mundo. No existen los bloques contrapuestos que antes divid\u00edan el Continente en dos, y se est\u00e1 cumpliendo lentamente el deseo de que \u00abEuropa, d\u00e1ndose soberanamente instituciones libres, pueda un d\u00eda ampliarse a las dimensiones que le han dado la geograf\u00eda y a\u00fan m\u00e1s la historia\u00bb.1<\/p>\n<p align=\"justify\">Junto a una Uni\u00f3n Europea m\u00e1s amplia, existe un mundo m\u00e1s complejo y en r\u00e1pido movimiento. Un mundo cada vez m\u00e1s interconectado y global, y, por eso, siempre menos \u00abeuroc\u00e9ntrico\u00bb. Sin embargo, una Uni\u00f3n m\u00e1s amplia, m\u00e1s influyente, parece ir acompa\u00f1ada de la imagen de una Europa un poco envejecida y reducida, que tiende a sentirse menos protagonista en un contexto que la contempla a menudo con distancia, desconfianza y, tal vez, con sospecha.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al dirigirme hoy a ustedes desde mi vocaci\u00f3n de Pastor, deseo enviar a todos los ciudadanos europeos un mensaje de esperanza y de aliento. Un mensaje de esperanza basado en la confianza de que las dificultades puedan convertirse en fuertes promotoras de unidad, para vencer todos los miedos que Europa \u2013 junto a todo el mundo \u2013 est\u00e1 atravesando. Esperanza en el Se\u00f1or, que transforma el mal en bien y la muerte en<\/p>\n<p align=\"justify\">vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un mensaje de aliento para volver a la firme convicci\u00f3n de los Padres fundadores de la Uni\u00f3n Europea, los cuales deseaban un futuro basado en la capacidad de trabajar juntos para superar las divisiones, favoreciendo la paz y la comuni\u00f3n entre todos los pueblos del Continente.<\/p>\n<p align=\"justify\">En el centro de este ambicioso proyecto pol\u00edtico se encontraba la confianza en el hombre, no tanto como ciudadano o sujeto econ\u00f3mico, sino en el hombre como persona dotada de una <em>dignidad trascendente<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Quisiera subrayar, ante todo, el estrecho v\u00ednculo que existe entre estas dos palabras: \u00abdignidad\u00bb y \u00abtrascendente\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">La \u00abdignidad\u00bb es la palabra clave que ha caracterizado el proceso de recuperaci\u00f3n en la segunda postguerra. Nuestra historia reciente se distingue por la indudable centralidad de la promoci\u00f3n de la dignidad humana contra las m\u00faltiples violencias y discriminaciones, que no han faltado, tampoco en Europa, a lo largo de los siglos. La percepci\u00f3n de la importancia de los derechos humanos nace precisamente como resultado de un largo camino, hecho tambi\u00e9n de muchos sufrimientos y sacrificios, que ha contribuido a formar la conciencia del valor de cada persona humana, \u00fanica e irrepetible. Esta conciencia cultural encuentra su fundamento no s\u00f3lo en los eventos hist\u00f3ricos, sino, sobre todo, en el pensamiento europeo, caracterizado por un rico encuentro, cuyas m\u00faltiples y lejanas fuentes provienen de Grecia y Roma, de los ambientes celtas, germ\u00e1nicos y eslavos, y del cristianismo que los marc\u00f3 profundamente,2 dando lugar al concepto de \u00abpersona\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy, la promoci\u00f3n de los derechos humanos desempe\u00f1a un papel central en el compromiso de la Uni\u00f3n Europea, con el fin de favorecer la dignidad de la persona, tanto en su seno como en las relaciones con los otros pa\u00edses. Se trata de un compromiso importante y admirable, pues persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepci\u00f3n, la configuraci\u00f3n y la utilidad, y que despu\u00e9s pueden ser desechados cuando ya no sirven, por ser d\u00e9biles, enfermos o ancianos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Efectivamente, \u00bfqu\u00e9 dignidad existe cuando falta la posibilidad de expresar libremente el propio pensamiento o de profesar sin constricci\u00f3n la propia fe religiosa? \u00bfQu\u00e9 dignidad es posible sin un marco jur\u00eddico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiran\u00eda del poder? \u00bfQu\u00e9 dignidad puede tener un hombre o una mujer cuando es objeto de todo tipo de discriminaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 dignidad podr\u00e1 encontrar una persona que no tiene qu\u00e9 comer o el m\u00ednimo necesario para vivir o, todav\u00eda peor, el trabajo que le otorga dignidad?