{"id":37877,"date":"2016-06-21T15:09:40","date_gmt":"2016-06-21T20:09:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-del-papa-francisco-al-cuerpo-diplomatico\/"},"modified":"2016-06-21T15:09:40","modified_gmt":"2016-06-21T20:09:40","slug":"discurso-del-papa-francisco-al-cuerpo-diplomatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-del-papa-francisco-al-cuerpo-diplomatico\/","title":{"rendered":"Discurso del Papa Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Discurso del Papa Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico<\/p>\n<p align=\"justify\">Discurso al cuerpo diplom\u00e1tico: \u201cLa paz se ve herida por cualquier negaci\u00f3n de la dignidad humana\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta ma\u00f1ana, lunes 13 de enero, en la Sala Regia del Palacio Apost\u00f3lico Vaticano, el Papa Francisco ha pronunciado por primera vez el discurso anual a los miembros del Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede. El Papa ha agradecido las palabras del decano de los embajadores, Jean-Claude Michel del Principado de M\u00f3naco y recordado al difunto Alejandro Valladares Lanza, de Honduras fallecido hace algunos meses y que durante muchos a\u00f1os fue decano del Cuerpo diplom\u00e1tico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Actualmente la Santa Sede tiene relaciones diplom\u00e1ticas plenas con 180 pa\u00edses, a los que hay que a\u00f1adir la Uni\u00f3n Europea y la Soberana Orden Militar de Malta y una misi\u00f3n con car\u00e1cter especial:la del Estado de Palestina<\/p>\n<p align=\"justify\">Por lo que se refiere a las Organizaciones Internacionales, la Santa Sede est\u00e1 presente en la ONU en calidad de &#8220;Estado observador&#8221; y es adem\u00e1s miembro de diversas Organizaciones o Agencias del Sistema ONU, observador en otras y miembro u observador en varias Organizaciones regionales.<\/p>\n<p align=\"justify\">En su discurso Francisco ha constatado en primer lugar que el a\u00f1o que acaba de terminar<\/p>\n<p align=\"justify\">ha estado especialmente cargado de acontecimientos no s\u00f3lo en la vida de la Iglesia, sino tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de las relaciones que la Santa Sede mantiene con los Estados y las Organizaciones internacionales y ha citado en concreto el establecimiento de relaciones diplom\u00e1ticas con Sud\u00e1n del Sur, la firma de acuerdos, de base o espec\u00edficos, con Cabo Verde, Hungr\u00eda y Chad, y la ratificaci\u00f3n del que se suscribi\u00f3 con Guinea Ecuatorial en el 2012. Tambi\u00e9n ha subrayado el crecimiento de la presencia de la Santa Sede, tanto en Am\u00e9rica central, donde se ha convertido en Observador Extra-Regional ante el Sistema de la Integraci\u00f3n Centroamericana, como en \u00c1frica, con la acreditaci\u00f3n del primer Observador permanente ante la Comunidad Econ\u00f3mica de los Estados del \u00c1frica Occidental.<\/p>\n<p align=\"justify\">Despu\u00e9s ha entrado de lleno en las problem\u00e1ticas del mundo actual centr\u00e1ndose en la familia, los conflictos que afligen a Oriente Medio, sobre todo a Siria, Egipto y L\u00edbano y la vida de los cristianos en esa regi\u00f3n. Tambi\u00e9n se ha referido a la dram\u00e1tica situaci\u00f3n en algunos pa\u00edses de \u00c1frica, como Nigeria, Rep\u00fablica Centroafricana, Mal\u00ed y Sud\u00e1n del Sur, Asimismo ha reiterado la necesidad de reconstruir un clima de reconciliaci\u00f3n y paz en diversas naciones de Asia como en Corea. Otro tema central del discurso ha sido el de las multitudes obligadas a huir de sus pa\u00edses por la carest\u00eda, la violencia y los abusos, especialmente en el Cuerno de Africa y la Regi\u00f3n de los Grandes Lagos, sin olvidar a los emigrantes que de Am\u00e9rica Latina se dirigen a Estados Unidos y los que procedentes de \u00c1frica y Oriente Medio buscan refugio en Europa. La llamada \u201ccultura del descarte\u201d, tanto de personas como de alimentos o bienes superfluos, as\u00ed como la preocupaci\u00f3n por el medio ambiente han sido otras de las cuestiones abordadas por el Papa en su discurso del que ofrecemos amplios