{"id":38160,"date":"2016-06-21T16:25:22","date_gmt":"2016-06-21T21:25:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/analisis-sintesis-de-la-enciclica-del-papa-francisco-lumen-fidei\/"},"modified":"2016-06-21T16:25:22","modified_gmt":"2016-06-21T21:25:22","slug":"analisis-sintesis-de-la-enciclica-del-papa-francisco-lumen-fidei","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/analisis-sintesis-de-la-enciclica-del-papa-francisco-lumen-fidei\/","title":{"rendered":"An\u00e1lisis &#8211; s\u00edntesis de la Enc\u00edclica del Papa Francisco &#8220;Lumen fidei&#8221;"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">(RV).- \u201cLumen fidei\u201d &#8211; La luz de la fe (LF) es la primera enc\u00edclica firmada por el Papa Francisco. Dividida en cuatro cap\u00edtulos, una introducci\u00f3n y una conclusi\u00f3n, la Carta &#8211; explica el Papa &#8211; se suma a las enc\u00edclicas del Papa Benedicto XVI sobre la caridad y la esperanza y asume el &#8220;valioso trabajo&#8221; realizado por el Papa em\u00e9rito, que ya hab\u00eda &#8220;pr\u00e1cticamente completado&#8221; la enc\u00edclica sobre la fe. A este &#8220;primera redacci\u00f3n&#8221; el Santo Padre Francisco agrega ahora &#8220;algunas aportaciones&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>La introducci\u00f3n<\/b>\u00a0(No. 1-7) de la LF ilustra los motivos en que se basa el documento: En primer lugar, recuperar el car\u00e1cter de luz propio de la fe, capaz de iluminar toda la existencia del hombre, de ayudarlo a distinguir el bien del mal, sobre todo en una \u00e9poca como la moderna, en la que el creer se opone al buscar y la fe es vista como una ilusi\u00f3n, un salto al vac\u00edo que impide la libertad del hombre. En segundo lugar, la LF &#8211; justo en el A\u00f1o de la Fe, 50 a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, un &#8220;Concilio sobre la Fe&#8221; &#8211; quiere reavivar la percepci\u00f3n de la amplitud de los horizontes que la fe abre para confesarla en la unidad y la integridad. La fe, de hecho, no es un presupuesto que hay que dar por descontado, sino un don de Dios que debe ser alimentado y fortalecido. &#8220;Quien cree ve&#8221;, escribe el Papa, porque la luz de la fe viene de Dios y es capaz de iluminar toda la existencia del hombre: procede del pasado, de la memoria de la vida de Jes\u00fas, pero tambi\u00e9n viene del futuro porque nos abre vastos horizontes.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>l primer cap\u00edtulo<\/b>\u00a0(8-22): Hemos cre\u00eddo en el amor (1 Jn 4, 16). En referencia a la figura b\u00edblica de Abraham, la fe en este cap\u00edtulo se explica como &#8220;escucha&#8221; de la Palabra de Dios, &#8220;llamada&#8221; a salir del aislamiento de su propio yo , para abrirse a una nueva vida y &#8220;promesa&#8221; del futuro, que hace posible la continuidad de nuestro camino en el tiempo, uni\u00e9ndose as\u00ed fuertemente a la esperanza. La fe tambi\u00e9n se caracteriza por la &#8220;paternidad&#8221;, porque el Dios que nos llama no es un Dios extra\u00f1o, sino que es Dios Padre, la fuente de bondad que es el origen de todo y sostiene todo. En la historia de Israel, lo contrario de la fe es la idolatr\u00eda, que dispersa al hombre en la multiplicidad de sus deseos y lo &#8220;desintegra en los m\u00faltiples instantes de su historia&#8221;, neg\u00e1ndole la espera del tiempo de la promesa. Por el contrario, la fe es confiarse al amor misericordioso de Dios, que siempre acoge y perdona, que endereza &#8220;lo torcido de nuestra historia&#8221;, es disponibilidad a dejarse transformar una y otra vez por la llamada de Dios &#8220;es un don gratuito de Dios que exige la humildad y el valor de fiarse y confiarse, para poder ver el camino luminoso del encuentro entre Dios y los hombres, la historia de la salvaci\u00f3n.