<\/p>\n<p align=\"justify\">Promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos a\u00fan, en beneficio de intereses econ\u00f3micos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es necesario prestar atenci\u00f3n para no caer en algunos errores que pueden nacer de una mala comprensi\u00f3n de los derechos humanos y de un parad\u00f3jico mal uso de los mismos. Existe hoy, en efecto, la tendencia hacia una reivindicaci\u00f3n siempre m\u00e1s amplia de los derechos individuales, que esconde una concepci\u00f3n de persona humana desligada de todo contexto social y antropol\u00f3gico, casi como una \u00abm\u00f3nada\u00bb (\u03bc\u03bf\u03bd\u03ac\u03c2), cada vez m\u00e1s insensible a las otras \u00abm\u00f3nadas\u00bb de su alrededor. Parece que el concepto de derecho ya no se asocia al de deber, igualmente esencial y complementario, de modo que se afirman los derechos del individuo sin tener en cuenta que cada ser humano est\u00e1 unido a un contexto social, en el cual sus derechos y deberes est\u00e1n conectados a los de los dem\u00e1s y al bien com\u00fan de la sociedad misma.<\/p>\n<p align=\"justify\">Considero por esto que es vital profundizar hoy en una cultura de los derechos humanos que pueda unir sabiamente la dimensi\u00f3n individual, o mejor, personal, con la del <em>bien com\u00fan<\/em>, con ese \u00ab<em>todos nosotros<\/em>\u00bb formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social.3 En efecto, si el derecho de cada uno no est\u00e1 arm\u00f3nicamente ordenado al bien m\u00e1s grande, termina por concebirse sin limitaciones y, consecuentemente, se transforma en fuente de conflictos y de violencias.<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed, hablar de la <em>dignidad trascendente del hombre, <\/em>significa apelarse a su naturaleza, a su innata capacidad de distinguir el bien del mal, a esa \u00abbr\u00fajula\u00bb inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado;4 significa sobre todo mirar al hombre no como un absoluto, sino como un <em>ser relacional<\/em>. Una de las enfermedades que veo m\u00e1s extendidas hoy en Europa es la <em>soledad<\/em>, propia de quien no tiene lazo alguno. Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados a su destino, como tambi\u00e9n en los j\u00f3venes sin puntos de referencia y de oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aqu\u00ed en busca de un futuro mejor.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta soledad se ha agudizado por la crisis econ\u00f3mica, cuyos efectos perduran todav\u00eda con consecuencias dram\u00e1ticas desde el punto de vista social. Se puede constatar que, en el curso de los \u00faltimos a\u00f1os, junto al proceso de ampliaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea, ha ido creciendo la desconfianza de los ciudadanos respecto a instituciones consideradas distantes, dedicadas a establecer reglas que se sienten lejanas de la sensibilidad de cada pueblo, e incluso da\u00f1inas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Desde muchas partes se recibe una impresi\u00f3n general de cansancio y de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es f\u00e9rtil ni vivaz. Por lo que los grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracci\u00f3n, en favor de los tecnicismos burocr\u00e1ticos de sus instituciones.<\/p>\n<p align=\"justify\">A eso se asocian algunos estilos de vida un tanto ego\u00edstas, caracterizados por una opulencia insostenible y a menudo indiferente respecto al mundo circunstante, y sobre todo a los m\u00e1s pobres. Se constata amargamente el predominio de las cuestiones t\u00e9cnicas y econ\u00f3micas en el centro del debate pol\u00edtico, en detrimento de una orientaci\u00f3n antropol\u00f3gica aut\u00e9ntica.5 El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que \u2013 lamentablemente lo percibimos a menudo \u2013, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los<\/p>\n<p align=\"justify\">ni\u00f1os asesinados antes de nacer.