{"id":37550,"date":"2016-06-21T14:07:18","date_gmt":"2016-06-21T19:07:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/50-anos-de-la-enciclica-ecclesiam-suam-de-pablo-vi\/"},"modified":"2016-06-21T14:07:18","modified_gmt":"2016-06-21T19:07:18","slug":"50-anos-de-la-enciclica-ecclesiam-suam-de-pablo-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/50-anos-de-la-enciclica-ecclesiam-suam-de-pablo-vi\/","title":{"rendered":"50 a\u00f1os de la enc\u00edclica \u201cEcclesiam suam\u201d de Pablo VI"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">50 a\u00f1os de la enc\u00edclica \u201cEcclesiam suam\u201d de Pablo VI, su documento m\u00e1s significativo, la enc\u00edclica del di\u00e1logo<\/p>\n<p align=\"justify\">Pablo VI termin\u00f3 de escribir su Enc\u00edclica el 11 de julio de 1964; fue publicada en la fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or;, 6 de agosto de 1964. \u00c9l mismo la defini\u00f3 como una \u00abconversaci\u00f3n epistolar\u00bb y advirti\u00f3 que con la Enc\u00edclica no pretend\u00eda afirmar contenidos nuevos y completos, porque habr\u00eda sido una paradoja. De hecho, se estaba desarrollando todav\u00eda el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, puesto en marcha por Papa Juan XXIII, cuya tarea era precisamente esa.<\/p>\n<p align=\"justify\">El texto presenta expresiones y conceptos ya pronunciados anteriormente. M\u00e1s que un anuncio del programa, se trata de la confirmaci\u00f3n del proyecto de Papa Pablo VI, quien afirm\u00f3: la Iglesia debe, sobre todo, verificar y reforzar la propia fidelidad total a Cristo. Por ello no debe tener miedo de renovarse, de cambiar. Pablo VI no tuvo temor de hablar sobre reforma, palabra generalmente poco usada en los documentos pontificios. Reforma que no puede consistir principalmente en los derroteros de los sentimientos o costumbres mundanas de una \u00e9poca, con sacerdotes que se adec\u00faan buscando popularidad y con fieles que consideran fatal y sabio el conformismo: \u00abEl cristiano no es flojo y cobarde, sino fuerte y fiel\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces, se lee en el libro \u201cLas llaves pesadas\u201d (de ediciones San Paolo), bien consciente de s\u00ed y dispuesta a la renovaci\u00f3n constante salvaguardando \u00edntegra la doctrina, surge la Iglesia lista al deber arraigado en la fidelidad a Cristo: el di\u00e1logo con el mundo de la modernidad (cercano, alejado, adverso, sin exclusiones). Es m\u00e1s, \u00abcon inmensa simpat\u00eda\u00bb. Y con honestidad: descubrir, comprender y respetar la generosidad y la buena fe en donde quiera que se encuentren, pero, al mismo tiempo, mostrarse tal y como se es, sin enga\u00f1os, sin olvidar o disfrazar los l\u00edmites que la Iglesia no puede superar.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un ejemplo de la relaci\u00f3n entre la firmeza en los principios y la disponibilidad al di\u00e1logo se encuentra en un pasaje de la enc\u00edclica que se realciona con lo que habr\u00eda sucedido poco despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n. En la \u201cEcclesiam suam\u201d Pablo VI repite la condena de sus predecesores a los \u00absistemas ideol\u00f3gicos que niegan a Dios y oprimen a la Iglesia, sistemas identificados frecuentemente con reg\u00edmenes econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos, y entre ellos especialmente el comunismo ateo\u00bb. A\u00f1ade: \u00abPudiera decirse que su condena no nace de nuestra parte; es el sistema mismo y los reg\u00edmenes que lo personifican los que crean contra nosotros una radical oposici\u00f3n de ideas y opresi\u00f3n de hechos. Nuestra reprobaci\u00f3n es en realidad, un lamento de v\u00edctimas m\u00e1s bien que una sentencia de jueces [\u2026]La Iglesia del Silencio, por ejemplo, calla, hablando \u00fanicamente con su sufrimiento, al que se une una sociedad oprimida y envilecida donde los derechos del esp\u00edritu quedan atropellados por los del que dispone de su suerte\u00bb. Poco m\u00e1s tarde comenzaron los contactos con el gobierno checoslovaco que habr\u00edan provocado un relustado clamoroso: el 20 de febrero de 1965 pudo visitar Roma el arzobispo de Praga Josef Beran, que desde hac\u00eda muchos a\u00f1os figuraba en el Anuario Pontificio como \u201cimpedido\u201d. Esos impedimentos eran la c\u00e1rcel o el