{"id":38361,"date":"2016-06-21T17:46:49","date_gmt":"2016-06-21T22:46:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-investidura-divina-de-los-papas\/"},"modified":"2016-06-21T17:46:49","modified_gmt":"2016-06-21T22:46:49","slug":"la-investidura-divina-de-los-papas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-investidura-divina-de-los-papas\/","title":{"rendered":"La investidura divina de los Papas"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Por fray Gregorio Cort\u00e1zar Vinuesa<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>I. EL CARISMA DE PEDRO SE PERPET\u00daA<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b>\u00a0Juan Pablo II, Discurso al encuentro organizado por Taiz\u00e9 30-12-1980<\/b> (sp it po): \u00abNo fue a Juan, el gran contemplativo, ni a Pablo, el incomparable te\u00f3logo y predicador, a quien Cristo dio la tarea de fortalecer a los otros ap\u00f3stoles, sus hermanos (cf Lc 22, 31-32), de apacentar a los corderos y a las ovejas (cf Jn 21, 15-17), sino solo a Pedro&#8230; El carisma de san Pedro pas\u00f3 a sus sucesores\u00bb.<b><br \/>\n<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b>II. RECEPCI\u00d3N DEL CARISMA DE PEDRO<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Excepcional confidencia de Pablo VI<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Audiencia general 21-6-1972<\/b> (it): \u00abNos es hoy obligado excepcionalmente, ya que nos impulsan tantas pruebas de devoci\u00f3n y de afecto, deciros una palabra sobre algo que nos afecta personalmente, que es el aniversario de nuestra elecci\u00f3n para Obispo de Roma, y por ello mismo para la sucesi\u00f3n del ap\u00f3stol Pedro en esta su c\u00e1tedra, a la que est\u00e1 confiada, con el cuidado pastoral de la urbe, el de la Iglesia cat\u00f3lica extendida por todo el Orbe.<\/p>\n<p align=\"justify\">No es ciertamente para hacer un discurso sobre tema tan importante y grave, y mucho menos para narraros la historia, por otra parte muy sencilla y breve y conocida de todos, de este acontecimiento, sino solamente para recordar algunas impresiones, entre las muchas que se grabaron en nuestro esp\u00edritu, sobre aquel hecho y \u00fatiles acaso para el consuelo de la Iglesia, tan pr\u00f3diga hacia Nos, en esta conmemoraci\u00f3n anual, de su bondad y de su piedad. Nos parecer\u00eda, en efecto, ingratitud hacia el Se\u00f1or y descortes\u00eda hacia los hermanos ahogar en absoluto silencio los sentimientos que embargan nuestro esp\u00edritu en el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fue un d\u00eda como hoy, hace ahora nueve a\u00f1os, y justamente en esta hora poco antes del mediod\u00eda, en la capilla Sixtina, cuando se realiz\u00f3 la elecci\u00f3n de nuestra humilde persona para la sede del Papado Romano, y de este modo \u00e9ramos apartado de otro grav\u00edsimo y elevad\u00edsimo oficio, el de arzobispo de Mil\u00e1n, la sede episcopal que fue de los santos Ambrosio y Carlos y de los siervos de Dios los cardenales Andrea Ferrari e Ildefonso Schuster, y \u00e9ramos llamado, en esta romana sede apost\u00f3lica, a suceder al siervo de Dios el Papa Juan XXIII, siempre llorado y amado.<\/p>\n<p align=\"justify\">No haremos comentario alguno de circunstancias; cada uno, si quiere, puede hacerlo f\u00e1cilmente por su cuenta, recordando el hecho en la perspectiva del marco hist\u00f3rico y espiritual de entonces: baste recordar que el Concilio hab\u00eda celebrado apenas su primera y no f\u00e1cil sesi\u00f3n, infundiendo en los esp\u00edritus de todos, en la Iglesia y en el mundo, grandes esperanzas y vivos fermentos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Digamos solamente, con toda sencillez, una impresi\u00f3n nuestra relativa a aquella jornada y todav\u00eda presente en nuestro \u00e1nimo. Nos pareci\u00f3 entonces sentirnos abrumado por el juego, mec\u00e1nico o misterioso, de un acontecimiento