<\/p>\n<p align=\"justify\">Este es el gran equ\u00edvoco que se produce \u00abcuando prevalece la absolutizaci\u00f3n de la t\u00e9cnica\u00bb,6 que termina por causar \u00abuna confusi\u00f3n entre los fines y los medios\u00bb.7 Es el resultado inevitable de la \u00ab<em>cultura del descarte<\/em>\u00bb y del \u00ab<em>consumismo exasperado<\/em>\u00bb. Al contrario, afirmar la dignidad de la persona significa reconocer el valor de la vida humana, que se nos da gratuitamente y, por eso, no puede ser objeto de intercambio o de comercio. Ustedes, en su vocaci\u00f3n de parlamentarios, est\u00e1n llamados tambi\u00e9n a una gran misi\u00f3n, aunque pueda parecer in\u00fatil:<\/p>\n<p align=\"justify\">Preocuparse de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la \u00abcultura del descarte\u00bb. Cuidar de la fragilidad de las personas y de los pueblos significa proteger la memoria y la esperanza; significa hacerse cargo del presente en su situaci\u00f3n m\u00e1s marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad.8<\/p>\n<p align=\"justify\">Por lo tanto, <em>\u00bfc\u00f3mo devolver la esperanza al futuro, de manera que, partiendo de las j\u00f3venes generaciones, se encuentre la confianza para perseguir el gran ideal de una Europa unida y en paz, creativa y emprendedora, respetuosa de los derechos y consciente de los propios deberes? <\/em>Para responder a esta pregunta, perm\u00edtanme recurrir a una imagen. Uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres frescos de Rafael que se encuentra en el Vaticano representa la <em>Escuela de Atenas. <\/em>En el centro est\u00e1n Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles. El primero con el dedo apunta hacia lo alto, hacia el mundo de las ideas, podr\u00edamos decir hacia el cielo; el segundo tiende la mano hacia delante, hacia el observador, hacia la tierra, la realidad concreta. Me parece una imagen que describe bien a Europa en su historia, hecha de un permanente encuentro entre el cielo y la tierra, donde el cielo indica la apertura a lo trascendente, a Dios, que ha caracterizado desde siempre al hombre europeo, y la tierra representa su capacidad pr\u00e1ctica y concreta de afrontar las situaciones y los problemas.<\/p>\n<p align=\"justify\">El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre estos dos elementos. Una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensi\u00f3n trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente la propia alma y tambi\u00e9n aquel \u00abesp\u00edritu humanista\u00bb que, sin embargo, ama y defiende.<\/p>\n<p align=\"justify\">Precisamente a partir de la necesidad de una apertura a la trascendencia, deseo afirmar la centralidad de la persona humana, que de otro modo estar\u00eda en manos de las modas y poderes del momento. En este sentido, considero fundamental no s\u00f3lo el patrimonio que el cristianismo ha dejado en el pasado para la formaci\u00f3n cultural del continente, sino, sobre todo, la contribuci\u00f3n que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento. Dicha contribuci\u00f3n no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Uni\u00f3n, sino que es un enriquecimiento. Nos lo indican los ideales que la han formado desde el principio, como son: la paz, la subsidiariedad, la solidaridad rec\u00edproca y un humanismo centrado sobre el respeto de la dignidad de la persona.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por ello, quisiera renovar la disponibilidad de la Santa Sede y de la Iglesia Cat\u00f3lica, a trav\u00e9s de la Comisi\u00f3n de las Conferencias Episcopales Europeas (COMECE), para mantener un di\u00e1logo provechoso, abierto y trasparente con las instituciones de la Uni\u00f3n Europea. Estoy igualmente convencido de que una Europa capaz de apreciar las propias ra\u00edces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser tambi\u00e9n m\u00e1s f\u00e1cilmente inmune a tantos extremismos que se expanden en el mundo actual, tambi\u00e9n por el gran vac\u00edo en el \u00e1mbito de los ideales, como lo vemos en el as\u00ed llamado Occidente, porque \u00abes precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificaci\u00f3n, lo que engendra la violencia\u00bb.9<\/p>\n<p align=\"justify\">A este respecto, no podemos olvidar aqu\u00ed las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minor\u00edas religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y c\u00f3mplice silencio de tantos.