{"id":37715,"date":"2016-06-21T14:55:58","date_gmt":"2016-06-21T19:55:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-de-canonizacion-de-juan-pablo-ii-y-juan-xxiii\/"},"modified":"2016-06-21T14:55:58","modified_gmt":"2016-06-21T19:55:58","slug":"homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-de-canonizacion-de-juan-pablo-ii-y-juan-xxiii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-de-canonizacion-de-juan-pablo-ii-y-juan-xxiii\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa Francisco en la misa de canonizaci\u00f3n de Juan Pablo II y Juan XXIII"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, est\u00e1n\u00a0<em>las llagas gloriosas de Cristo resucitado<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9l ya las ense\u00f1\u00f3 la primera vez que se apareci\u00f3 a los ap\u00f3stoles la misma tarde del primer d\u00eda de la semana, el d\u00eda de la resurrecci\u00f3n. Pero\u00a0<em>Tom\u00e1s\u00a0<\/em>aquella tarde no estaba; y, cuando los dem\u00e1s le dijeron que hab\u00edan visto al Se\u00f1or, respondi\u00f3 que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creer\u00eda. Ocho d\u00edas despu\u00e9s, Jes\u00fas se apareci\u00f3 de nuevo en el cen\u00e1culo, en medio de los disc\u00edpulos, y Tom\u00e1s tambi\u00e9n estaba; se dirigi\u00f3 a \u00e9l y lo invit\u00f3 a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodill\u00f3 delante de Jes\u00fas y dijo: \u00abSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>20,28).<\/p>\n<p align=\"justify\">Las llagas de Jes\u00fas son un\u00a0<em>esc\u00e1ndalo para la fe<\/em>, pero son tambi\u00e9n la\u00a0<em>comprobaci\u00f3n de la fe<\/em>. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son<em>indispensables para creer en Dios<\/em>. No para creer que Dios existe, sino para creer\u00a0<em>que Dios es amor, misericordia, fidelidad<\/em>. San Pedro, citando a Isa\u00edas, escribe a los cristianos: \u00abSus heridas nos han curado\u00bb (<em>1 P\u00a0<\/em>2,24; cf.\u00a0<em>Is\u00a0<\/em>53,5).<\/p>\n<p align=\"justify\">Juan XXIII y Juan Pablo II\u00a0<em>tuvieron el valor de mirar las heridas de Jes\u00fas, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado<\/em>. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de \u00e9l, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf.\u00a0<em>Is\u00a0<\/em>58,7), porque en cada persona que sufr\u00eda ve\u00edan a Jes\u00fas. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la\u00a0<em>parresia\u00a0<\/em>del Esp\u00edritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue m\u00e1s fuerte; fue m\u00e1s fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Se\u00f1or de la historia; en ellos fue m\u00e1s fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; m\u00e1s fuerte la cercan\u00eda materna de Mar\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia hab\u00eda \u00ab<em>una esperanza viva<\/em>\u00bb, junto a un \u00ab<em>gozo inefable y radiante<\/em>\u00bb (<em>1 P\u00a0<\/em>1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus disc\u00edpulos, y de los que nada ni nadie les podr\u00e1 privar. La\u00a0<em>esperanza y el gozo pascual<\/em>, purificados en el crisol de la humillaci\u00f3n, del vaciamiento, de la cercan\u00eda a los pecadores hasta el extremo, hasta la n\u00e1usea a causa de la amargura de aquel c\u00e1liz.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9sta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Se\u00f1or resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de \u00e9l un reconocimiento eterno.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta esperanza y esta alegr\u00eda se respiraba en la\u00a0<em>primera comunidad de los creyentes<\/em>, en Jerusal\u00e9n, como se nos narra en los Hechos de los Ap\u00f3stoles (cf. 2,42-47). Es una comunidad en la que\u00a0<em>se vive la esencia del Evangelio<\/em>, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y \u00e9sta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante s\u00ed. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Esp\u00edritu Santo para\u00a0<em>restaurar y actualizar la Iglesia seg\u00fan su fisionom\u00eda originaria<\/em>, la fisionom\u00eda que le dieron los santos a lo largo de los siglos. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, Juan XXIII demostr\u00f3 una delicada\u00a0<em>docilidad al Esp\u00edritu Santo<\/em>, se dej\u00f3 conducir y fue para la Iglesia un pastor, un gu\u00eda-guiado. \u00c9ste fue su gran servicio a la Iglesia; fue\u00a0<em>el Papa de la docilidad al Esp\u00edritu<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">En este servicio al Pueblo de Dios, Juan Pablo II fue\u00a0<em>el Papa de la familia<\/em>. \u00c9l mismo, una vez, dijo que as\u00ed le habr\u00eda gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo\u00a0<em>un camino sinodal sobre la familia y con las familias<\/em>, un camino que \u00e9l, desde el Cielo, ciertamente acompa\u00f1a y sostiene. Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos a\u00f1os de camino sinodal, sea d\u00f3cil al Esp\u00edritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos ense\u00f1en a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama.<\/p>\n<p>[00663-04.01] [Texto original: Espa\u00f1ol]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, est\u00e1n\u00a0las llagas gloriosas de Cristo resucitado. \u00c9l ya las ense\u00f1\u00f3 la primera vez que se apareci\u00f3 a los ap\u00f3stoles la misma tarde del primer d\u00eda de la semana, el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-de-canonizacion-de-juan-pablo-ii-y-juan-xxiii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHomil\u00eda del Papa Francisco en la misa de canonizaci\u00f3n de Juan Pablo II y Juan XXIII\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37715","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37715","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37715"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37715\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37715"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37715"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37715"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}