{"id":38459,"date":"2016-06-21T17:54:28","date_gmt":"2016-06-21T22:54:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-credo-tema-de-la-catequesis-del-papa-audiencia-general-miercoles-23-enero-texto-completo\/"},"modified":"2016-06-21T17:54:28","modified_gmt":"2016-06-21T22:54:28","slug":"el-credo-tema-de-la-catequesis-del-papa-audiencia-general-miercoles-23-enero-texto-completo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-credo-tema-de-la-catequesis-del-papa-audiencia-general-miercoles-23-enero-texto-completo\/","title":{"rendered":"El Credo, tema de la catequesis del Papa, audiencia general mi\u00e9rcoles 23 enero, texto completo"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">En este A\u00f1o de la fe, hoy me gustar\u00eda empezar a reflexionar juntos sobre el Credo, la solemne profesi\u00f3n de fe, que acompa\u00f1a nuestras vidas como creyentes. El Credo comienza as\u00ed: &#8220;Creo en Dios&#8221;. Es una afirmaci\u00f3n fundamental, aparentemente simple en su esencialidad, que sin embargo abre al mundo infinito de la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or y con su misterio. Creer en Dios implica adhesi\u00f3n a Dios, acogida de su Palabra y obediencia gozosa a su revelaci\u00f3n. <\/p>\n<p align=\"justify\">Como ense\u00f1a el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: &#8220;La fe es un acto personal: la respuesta libre del hombre a la iniciativa de Dios que se revela. &#8221; (n. 166). Poder decir que se cree en Dios es, por lo tanto, un don y un compromiso al mismo tiempo, es gracia divina y responsabilidad humana, en una experiencia de di\u00e1logo con Dios, que, por amor, &#8220;habla a los hombres como amigos&#8221; (Dei Verbum, 2), nos habla para que, en la fe y con la fe, podamos entrar en comuni\u00f3n con \u00c9l.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfD\u00f3nde podemos escuchar a Dios que nos habla? Para ello es fundamental la Sagrada Escritura, en la que, la Palabra de Dios se hace audible para nosotros y nutre nuestra vida de &#8220;amigos&#8221; de Dios. Toda la Biblia narra la revelaci\u00f3n de Dios a la humanidad, toda la Biblia habla de la fe y nos ense\u00f1a la fe, narrando una historia en la que Dios lleva a cabo su plan de redenci\u00f3n y se acerca a los hombres, a trav\u00e9s de tantas figuras luminosas de personas que creen en \u00c9l y conf\u00edan en \u00c9l, hasta la plenitud de la revelaci\u00f3n en el Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p align=\"justify\">En este sentido, es muy lindo el cap\u00edtulo 11 de la Carta a los Hebreos \u2013 que acabamos de escuchar &#8211; que habla de la fe y hace relucir las grandes figuras b\u00edblicas que han vivido la fe, llegando a ser modelo para todos los creyentes: &#8220;Ahora bien, la fe es la garant\u00eda de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven. &#8220;(11,1) \u2013 dice el primer vers\u00edculo. Los ojos de la fe son, por lo tanto, capaces de ver lo invisible y el coraz\u00f3n del creyente puede esperar m\u00e1s all\u00e1 de toda esperanza, al igual que Abraham, del que Pablo dice en la Carta a los Romanos que &#8220;crey\u00f3, esperando contra toda esperanza&#8221; (4,18).<\/p>\n<p align=\"justify\">Y precisamente sobre Abraham, me gustar\u00eda que detengamos nuestra atenci\u00f3n, porque \u00e9l es la primera gran figura de referencia para hablar acerca de la fe en Dios: el gran patriarca Abraham, modelo ejemplar, padre de todos los creyentes (cfr. Rom 4,11-12 ). La Carta a los Hebreos lo presenta as\u00ed: &#8220;Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, parti\u00f3 hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a d\u00f3nde iba. Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, parti\u00f3 hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a d\u00f3nde iba. Por la fe, vivi\u00f3 como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con \u00e9l de la misma promesa. Porque Abraham esperaba aquella ciudad de s\u00f3lidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. &#8220;(11, 8-10).