{"id":3814,"date":"2015-12-01T10:55:18","date_gmt":"2015-12-01T15:55:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/?p=3814"},"modified":"2015-12-01T10:55:18","modified_gmt":"2015-12-01T15:55:18","slug":"tormentas-peces-y-la-presencia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tormentas-peces-y-la-presencia-de-dios\/","title":{"rendered":"Tormentas, peces y la presencia de Dios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Danilo Montero<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante mi adolescencia acostumbraba asistir al Campamento Nacional de J\u00f3venes.<\/p>\n<p>Al recordarlo, comprendo que aquello era una b\u00fasqueda muy sincera, casi angustiosa. Lo digo porque el lugar no era NADA ACOGEDOR.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no logr\u00e1bamos llegar temprano, ten\u00edamos que ir a lo que llam\u00e1bamos \u00abel gallinero\u00bb: un galer\u00f3n de madera y techo de zinc en donde pod\u00edas usar de almohada los pies olorosos de alg\u00fan desconocido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed ten\u00edamos que dormir varias decenas de nosotros acomodados en largas literas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El calor era excesivo, los insectos eran insaciables, las bancas eran duras como piedras, las filas para comer eran largas y los ba\u00f1os\u2026 bueno, no hab\u00eda ba\u00f1os\u2026 las letrinas, indescriptibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de todo la bendici\u00f3n espiritual era fabulosa. Hubo noches que pasamos en vigilia. Recuerdo las reuniones saturadas de palabra y la visitaci\u00f3n de Dios. Puedo decir sin lugar a dudas que esos fueron algunos de los mejores momentos de mi caminar cristiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino de regreso era buen\u00edsimo tambi\u00e9n. El autob\u00fas se llenaba de incansables alabanzas, oraciones, risas y l\u00e1grimas. \u00a1Ven\u00edamos llenos! Sin embargo la euforia no duraba mucho. Pocas semanas despu\u00e9s, est\u00e1bamos enfrentando en las reuniones la misma indiferencia que antes. \u00bfQu\u00e9 estaba mal? \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n parec\u00eda tan dif\u00edcil sostener las vivencias espirituales?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia nos relata la historia de un hombre que trat\u00f3 de escaparse del Se\u00f1or. Su intento nos ense\u00f1a algo importante: c\u00f3mo evitar salir de la presencia de Dios. Jon\u00e1s no era un cualquiera. Era un hombre ungido por Dios y predicarle a la capital del mundo era tarea de h\u00e9roes en el esp\u00edritu, hombres que conocieran a Dios, ungidos, entrenados en los duros campos del Esp\u00edritu, gente dispuesta y obediente\u2026 La lista se revis\u00f3 muchas veces. Nadie, en todo el reino, calificaba tanto como Jon\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo la voz de Dios y el reto de la obediencia sacaron a la luz una actitud que hab\u00eda pasado inadvertida por a\u00f1os dentro del coraz\u00f3n del profeta. Probablemente Jon\u00e1s dijo: \u00abUn momento Se\u00f1or, ya te conozco, vas a perdonarlos despu\u00e9s de que yo predique. No quiero que eso pase. Ese lugar de incircuncisos debe pagar por lo que le ha hecho a tu pueblo\u00bb. Parece ser que Jon\u00e1s era un hombre de pocas palabras; pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfy d\u00f3nde se supone que est\u00e1 N\u00ednive?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dedo de Dios le se\u00f1al\u00f3 el camino hacia el este. El hombre se levant\u00f3 de su silla y corri\u00f3 calle abajo, hacia el oeste. Compr\u00f3 un boleto &#8216;one way&#8217; y se embarc\u00f3 en el primer barco que encontr\u00f3 lo pudiera llevar m\u00e1s lejos.<br \/>\nSin saberlo Jon\u00e1s decide temerariamente escapar de su misi\u00f3n, pero m\u00e1s a\u00fan, de la presencia amorosa de Dios. Pronto, la piel bronceada del pr\u00f3fugo sinti\u00f3 el impacto fr\u00edo de las gotas y la fuerte brisa anunci\u00f3 un cambio de planes. En pocos minutos los marineros estar\u00edan sosteniendo a Jon\u00e1s de sus cuatro extremidades y ser\u00eda lanzado al mar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay ocasiones en que nuestra torpeza para obedecer merece un empuj\u00f3n de parte de Dios. Los empujones de Dios a veces son circunstancias que parecen cambiar el rumbo de las cosas y nos hacen perder el control. Sin embargo, son las excusas de Dios para empujarnos hacia su coraz\u00f3n.<br \/>\nEl pez fue la respuesta de Dios a otro de los planes de hu\u00edda de Jon\u00e1s. La inmensa boca se abri\u00f3 y comenz\u00f3 a empujar cientos de litros de agua hacia el oscuro interior. Si alguien pod\u00eda sentirse maltratado por la vida y por las circunstancias, ese era \u00e9l; si alguien pod\u00eda creerse lejos de Dios ese era Jon\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 hubieras hecho en su lugar?