{"id":38506,"date":"2016-06-21T17:59:11","date_gmt":"2016-06-21T22:59:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-espanol-integra-la-primera-catequesis-del-ano-2013-del-papa-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-06-21T17:59:11","modified_gmt":"2016-06-21T22:59:11","slug":"en-espanol-integra-la-primera-catequesis-del-ano-2013-del-papa-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-espanol-integra-la-primera-catequesis-del-ano-2013-del-papa-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"En espa\u00f1ol, \u00edntegra la primera catequesis del a\u00f1o 2013 del Papa Benedicto XVI"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">La Natividad del Se\u00f1or ilumina una vez m\u00e1s con su luz la oscuridad que a menudo rodean nuestro mundo y nuestros corazones, trayendo esperanza y alegr\u00eda. \u00bfDe d\u00f3nde viene esta la luz? De la cueva de Bel\u00e9n, donde los pastores encontraron a &#8220;Mar\u00eda y Jos\u00e9 y el ni\u00f1o, acostado en un pesebre&#8221; (Lc 2:16).<\/p>\n<p align=\"justify\">Frente a esta Sagrada Familia surge otra cuesti\u00f3n m\u00e1s profunda: \u00bfc\u00f3mo puede aquel Ni\u00f1o peque\u00f1o y d\u00e9bil haber tra\u00eddo al mundo una novedad tan radical para cambiar el curso de la historia? \u00bfNo hay quiz\u00e1 algo misterioso en su origen, que va m\u00e1s all\u00e1 de esa cueva?<br \/>\nUna y otra vez surge la cuesti\u00f3n sobre el origen de Jes\u00fas, la misma que pone el Procurador Poncio Pilato durante el juicio: &#8220;\u00bfDe d\u00f3nde eres t\u00fa?&#8221; (Jn 19:9). Sin embargo, su origen es muy claro. En el Evangelio de Juan, cuando el Se\u00f1or dice: &#8220;Yo soy el pan que ha bajado del cielo&#8221;, los Jud\u00edos reaccionan murmurando: \u201c\u00bfAcaso este no es Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. \u00bfC\u00f3mo puede decir entonces:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cYo he bajado del cielo?\u201d (Jn 6,42). Y, un poco m\u00e1s tarde, los habitantes de Jerusal\u00e9n se oponen con fuerza a la pretensi\u00f3n de mesianidad de Jes\u00fas, afirmando que se sabe \u201cde d\u00f3nde es \u00e9ste; en cambio, cuando venga el Mes\u00edas, nadie sabr\u00e1 de d\u00f3nde es.&#8221; (Jn 7:27). Jes\u00fas mismo se\u00f1ala lo inadecuado de su pretensi\u00f3n de conocer su origen, y con ello ofrece una gu\u00eda para saber de d\u00f3nde viene: &#8220;yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envi\u00f3 dice la verdad, y ustedes no lo conocen &#8220;(Jn 7:28). Por supuesto, Jes\u00fas era de Nazaret, nacido en Bel\u00e9n, \u00bfpero qu\u00e9 es lo que se sabe acerca de su verdadero origen?<\/p>\n<p align=\"justify\">En los cuatro Evangelios es clara la respuesta a la pregunta &#8220;de d\u00f3nde&#8221; viene Jes\u00fas: su verdadero origen es el Padre; \u00c9l viene enteramente de \u00c9l, pero de una manera distinta a cualquier profeta o enviado por Dios que le han precedido. El origen sobre el misterio de Dios, &#8220;que nadie conoce&#8221; est\u00e1 ya contenido en los relatos de la infancia de los Evangelios de Mateo y Lucas, que leemos en este tiempo de Navidad. El \u00e1ngel Gabriel anuncia: &#8220;El Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. Por eso el ni\u00f1o ser\u00e1 Santo y ser\u00e1 llamado Hijo de Dios.&#8221;(Lc 1:35). Repetimos estas palabras cada vez que rezamos el Credo, la profesi\u00f3n de fe: &#8220;Incarnatus et est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine&#8221;, &#8220;por obra del Esp\u00edritu Santo se encarn\u00f3 en el vientre de la Virgen Mar\u00eda&#8221;.