extractos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEn el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, dedicado a la fraternidad como fundamento y camino para la paz, he subrayado que &#8220;la fraternidad se empieza a aprender en el seno de la familia&#8221;, que &#8220;por vocaci\u00f3n, deber\u00eda contagiar al mundo con su amor&#8221; y contribuir a que madure ese esp\u00edritu de servicio y participaci\u00f3n que construye la paz. Nos lo se\u00f1ala el pesebre, donde no vemos a la Sagrada Familia sola y aislada del mundo, sino rodeada de los pastores y los magos, es decir de una comunidad abierta, en la que hay lugar para todos, pobres y ricos, cercanos y lejanos. Se entienden as\u00ed las palabras de mi amado predecesor Benedicto XVI, quien subrayaba c\u00f3mo &#8220;la gram\u00e1tica familiar es una gram\u00e1tica de paz&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPor desgracia, esto no sucede con frecuencia, porque aumenta el n\u00famero de las familias divididas y desgarradas, no s\u00f3lo por la fr\u00e1gil conciencia de pertenencia que caracteriza el mundo actual, sino tambi\u00e9n por las dif\u00edciles condiciones en las que muchas de ellas se ven obligadas a vivir, hasta el punto de faltarles los mismos medios de subsistencia. Se necesitan, por tanto, pol\u00edticas adecuadas que sostengan, favorezcan y consoliden la familia\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cSucede, adem\u00e1s, que los ancianos son considerados como un peso, mientras que los j\u00f3venes non ven ante ellos perspectivas ciertas para su vida. Ancianos y j\u00f3venes, por el contrario, son la esperanza de la humanidad. Los primeros aportan la sabidur\u00eda de la experiencia; los segundos nos abren al futuro, evitando que nos encerremos en nosotros mismos. Es sabio no marginar a los ancianos en la vida social para mantener viva la memoria de un pueblo. Igualmente, es bueno invertir en los j\u00f3venes, con iniciativas adecuadas que les ayuden a encontrar trabajo y a fundar un hogar. \u00a1No hay que apagar su entusiasmo! Conservo viva en mi mente la experiencia de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud de R\u00edo de Janeiro. \u00a1Cu\u00e1ntos j\u00f3venes contentos pude encontrar! \u00a1Cu\u00e1nta esperanza y expectaci\u00f3n en sus ojos y en sus oraciones! \u00a1Cu\u00e1nta sed de vida y deseo de abrirse a los dem\u00e1s! La clausura y el aislamiento crean siempre una atm\u00f3sfera asfixiante y pesada, que tarde o temprano acaba por entristecer y ahogar. Se necesita, en cambio, un compromiso com\u00fan por parte de todos para favorecer una cultura del encuentro, porque s\u00f3lo quien es capaz de ir hacia los otros puede dar fruto, crear v\u00ednculos de comuni\u00f3n, irradiar alegr\u00eda, edificar la paz\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPor si fuera necesario, lo confirman las im\u00e1genes de destrucci\u00f3n y de muerte que hemos tenido ante los ojos en el a\u00f1o apenas terminado. Cu\u00e1nto dolor, cu\u00e1nta desesperaci\u00f3n provoca la clausura en s\u00ed mismos, que adquiere poco a poco el rostro de la envidia, del ego\u00edsmo, de la rivalidad, de la sed de poder y de dinero. A veces, parece que esas realidades est\u00e9n destinadas a dominar. La Navidad, en cambio, infunde en nosotros, cristianos, la certeza de que la \u00faltima y definitiva palabra pertenece al Pr\u00edncipe de la Paz, que cambia &#8220;las espadas en arados y las lanzas en podaderas&#8221; y transforma el ego\u00edsmo en don de s\u00ed y la venganza en perd\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cCon esta confianza, deseo mirar al a\u00f1o que nos espera. No dejo, por tanto, de esperar que se acabe finalmente el conflicto en Siria. La solicitud por esa querida poblaci\u00f3n y el deseo de que no se agravara la violencia me llevaron en el mes de septiembre pasado a convocar una jornada de ayuno y oraci\u00f3n. Por vuestro medio, agradezco de coraz\u00f3n a las autoridades p\u00fablicas y a las personas de buena voluntad que en vuestros pa\u00edses se asociaron a esa iniciativa. Se necesita una renovada voluntad pol\u00edtica de todos para