extra\u00f1o y superior a nuestra voluntad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Jam\u00e1s deseamos, en modo alguno, y mucho menos favorecimos nuestra elecci\u00f3n, lo que se nos creer\u00e1 f\u00e1cilmente. M\u00e1s bien, nuestro anterior servicio humilde y ampliamente prestado bajo las \u00f3rdenes del Papa P\u00edo XI, de grande y venerable memoria, y, despu\u00e9s, de otro venerable siervo de Dios, el Papa P\u00edo XII, nos hab\u00eda instruido demasiado sobre la enorme multitud de deberes, de dificultades, de necesidades que las llaves de San Pedro llevan consigo, como para que Nos no tuvi\u00e9semos la conciencia de la preparaci\u00f3n necesaria para un oficio tan formidable y no conoci\u00e9semos nuestra carencia de los carismas adecuados para un ministerio tan dif\u00edcil.<\/p>\n<p align=\"justify\">En algunas notas personales nuestras escribimos a este respecto: &#8220;Acaso el Se\u00f1or me ha llamado a este servicio no ya porque yo tenga alguna aptitud o para que gobierne y salve a la Iglesia de sus presentes dificultades, sino para que sufra algo por la Iglesia, y quede bien claro que \u00e9l, no otros, la gu\u00eda y la salva&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Os confiamos este sentimiento nuestro no ciertamente para hacer acto p\u00fablico, y por ello vanidoso, de humildad, sino para que a vosotros tambi\u00e9n os sea dado gozar la tranquilidad que experimentamos Nos mismo pensando que no es nuestra mano la que est\u00e1 dirigiendo el tim\u00f3n de la barca de Pedro, sino m\u00e1s bien aquella invisible, pero fuerte y amorosa, del Se\u00f1or Jes\u00fas. Y desear\u00edamos por ello que tambi\u00e9n en vosotros, como en toda la Iglesia, turbada acaso por las debilidades que la afligen, prevaleciese el sentimiento evang\u00e9lico de fe-confianza, pedido por Cristo a sus disc\u00edpulos, y que jam\u00e1s el temor o el desaliento fuesen capaces de entristecer el ardor y el gozo del obrar cristiano.<\/p>\n<p align=\"justify\">En lo que a Nos concierne, seguimos repitiendo en el coraz\u00f3n la palabra que otro gran Papa, Le\u00f3n I, inserta en uno de sus cl\u00e1sicos sermones pronunciados justamente en la celebraci\u00f3n anual de su elevaci\u00f3n al Pontificado: &#8220;Dar\u00e1 la fuerza quien ha conferido la dignidad&#8221; (Serm. II PL 54, 143).<\/p>\n<p align=\"justify\">A prop\u00f3sito de dignidad, experimentamos otra impresi\u00f3n cuando, tras la famosa fumata blanca, nos sentimos rodeado de toda clase de homenajes, y tuvimos cierta conciencia, con peligro de v\u00e9rtigo, de la altura de nuestra funci\u00f3n apost\u00f3lica, e inmediatamente el conocimiento de la separaci\u00f3n que pod\u00eda derivarse de ella, para nuestra modesta persona y tambi\u00e9n para nuestro extenso ministerio, de las personas queridas, de nuestros amigos y, especialmente, del pueblo, para cuyo bien espiritual \u00e9ramos investido de la sublime y excepcional dignidad de Vicario de Cristo. La escala jer\u00e1rquica puede acaso constituir entonces una distancia entre el elegido y la comunidad y producir conciencia de privilegio.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nos, evocando aquella jornada (como aquella otra, por otra parte, de nuestra entrada oficial en Mil\u00e1n, al lado del honorable alcalde, el magn\u00edfico y buen\u00edsimo profesor Virgilio Ferrari), debemos dar gracias al Se\u00f1or por haber sido invadido interiormente por un sentimiento de inmensa simpat\u00eda hacia aquellos para cuyo servicio \u00e9ramos elegido; advertimos en lo \u00edntimo del coraz\u00f3n nuestra nueva definici\u00f3n: &#8220;Siervo de los siervos de Dios&#8221;, con todas las sabias exhortaciones pastorales de otro predecesor nuestro, lejano en el tiempo y pr\u00f3ximo en el magisterio, san Gregorio Magno.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, incluso m\u00e1s que sobre \u00e9l, nos pareci\u00f3 vibrante y profunda la voz misma de Cristo: &#8220;\u00bfMe amas m\u00e1s que estos?