{"id":37950,"date":"2016-06-21T15:16:06","date_gmt":"2016-06-21T20:16:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-arzobispo-fisichella-presenta-la-exhortacion-apostolica-la-alegria-del-evangelio\/"},"modified":"2016-06-21T15:16:06","modified_gmt":"2016-06-21T20:16:06","slug":"el-arzobispo-fisichella-presenta-la-exhortacion-apostolica-la-alegria-del-evangelio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-arzobispo-fisichella-presenta-la-exhortacion-apostolica-la-alegria-del-evangelio\/","title":{"rendered":"El arzobispo Fisichella presenta la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cLa alegr\u00eda del Evangelio\u201d"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><b>El arzobispo Fisichella presenta la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cLa alegr\u00eda del Evangelio\u201d<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoci\u00f3n de la Nueva Evangelizaci\u00f3n, junto con los arzobispos Lorenzo Baldisseri, Secretario General del S\u00ednodo de los Obispos y Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, han presentado esta ma\u00f1ana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cEvangelii Gaudium\u201d (La alegr\u00eda del Evangelio) del Papa Francisco escrita a ra\u00edz del s\u00ednodo sobre \u201cLa nueva evangelizaci\u00f3n para la transmisi\u00f3n de la fe\u201d celebrado del 7 al 28 de octubre de 2012 y convocado por su antecesor el Papa Benedicto XVI.<\/p>\n<p align=\"justify\">La exhortaci\u00f3n, que tiene 222 p\u00e1ginas, est\u00e1 dividida en cinco cap\u00edtulos y una presentaci\u00f3n. Los cap\u00edtulos est\u00e1n dedicados a la transformaci\u00f3n misionera de la Iglesia; la crisis del compromiso comunitario, el anuncio del Evangelio, la dimensi\u00f3n social de la evangelizaci\u00f3n y a los evangelizadores con esp\u00edritu.<\/p>\n<p align=\"justify\">Publicamos, a continuaci\u00f3n, el texto pronunciado por el arzobispo Fisichella, conservando los n\u00fameros que citan las frases correspondientes de la exhortaci\u00f3n:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEvangelii gaudium: Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica escrita bajo la luz de la alegr\u00eda con el fin de redescubrir la fuente de la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo. En esta expresi\u00f3n se podr\u00eda resumir todo el contenido del nuevo documento que el Papa Francisco ofrece a la Iglesia para delinear los caminos del compromiso pastoral que la ocupar\u00e1n en el futuro cercano. Una invitaci\u00f3n a recuperar una visi\u00f3n prof\u00e9tica y positiva de la realidad, sin por ello dejar de ver las dificultades. El Papa Francisco infunde valent\u00eda e invita a mirar hacia adelante no obstante el momento de crisis, haciendo una vez m\u00e1s de la cruz y de la resurrecci\u00f3n de Cristo la \u201cinsignia de la victoria\u201d (85).<\/p>\n<p align=\"justify\">En varias ocasiones el Papa Francisco hace referencia a las Propositiones del S\u00ednodo de octubre de 2012, demostrando cu\u00e1nto la contribuci\u00f3n sinodal haya sido un importante punto de referencia para la redacci\u00f3n de la Exhortaci\u00f3n. De todas maneras, el texto va m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia del S\u00ednodo. El Papa imprime en estas p\u00e1ginas no solo su anterior experiencia pastoral, sino sobre todo su llamado a aprovechar el momento de gracia que la Iglesia est\u00e1 viviendo para emprender con fe, convicci\u00f3n y entusiasmo la nueva etapa del camino de evangelizaci\u00f3n. Continuando la ense\u00f1anza de la Evangelii nuntiandi de Pablo VI, \u00e9l coloca de nuevo al centro la persona de Jesucristo, el primer evangelizador, quien llama hoy a cada uno de nosotros a participar con \u00e9l en la obra de salvaci\u00f3n (12). \u201cLa acci\u00f3n misionera es el paradigma de cualquier obra de la Iglesia\u201d (15) \u2013 afirma el Santo Padre \u2013; por ello es necesario captar el tiempo favorable para vislumbrar y vivir la \u201cnueva etapa\u201d de la evangelizaci\u00f3n (17). Esta se articula en dos tem\u00e1ticas particulares las cuales marcan la estructura fundamental de la Exhortaci\u00f3n. Por una parte, el Papa Francisco se dirige a las iglesias particulares para que, viviendo en primera persona los desaf\u00edos y las oportunidades propias de cada contexto cultural, est\u00e9n en grado de proponer los aspectos peculiares de la nueva evangelizaci\u00f3n en sus pa\u00edses. Por otra, el Papa traza un denominador com\u00fan que le permita a toda la Iglesia, y a cada evangelizador en particular, reencontrar una metodolog\u00eda com\u00fan para convencerse de que el compromiso de evangelizaci\u00f3n es siempre un camino participado, compartido y jam\u00e1s aislado. Los siete puntos, recogidos en los cinco cap\u00edtulos de la Exhortaci\u00f3n, constituyen las columnas basilares de la visi\u00f3n del Papa Francisco sobre la nueva evangelizaci\u00f3n: la reforma de la Iglesia en salida misionera, las tentaciones de los agentes pastorales, la Iglesia entendida como totalidad del pueblo de Dios que evangeliza, la homil\u00eda y su preparaci\u00f3n, la inclusi\u00f3n social de los pobres, la paz y el di\u00e1logo social, las motivaciones espirituales en el compromiso misionero. El elemento que mantiene unidas estas tem\u00e1ticas se concentra en el amor misericordioso de Dios que sale al encuentro de cada persona para manifestar el coraz\u00f3n de su revelaci\u00f3n: la vida de cada persona adquiere sentido en el encuentro con Jesucristo y en la alegr\u00eda de compartir esta experiencia de amor con los dem\u00e1s (8).<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed entonces, el primer cap\u00edtulo se desarrolla a la luz de la reforma de la Iglesia en clave misionera, llamada a \u201csalir\u201d de s\u00ed misma para encontrar a otros. Es la \u201cdin\u00e1mica del \u00e9xodo y del don de salir de s\u00ed, del caminar y del sembrar siempre de nuevo, siempre m\u00e1s\u201d (21), lo que el Papa expresa en estas p\u00e1ginas. La Iglesia que debe hacer suya la \u201cintimidad de Jes\u00fas que es una intimidad itinerante\u201d (23). El Papa, como ya es habitual, profundiza sobre algunas expresiones impactantes y crea neologismos para hacer entender la naturaleza misma de la acci\u00f3n evangelizadora. Entre ellos, por ejemplo, \u201cprimerear\u201d; esto quiere decir que Dios nos precede en el amor, indicando a la Iglesia el camino que debe seguir. Ella no se encuentra en una v\u00eda sin salida, sino que va tras las huellas mismas de Cristo (cfr. 1 Pt 2,21); por tanto, tiene la certeza acerca del camino que debe recorrer. Esto no le provoca miedo, sabe que debe \u201cir al encuentro, buscar a los alejados y llegar a los cruces de los caminos para invitar los excluidos. Vive un inagotable deseo de ofrecer misericordia\u201d (24). Para que esto suceda, el Papa Francisco vuelve a proponer con vehemencia la exigencia de la \u201cconversi\u00f3n pastoral\u201d. Esto significa pasar de una visi\u00f3n burocr\u00e1tica, est\u00e1tica y administrativa de la pastoral a una perspectiva misionera, mejor a\u00fan, a una pastoral en estado permanente de evangelizaci\u00f3n (25). En efecto, as\u00ed como existen estructuras que facilitan y sostienen la pastoral misionera, lamentablemente tambi\u00e9n \u201chay estructuras eclesiales que pueden terminar condicionando el dinamismo evangelizador\u201d (26). La presencia de pr\u00e1cticas pastorales anticuadas y rancias obliga entonces a la audacia de ser creativos para repensar la evangelizaci\u00f3 ;n. En este sentido el Papa afirma: \u201cUna individuaci\u00f3n de los fines sin una adecuada b\u00fasqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos est\u00e1 condenada a convertirse en mera fantas\u00eda\u201d (33).