<br \/>\nAnte esta frase inclinamos nuestras cabezas porque el velo que ocultaba a Dios, por as\u00ed decirlo, se abre y su misterio insondable e inaccesible a nosotros se toca: Dios se convierte en Emmanuel, \u201cDios con nosotros\u201d. Cuando escuchamos las misas compuestas por los grandes maestros de la m\u00fasica sacra, pienso por ejemplo en la Gran Misa de Mozart, de inmediato notamos c\u00f3mo fijan la atenci\u00f3n especialmente en esta frase, como tratando de expresar con el lenguaje universal de la m\u00fasica lo que las palabras no pueden manifestar: el gran misterio de Dios que se encarna, y se hace hombre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Si consideramos con atenci\u00f3n la expresi\u00f3n \u00abpor obra del Esp\u00edritu Santo se encarn\u00f3 en el vientre de Mar\u00eda, la Virgen,&#8221; encontramos que incluye cuatro entidades que act\u00faan. Se mencionan expl\u00edcitamente el Esp\u00edritu Santo y Mar\u00eda, pero se sobre entiende &#8220;\u00c9l&#8221;, es decir, el Hijo, que se hizo carne en el seno de la Virgen. En la profesi\u00f3n de fe, en el Credo, Jes\u00fas viene definido con diferentes nombres: &#8220;Se\u00f1or, &#8230; Cristo, unig\u00e9nito Hijo de Dios &#8230; Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero&#8230; de la misma sustancia que el Padre&#8221; (Credo niceno-constantinopolitano). Vemos entonces que &#8220;\u00c9l&#8221; remite a otra persona, la del Padre. El primer sujeto de esta frase es, por lo tanto, el Padre, que con el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, es el \u00fanico Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta afirmaci\u00f3n del Credo no se refiere al ser eterno de Dios, sino que habla de una acci\u00f3n en la que toman parte las tres Personas divinas y que se realiza \u201cex Maria Virgine&#8221;. Sin ella, la entrada de Dios en la historia humana no hubiera llegado a su fin, y no hubiera sido posible aquello que es fundamental para nuestra Profesi\u00f3n de fe: Dios es un Dios con nosotros. As\u00ed que Mar\u00eda forma parte esencial de nuestra fe en el Dios que act\u00faa, que interviene en la historia. Ella ofrece su persona entera, &#8220;acepta&#8221; convertirse en la morada de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces, tambi\u00e9n en el camino y en la vida de fe podemos percibir nuestra pobreza, nuestra incapacidad ante el testimonio que debemos ofrecer al mundo. Pero Dios eligi\u00f3, precisamente, a una mujer humilde, en una aldea desconocida, en una de las provincias m\u00e1s lejanas del gran Imperio Romano. Siempre, aun en medio de las dificultades m\u00e1s arduas que hay que afrontar, debemos confiar en Dios, renovando la fe en su presencia y en su acci\u00f3n en nuestra historia, como en la de Mar\u00eda \u00a1Nada es imposible para Dios! Con \u00c9l, nuestra existencia camina siempre sobre un terreno seguro y est\u00e1 abierta a un futuro de esperanza firme.<\/p>\n<p align=\"justify\">Profesando en el Credo: \u201cpor obra del Esp\u00edritu Santo se encarn\u00f3 de Mar\u00eda Virgen,&#8221; afirmamos que el Esp\u00edritu Santo, como poder del Dios Alt\u00edsimo, ha obrado de forma misteriosa en la Virgen Mar\u00eda la concepci\u00f3n del Hijo de Dios. El evangelista Lucas narra las palabras del Arc\u00e1ngel Gabriel: &#8221; El Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. &#8221; (1,35).<br \/>\nDos referencias son evidentes: la primera es la de la creaci\u00f3n. Al comienzo del libro del G\u00e9nesis leemos que &#8221; el Esp\u00edritu de Dios se cern\u00eda sobre las aguas\u201d (1,2), es el Esp\u00edritu Creador que dio vida a todas las cosas y al ser humano. Lo que sucede en Mar\u00eda, por obra del mismo Esp\u00edritu divino, es una nueva creaci\u00f3n: Dios que ha llamado al ser de la nada, con la Encarnaci\u00f3n da vida a un nuevo comienzo de la humanidad. Los Padres de la Iglesia en varias ocasiones hablan de Cristo como nuevo Ad\u00e1n, para marcar el comienzo de la nueva creaci\u00f3n del nacimiento del Hijo de Dios en el vientre de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esto nos hace reflexionar sobre c\u00f3mo la fe nos brinda tambi\u00e9n a nosotros una novedad tan fuerte que produce un segundo nacimiento. De hecho, en el comienzo de la vida cristiana est\u00e1 el Bautismo, que nos hace nacer de nuevo como hijos de Dios, nos hace participar en la relaci\u00f3n filial que Jes\u00fas tiene con