<\/p>\n<p align=\"justify\">El autor de la Carta a los Hebreos se refiere aqu\u00ed a la llamada de Abraham, narrada en el libro del G\u00e9nesis \u00bfqu\u00e9 le pide Dios a este gran patriarca? Le pide que abandone su tierra para ir al pa\u00eds que le mostrar\u00e1, &#8221; El Se\u00f1or dijo a Abram: \u00abDeja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al pa\u00eds que yo te mostrar\u00e9. &#8221; (G\u00e9nesis 12, 1). \u00bfC\u00f3mo habr\u00edamos respondido nosotros a una invitaci\u00f3n semejante? Se trata, en efecto, de un partir en la oscuridad, sin saber d\u00f3nde lo conducir\u00e1 Dios, es un camino que requiere una obediencia y una confianza radicales, a la que s\u00f3lo la fe permite acceder. Pero la oscuridad de lo desconocido est\u00e1 iluminada por la luz de una promesa; Dios a\u00f1ade a su mando una palabra tranquilizadora, que le abre a Abraham un futuro de vida en toda su plenitud: &#8221; Yo har\u00e9 de ti una gran naci\u00f3n y te bendecir\u00e9; engrandecer\u00e9 tu nombre&#8230; y por ti se bendecir\u00e1n todos los pueblos de la tierra&#8221; (Gen 12,2.3).<\/p>\n<p align=\"justify\">La bendici\u00f3n, en la Sagrada Escritura, se enlaza principalmente con el don de la vida que viene de Dios y se manifiesta ante todo en la fertilidad, en una vida que se multiplica, pasando de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Asimismo, la bendici\u00f3n est\u00e1 relacionada tambi\u00e9n con la experiencia de poseer una tierra, un lugar estable para vivir y crecer en libertad y seguridad, temiendo a Dios y construyendo una sociedad de hombres fieles a la Alianza, &#8220;un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa&#8221; (cfr. Ex 19,6).<\/p>\n<p align=\"justify\">Por lo tanto, Abraham, en el dise\u00f1o de Dios, est\u00e1 destinado a llegar a ser el &#8220;padre de una multitud de naciones&#8221; (Gn 17,5; cfr. Rom 4, 17-18) y a entrar en una nueva tierra donde vivir. Y, sin embargo, Sara, su esposa, es est\u00e9ril, no puede tener hijos, el pa\u00eds al que Dios lo conduce est\u00e1 lejos de su tierra natal, ya est\u00e1 habitado por otros pueblos y nunca le pertenecer\u00e1 verdaderamente. El narrador b\u00edblico hace hincapi\u00e9 en esto, aunque muy discretamente: cuando Abraham lleg\u00f3 al lugar de la promesa de Dios: &#8221; los cananeos ocupaban el pa\u00eds &#8221; (Gen 12:6). La tierra que Dios le dona a Abraham no le pertenece, \u00e9l es un extranjero y lo seguir\u00e1 siendo para siempre, con todo lo que ello conlleva: no tener intenciones de posesi\u00f3n, sentir siempre la propia pobreza, verlo todo como un don. \u00c9sta es tambi\u00e9n la condici\u00f3n espiritual de quien acepta seguir al Se\u00f1or, de quien decide partir aceptando su llamada, bajo el signo de su bendici\u00f3n invisible pero poderosa. Y Abraham, el &#8220;padre de los creyentes&#8221;, acepta esta llamada, en la fe. San Pablo escribe en la carta a los Romanos: \u201cEsperando contra toda esperanza, Abraham crey\u00f3 y lleg\u00f3 a ser padre de muchas naciones, como se le hab\u00eda anunciado: As\u00ed ser\u00e1 tu descendencia. Su fe no flaque\u00f3, al considerar que su cuerpo estaba como muerto &#8211; ten\u00eda casi cien a\u00f1os &#8211; y que tambi\u00e9n lo estaba el seno de Sara. El no dud\u00f3 de la promesa de Dios, por falta de fe, sino al contrario, fortalecido por esa fe, glorific\u00f3 a Dios, plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete\u201d.(Rm 4,18-21).