<\/p>\n<p align=\"justify\">Es necesario, por tanto, \u201cconcentrarse en lo esencial\u201d (35) y saber que solamente una dimensi\u00f3n sistem\u00e1tica, es decir, unitaria, progresiva y proporcionada de la fe puede ayudar verdaderamente. Esto implica para la Iglesia la capacidad de evidenciar la \u201cjerarqu\u00eda de las verdades\u201d y su adecuada referencia con el coraz\u00f3n del Evangelio (37-39). Esto impide caer en el peligro de una presentaci\u00f3n de la fe hecha solo a la luz de algunas cuestiones morales como si ellas pudieran prescindir de su relaci\u00f3n con la centralidad del amor. Fuera de esta perspectiva, \u201cel edificio moral de la Iglesia corre el riesgo de convertirse en un castillo de naipes, y este es nuestro mayor peligro\u201d (39). Aparece entonces un fuerte reclamo del Papa para que se establezca un sano equilibrio entre el contenido de la fe y el lenguaje que lo expresa. Puede suceder, a veces, que la rigidez con la que se pretende conservar la precisi\u00f3n del lenguaje, vaya en detrimento del contenido, comprometiendo as\u00ed la visi\u00f3n genuina de la fe (41).<\/p>\n<p align=\"justify\">Un pasaje realmente importante en este cap\u00edtulo es el n\u00famero 32, en el que el Papa Francisco muestra la urgencia de llevar a cabo algunas perspectivas del Vaticano II. En particular la tarea del ejercicio del Primado del Sucesor de Pedro y la de las Conferencias Episcopales. Ya Juan Pablo II en Ut unum sint, hab\u00eda solicitado ayuda para comprender mejor los deberes del Papa en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico. Ahora el Papa Francisco contin\u00faa haci\u00e9ndolo y entrev\u00e9 que una forma de ayuda m\u00e1s concreta al respecto podr\u00eda llegar si se desarrollase mayormente el estatuto de las Conferencias Episcopales. Otro pasaje de particular intensidad, por las consecuencias que tendr\u00e1 en la pastoral, son los n\u00fameros 38-45: el coraz\u00f3n del Evangelio \u201cse encarna en los l\u00edmites del lenguaje humano\u201d. Es decir, la doctrina se aloja en la \u201cjaula del lenguaje\u201d \u2013 por usar una expresi\u00f3n muy querida por Wittgenstein \u2013, lo cual implica la exigencia de un verdadero discernimiento entre la pobreza y los l\u00edmites del lenguaje, con la riqueza \u2013 en ocasiones todav\u00eda desconocida \u2013 del contenido de la fe. \u00ac\u00acEl peligro de que en ocasiones la Iglesia pueda no considerar esta din\u00e1mica es real; puede suceder entonces que sobre algunas posiciones exista una cerraz\u00f3n injustificada, con el consiguiente riesgo de esclerotizar el mensaje evang\u00e9lico, haciendo que no se pueda percibir m\u00e1s la din\u00e1mica propia de su desarrollo.<\/p>\n<p align=\"justify\">El segundo cap\u00edtulo est\u00e1 dedicado a acoger los desaf\u00edos del mundo contempor\u00e1neo y a superar las f\u00e1ciles tentaciones que minan la nueva evangelizaci\u00f3n. En primer lugar, afirma el Papa, es necesario recuperar la propia identidad, sin esos complejos de inferioridad que conducen a \u201cocultar la propia identidad y las convicciones\u2026 [y] que terminan sofocando la alegr\u00eda de la misi\u00f3n en una especie de obsesi\u00f3n por ser como todos los dem\u00e1s y por tener lo que los otros tienen\u201d (79). Esto hace que los cristianos caigan en un \u201crelativismo incluso m\u00e1s peligroso que el doctrinal\u201d (80), porque termina corroyendo el estilo de vida de los creyentes. Sucede entonces que en muchas expresiones de nuestra pastoral las iniciativas resientan la pesadez, pues en el primer puesto se coloca la iniciativa y no la persona. Sostiene el Papa que la tentaci\u00f3n de una \u201cdespersonalizaci\u00f3n de la persona\u201d para favorecer la organizaci\u00f3n, es real y com\u00fan. Del mismo modo, los desaf\u00edos de la nueva evangelizaci\u00f3n deber\u00edan ser asumidos m\u00e1s como una oportunidad para crecer y no como un motivo para caer en depresi\u00f3n. Hay que desterrar entonces \u201cel sentido de la derrota\u201d (85). Es necesario recuperar la relaci\u00f3n interpersonal para que tenga el primado sobre la tecnolog\u00eda del encuentro hecho con el control remoto en mano, con el que se establece c\u00f3mo, d\u00f3nde, cu\u00e1ndo y por cu\u00e1nto tiempo encontrar a los dem\u00e1s seg\u00fan las propias preferencias (88). De