{"id":3811,"date":"2015-12-01T01:22:30","date_gmt":"2015-12-01T06:22:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-bienaventuranza-de-no-poseer-nada\/"},"modified":"2015-12-01T01:22:30","modified_gmt":"2015-12-01T06:22:30","slug":"la-bienaventuranza-de-no-poseer-nada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-bienaventuranza-de-no-poseer-nada\/","title":{"rendered":"La bienaventuranza de no poseer nada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por A. W. Tozer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00abPadre, ans\u00edo conocerte, pero mi cobarde coraz\u00f3n se resiste a dejar a un lado sus juguetes. No puedo deshacerme de ellos sin sangrar interiormente. Tampoco puedo ocultarte el terror que siento al pensar que debo separarme de ellos. Me acerco a ti temblando, pero heme aqu\u00ed. Te ruego que desarraigues de mi coraz\u00f3n todo aquello que he amado m\u00e1s que a ti, entonces, har\u00e1s que tu estrado sea glorioso. T\u00fa me llenar\u00e1s m\u00e1s all\u00e1 que la peque\u00f1a satisfacci\u00f3n de las cosas.\u00bb<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    &#160;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que Dios cre\u00f3 fue para que el hombre disfrutara de ello, para su bienestar, pero fue concebido en el entendimiento de que todo estar\u00eda subordinado a \u00c9l. En lo profundo del coraz\u00f3n de Dios ha habido siempre un sitio sagrado al cual solo Dios pod\u00eda tener acceso. All\u00ed estaba Dios, y afuera los mil dones que nos regal\u00f3. Pero el advenimiento del pecado ha producido complicaciones y aquellos dones han venido a ser instrumentos da\u00f1osos para el alma. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ra\u00edces de nuestro coraz\u00f3n han quedado reducidas a \u00ablas cosas\u00bb, y no nos atrevemos a despojarnos de ninguna porque tememos que al hacerlo muramos. Las \u00abcosas\u00bb han llegado a ser indispensables, algo que nunca debi\u00f3 haber ocurrido. Es a esa tiran\u00eda de las cosas a lo que Jesucristo se refer\u00eda cuando dijo: \u00abSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame\u00bb (Mateo 16.24). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tiempo del nacimiento de Isaac, Abraham era un hombre bien entrado en a\u00f1os. Ese reci\u00e9n nacido representaba todo aquello que m\u00e1s apreciaba y amaba el anciano var\u00f3n: las promesas de Dios, los pactos, las esperanzas de a\u00f1os y los sue\u00f1os mesi\u00e1nicos. Fue entonces cuando Dios intervino para salvar tanto al padre como al hijo. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abToma a tu hijo, tu \u00fanico, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofr\u00e9celo all\u00ed en holocausto sobre uno de los montes que yo te dir\u00e9\u00bb (G\u00e9nesis 22.2). Hubiera sido preferible que el propio hombre hubiese sido el que deb\u00eda morir; habr\u00eda sido mucho m\u00e1s soportable para el anciano. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda sacrificar al muchacho? \u00bfC\u00f3mo se cumplir\u00eda la promesa que hab\u00eda recibido: \u00abEn Isaac te ser\u00e1 llamada descendencia?\u00bb No obstante, se levant\u00f3 muy de ma\u00f1ana para cumplir la demanda de su Dios. \u00c9l lo dej\u00f3 marchar hasta que llegara el momento del que ya no podr\u00eda revertir los hechos. \u00abBasta ya, Abraham. Nunca fue mi intenci\u00f3n que sacrificaras al muchacho. Lo que quise fue sacarlo del templo de tu coraz\u00f3n para poder estar yo mismo all\u00ed, sin que nada pudiera disput\u00e1rmelo. Quise corregir el mal que hab\u00eda en tu amor. Ahora puedo contar con tu hijo, sano y bueno. Regresa; he visto que no te has resistido a mi demanda.