<\/p>\n<p align=\"justify\">El lema de la Uni\u00f3n Europea es <em>Unidad en la diversidad, <\/em>pero la unidad no significa uniformidad pol\u00edtica, econ\u00f3mica, cultural, o de pensamiento. En realidad, toda aut\u00e9ntica unidad vive de la riqueza de la diversidad que la compone: como una familia, que est\u00e1 tanto m\u00e1s unida cuanto cada uno de sus miembros puede ser m\u00e1s plenamente s\u00ed mismo sin temor. En este sentido, considero que Europa es una familia de pueblos, que podr\u00e1n sentir cercanas las instituciones de la Uni\u00f3n si estas saben conjugar sabiamente el anhelado ideal de la unidad, con la diversidad propia de cada uno, valorando todas las tradiciones; tomando conciencia de su historia y de sus ra\u00edces; liber\u00e1ndose de tantas manipulaciones y fobias. Poner en el centro la persona humana significa sobre todo dejar que muestre libremente el propio rostro y la propia creatividad, sea en el \u00e1mbito particular que como pueblo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por otra parte, las peculiaridades de cada uno constituyen una aut\u00e9ntica riqueza en la medida en que se ponen al servicio de todos. Es preciso recordar siempre la arquitectura propia de la Uni\u00f3n Europea, construida sobre los principios de solidaridad y subsidiariedad, de modo que prevalezca la ayuda mutua y se pueda caminar, animados por la confianza rec\u00edproca.<\/p>\n<p align=\"justify\">En esta din\u00e1mica de unidad-particularidad, se les plantea tambi\u00e9n, Se\u00f1ores y Se\u00f1oras Eurodiputados, la exigencia de hacerse cargo de mantener viva la democracia de los pueblos de Europa. No se nos oculta que una concepci\u00f3n uniformadora de la globalidad da\u00f1a la vitalidad del sistema democr\u00e1tico, debilitando el contraste rico, fecundo y constructivo, de las organizaciones y de los partidos pol\u00edticos entre s\u00ed. De esta manera se corre el riesgo de vivir en el reino de la idea, de la mera palabra, de la imagen, del sofisma\u2026 y se termina por confundir la realidad de la democracia con un nuevo nominalismo pol\u00edtico. Mantener viva la democracia en Europa exige evitar tantas \u00abmaneras globalizantes\u00bb de diluir la realidad: los purismos ang\u00e9licos, los totalitarismos de lo relativo, los fundamentalismos ahist\u00f3ricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabidur\u00eda.10<\/p>\n<p align=\"justify\">Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento hist\u00f3rico, evitando que su fuerza real \u2013 fuerza pol\u00edtica expresiva de los pueblos \u2013 sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen m\u00e1s d\u00e9biles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dar esperanza a Europa no significa s\u00f3lo reconocer la centralidad de la persona humana, sino que implica tambi\u00e9n favorecer sus cualidades. Se trata por eso de invertir en ella y en todos los \u00e1mbitos en los que sus talentos se forman y dan fruto. El primer \u00e1mbito es seguramente el de la educaci\u00f3n, a partir de la familia, c\u00e9lula fundamental y elemento precioso de toda sociedad. La familia unida, f\u00e9rtil e indisoluble trae consigo los elementos fundamentales para dar esperanza al futuro. Sin esta solidez se acaba construyendo sobre arena, con graves consecuencias sociales. Por otra parte, subrayar la importancia de la familia, no s\u00f3lo ayuda a dar prospectivas y esperanza a las nuevas generaciones, sino tambi\u00e9n a los numerosos ancianos, muchas veces obligados a vivir en condiciones de soledad y de abandono porque no existe el calor de un hogar familiar capaz de acompa\u00f1arles y sostenerles.