todas maneras, entre los m\u00faltiples desaf\u00edos, adem\u00e1s de aquellos que son m\u00e1s corrientes y m\u00e1s recurrentes, es necesario individuar los que inciden de un modo m\u00e1s directo en la vida. El sentido de \u201cprecariedad cotidiana, con consecue ncias funestas\u201d, las variadas formas de \u201cdisparidad social\u201d, el \u201cfetichismo del dinero y la dictadura de una econom\u00eda sin rostro\u201d, la \u201cexasperaci\u00f3n del consumo\u201d y el \u201cconsumismo desenfrenado\u201d\u2026 en fin, nos encontramos ante una \u201cglobalizaci\u00f3n de la indiferencia\u201d y ante un \u201cdesprecio socarr\u00f3n\u201d en relaci\u00f3n a la \u00e9tica, en donde se pretende continuamente marginar cualquier reclamo cr\u00edtico de frente al predominio del mercado que con su teor\u00eda de la \u201cfiltraci\u00f3n de la riqueza\u201d, enga\u00f1a acerca sobre la posibilidad real de favorecer a los pobres (cfr. nn. 52-64). Si la Iglesia aparece todav\u00eda con una gran credibilidad en tantos pa\u00edses del mundo, incluidos aquellos donde es minor\u00eda, esto se debe a su obra de caridad y solidaridad (65).<\/p>\n<p align=\"justify\">En la evangelizaci\u00f3n de nuestro tiempo, por tanto, especialmente ante los retos de las grandes \u201cculturas urbanas\u201d (71), los cristianos est\u00e1n invitados a escapar de dos expresiones que lesionan su misma naturaleza y que el Papa Francisco define en general como \u201cmundanidad\u201d (93). En primer lugar , la \u201cfascinaci\u00f3n del gnosticismo\u201d; es decir, una fe cerrada en s\u00ed misma, en sus certezas doctrinales y que hace de sus propias experiencias el criterio de verdad para juzgar a los dem\u00e1s. Adem\u00e1s, el \u201cneopelagianismo autorreferencial y prometeico\u201d de cuantos sostienen que la gracia es solo un accesorio mientras lo que crea progreso es \u00fanicamente el proprio empe\u00f1o y las propias fuerzas. Todo esto contradice la evangelizaci\u00f3n. Crea una especie de \u201celitismo narcisista\u201d que debe ser evitado (94). Qu\u00e9 cosa queremos ser, se pregunta el Papa, \u00bf\u201dgenerales de ej\u00e9rcitos derrotados\u201d o \u201csimples soldados de un escuadr\u00f3n que continua batallando\u201d? el riesgo de una \u201cIglesia mundana detr\u00e1s de telones espirituales o pastorales\u201d (96), no es rec\u00f3ndito, sino real. Es preciso, entonces, no sucumbir a estas tentaciones, sino ofrecer el testimonio de la comuni\u00f3n (99). Esta se hace fuerte en la complementariedad. A partir de esta consideraci\u00f3n, el Papa Francisco expone la exigencia de promover el laicado y la mujer; del compromiso con las vocaciones comenzando por los propios sacerdotes. Mirar la Iglesia con todos los avances realizados en estos decenios requiere evitar la mentalidad del poder y transformarla por aquella del servicio a la construcci\u00f3n unitaria de la Iglesia (102-108).<\/p>\n<p align=\"justify\">La evangelizaci\u00f3n es una tarea de todo el pueblo de Dios, ninguno est\u00e1 excluido. Ella no est\u00e1 reservada ni puede ser delegada a un grupo particular. Todos los bautizados est\u00e1n directamente involucrados en ella. El Papa Francisco explica, en el tercer cap\u00edtulo de la Exhortaci\u00f3n, c\u00f3mo ella se puede desarrollar y las etapas que expresan su progreso. En primer lugar se detiene a evidenciar el \u201cprimado de la gracia\u201d que obra sin descanso en la vida de cada evangelizador (112). Desarrolla, adem\u00e1s, el tema del inmenso papel desempe\u00f1ado por las diversas culturas en su proceso de inculturaci\u00f3n del Evangelio, y previene sobre terminar cayendo en la \u201cvanidosa sacralizaci\u00f3n de la propia cultura\u201d (117). Luego indica el itinerario fundamental de la nueva evangelizaci\u00f3n en el encuentro interpersonal (127-129) y en el testimonio de vida (121). Finalmente, aboga por que la piedad popular sea valorizada, pues ella expresa la fe genuina de tantas personas que en este mundo dan un verdadero testimonio de la simplicidad del encuentro con el amor de Dios (122-126). Por \u00faltimo, el Papa hace una invitaci\u00f3n a los te\u00f3logos para que estudien las mediaciones necesarias a fin de lograr una valorizaci\u00f3n de las distintas formas de evangelizaci\u00f3n (133), no sin antes considerar ampliamente el tema de la homil\u00eda como forma privilegiada de evangelizaci\u00f3n, la cual necesita una aut\u00e9ntica pasi\u00f3n y amor por la Palabra de Dios y por el pueblo que se nos ha confiado (135-158).