\u00bb <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abraham era un hombre muy rico. Ten\u00eda bienes de toda clase. Ten\u00eda de todo, pero nada era suyo. Y ahora hab\u00eda aprendido que ni aun su hijo le era propio. Aqu\u00ed aprendemos la dulce teolog\u00eda del coraz\u00f3n, la cual se aprende \u00fanicamente en la escuela del renunciamiento. Estoy convencido que despu\u00e9s de esa amarga pero bendita exp\u00acriencia, para Abraham las palabras \u00abm\u00ed\u00bb o \u00abm\u00edo\u00bb no tuvieron ya la misma significaci\u00f3n que antes.La sensaci\u00f3n del derecho de propiedad hab\u00eda desaparecido de su coraz\u00f3n. El mundo dec\u00eda: \u00abAbraham es un hombre rico\u00bb, pero el anciano se sonre\u00eda. No pod\u00eda explicarles la situaci\u00f3n, pero \u00e9l sab\u00eda que nada de lo que ten\u00eda era suyo. El verdadero tesoro estaba en su coraz\u00f3n, y era eterno. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00e1bito de apegarse a las cosas de la vida es uno de los m\u00e1s peligrosos. El mismo hecho de ser tan instintivamente natural hace que rara vez reconozcamos el mal que causa, pero sus resultados son tr\u00e1gicos. A menudo no le damos  nuestros tesoros al Se\u00f1or porque nos parece que si lo hacemos corren peligro. Pero nuestro Se\u00f1or no vino para destruir, sino para salvar, y todo lo que encomendamos a su cuidado estar\u00e1 seguro. La verdad es que no hay nada que est\u00e9 realmente seguro si no lo encomendamos a \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual manera sucede con nuestros dones y talentos. Ellos son simples pr\u00e9stamos que Dios nos ha hecho, y jam\u00e1s debi\u00e9ramos suponer que son de nuestra propiedad. No tenemos derecho a atribuirnos m\u00e9ritos o derechos de propiedad de ninguna habilidad que tuvi\u00e9ramos, de igual manera en que no lo tenemos porque nuestros ojos sean azules o nuestro cuerpo robusto, \u00abPorque \u00bfqui\u00e9n te distingue? \u00bfO qu\u00e9 tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, \u00bfde qu\u00e9 te glor\u00edas como si no lo hubieras recibido? (1 Corintios 4.7). Si buscamos a Dios y queremos seguir en pos de \u00c9l, tarde o temprano llegar\u00e1 el momento en que nos someter\u00e1 a esta prueba. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No debemos olvidar que verdades como estas no se aprenden por medio de la repetici\u00f3n de palabras o \u00abde memoria\u00bb, como ocurre con las leyes de la f\u00edsica. Las verdades espirituales se aprenden por medio de la experiencia, de la vivencia. Si deseamos saber lo que son las bendiciones espirituales y sus consecuencias, debemos sentir en carne propia lo que experiment\u00f3 Abraham. La antigua maldici\u00f3n no desaparece sin producir dolores. El tenaz y a\u00f1oso avariento que tenemos en nuestro interior no se rinde ni muere acatando \u00f3rdenes, sino que ha de ser arrancado, como se hace con la ra\u00edz de una maleza. Y nosotros, por nuestra parte, debemos resistirnos a demostrar l\u00e1stima o compasi\u00f3n por nuestros sentimientos, sabiendo que ese deseo del propio benepl\u00e1cito es uno de los m\u00e1s funestos de los pecados del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">El autor vivi\u00f3 entre 1897 y 1963. Fue pastor, escritor y maestro de pastores.<br \/>\n\u00a9 De esta adaptaci\u00f3n, Desarrollo Cristiano Interna\u00accional, 2013.\n<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por A. W. Tozer \u00abPadre, ans\u00edo conocerte, pero mi cobarde coraz\u00f3n se resiste a dejar a un lado sus juguetes. No puedo deshacerme de ellos sin sangrar interiormente. Tampoco puedo ocultarte el terror que siento al pensar que debo separarme de ellos. Me acerco a ti temblando, pero heme aqu\u00ed. Te ruego que desarraigues de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-bienaventuranza-de-no-poseer-nada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa bienaventuranza de no poseer nada\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3811","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3811","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3811"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3811\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3811"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3811"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3811"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}