&#8221; (n. 14) Y aqu\u00ed est\u00e1 la &#8220;paradoja&#8221; de la fe: el volverse constantemente al Se\u00f1or hace que el hombre sea estable, y lo aleja de los \u00eddolos.<\/p>\n<p align=\"justify\">La LF se detiene, despu\u00e9s, en la figura de Jes\u00fas, el mediador que nos abre a una verdad m\u00e1s grande que nosotros, una manifestaci\u00f3n del amor de Dios que es el fundamento de la fe &#8220;precisamente en la contemplaci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas la fe se refuerza&#8221;, porque \u00c9l revela su inquebrantable amor por el hombre. Tambi\u00e9n en cuanto resucitado Cristo es &#8220;testigo fiable&#8221;, &#8220;digno de fe\u201d, a trav\u00e9s del cual Dios act\u00faa realmente en la historia y determina el destino final. Pero hay &#8220;otro aspecto decisivo&#8221; de la fe en Jes\u00fas: &#8220;La participaci\u00f3n en su modo de ver&#8221;. La fe, en efecto, no s\u00f3lo mira a Jes\u00fas, sino que tambi\u00e9n ve desde el punto de vista de Jes\u00fas, con sus ojos. Usando una analog\u00eda, el Papa explica que, como en la vida diaria, confiamos en &#8220;la gente que sabe las cosas mejor que nosotros&#8221; &#8211; el arquitecto, el farmac\u00e9utico, el abogado &#8211; tambi\u00e9n en la fe necesitamos a alguien que sea fiable y experto en &#8220;las cosas de Dios&#8221; y Jes\u00fas es &#8220;aquel que nos explica a Dios.&#8221; Por esta raz\u00f3n, creemos a Jes\u00fas cuando aceptamos su Palabra, y creemos en Jes\u00fas cuando lo acogemos en nuestras vidas y nos confiamos a \u00e9l. Su encarnaci\u00f3n, de hecho, hace que la fe no nos separe de la realidad, sino que nos permite captar su significado m\u00e1s profundo. Gracias a la fe, el hombre se salva, porque se abre a un Amor que lo precede y lo transforma desde su interior. Y esta es la acci\u00f3n propia del Esp\u00edritu Santo: &#8220;El cristiano puede tener los ojos de Jes\u00fas, sus sentimientos, su condici\u00f3n filial, porque se le hace part\u00edcipe de su Amor, que es el Esp\u00edritu&#8221; (n. 21). Fuera de la presencia del Esp\u00edritu, es imposible confesar al Se\u00f1or. Por lo tanto, &#8220;la existencia creyente se convierte en existencia eclesial&#8221;, porque la fe se confiesa dentro del cuerpo de la Iglesia, como &#8220;comuni\u00f3n real de los creyentes.&#8221; Los cristianos son &#8220;uno&#8221; sin perder su individualidad y en el servicio a los dem\u00e1s cada uno gana su propio ser. Por eso, &#8220;la fe no es algo privado, una concepci\u00f3n individualista, una opini\u00f3n subjetiva&#8221;, sino que nace de la escucha y est\u00e1 destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>El segundo cap\u00edtulo<\/b>\u00a0(23-36): Si no cre\u00e9is, no comprender\u00e9is (Is 07, 09). El Papa demuestra la estrecha relaci\u00f3n entre fe y verdad, la verdad fiable de Dios, su presencia fiel en la historia. &#8220;La fe, sin verdad, no salva &#8211; escribe el Papa \u2013 Se queda en una bella f\u00e1bula, la proyecci\u00f3n de nuestros deseos de felicidad.&#8221; Y hoy, debido a la &#8220;crisis de verdad en que nos encontramos&#8221;, es m\u00e1s necesario que nunca subrayar esta conexi\u00f3n, porque la cultura contempor\u00e1nea tiende a aceptar solo la verdad tecnol\u00f3gica, lo que el hombre puede construir y medir con la ciencia y lo que es &#8220;verdad porque funciona&#8221;, o las verdades del individuo, v\u00e1lidas solo para uno mismo y no al servicio del bien com\u00fan. Hoy se mira con recelo la &#8220;verdad grande, la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto&#8221;, porque se la asocia err\u00f3neamente a las verdades exigidas por los