{"id":3743,"date":"2015-12-01T01:21:10","date_gmt":"2015-12-01T06:21:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hermano-lorenzo-1605-1691-vivir-como-adorador\/"},"modified":"2015-12-01T01:21:10","modified_gmt":"2015-12-01T06:21:10","slug":"hermano-lorenzo-1605-1691-vivir-como-adorador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hermano-lorenzo-1605-1691-vivir-como-adorador\/","title":{"rendered":"Hermano Lorenzo (1605-1691) Vivir como adorador"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El hermano Lorenzo hab\u00eda descubierto que, en medio del bullicio de la cocina, consegu\u00eda retirarse a un lugar quieto y solitario en su coraz\u00f3n, un espacio sagrado en el que disfrutaba de la m\u00e1s \u00edntima y bella comuni\u00f3n con Dios<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    &#160;<b>\u00bfLo sab\u00eda usted?<\/b><\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpFirst\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; El libro del Hermano Lorenzo, La pr\u00e1ctica de la presencia de Dios, es uno de los m\u00e1s le\u00eddos en la historia de la iglesia, aunque \u00e9l no lo escribi\u00f3.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpMiddle\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Lorenzo se acerc\u00f3 a un monasterio en busca de la forma de hacer penitencia por sus muchas torpezas e ignorancias.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpMiddle\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Aunque pas\u00f3 la mayor parte de su vida trabajando en una cocina, no le gustaba ese oficio.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpMiddle\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Consideraba las disciplinas del monasterio como un estorbo para cumplir su deseo de llevar una vida de mayor devoci\u00f3n y entrega a Dios.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpMiddle\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Cre\u00eda que el secreto de una vida de intimidad con Dios no era buscarlo a \u00e9l, sino reconocer su presencia en el lugar donde uno se encontrara, sea este la iglesia, la calle, la cocina o el patio.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpMiddle\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Lorenzo nunca consider\u00f3 la gu\u00eda de un mentor espiritual, porque cre\u00eda que el mejor remedio para el pecado y las fragilidades de la vida era acercarse a Dios con sencilla devoci\u00f3n, convencido de que el Se\u00f1or era suficiente para corregir, incluso, sus peores h\u00e1bitos.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpLast\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b>Breve rese\u00f1a de su vida<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Los franceses experimentaron abundantes tumultos y mucha inestabilidad durante el siglo XVII, incluida su participaci\u00f3n en dos guerras que duraron m\u00e1s de treinta a\u00f1os. En medio de este entorno surgieron figuras espirituales de impresionante talla, tales como Blaise Pascal, Francisco de Sales, Madame Guyon y Francois F\u00e9nelon. Cada uno de ellos aport\u00f3 direcci\u00f3n espiritual acerca del camino por recorrer para conectarse con Dios. Ninguno de ellos logr\u00f3, sin embargo, tan profundo impacto como la vida de un humilde ayudante de cocina que resid\u00eda en el coraz\u00f3n de Par\u00eds, en un monasterio de la  Orden de los Carmelitas Descalzos.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El hermano Lorenzo demostr\u00f3, por su sencilla devoci\u00f3n, en medio de las m\u00e1s mundanas actividades, que la vida en Cristo consegu\u00edan disfrutarla hasta las personas de la m\u00e1s modesta condici\u00f3n. Su humilde testimonio, sin embargo, nunca hubiera llegado a nosotros de no ser por los di\u00e1logos que sostuvo con \u00e9l el cardenal Beaufort, quien se sinti\u00f3 seducido por el esp\u00edritu de reposado gozo que percib\u00eda en la vida de aquel sencillo hombre. El hermano Lorenzo le concedi\u00f3 cuatro entrevistas, bajo la condici\u00f3n de que no compartiera con otros el contenido de la pl\u00e1tica. Solamente despu\u00e9s de su muerte se public\u00f3 un peque\u00f1o libro, La pr\u00e1ctica de la presencia de Dios, que en corto tiempo se convirti\u00f3 en un libro de referencia para todos aquellos que buscaban una relaci\u00f3n m\u00e1s profunda con Dios.