arresto docmiciliario. Entonces Pablo Vi decidi\u00f3 crearlo cardenal. Cuando lleg\u00f3 a Roma, se apresur\u00f3 a recibirlo, aunque estuviera todav\u00eda sorprendido por el salto imprevisto de la condici\u00f3n de sospechoso a pr\u00edncipe de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Exactamente 14 a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la Enc\u00edclica, el domingo 6 de agosto de 1978, Pablo VI falleci\u00f3. Hab\u00edan llegado a la Plaza San Pedro peregrinos y turistas, porque el Papa se habr\u00eda asomado para saludarles y recitar el \u00c1ngelus. Pero no sucedi\u00f3. El texto que Pablo Vi habr\u00eda debido pronunciar dice: \u00abLa Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, recordada por la liturgia en la solemnidad de hoy, proyecta una luz deslumbrante sobre nuestra vida diaria y nos lleva a dirigir la mente al destino inmortal que este hecho esconde. En la cima del Tabor, durante unos instantes, Cristo levanta el velo que oculta el resplandor de su divinidad y se manifiesta a los testigos elegidos como es realmente, el Hijo de Dios. \u201cel esplendor de la gloria del Padre y la imagen de su substancia\u201d (cf.<em>\u00a0Heb<\/em>\u00a01, 5); pero al mismo tiempo desvela el destino trascendente de nuestra naturaleza humana que El ha tomado para salvarnos, destinada tambi\u00e9n \u00e9sta (por haber sido redimida por su sacrificio de amor irrevocable) a participar en la plenitud de la vida, en la \u201cherencia de los santos en la luz\u201d (<em>Col<\/em>\u00a01, 12). Ese cuerpo que se transfigura ante los ojos at\u00f3nitos de los Ap\u00f3stoles es el cuerpo de Cristo nuestro hermano, pero es tambi\u00e9n nuestro cuerpo destinado a la gloria; la luz que le inunda es y ser\u00e1 tambi\u00e9n nuestra parte de herencia y de esplendor. Estamos llamados a condividir tan gran gloria, porque somos \u201cpart\u00edcipes de la divina naturaleza\u201d (<em>2 Pe<\/em>\u00a01. 4). Nos espera una suerte incomparable, en el caso de que hayamos hecho honor a nuestra vocaci\u00f3n cristiana y hayamos vivido con la l\u00f3gica consecuencia de palabras y comportamiento, a que nos obligan los compromisos de nuestro bautismo. El tiempo restaurador de las vacaciones traiga a todos oportunidad de reflexionar m\u00e1s a fondo sobre estas realidades estupendas de nuestra fe. Una vez m\u00e1s deseamos a todos los aqu\u00ed presentes, y a cuantos pueden disfrutar de una pausa de solaz en este tiempo de vacaci\u00f3n, que los transform\u00e9is en ocasi\u00f3n para madurar espiritualmente. Pero tampoco este domingo podemos olvidar a cuantos sufren por hallarse en circunstancias especiales y no pueden sumarse a quienes gozan, en cambio, de un reposo ciertamente merecido. Queremos aludir a los desocupados, que no alcanzan a subvenir a las necesidades crecientes de sus seres queridos, con un trabajo acorde con su preparaci\u00f3n y su capacidad; a los que padecen hambre, una multitud que aumenta cada d\u00eda en proporciones pavorosas; y en general, a todos aquellos que no aciertan a encontrar un puesto satisfactorio en la vida econ\u00f3mica y social\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fuente: www.vaticaninsider.it<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>50 a\u00f1os de la enc\u00edclica \u201cEcclesiam suam\u201d de Pablo VI, su documento m\u00e1s significativo, la enc\u00edclica del di\u00e1logo Pablo VI termin\u00f3 de escribir su Enc\u00edclica el 11 de julio de 1964; fue publicada en la fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or;, 6 de agosto de 1964. \u00c9l mismo la defini\u00f3 como una \u00abconversaci\u00f3n epistolar\u00bb y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/50-anos-de-la-enciclica-ecclesiam-suam-de-pablo-vi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab50 a\u00f1os de la enc\u00edclica \u201cEcclesiam suam\u201d de Pablo VI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37550","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37550","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37550"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37550\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37550"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37550"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37550"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}