reg\u00edmenes totalitarios del siglo XX. Esto, sin embargo, implica el &#8220;gran olvido en nuestro mundo contempor\u00e1neo&#8221;, que &#8211; en beneficio del relativismo y temiendo el fanatismo &#8211; olvida la pregunta sobre la verdad, sobre el origen de todo, la pregunta sobre Dios. La LF subraya el v\u00ednculo entre fe y amor, entendido no como &#8220;un sentimiento que va y viene&#8221;, sino como el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da nuevos ojos para ver la realidad. Si, pues, la fe est\u00e1 ligada a la verdad y al amor, entonces &#8220;amor y verdad no se pueden separar&#8221;, porque s\u00f3lo el verdadero amor resiste la prueba del tiempo y se convierte en fuente de conocimiento. Y puesto que el conocimiento de la fe nace del amor fiel de Dios, &#8220;verdad y fidelidad van juntos&#8221;. La verdad que nos abre la fe es una verdad centrada en el encuentro con el Cristo encarnado, que, viniendo entre nosotros, nos ha tocado y nos ha dado su gracia, transformando nuestros corazones.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aqu\u00ed el Papa abre una amplia reflexi\u00f3n sobre el &#8220;di\u00e1logo entre fe y raz\u00f3n&#8221;, sobre la verdad en el mundo de hoy, donde a menudo viene reducida a la &#8220;autenticidad subjetiva&#8221;, porque la verdad com\u00fan da miedo, se identifica con la imposici\u00f3n intransigente de los totalitarismo. En cambio, si la verdad es la del amor de Dios, entonces no se impone con la violencia, no aplasta al individuo. Por esta raz\u00f3n, la fe no es intransigente, el creyente no es arrogante. Por el contrario, la verdad vuelve humildes y conduce a la convivencia y el respeto del otro. De ello se desprende que la fe lleva al di\u00e1logo en todos los \u00e1mbitos: en el campo de la ciencia, ya que despierta el sentido cr\u00edtico y ampl\u00eda los horizontes de la raz\u00f3n, invit\u00e1ndonos a mirar con asombro la Creaci\u00f3n; en el encuentro interreligioso, en el que el cristianismo ofrece su contribuci\u00f3n; en el di\u00e1logo con los no creyentes que no dejan de buscar, que &#8220;intentan vivir como si Dios existiese&#8221;, porque &#8220;Dios es luminoso, y se deja encontrar por aquellos que lo buscan con sincero coraz\u00f3n&#8221;. &#8220;Qui\u00e9n se pone en camino para practicar el bien &#8211; afirma el Papa &#8211; se acerca a Dios&#8221;. Por \u00faltimo, la LF habla de la teolog\u00eda y afirma que es imposible sin la fe, porque Dios no es un mero &#8220;objeto&#8221;, sino que es Sujeto que se hace conocer. La teolog\u00eda es participaci\u00f3n del conocimiento que Dios tiene de s\u00ed mismo; se desprende que debe ponerse al servicio de la fe de los cristianos y que el Magisterio de la Iglesia no es un l\u00edmite a la libertad teol\u00f3gica, sino un elemento constitutivo porque garantiza el contacto con la fuente original, con la Palabra de Cristo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>El tercer cap\u00edtulo<\/b>\u00a0(37-49): Transmito lo que he recibido (1 Co 15, 03). Todo el cap\u00edtulo se centra en la importancia de la evangelizaci\u00f3n: quien se ha abierto al amor de Dios, no puede retener este regalo para s\u00ed mismo, escribe el Papa: La luz de Jes\u00fas resplandece sobre el rostro de los cristianos y as\u00ed se difunde, se transmite bajo la forma del contacto, como una llama que se enciende de la otra, y pasa de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la cadena ininterrumpida de testigos de la fe. Esto comporta el v\u00ednculo entre fe y memoria, porque el amor de Dios mantiene unidos todos los tiempos y nos hace contempor\u00e1neos a Jes\u00fas. Por otra parte, se hace &#8220;imposible creer cada uno por su cuenta&#8221;, porque la fe no es &#8220;una opci\u00f3n individual&#8221;, sino que abre el yo al &#8220;nosotros&#8221; y se da siempre &#8220;dentro de la comuni\u00f3n de la Iglesia&#8221;. Por esta raz\u00f3n, &#8220;quien cree nunca est\u00e1 solo&#8221;: porque descubre que los espacios de su &#8220;yo&#8221; se ampl\u00edan y generan nuevas relaciones que enriquecen la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay, sin embargo, un &#8220;medio particular&#8221; por el que la fe se puede transmitir: son los Sacramentos, en los que se comunica &#8220;una memoria encarnada.