<\/p>\n<p align=\"justify\">La fe conduce a Abraham a seguir un camino parad\u00f3jico. \u00c9l ser\u00e1 bendecido, pero sin los signos visibles de la bendici\u00f3n: recibe la promesa de formar un gran pueblo, pero con una vida marcada por la esterilidad de Sara, su esposa; es llevado a una nueva patria, pero tendr\u00e1 que vivir como un extranjero; y la \u00fanica posesi\u00f3n de la tierra que se le permitir\u00e1 ser\u00e1 el de una parcela de terreno para enterrar a Sara (cf. Gn 23,1 a 20). Abraham fue bendecido porque, en la fe, supo discernir la bendici\u00f3n divina yendo m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias, confiando en la presencia de Dios, incluso cuando sus caminos se le muestran misteriosos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfQu\u00e9 significa esto para nosotros? Cuando decimos: &#8220;Yo creo en Dios&#8221;, decimos, como Abraham: &#8220;Conf\u00edo en ti, me conf\u00edo a ti, Se\u00f1or&#8221;, pero no como a Alguien a quien se acude s\u00f3lo en los momentos de dificultad o al que dedicar alg\u00fan momento del d\u00eda o de la semana. Decir &#8220;Yo creo en Dios&#8221; significa fundar en \u00c9l mi vida, dejar que su Palabra la oriente cada d\u00eda, en las opciones concretas sin temor de perder algo de m\u00ed mismo. Cuando, en el rito del Bautismo, se pide tres veces: &#8220;\u00bfCre\u00e9is? en Dios, en Jesucristo, en el Esp\u00edritu Santo, en la Santa Iglesia Cat\u00f3lica y las dem\u00e1s verdades de la fe, la triple respuesta es en singular: &#8220;Yo creo&#8221;, porque es mi existencia personal la que va a recibir un viraje con el don de la fe, es mi vida la que debe cambiar, convertirse. Cada vez que participamos en un Bautismo, debemos preguntarnos c\u00f3mo vivimos cada d\u00eda el gran don de la fe.<\/p>\n<p align=\"justify\">Abraham, el creyente, nos ense\u00f1a la fe; y, como un extranjero en la tierra, nos muestra la verdadera patria. La fe nos hace peregrinos en la tierra, dentro del mundo y de la historia, pero en camino hacia la patria celestial.<br \/>\nCreer en Dios nos hace, pues, portadores de valores que a menudo no coinciden con la moda y la opini\u00f3n del momento, nos pide adoptar criterios y asumir conductas que no pertenecen a la manera com\u00fan de pensar. El cristiano no debe tener miedo de ir &#8220;contra corriente&#8221; para vivir su propia fe, resistiendo a la tentaci\u00f3n de &#8220;adecuarse&#8221;. En muchas de nuestras sociedades, Dios se ha convertido en el &#8220;gran ausente&#8221; y en su lugar hay muchos \u00eddolos, en primer lugar el &#8220;yo&#8221; aut\u00f3nomo. Y tambi\u00e9n los significativos y positivos progresos de la ciencia y de la tecnolog\u00eda han llevado al hombre a una ilusi\u00f3n de omnipotencia y de autosuficiencia, y un creciente ego\u00edsmo ha creado muchos desequilibrios en las relaciones y el comportamiento social.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y, sin embargo, la sed de Dios (cf. Sal 63,2) no se extingui\u00f3 y el mensaje del Evangelio sigue resonando a trav\u00e9s de las palabras y los hechos de muchos hombres y mujeres de fe. Abraham, el padre de los creyentes, sigue siendo el padre de muchos hijos que est\u00e1n dispuestos a seguir sus pasos y se ponen en camino, en obediencia a la llamada divina, confiando en la presencia benevolente del Se\u00f1or y acogiendo su bendici\u00f3n para ser una bendici\u00f3n para todos. Es el mundo bendecido por la fe al que todos estamos llamados, para caminar sin miedo siguiendo al Se\u00f1or Jesucristo. Y a veces es un dif\u00edcil viaje, que conoce, incluso, la prueba de la muerte, pero que est\u00e1 abierto a la vida, en una transformaci\u00f3n radical de la realidad que s\u00f3lo los ojos de la fe pueden ver y disfrutar en abundancia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Afirmar &#8220;yo creo en Dios&#8221; nos conduce, pues, a escapar, a salir de nosotros mismos continuamente, al igual que Abraham, para llevar, en la realidad cotidiana en que vivimos, la certeza que viene de la fe: la certeza, es decir, la presencia de Dios en la historia, tambi\u00e9n hoy; una presencia que da vida y salvaci\u00f3n, y nos abre a un futuro con \u00c9l para una plenitud de vida que nunca conocer\u00e1 la puesta del sol.<\/p>\n<p align=\"justify\">(Traducci\u00f3n de Cecilia de Malak y Eduardo Rubi\u00f3)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este A\u00f1o de la fe, hoy me gustar\u00eda empezar a reflexionar juntos sobre el Credo, la solemne profesi\u00f3n de fe, que acompa\u00f1a nuestras vidas como creyentes. 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