<\/p>\n<p align=\"justify\">Junto a la familia est\u00e1n las instituciones educativas: las escuelas y universidades. La educaci\u00f3n no puede limitarse a ofrecer un conjunto de conocimientos t\u00e9cnicos, sino que debe favorecer un proceso m\u00e1s complejo de crecimiento de la persona humana en su totalidad. Los j\u00f3venes de hoy piden poder tener una formaci\u00f3n adecuada y completa para mirar al futuro con esperanza, y no con desilusi\u00f3n. Numerosas son las potencialidades creativas de Europa en varios campos de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, algunos de los cuales no est\u00e1n explorados todav\u00eda completamente. Baste pensar, por ejemplo, en las fuentes alternativas de energ\u00eda, cuyo desarrollo contribuir\u00eda mucho a la defensa del ambiente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Europa ha estado siempre en primera l\u00ednea de un loable compromiso en favor de la ecolog\u00eda. En efecto, esta tierra nuestra necesita de continuos cuidados y atenciones, y cada uno tiene una responsabilidad personal en la custodia de la creaci\u00f3n, don precioso que Dios ha puesto en las manos de los hombres. Esto significa, por una parte, que la naturaleza est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n, podemos disfrutarla y hacer buen uso de ella; por otra parte, significa que no somos los due\u00f1os. Custodios, pero no due\u00f1os. Por eso la debemos amar y respetar. \u00abNosotros en cambio nos guiamos a menudo por la soberbia de dominar, de poseer, de manipular, de explotar; no la \u201ccustodiamos\u201d, no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que hay que cuidar\u00bb.11 Respetar el ambiente no significa s\u00f3lo limitarse a evitar estropearlo, sino tambi\u00e9n utilizarlo para el bien. Pienso sobre todo en el sector agr\u00edcola, llamado a dar sustento y alimento al hombre. No se puede tolerar que millones de personas en el mundo mueran de hambre, mientras toneladas de restos de alimentos se desechan cada d\u00eda de nuestras mesas. Adem\u00e1s, el respeto por la naturaleza nos recuerda que el hombre mismo es parte fundamental de ella. Junto a una ecolog\u00eda ambiental, se necesita una ecolog\u00eda humana, hecha del respeto de la persona, que hoy he querido recordar dirigi\u00e9ndome a ustedes.<\/p>\n<p align=\"justify\">El segundo \u00e1mbito en el que florecen los talentos de la persona humana es el trabajo. Es hora de favorecer las pol\u00edticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando tambi\u00e9n las condiciones adecuadas para su desarrollo. Esto implica, por un lado, buscar nuevos modos para conjugar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectivas laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores; por otro lado, significa favorecer un adecuado contexto social, que no apunte a la explotaci\u00f3n de las personas, sino a garantizar, a trav\u00e9s del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar los hijos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es igualmente necesario afrontar juntos la cuesti\u00f3n migratoria. No se puede tolerar que el mar Mediterr\u00e1neo se convierta en un gran cementerio. En las barcazas que llegan cotidianamente a las costas europeas hay hombres y mujeres que necesitan acogida y ayuda. La ausencia de un apoyo rec\u00edproco dentro de la Uni\u00f3n Europea corre el riesgo de incentivar soluciones particularistas del problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y continuas tensiones sociales. Europa ser\u00e1 capaz de hacer frente a las problem\u00e1ticas asociadas a la inmigraci\u00f3n si es capaz de proponer con claridad su propia identidad cultural y poner en pr\u00e1ctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes; si es capaz de adoptar pol\u00edticas correctas, valientes y concretas que ayuden a los pa\u00edses de origen en su desarrollo sociopol\u00edtico y a la superaci\u00f3n de sus conflictos internos \u2013 causa principal de este fen\u00f3meno \u2013, en lugar de pol\u00edticas de inter\u00e9s, que aumentan y alimentan estos conflictos. Es necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Se\u00f1or Presidente, Excelencias, Se\u00f1oras y Se\u00f1ores Diputados:<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Ser conscientes de la propia identidad es necesario tambi\u00e9n para dialogar en modo propositivo con los Estados que han solicitado entrar a formar parte de la Uni\u00f3n en el futuro.