&#8221; El Papa cita en primer lugar el Bautismo \u2013 tanto de ni\u00f1os como de adultos, en la forma del catecumenado &#8211; que nos recuerda que la fe no es obra del individuo aislado, un acto que se puede cumplir solos, sino que debe ser recibida, en comuni\u00f3n eclesial. &#8220;Nadie se bautiza a s\u00ed mismo&#8221;, dice la LF. Adem\u00e1s, como el ni\u00f1o que tiene que ser bautizado no puede profesar la fe \u00e9l solo, sino que debe ser apoyado por los padres y por los padrinos, se sigue &#8220;la importancia de la sinergia entre la Iglesia y la familia en la transmisi\u00f3n de la fe.&#8221; En segundo lugar, la Enc\u00edclica cita la Eucarist\u00eda, &#8220;precioso alimento para la fe&#8221;, &#8220;acto de memoria, actualizaci\u00f3n del misterio&#8221; y que &#8220;conduce del mundo visible al invisible,&#8221; ense\u00f1\u00e1ndonos a ver la profundidad de lo real. El Papa recuerda despu\u00e9s la confesi\u00f3n de la fe, el Credo, en el que el creyente no s\u00f3lo confiesa la fe, sino que se ve implicado en la verdad que confiesa; la oraci\u00f3n, el Padre Nuestro, con el que el cristiano comienza a ver con los ojos de Cristo; el Dec\u00e1logo, entendido no como &#8220;un conjunto de preceptos negativos&#8221;, sino como &#8220;un conjunto de indicaciones concretas&#8221; para entrar en di\u00e1logo con Dios, &#8220;dej\u00e1ndose abrazar por su misericordia&#8221;, &#8220;camino de la gratitud&#8221; hacia la plenitud de la comuni\u00f3n con Dios . Por \u00faltimo, el Papa subraya que la fe es una porque uno es &#8220;el Dios conocido y confesado&#8221;, porque se dirige al \u00fanico Se\u00f1or, que nos da la &#8220;unidad de visi\u00f3n&#8221; y &#8220;es compartida por toda la Iglesia, que forma un solo cuerpo y un solo Esp\u00edritu&#8221;. Dado, pues, que la fe es una sola, entonces tiene que ser confesada en toda su pureza e integridad, &#8220;la unidad de la fe es la unidad de la Iglesia&#8221;; quitar algo a la fe es quitar algo a la verdad de la comuni\u00f3n. Adem\u00e1s, ya que la unidad de la fe es la de un organismo vivo, puede asimilar en s\u00ed todo lo que encuentra, demostrando ser universal, cat\u00f3lica, capaz de iluminar y llevar a su mejor expresi\u00f3n todo el cosmos y toda la historia. Esta unidad est\u00e1 garantizada por la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>El cap\u00edtulo cuarto<\/b>\u00a0(n. 50-60): Dios prepara una ciudad para ellos (Hb 11, 16) Este cap\u00edtulo explica la relaci\u00f3n entre la fe y el bien com\u00fan, lo que conduce a la formaci\u00f3n de un lugar donde el hombre puede vivir junto con los dem\u00e1s. La fe, que nace del amor de Dios, hace fuertes los lazos entre los hombres y se pone al servicio concreto de la justicia, el derecho y la paz. Es por esto que no nos aleja del mundo y no es ajena al compromiso concreto del hombre contempor\u00e1neo. Por el contrario, sin el amor fiable de Dios, la unidad entre todos los hombres estar\u00eda basada \u00fanicamente en la utilidad, el inter\u00e9s o el miedo. La fe, en cambio, capta el fundamento \u00faltimo de las relaciones humanas, su destino definitivo en Dios, y las pone al servicio del bien com\u00fan. La fe &#8220;es un bien para todos, un bien com\u00fan&#8221;, no sirve \u00fanicamente para construir el m\u00e1s all\u00e1, sino que ayuda a edificar nuestras sociedades, para que avancen hacia el futuro con esperanza.