el Padre. Y me gustar\u00eda se\u00f1alar que el Bautismo se recibe, &#8220;somos bautizados&#8221; &#8211; es un pasivo &#8211; porque nadie es capaz de hacerse hijo por s\u00ed mismo: es un don conferido de forma gratuita. San Pablo recuerda esta filiaci\u00f3n adoptiva de los cristianos en un pasaje central de su Carta a los Romanos y escribe: &#8220;Todos los que son conducidos por el Esp\u00edritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un esp\u00edritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el esp\u00edritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios \u2018\u00a1Abb\u00e1, Padre! El mismo Esp\u00edritu se une a nuestro esp\u00edritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios\u201d. (8, 14-16). S\u00f3lo si nos abrimos a la acci\u00f3n de Dios, como Mar\u00eda, s\u00f3lo si encomendamos nuestra vida al Se\u00f1or como a un amigo en el que confiamos plenamente, todo cambia, nuestra vida adquiere un sentido nuevo y un rostro nuevo: el de hijos de un Padre que nos ama y no nos abandona nunca.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por \u00faltimo, me gustar\u00eda se\u00f1alar otro elemento m\u00e1s en las palabras de la Anunciaci\u00f3n. El \u00e1ngel le dice a Mar\u00eda: &#8221; El poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra&#8221;. Es una evocaci\u00f3n de la nube santa, que durante el camino del \u00c9xodo, se deten\u00eda sobre la Tienda del Encuentro, sobre el arca de la alianza, que el pueblo de Israel llevaba consigo y que indicaba la presencia de Dios (cfr. Ex 40, 34-38). Mar\u00eda es la nueva tienda santa, la nueva Arca de la Alianza, con su &#8220;s\u00ed&#8221; a las palabras del Arc\u00e1ngel, Dios recibe una morada en este mundo, Aquel que el universo no puede contener viene a morar en el vientre de una virgen.<\/p>\n<p align=\"justify\">Volvamos entonces a la pregunta con la que comenzamos, la del origen de Jes\u00fas, sintetizada por la pregunta de Pilato: &#8220;\u00bfDe d\u00f3nde vienes?&#8221;. En estas reflexiones, parece claro desde el principio de los Evangelios, cu\u00e1l es el verdadero origen de Jes\u00fas: \u00c9l es el Unig\u00e9nito del Padre, viene de Dios. Estamos ante el gran misterio que nos conmociona de la Navidad: el Hijo de Dios, por obra del Esp\u00edritu Santo, se ha encarnado en el seno de la Virgen Mar\u00eda. \u00c9ste es un anuncio que resuena siempre nuevamente y que lleva consigo esperanza y alegr\u00eda a nuestro coraz\u00f3n, porque cada vez nos dona la certeza, aunque a menudo nos sentimos d\u00e9biles, pobres e incapaces ante las dificultades y el mal del mundo, de que el poder de Dios act\u00faa siempre y obra maravillas, precisamente en la debilidad. Su gracias es nuestro poder (cfr. 2 Cor 12,9-10)<\/p>\n<p align=\"justify\">(Radio Vaticana, traducci\u00f3n de Cecilia de Malak y Eduardo Rubi\u00f3)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Natividad del Se\u00f1or ilumina una vez m\u00e1s con su luz la oscuridad que a menudo rodean nuestro mundo y nuestros corazones, trayendo esperanza y alegr\u00eda. \u00bfDe d\u00f3nde viene esta la luz? De la cueva de Bel\u00e9n, donde los pastores encontraron a &#8220;Mar\u00eda y Jos\u00e9 y el ni\u00f1o, acostado en un pesebre&#8221; (Lc 2:16). Frente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-espanol-integra-la-primera-catequesis-del-ano-2013-del-papa-benedicto-xvi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEn espa\u00f1ol, \u00edntegra la primera catequesis del a\u00f1o 2013 del Papa Benedicto XVI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-38506","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38506","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38506"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38506\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38506"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38506"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38506"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}