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos dejamos de ir a la iglesia, otros culpamos a Dios; pero el muro que hay entre t\u00fa y tu Padre no lo constituye una pila de ladrillos de lugar, tiempo y espacio. \u00bfTe sientes acorralado por alguna situaci\u00f3n? Jon\u00e1s nunca hab\u00eda estado tan solo, tan lejos del mundo, de la luz y de su destino. Lleg\u00f3 al punto m\u00e1s bajo, donde los amigos no est\u00e1n, al sitio donde las puertas se cierran tras nosotros y las oraciones parecen no resultar. Jon\u00e1s se volvi\u00f3 hacia su Dios. Su oraci\u00f3n es un testimonio, una cantata a la fidelidad de Dios y una confesi\u00f3n\u2026 Tres d\u00edas en el vientre del pez quebrantaron al profeta. Y en el quebrantamiento de su orgullo, encontr\u00f3 liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jon\u00e1s no pidi\u00f3 ser sacado de all\u00ed, sino que confes\u00f3 su pecado. La c\u00e1rcel que lo sosten\u00eda no era de piel animal, era de su coraz\u00f3n rebelde. No hay mayor esclavitud que la de aqu\u00e9l que est\u00e1 a merced de su propio ego\u00edsmo. No hay mayor libertad que la de aqu\u00e9l que ha rendido su voluntad en las manos de otro\u2026 cuando ese otro es Dios. Jon\u00e1s se dio cuenta que sus ideas eran vanidad, renunci\u00f3 a fiarse m\u00e1s de su carne y tuvo que arrepentirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abM\u00e1s yo con voz de alabanza, te ofrecer\u00e9 sacrificios, pagar\u00e9 lo que promet\u00ed\u00bb. Y cuando Jon\u00e1s dijo eso, Dios lo mand\u00f3 sacar del pez. \u00bfQu\u00e9 es lo que promete un profeta? Lo que t\u00fa digas, dir\u00e9; a donde t\u00fa me env\u00edes, ir\u00e9; lo que t\u00fa quieres que yo haga, eso es lo que har\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando nuestro orgullo, vanidad e incredulidad se confiesan, entonces, viene la vivencia. Puede ser que est\u00e9s en medio del tumulto de la ciudad o en la quietud de la monta\u00f1a, Su presencia ser\u00e1 tu delicia igualmente. Jon\u00e1s descubri\u00f3 que la presencia es mayor que las circunstancias, tambi\u00e9n aprendi\u00f3 que el coraz\u00f3n del hombre es el \u00fanico muro que oscurece el resplandor de su presencia; y tambi\u00e9n pudo entender que para la dureza del alma, Dios tiene la medicina: el quebrantamiento. Y cuando \u00e9l estuvo dispuesto a admitir su error, la tibia presencia del Padre volvi\u00f3 a revelarse en gracia hacia \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026Los grillos cantaban su serenata, mientras las luces comenzaban a encenderse a lo lejos de la ciudad. Sol\u00eda pasar noches enteras en esa quietud y mientras disfrutaba el olor de los olivos viejos, su alma saboreaba la fragancia de la presencia tierna del Padre. Hab\u00eda sido un jard\u00edn de refugio\u2026 pero esta noche su \u00fanico albergue ser\u00eda la oraci\u00f3n. Sus amigos roncaban, su alma temblaba, su compa\u00f1era era la soledad. La plegaria se hizo angustiosa, tanto que entre gritos y sollozos su frente se ba\u00f1\u00f3 de un sudor sangriento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dilema humano grit\u00f3 desde el coraz\u00f3n de Dios. Jon\u00e1s lloraba encerrado en un pez por desobediente, Jes\u00fas clamaba encerrado en un cuerpo mortal por obediencia. El pulso acelerado en la tierra, los \u00e1ngeles de pie en el cielo. NUNCA NADIE ESTUVO M\u00c1S SOLO, sus amigos huir\u00edan, su naci\u00f3n lo condenar\u00eda.<br \/>\nEl pasado y el futuro pesaban sobre \u00c9l. No era el horror de los clavos, ni el dolor de los golpes lo que le angustiaba. Tampoco la verg\u00fcenza de la cruz o lo ingrato del azote. Las espaldas del Padre eran su agon\u00eda. Conocer lo que el Dios-hombre no conoc\u00eda, el rechazo de Dios era la muerte misma.<\/p>\n<p>Cuando t\u00fa y yo rendimos nuestra vida diariamente a Dios, la realidad de la presencia del Padre con nosotros nos ser\u00e1 develada. Las circunstancias no podr\u00e1n alejarnos m\u00e1s\u2026 nuestros corazones permanecer\u00e1n ligados al abrazo de su amor que todo lo ha vencido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPor lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni \u00e1ngeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podr\u00e1 separar del amor de Dios, que es en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Danilo Montero Durante mi adolescencia acostumbraba asistir al Campamento Nacional de J\u00f3venes. Al recordarlo, comprendo que aquello era una b\u00fasqueda muy sincera, casi angustiosa. Lo digo porque el lugar no era NADA ACOGEDOR. 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