{"id":37897,"date":"2016-06-21T15:11:23","date_gmt":"2016-06-21T20:11:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-del-gallo\/"},"modified":"2016-06-21T15:11:23","modified_gmt":"2016-06-21T20:11:23","slug":"homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-del-gallo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-del-gallo\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa Francisco en la Misa del Gallo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">1. \u00abEl pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande\u00bb (Is 9,1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta profec\u00eda de Isa\u00edas no deja de conmovernos, especialmente cuando la escuchamos en la Liturgia de la Noche de Navidad. No se trata s\u00f3lo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor \u2013y tambi\u00e9n dentro de nosotros\u2013 hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el esp\u00edritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caminar. Este verbo nos hace pensar en el curso de la historia, en el largo camino de la historia de la salvaci\u00f3n, comenzando por Abrah\u00e1n, nuestro padre en la fe, a quien el Se\u00f1or llam\u00f3 un d\u00eda a salir de su pueblo para ir a la tierra que \u00c9l le indicar\u00eda. Desde entonces, nuestra identidad como creyentes es la de peregrinos hacia la tierra prometida. El Se\u00f1or acompa\u00f1a siempre esta historia. \u00c9l permanece siempre fiel a su alianza y a sus promesas. \u00abDios es luz sin tiniebla alguna\u00bb (1 Jn 1,5). Por parte del pueblo, en cambio, se alternan momentos de luz y de tiniebla, de fidelidad y de infidelidad, de obediencia y de rebeli\u00f3n, momentos de pueblo peregrino y de pueblo errante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en nuestra historia personal se alternan momentos luminosos y oscuros, luces y sombras. Si amamos a Dios y a los hermanos, caminamos en la luz, pero si nuestro coraz\u00f3n se cierra, si prevalecen el orgullo, la mentira, la b\u00fasqueda del propio inter\u00e9s, entonces las tinieblas nos rodean por dentro y por fuera. \u00abQuien aborrece a su hermano \u2013escribe el ap\u00f3stol San Juan\u2013 est\u00e1 en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe ad\u00f3nde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos\u00bb (1 Jn 2,11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. En esta noche, como un haz de luz clar\u00edsima, resuena el anuncio del Ap\u00f3stol: \u00abHa aparecido la gracia de Dios, que trae la salvaci\u00f3n para todos los hombres\u00bb (Tt 2,11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gracia que ha aparecido en el mundo es Jes\u00fas, nacido de Mar\u00eda Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino. Ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En \u00c9l ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jes\u00fas es el Amor hecho carne. No es solamente un maestro de sabidur\u00eda, no es un ideal al que tendemos y del que nos sabemos por fuerza distantes, es el sentido de la vida y de la historia que ha puesto su tienda entre nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Los pastores fueron los primeros que vieron esta \u201ctienda\u201d, que recibieron el anuncio del nacimiento de Jes\u00fas. Fueron los primeros porque eran de los \u00faltimos, de los marginados. Y fueron los primeros porque estaban en vela aquella noche, guardando su reba\u00f1o. Con ellos nos quedamos ante el Ni\u00f1o, nos quedamos en silencio. Con ellos damos gracias al Se\u00f1or por habernos dado a Jes\u00fas, y con ellos, desde dentro de nuestro coraz\u00f3n, alabamos su fidelidad: Te bendecimos, Se\u00f1or, Dios Alt\u00edsimo, que te has despojado de tu rango por nosotros. T\u00fa eres inmenso, y te has hecho peque\u00f1o; eres rico, y te has hecho pobre; eres omnipotente, y te has hecho d\u00e9bil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que en esta Noche compartamos la alegr\u00eda del Evangelio: Dios nos ama, nos ama tanto que nos ha dado a su Hijo como nuestro hermano, como luz para nuestras tinieblas. El Se\u00f1or nos dice una vez m\u00e1s: \u201cNo teman\u201d (Lc 2,10). Y tambi\u00e9n yo les repito: No teman. Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jes\u00fas como gu\u00eda en el camino a la tierra prometida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l es la luz que disipa las tinieblas. \u00c9l es nuestra paz. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[01947-04.01] [Texto original: Espa\u00f1ol]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. \u00abEl pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande\u00bb (Is 9,1). Esta profec\u00eda de Isa\u00edas no deja de conmovernos, especialmente cuando la escuchamos en la Liturgia de la Noche de Navidad. 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