<\/p>\n<p align=\"justify\">La enc\u00edclica se centra, despu\u00e9s, en los \u00e1mbitos iluminados por la fe: en primer lugar, la familia fundada en el matrimonio, entendido como uni\u00f3n estable de un hombre y una mujer. Nace del reconocimiento y de la aceptaci\u00f3n de la bondad de la diferenciaci\u00f3n sexual y, fundada sobre el amor en Cristo, promete &#8220;un amor para siempre&#8221; y reconoce el amor creador que lleva a generar hijos. Despu\u00e9s los j\u00f3venes: aqu\u00ed el Papa cita las Jornadas Mundiales de la Juventud, en las que los j\u00f3venes muestran &#8220;la alegr\u00eda de la fe&#8221; y el compromiso de vivirla de un modo firme y generoso. &#8220;Los j\u00f3venes aspiran a una vida grande &#8211; escribe el Papa -. El encuentro con Cristo da una esperanza s\u00f3lida que no defrauda. La fe no es un refugio para personas pusil\u00e1nimes, sino que ensancha la vida&#8221;. Y en todas las relaciones sociales: haci\u00e9ndonos hijos de Dios, de hecho, la fe da un nuevo significado a la fraternidad universal entre los hombres, que no es mera igualdad, sino la experiencia de la paternidad de Dios, comprensi\u00f3n de la dignidad \u00fanica de la persona singular. Otra \u00e1rea es la de la naturaleza: la fe nos ayuda a respetarla, a &#8220;buscar modelos de desarrollo que no se basen \u00fanicamente en la utilidad y el provecho, sino que consideren la creaci\u00f3n como un don&#8221;; nos ense\u00f1a a encontrar las formas justas de gobierno, en las que la autoridad viene de Dios y est\u00e1 al servicio del bien com\u00fan; nos ofrece la posibilidad del perd\u00f3n que lleva a superar los conflictos. &#8220;Cuando la fe se apaga, se corre el riesgo de que los fundamentos de la vida se debiliten con ella&#8221;, escribe el Papa, y si hici\u00e9ramos desaparecer la fe en Dios de nuestras ciudades, se debilitar\u00eda la confianza entre nosotros y quedar\u00edamos unidos s\u00f3lo por el miedo. Por esta raz\u00f3n no debemos avergonzarnos de confesar p\u00fablicamente a Dios, porque la fe ilumina la vida social. Otro \u00e1mbito iluminado por la fe es el del sufrimiento y la muerte: el cristiano sabe que el sufrimiento no puede ser eliminado, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona, y ser as\u00ed &#8220;etapa de crecimiento en la fe y el amor&#8221;. Al hombre que sufre, Dios no le da un racionamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que acompa\u00f1a, que abre un un resquicio de luz en la oscuridad. En este sentido, la fe est\u00e1 unida a la esperanza. Y aqu\u00ed el Papa hace un llamamiento: &#8220;No nos dejemos robar la esperanza, no permitamos que la banalicen con soluciones y propuestas inmediatas que obstruyen el camino.&#8221;<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Conclusi\u00f3n<\/b>\u00a0(N \u00ba 58-60): Bienaventurada la que ha cre\u00eddo (Lc 1, 45) Al final de la LF, el Papa nos invita a mirar a Mar\u00eda, &#8220;icono perfecto&#8221; de la fe, porque, como Madre de Jes\u00fas, ha concebido &#8220;fe y alegr\u00eda.&#8221; A Ella se alza la oraci\u00f3n del Papa para que ayude la fe del hombre, nos recuerde que aquellos que creen nunca est\u00e1n solos, y que nos ense\u00f1e a mirar con los ojos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p align=\"justify\">(MFB \u2013 RV)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- \u201cLumen fidei\u201d &#8211; La luz de la fe (LF) es la primera enc\u00edclica firmada por el Papa Francisco. 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