&#8221;.He aqu\u00ed el verdadero privilegio del Papa: &#8220;\u00bfMe amas t\u00fa, Sim\u00f3n Pedro, hijo de Juan, m\u00e1s que los dem\u00e1s?&#8221;: \u00a1Apacienta! \u00a1S\u00e9 Pastor! (cf Jn 21, 15).<\/p>\n<p align=\"justify\">Autoridad y caridad se convert\u00edan, como en visi\u00f3n interior, en una sola cosa, una cosa tan grande capaz de ampliarse hasta los confines del mundo y extenderse a todas las necesidades de la humanidad; comprendimos en un momento la misi\u00f3n social de la Santa Sede. Una cosa tan verdadera como para intuir su esencia final y secreta: la unidad de la Iglesia y tambi\u00e9n, en cierto sentido, del mundo, del modo que en la hora suprema de su vida en el tiempo Jes\u00fas hab\u00eda deseado hablando ext\u00e1ticamente al Padre: &#8220;Que todos sean uno, como nosotros somos uno&#8221; (Jn 17, 11. 21-22).<\/p>\n<p align=\"justify\">Nos comprendimos entonces la paradoja que todav\u00eda constituye un obst\u00e1culo para la consumaci\u00f3n del ecumenismo: el primado de Pedro. Dicho primado no es el espectro repelente de la unidad, sino el faro que debe guiar a la unidad, para hacer de la cristiandad dividida un solo Pueblo de Dios (cf Ef 4, 3-7). Ese es, y todav\u00eda lo pensamos, nuestro sue\u00f1o, o mejor, nuestra esperanza.<\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas y muchas otras cosas, como pod\u00e9is imaginar, afluyeron entonces como torrentes en nuestro coraz\u00f3n, para hacerle sentir la necesidad de estar fundado en la virtud de Dios m\u00e1s que apoyado en la arena terrena, y la necesidad, hermanos e hijos querid\u00edsimos, de la ayuda de vuestra comuni\u00f3n y de vuestra plegaria.<\/p>\n<p align=\"justify\">Que os sea est\u00edmulo y premio de ello nuestra bendici\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>III. GRATITUD A DIOS<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Pablo VI, Audiencia general 11-1-1967<\/b> (it): \u00abA quienes han sufrido vicisitudes espirituales de todo tipo para llegar a la certeza objetiva de la fe, el encuentro con el Magisterio eclesi\u00e1stico proporciona, efectivamente, un sentimiento de gratitud a Dios, a Cristo, por haber confiado su saludable mensaje a un \u00f3rgano infalible y vivo, a un servicio cualificado\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Juan Pablo II, Homil\u00eda a la Conferencia Episcopal Italiana 15-5-1979<\/b> (sp fr en it po): \u00ab&#8221;Confirma&#8221; (Lc 22, 32) significa &#8220;refuerza&#8221;, &#8220;vuelve m\u00e1s fuerte&#8221;; pero significa tambi\u00e9n esto: ayuda a encontrar de nuevo las fuentes de esta energ\u00eda&#8230; Y este &#8220;confirma&#8221; se apoya para todos nosotros&#8230; en el &#8220;conf\u00eda&#8221; (Mt 9, 2) y en el &#8220;confiad&#8221; (Jn 16, 33) evang\u00e9licos. Es necesario confiar en Cristo, es necesario fiarse de Cristo, que ha vencido por medio de la Cruz&#8230; Oremos a su Madre Sant\u00edsima para que nos ense\u00f1e a tener siempre esta confianza sin l\u00edmite\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Pablo VI, Homil\u00eda 29-6-1973<\/b> (it): \u00abConoc\u00e9is esta intenci\u00f3n manifestada por Jes\u00fas durante su \u00faltima cena: &#8220;\u00a1Confirma a tus hermanos!&#8221; (Lc 22, 32). Nuestra humilde y d\u00e9bil persona&#8230; est\u00e1 precisamente encargada de transmitiros el don de fuerza, de constancia, de certeza, de sangre fr\u00eda, de intrepidez&#8230; La firmeza&#8230; es el escudo que ha de protegernos contra nuestras flaquezas interiores y contra la confusi\u00f3n ideol\u00f3gica del mundo que nos rodea&#8230; La firmeza en la fe&#8230; es el carisma que Pedro ha sido encargado de transmitir\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por fray Gregorio Cort\u00e1zar Vinuesa I. 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