<\/p>\n<p align=\"justify\">El cuarto cap\u00edtulo est\u00e1 dedicado a la reflexi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n social de la evangelizaci\u00f3n. Un tema muy apreciado por el Papa Francisco porque \u201csi esta dimensi\u00f3n no se explicita debidamente, se corre siempre el riesgo de desfigurar el significado autentico e integral de la misi\u00f3n evangelizadora\u201d (176). Es el grande tema del v\u00ednculo entre el anuncio del Evangelio y la promoci\u00f3n de la vida humana en todas sus expresiones. Una promoci\u00f3n integral de cada persona es lo que impide reducir la religi\u00f3n a un hecho privado, sin ninguna incidencia en la vida p\u00fablica y social. Una \u201cfe aut\u00e9ntica implica siempre un profundo deseo de cambiar el mundo\u201d (183). A esta secci\u00f3n de la Exhortaci\u00f3n pertenecen dos grandes temas. El Papa habla de ellos con particular pasi\u00f3n evang\u00e9lica, consciente que determinar\u00e1n el futuro de la humanidad: ante todo, \u201cla inclusi\u00f3n social de los pobres\u201d; adem\u00e1s, \u201cla paz y el di\u00e1logo social\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">En lo que se refiere al primer punto, con la nueva evangelizaci\u00f3n la Iglesia siente como misi\u00f3n propia \u201ccolaborar para resolver las causas instrumentales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres\u201d, como tambi\u00e9n la de \u201cgestos simples y cotidianos de solidaridad de frente a miserias muy concretas\u201d que cada d\u00eda encontramos delante de nuestros ojos (188). Lo que emerge de estas densas p\u00e1ginas es una invitaci\u00f3n a reconocer la \u201cfuerza salv\u00edfica\u201d que poseen los pobres y que debe ser puesta en el centro de la vida de la Iglesia mediante la nueva evangelizaci\u00f3n (198). De todas maneras, esto significa que es necesario, ante todo, redescubrir la atenci\u00f3n, urgencia y conciencia de esta tem\u00e1tica, mucho antes de cualquier experiencia concreta. La opci\u00f3n fundamental por los pobres que urge realizar, sostiene el Papa Francisco, es principalmente, aunque no exclusivamente, una \u201catenci\u00f3n espiritual\u201d y \u201creligiosa\u201d; esta forma es prioritaria sobre cualquier otro modo de atenci\u00f3n (200). Sobre estos temas la palabra del Papa es franca, dicha con parresia y sin circunlocuciones. Un \u201cPastor de una Iglesia sin fronteras\u201d (210), no se puede permitir mirar hacia otro lado. Es por esto que mientras pide con fuerza considerar el tema de los migrantes, denuncia con igual claridad las nuevas formas de esclavitud: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 aquel que est\u00e1s matando cada d\u00eda en la peque\u00f1a f\u00e1brica clandestina, en la red de prostituci\u00f3n, en los ni\u00f1os que usas para la mendicidad, en aquel que debe trabajar a escondidas porque no est\u00e1 debidamente contratado? No aparentemos que aqu\u00ed no pasa nada. Existen muchas complicidades\u201d (211). Para evitar equ\u00edvocos, el Papa defiende con la misma fuerza la vida humana desde su primer comienzo y la dignidad de todo ser viviente (213). En lo que concierne al segundo aspecto, el Papa propone cuatro principios que son como el denominador com\u00fan para crecer en la paz y para su aplicaci\u00f3n social concreta. Haciendo memoria, tal vez, de sus estudios sobre Romano Guardini, el Papa Francisco parece crear una nueva oposici\u00f3n polar; recuerda, en efecto, que el \u201cel tiempo es superior al espacio\u201d, \u201cla unidad prevalece sobre el conflicto\u201d, la \u201crealidad es m\u00e1s importante que la idea\u201d y que el \u201ctodo es superior a la parte\u201d. Estos principios se abren a la dimensi\u00f3n del di\u00e1logo como primera contribuci\u00f3n para la paz y se extiende, a lo largo de la Exhortaci\u00f3n, al \u00e1mbito de la ciencia, del ecumenismo y de las religiones no cristianas.