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pienso sobre todo en los del \u00e1rea balc\u00e1nica, para los que el ingreso en la Uni\u00f3n Europea puede responder al ideal de paz en una regi\u00f3n que ha sufrido mucho por los conflictos del pasado. Por \u00faltimo, la conciencia de la propia identidad es indispensable en las relaciones con los otros pa\u00edses vecinos, particularmente con aquellos de la cuenca mediterr\u00e1nea, muchos de los cuales sufren a causa de conflictos internos y por la presi\u00f3n del fundamentalismo religioso y del terrorismo internacional.<\/p>\n<p align=\"justify\">A ustedes, legisladores, les corresponde la tarea de custodiar y hacer crecer la identidad europea, de modo que los ciudadanos encuentren de nuevo la confianza en las instituciones de la Uni\u00f3n y en el proyecto de paz y de amistad en el que se fundamentan. Sabiendo que \u00abcuanto m\u00e1s se acrecienta el poder del hombre, m\u00e1s amplia es su responsabilidad individual y colectiva\u00bb.12 Les exhorto, pues, a trabajar para que Europa redescubra su alma buena.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un autor an\u00f3nimo del s. II escribi\u00f3 que \u00ablos cristianos representan en el mundo lo que el alma al cuerpo\u00bb.13 La funci\u00f3n del alma es la de sostener el cuerpo, ser su conciencia y la memoria hist\u00f3rica. Y dos mil a\u00f1os de historia unen a Europa y al cristianismo. Una historia en la que no han faltado conflictos y errores, pero siempre animada por el deseo de construir para el bien. Lo vemos en la belleza de nuestras ciudades, y m\u00e1s a\u00fan, en la de m\u00faltiples obras de caridad y de edificaci\u00f3n com\u00fan que constelan el Continente. Esta historia, en gran parte, debe ser todav\u00eda escrita. Es nuestro presente y tambi\u00e9n nuestro futuro. Es nuestra identidad. Europa tiene una gran necesidad de redescubrir su rostro para crecer, seg\u00fan el esp\u00edritu de sus Padres fundadores, en la paz y en la concordia, porque ella misma no est\u00e1 todav\u00eda libre de conflictos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Queridos Eurodiputados, ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la econom\u00eda, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valent\u00eda su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente. Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre s\u00ed misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, m\u00fasica, valores humanos y tambi\u00e9n de fe. La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; la Europa que mira, defiende y tutela al hombre; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Gracias.<\/p>\n<p align=\"justify\">____________________<\/p>\n<p align=\"justify\">1 Juan Pablo II, <em>Discurso al Parlamento Europeo, <\/em>11 octubre 1988, 5.<\/p>\n<p align=\"justify\">2 Juan Pablo II, <em>Discurso a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, <\/em>8 octubre 1988, 3 Cf. Benedicto XVI,<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Caritas in veritate<\/em>, 7; Con. Ecum. Vat. II, Const. past. <em>Gaudium et spes<\/em>, 26.<\/p>\n<p align=\"justify\">4 <em>Compendio de la doctrina social de la Iglesia<\/em>, 37.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso \u00edntegro en castellano del Papa Francisco en el Parlamento Europeo Se\u00f1or Presidente, Se\u00f1oras y Se\u00f1ores Vicepresidentes, Se\u00f1oras y Se\u00f1ores Eurodiputados, Trabajadores en los distintos \u00e1mbitos de este hemiciclo, Queridos amigos Les agradezco que me hayan invitado a tomar la palabra ante esta instituci\u00f3n fundamental de la vida de la Uni\u00f3n Europea, y por la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-integro-en-castellano-del-papa-francisco-en-el-parlamento-europeo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDiscurso \u00edntegro en castellano del Papa Francisco en el Parlamento Europeo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37422","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37422"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37422\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}