poner fin al conflicto. En esa perspectiva, conf\u00edo en que la Conferencia &#8220;Ginebra 2&#8221;, convocada para el pr\u00f3ximo 22 de enero, marque el comienzo del deseado camino de pacificaci\u00f3n. Al mismo tiempo, es imprescindible que se respete plenamente el derecho humanitario. No se puede aceptar que se golpee a la poblaci\u00f3n civil inerme, sobre todo a los ni\u00f1os. Animo, adem\u00e1s, a todos a facilitar y garantizar, de la mejor manera posible, la necesaria y urgente asistencia a gran parte de la poblaci\u00f3n, sin olvidar el encomiable esfuerzo de aquellos pa\u00edses, sobre todo el L\u00edbano y Jordania, que con generosidad han acogido en sus territorios a numerosos pr\u00f3fugos sirios\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPermaneciendo en Oriente Medio, advierto con preocupaci\u00f3n las tensiones que de diversos modos afectan a la Regi\u00f3n. Me preocupa especialmente que contin\u00faen las dificultades pol\u00edticas en L\u00edbano, donde un clima de renovada colaboraci\u00f3n entre las diversas partes de la sociedad civil y las fuerzas pol\u00edticas es m\u00e1s que nunca indispensable, para evitar que se intensifiquen los contrastes que pueden minar la estabilidad del pa\u00eds. Pienso tambi\u00e9n en Egipto, que necesita encontrar de nuevo una concordia social, como tambi\u00e9n en Iraq, que le cuesta llegar a la deseada paz y estabilidad. Al mismo tiempo, veo con satisfacci\u00f3n los significativos progresos realizados en el di\u00e1logo entre Ir\u00e1n y el &#8220;Grupo 5+1&#8221; sobre la cuesti\u00f3n nuclear\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEn cualquier lugar, el camino para resolver los problemas abiertos ha de ser la diplomacia del di\u00e1logo. Se trata de la v\u00eda maestra ya indicada con lucidez por el papa Benedicto XV cuando invitaba a los responsables de las naciones europeas a hacer prevalecer &#8220;la fuerza moral del derecho&#8221; sobre la &#8220;material de las armas&#8221; para poner fin a aquella &#8220;in\u00fatil carnicer\u00eda&#8221; que fue la Primera Guerra Mundial, de la que en este a\u00f1o celebramos el centenario. Es necesario animarse &#8220;a ir m\u00e1s all\u00e1 de la superficie conflictiva&#8221; y mirar a los dem\u00e1s en su dignidad m\u00e1s profunda, para que la unidad prevalezca sobre el conflicto y sea &#8220;posible desarrollar una comuni\u00f3n en las diferencias&#8221;. En este sentido, es positivo que se hayan retomado las negociaciones de paz entre israelitas y palestinos, y deseo que las partes asuman con determinaci\u00f3n, con la ayuda de la Comunidad internacional, decisiones valientes para encontrar una soluci\u00f3n justa y duradera a un conflicto cuyo fin se muestra cada vez m\u00e1s necesario y urgente. No deja de suscitar preocupaci\u00f3n el \u00e9xodo de los cristianos de Oriente Medio y del Norte de \u00c1frica. Ellos desean seguir siendo parte del conjunto social, pol\u00edtico y cultural de los pa\u00edses que han ayudado a edificar, y aspiran a contribuir al bien com\u00fan de las sociedades en las que desean estar plenamente incorporados, como art\u00edfices de paz y reconciliaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cTambi\u00e9n en otras partes de \u00c1frica, los cristianos est\u00e1n llamados a dar testimonio del amor y la misericordia de Dios. No hay que dejar nunca de hacer el bien, a\u00fan cuando resulte arduo y se sufran actos de intolerancia, por no decir de verdadera y propia persecuci\u00f3n. En grandes \u00e1reas de Nigeria no se detiene la violencia y se sigue derramando mucha sangre inocente. Mi pensamiento se dirige especialmente a la Rep\u00fablica Centroafricana, donde la poblaci\u00f3n sufre a causa de las tensiones que el pa\u00eds atraviesa y que repetidamente han sembrado destrucci\u00f3n y muerte. Aseguro mi oraci\u00f3n por las v\u00edctimas y los numerosos desplazados, obligados a vivir en condiciones de pobreza, y espero que la implicaci\u00f3n de la Comunidad internacional contribuya al cese de la violencia, al restablecimiento del estado de derecho y a garantizar el acceso de la ayuda humanitaria tambi\u00e9n a las