<\/p>\n<p align=\"justify\">El \u00faltimo cap\u00edtulo busca expresar el \u201cesp\u00edritu de la nueva evangelizaci\u00f3n\u201d (260). Este se desarrolla bajo el primado de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que infunde siempre y de nuevo el impulso misionero, a partir de la vida de oraci\u00f3n en la que la contemplaci\u00f3n ocupa el puesto central (264). La Virgen Mar\u00eda \u201cestrella de la nueva evangelizaci\u00f3n\u201d es presentada, al finalizar, como el icono de la genuina acci\u00f3n de anuncio y transmisi\u00f3n del Evangelio que la Iglesia est\u00e1 llamada a realizar en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, con gran entusiasmo e inmutable amor por el Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201c\u00a1No nos dejemos robar la alegr\u00eda de la evangelizaci\u00f3n!\u201d (83). Es un lenguaje claro, inmediato, sin ret\u00f3rica ni subterfugios, el que escuchamos en esta Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica. El Papa Francisco va al n\u00facleo de los problemas que vive el hombre de hoy y que, de parte de la Iglesia, exigen mucho m\u00e1s que una simple presencia. A ella se la pide una diligente acci\u00f3n program\u00e1tica y una renovada praxis pastoral que manifieste su compromiso por la nueva evangelizaci\u00f3n. El Evangelio debe llegar a todos, sin ning\u00fan tipo de exclusi\u00f3n. Algunos, sin embargo, son privilegiados. Para evitar equ\u00edvocos, el Papa Francisco presenta su orientaci\u00f3n: \u201cNo tanto los amigos y los vecinos ricos, sino especialmente los pobres, los enfermos, aquellos que con frecuencia son despreciados y olvidados\u2026 no deben quedar dudas ni subsistir explicaciones que debiliten este mensaje tan claro\u201d (48).<\/p>\n<p align=\"justify\">Como en otros momentos cruciales de la historia, tambi\u00e9n hoy la Iglesia siente la urgencia de afinar la mirada para cumplir la evangelizaci\u00f3n a la luz de la adoraci\u00f3n; con una \u201cmirada contemplativa\u201d para continuar viendo los signos de la presencia de Dios. Signos de los tiempos no solo estimulantes, sino puestos como criterio para un testimonio eficaz (71). El Papa Francisco es el primero de todos en recordar el misterio central de nuestra fe: \u201cNo huyamos de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, non nos demos por vencidos jam\u00e1s, suceda lo que suceda\u201d (3) A la postre, la que nos est\u00e1 indicando el Papa Francisco es la Iglesia que se hace compa\u00f1era de camino de cuantos son nuestros contempor\u00e1neos en la b\u00fasqueda de Dios y en el deseo de verlo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ciudad del Vaticano, 26 noviembre 2013 (VIS).-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El arzobispo Fisichella presenta la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cLa alegr\u00eda del Evangelio\u201d El arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoci\u00f3n de la Nueva Evangelizaci\u00f3n, junto con los arzobispos Lorenzo Baldisseri, Secretario General del S\u00ednodo de los Obispos y Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, han presentado esta ma\u00f1ana &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-arzobispo-fisichella-presenta-la-exhortacion-apostolica-la-alegria-del-evangelio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl arzobispo Fisichella presenta la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cLa alegr\u00eda del Evangelio\u201d\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-37950","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37950"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37950\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}