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Lorenzo naci\u00f3 con el nombre de Nicol\u00e1s Herman, en una familia de campesinos pobres. De joven busc\u00f3 escaparse de la abrumadora penuria en que viv\u00edan sus padres alist\u00e1ndose en el ej\u00e9rcito. En una de las batallas sufri\u00f3 una herida severa y, aunque logr\u00f3 recuperarse, se vio obligado a abandonar la vida de soldado. Nunca se recuper\u00f3 de aquellas lesiones, por lo que cojeaba cuando caminaba. En la vejez estas lesiones le ocasionaron mucho dolor. Trabaj\u00f3 por un tiempo como sirviente, pero lo frustraba su enorme torpeza.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La experiencia de contemplar un \u00e1rbol deshojado y sin vida, en pleno invierno, lo transform\u00f3 para siempre. Percibi\u00f3 que esa condici\u00f3n cambiar\u00eda con la llegada de la primavera, momento en que la vida volver\u00eda a manifestarse en las ramas del \u00e1rbol. Lorenzo alcanz\u00f3 a entender que \u00e9l era como ese \u00e1rbol. Pod\u00eda experimentar un renacer intenso si le permit\u00eda a Cristo manifestar, en su interior, la vida que promete a aquellos que creen en su nombre.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Las escasas aptitudes que pose\u00eda Lorenzo para una vocaci\u00f3n religiosa llevaron a las autoridades del monasterio a asignarle las m\u00e1s humildes tareas de la cocina. En medio del bullicio, las \u00f3rdenes de sus superiores, y el tedioso trabajo de pelar papas y lavar ollas, Lorenzo descubri\u00f3 que pod\u00eda vivir una intensa relaci\u00f3n de amor con el Se\u00f1or. \u00abLos hombres inventan muchos caminos y sistemas para conectarse con Dios \u2014observaba\u2014, los cuales terminan trayendo innecesarias complicaciones a la vida. Resulta mucho m\u00e1s sencillo si cumplimos las tareas de nuestro quehacer cotidiano enteramente por amor a \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Las responsabilidades de cada d\u00eda, por m\u00e1s mundanas que fueran, representaban para Lorenzo el medio ideal para experimentar el amor de Dios. El asunto por resolver no era lo sagrado o mundano de la tarea, sino la motivaci\u00f3n con la que uno desempe\u00f1a esas tareas. De ese modo, advert\u00eda: \u00abNo es necesario que se nos asignen grandes o importantes responsabilidades. Podemos tambi\u00e9n llevar adelante peque\u00f1as tareas para el Se\u00f1or. Puedo voltear la torta en la sart\u00e9n y hacerlo por amor a Dios. Si no aparece otra tarea que deba completar, me postro, all\u00ed en la cocina, y lo adoro a \u00e9l. Luego me levanto con m\u00e1s alegr\u00eda que nunca. Si barro el piso, lo hago para \u00e9l; por eso, esa tarea que llevo a cabo me llena el coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El hermano Lorenzo hab\u00eda descubierto que, en medio del bullicio de la cocina, consegu\u00eda retirarse a un lugar quieto y solitario en su coraz\u00f3n, un espacio sagrado en el que disfrutaba de la m\u00e1s \u00edntima y bella comuni\u00f3n con Dios. \u00abIntento \u2014se\u00f1alaba\u2014 entrar a su presencia cu\u00e1ntas veces pueda, para adorarlo, para contemplar la hermosura de su rostro\u00bb. Aunque muchas veces lidiaba con dificultades para lograr esta quietud interior, Lorenzo comprendi\u00f3 que esta lucha era parte de la experiencia que Dios hab\u00eda reservado para \u00e9l y aprendi\u00f3 a amar el proceso de buscar el rostro de su Se\u00f1or. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Lorenzo trabaj\u00f3 en la cocina por el resto de su vida, aunque por un tiempo lo trasladaron a la zapater\u00eda, donde reparaba las sandalias de sus hermanos. No obstante el humilde servicio que prestaba, muchos comenzaron a notar la hermosura de su personalidad, la quietud y el gozo con que viv\u00eda. Aunque \u00e9l hu\u00eda del reconocimiento que le quer\u00edan dar, comenzaron a buscar sus consejos para poder vivir una vida similar a la que \u00e9l gozaba. Le llegaban cartas de otras partes de Francia y \u00e9l, con mucha diligencia, las respond\u00eda, siempre guiado por el mismo esp\u00edritu sencillo que lo caracterizaba. La sabidur\u00eda contenida en estos humildes escritos formaron parte del libro que se public\u00f3, luego de su muerte. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u00abEl secreto de mi vida \u2014comentaba\u2014 es que he logrado vivir como si a la tierra la habitaran solamente dos personas: Dios y yo\u00bb. Juntos, Lorenzo y el Se\u00f1or cocinaban, realizaban las compras, fregaban los pisos, limpiaban las ollas y soportaban el desprecio de otros que se consideraban m\u00e1s importantes. Para vivir en esa comuni\u00f3n perenne con Dios se necesita disciplinar la mente y el coraz\u00f3n, que con tanta frecuencia se desv\u00edan hacia ocupaciones menos productivas. La falta de sofisticaci\u00f3n y preparaci\u00f3n teol\u00f3gica de Lorenzo le resultaron singularmente favorables, pues fij\u00f3 sus ojos en la persona de Dios con una devoci\u00f3n poco com\u00fan entre los hombres. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Las estrictas disciplinas de la Orden de los Carmelitas Descalzos tampoco le serv\u00edan de mucho. Aunque \u00e9l participaba de la rutina que era parte de la vida del monasterio, descubri\u00f3 que no recib\u00eda mucho beneficio al repetir las oraciones y las rutinas asignadas para esos periodos. Su aparente \u00abtorpeza\u00bb para las cosas de Dios lo condujeron a complementar estos momentos formales con conversaciones m\u00e1s intimas y sencillas, durante el transcurso del d\u00eda, que satisfac\u00edan mucho m\u00e1s su coraz\u00f3n. Sin darse cuenta, hab\u00eda descubierto el secreto de una vida plena en Dios, que es vivir al Se\u00f1or todo el d\u00eda, en todo lugar.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">A los ochenta y seis a\u00f1os de edad el hermano Lorenzo parti\u00f3 para estar con su Se\u00f1or. Pocas veces hab\u00eda salido del entorno del monasterio en el que transcurri\u00f3 gran parte de su vida. El legado que dej\u00f3, sin embargo, se convirti\u00f3 en uno de los cl\u00e1sicos de la literatura cristiana. Aunque contiene escasas treinta y tres p\u00e1ginas, ha sido reproducido en m\u00e1s idiomas y m\u00e1s formatos que cualquier otro libro, fuera de la Biblia. El testimonio de un humilde y pobre cocinero de monasterio sigue siendo, hasta el d\u00eda de hoy, una de las m\u00e1s preciosas perlas en la historia del pueblo de Dios.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b>Principios dignos de imitaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpFirst\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l1 level1 lfo2\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; No es el oficio lo que define nuestro impacto sobre los dem\u00e1s, sino la intensidad de nuestra devoci\u00f3n por Dios.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpMiddle\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l1 level1 lfo2\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Podemos ejercer una gran influencia sobre muchos, aun sin movernos del lugar m\u00e1s humilde donde servimos. El Se\u00f1or se encarga de \u00abmostrar en p\u00fablico\u00bb lo que nosotros hemos \u00absembrado en secreto\u00bb.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpMiddle\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l1 level1 lfo2\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; La pr\u00e1ctica de gozar la presencia de Dios no conoce horarios, ni fechas ni lugares, porque se funda en una relaci\u00f3n de amor; adem\u00e1s, dos personas enamoradas no admiten restricciones sobre la relaci\u00f3n que viven.<\/p>\n<p class=\"PrrafodelistaCxSpLast\" style=\"text-indent:-18.0pt;mso-list:l1 level1 lfo2\">\u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Como seres humanos poseemos una fuerte tendencia a complicar lo sencillo. En ocasiones, sin embargo, necesitaremos recuperar la sencillez de los ni\u00f1os, si queremos vivir todo lo que Dios ha reservado para nosotros.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Se public\u00f3 en Apuntes Pastorales, Volumen XXIX \u2013 N\u00famero 6, edici\u00f3n de julio-agosto de 2012.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Apuntes Pastorales El hermano Lorenzo hab\u00eda descubierto que, en medio del bullicio de la cocina, consegu\u00eda retirarse a un lugar quieto y solitario en su coraz\u00f3n, un espacio sagrado en el que disfrutaba de la m\u00e1s \u00edntima y bella comuni\u00f3n con Dios &#160;\u00bfLo sab\u00eda usted? \u00b7&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; El libro del Hermano Lorenzo, La pr\u00e1ctica de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hermano-lorenzo-1605-1691-vivir-como-adorador\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHermano Lorenzo (1605-1691) Vivir como adorador\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3743","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3743","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3743"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3743\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3743"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3743"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3743"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}