zonas m\u00e1s remotas del pa\u00eds. La Iglesia cat\u00f3lica por su parte seguir\u00e1 asegurando su propia presencia y colaboraci\u00f3n, esforz\u00e1ndose con generosidad para procurar toda ayuda posible a la poblaci\u00f3n y, sobre todo, para reconstruir un clima de reconciliaci\u00f3n y de paz entre todas las partes de la sociedad. Reconciliaci\u00f3n y paz son una prioridad fundamental tambi\u00e9n en otras partes del continente africano. Me refiero especialmente a Mal\u00ed, donde incluso se observa el positivo restablecimiento de las estructuras democr\u00e1ticas del pa\u00eds, como tambi\u00e9n a Sud\u00e1n del Sur, donde, por el contrario, la inestabilidad pol\u00edtica del \u00faltimo per\u00edodo ha provocado ya muchos muertos y una nueva emergencia humanitaria\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cLa Santa Sede sigue con especial atenci\u00f3n los acontecimientos de Asia, donde la Iglesia desea compartir los gozos y esperanzas de todos los pueblos que componen aquel vasto y noble continente. Con ocasi\u00f3n del 50 aniversario de las relaciones diplom\u00e1ticas con la Rep\u00fablica de Corea, quisiera implorar de Dios el don de la reconciliaci\u00f3n en la pen\u00ednsula, con el deseo de que, por el bien de todo el pueblo coreano, las partes interesadas no se cansen de buscar puntos de encuentro y posibles soluciones. Asia, en efecto, tiene una larga historia de pac\u00edfica convivencia entre sus diversas partes civiles, \u00e9tnicas y religiosas. Hay que alentar ese rec\u00edproco respeto, sobre todo frente a algunas se\u00f1ales preocupantes de su debilitamiento, en particular frente a crecientes actitudes de clausura que, apoy\u00e1ndose en motivos religiosos, tienden a privar a los cristianos de su libertad y a poner en peligro la convivencia civil. La Santa Sede, en cambio, mira con gran esperanza las se\u00f1ales de apertura que provienen de pa\u00edses de gran tradici\u00f3n religiosa y cultural, con los que desea colaborar en la edificaci\u00f3n del bien com\u00fan\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cLa paz adem\u00e1s se ve herida por cualquier negaci\u00f3n de la dignidad humana, sobre todo por la imposibilidad de alimentarse de modo suficiente. No nos pueden dejar indiferentes los rostros de cuantos sufren el hambre, sobre todo los ni\u00f1os, si pensamos a la cantidad de alimento que se desperdicia cada d\u00eda en muchas partes del mundo, inmersas en la que he definido en varias ocasiones como la &#8220;cultura del descarte&#8221;. Por desgracia, objeto de descarte no es s\u00f3lo el alimento o los bienes superfluos, sino con frecuencia los mismos seres humanos, que vienen &#8220;descartados&#8221; como si fueran &#8220;cosas no necesarias&#8221;. Por ejemplo, suscita horror s\u00f3lo el pensar en los ni\u00f1os que no podr\u00e1n ver nunca la luz, v\u00edctimas del aborto, o en los que son utilizados como soldados, violentados o asesinados en los conflictos armados, o hechos objeto de mercadeo en esa tremenda forma de esclavitud moderna que es la trata de seres humanos, y que es un delito contra la humanidad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cNo podemos ser insensibles al drama de las multitudes obligadas a huir por la carest\u00eda, la violencia o los abusos, especialmente en el Cuerno de \u00c1frica y en la Regi\u00f3n de los Grandes Lagos. Muchos de ellos viven como pr\u00f3fugos o refugiados en campos donde no vienen considerados como personas sino como cifras an\u00f3nimas. Otros, con la esperanza de una vida mejor, emprenden viajes aventurados, que a menudo terminan tr\u00e1gicamente. Pienso de modo particular en los numerosos emigrantes que de Am\u00e9rica Latina se dirigen a los Estados Unidos, pero sobre todo en los que de \u00c1frica o el Oriente Medio buscan refugio en Europa\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPermanece todav\u00eda viva en mi memoria la breve visita que realic\u00e9 a Lampedusa, en julio pasado, para rezar por los numerosos n\u00e1ufragos en el Mediterr\u00e1neo. Por desgracia hay una indiferencia generalizada frente a semejantes tragedias, que es una se\u00f1al dram\u00e1tica de la p\u00e9rdida de ese &#8220;sentido de la responsabilidad fraterna&#8221;, sobre el que se basa toda sociedad civil. En aquella circunstancia, sin embargo, pude constatar tambi\u00e9n la acogida y dedicaci\u00f3n de tantas personas. Deseo al pueblo italiano, al que miro con afecto, tambi\u00e9n por las ra\u00edces comunes que nos unen, que renueve su encomiable compromiso de solidaridad hacia los m\u00e1s d\u00e9biles e indefensos y, con el esfuerzo sincero y un\u00e1nime de ciudadanos e instituciones, venza las dificultades actuales, encontrando el clima de constructiva creatividad social que lo ha caracterizado ampliamente\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEn fin, deseo mencionar otra herida a la paz, que surge de la \u00e1vida explotaci\u00f3n de los recursos ambientales. Si bien &#8220;la naturaleza est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n&#8221;, con frecuencia &#8220;no la respetamos, no la consideramos un don gratuito que tenemos que cuidar y poner al servicio de los hermanos, tambi\u00e9n de las generaciones futuras&#8221;. Tambi\u00e9n en este caso hay que apelar a la responsabilidad de cada uno para que, con esp\u00edritu fraterno, se persigan pol\u00edticas respetuosas de nuestra tierra, que es la casa de todos nosotros. Recuerdo un dicho popular que dice: &#8220;Dios perdona siempre, nosotros perdonamos algunas veces, la naturaleza -la creaci\u00f3n-, cuando viene maltratada, no perdona nunca&#8221;. Por otra parte, hemos visto con nuestros ojos los efectos devastadores de algunas recientes cat\u00e1strofes naturales. En particular, deseo recordar una vez m\u00e1s a las numerosas v\u00edctimas y las grandes devastaciones en Filipinas y en otros pa\u00edses del sureste asi\u00e1tico, provocadas por el tif\u00f3n Haiyan\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEl Papa Pablo VI afirmaba que la paz &#8220;no se reduce a una ausencia de guerra, fruto del equilibrio siempre precario de las fuerzas. La paz se construye d\u00eda a d\u00eda, en la instauraci\u00f3n de un orden querido por Dios, que comporta una justicia m\u00e1s perfecta entre los hombres&#8221;. \u00c9ste es el esp\u00edritu que anima la actividad de la Iglesia en cualquier parte del mundo, mediante los sacerdotes, los misioneros, los fieles laicos, que con gran esp\u00edritu de dedicaci\u00f3n se prodigan entre otras cosas en m\u00faltiples obras de car\u00e1cter educativo, sanitario y asistencial, al servicio de los pobres, los enfermos, los hu\u00e9rfanos y de quienquiera que est\u00e9 necesitado de ayuda y consuelo. A partir de esta &#8220;atenci\u00f3n amante&#8221;, la Iglesia coopera con todas las instituciones que se interesan tanto del bien de los individuos como del com\u00fan\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cAl comienzo de este nuevo a\u00f1o, deseo renovar la disponibilidad de la Santa Sede, y en particular de la Secretar\u00eda de Estado, a colaborar con vuestros pa\u00edses para favorecer esos v\u00ednculos de fraternidad, que son reverberaci\u00f3n del amor de Dios, y fundamento de la concordia y la paz. Que la bendici\u00f3n del Se\u00f1or descienda copiosa sobre vosotros, vuestras familias y vuestros pueblos. Gracias.\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Ciudad del Vaticano, 13 enero 2014 (VIS).-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso del Papa Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico Discurso al cuerpo diplom\u00e1tico: \u201cLa paz se ve herida por cualquier negaci\u00f3n de la dignidad humana\u201d Esta ma\u00f1ana, lunes 13 de enero, en la Sala Regia del Palacio Apost\u00f3lico Vaticano, el Papa Francisco ha pronunciado por primera vez el discurso anual a los miembros del Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-del-papa-francisco-al-cuerpo-diplomatico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDiscurso del Papa Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37877","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37877"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37877\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}