{"id":38550,"date":"2016-06-21T18:02:59","date_gmt":"2016-06-21T23:02:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-papa-publica-su-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-las-vocaciones-21-4-2013\/"},"modified":"2016-06-21T18:02:59","modified_gmt":"2016-06-21T23:02:59","slug":"el-papa-publica-su-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-las-vocaciones-21-4-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-papa-publica-su-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-las-vocaciones-21-4-2013\/","title":{"rendered":"El Papa publica su mensaje para la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones (21-4-2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Se hizo p\u00fablico hoy el Mensaje de Benedicto XVI \u2013 firmado en el Vaticano el pasado 6 de octubre \u2013 con motivo de la celebraci\u00f3n de la 50\u00aa Jornada Mundial de oraci\u00f3n por las vocaciones, que tendr\u00e1 lugar el pr\u00f3ximo 21 de abril, IV Domingo de Pascua. Con este motivo el Santo Padre invita a reflexionar sobre el tema: \u201cLas vocaciones signo de la esperanza fundada sobre la fe\u201d, que se inscribe en el contexto del A\u00f1o de la Fe y en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II.\u00a0<br \/>\nEl Papa recuerda que el siervo de Dios Pablo VI, durante la Asamblea conciliar, instituy\u00f3 esta Jornada de invocaci\u00f3n un\u00e1nime a Dios Padre para que contin\u00fae enviando obreros a su Iglesia, y destaca que en estos decenios, las diversas comunidades eclesiales extendidas por todo el mundo se han encontrado espiritualmente unidas cada a\u00f1o, en el cuarto domingo de Pascua, para implorar a Dios el don de santas vocaciones y proponer a la reflexi\u00f3n com\u00fan la urgencia de la respuesta a la llamada divina.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al mismo tiempo, Su Santidad pone de manifiesto que esta significativa cita anual ha favorecido un fuerte empe\u00f1o por situar cada vez m\u00e1s en el centro de la espiritualidad, de la acci\u00f3n pastoral y de la oraci\u00f3n de los fieles, la importancia de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.<\/p>\n<p align=\"justify\">Benedicto XVI escribe que la esperanza es espera de algo positivo para el futuro, pero que, al mismo tiempo, sostiene nuestro presente, marcado frecuentemente por insatisfacciones y fracasos. Y al preguntarse \u00bfd\u00f3nde se funda nuestra esperanza?, afirma que contemplando la historia del pueblo de Israel, narrada en el Antiguo Testamento, vemos c\u00f3mo, tambi\u00e9n en los momentos de mayor dificultad como los del Exilio, aparece un elemento constante, que subrayan los profetas, a saber: la memoria de las promesas hechas por Dios a los Patriarcas; memoria que lleva a imitar la actitud ejemplar de Abrah\u00e1n, tal como lo recuerda tambi\u00e9n el Ap\u00f3stol Pablo.<\/p>\n<p align=\"justify\">En todo momento, sobre todo en aquellos m\u00e1s dif\u00edciles, la fidelidad del Se\u00f1or, aut\u00e9ntica fuerza motriz de la historia de la salvaci\u00f3n, es la que siempre hace vibrar los corazones de los hombres y de las mujeres, confirm\u00e1ndolos en la esperanza de alcanzar un d\u00eda la \u201cTierra prometida\u201d. Aqu\u00ed est\u00e1 el fundamento seguro de toda esperanza, afirma el Papa: Dios no nos deja nunca solos y es fiel a la palabra dada. Por este motivo, en toda situaci\u00f3n gozosa o desfavorable, podemos nutrir una s\u00f3lida esperanza y rezar con el salmista: \u201cDescansa s\u00f3lo Dios, alma m\u00eda, porque \u00e9l es mi esperanza\u201d (Sal 62,6).<\/p>\n<p align=\"justify\">Su Santidad tambi\u00e9n escribe que tener esperanza equivale \u201ca confiar en el Dios fiel, que mantiene las promesas de la alianza. Fe y esperanza est\u00e1n, por tanto, estrechamente unidas. Y explica que la fidelidad de Dios en la que se puede confiar con firme esperanza consiste en su amor. \u00c9l, que es Padre, vuelca en nuestro yo m\u00e1s profundo su amor, mediante el Esp\u00edritu Santo (cf. Rm 5,5). Y este amor, que se ha manifestado plenamente en Jesucristo, interpela a nuestra existencia, pide una respuesta sobre aquello que cada uno quiere hacer de su propia vida, sobre cu\u00e1nto est\u00e1 dispuesto a empe\u00f1arse para realizarla plenamente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tras destacar que el amor de Dios sigue, en ocasiones, caminos impensables, y que alcanza siempre a aquellos que se dejan encontrar, Benedicto afirma que tambi\u00e9n ahora Jes\u00fas repite: \u201cVen y s\u00edgueme\u201d (Mc 10,21). Y explica que para responder a esta invitaci\u00f3n es necesario dejar de elegir por s\u00ed mismo el propio camino. Porque seguirlo significa sumergir la propia voluntad en la voluntad de Jes\u00fas, darle verdaderamente la precedencia, ponerlo en primer lugar frente a todo lo que forma parte de nuestra vida: la familia, el trabajo, los intereses personales y nosotros mismos. Significa entregar la propia vida a \u00e9l, vivir con \u00e9l en profunda intimidad, entrar a trav\u00e9s de \u00e9l en comuni\u00f3n con el Padre y con el Esp\u00edritu Santo y, en consecuencia, con los hermanos y hermanas.<\/p>\n<p align=\"justify\">En cuanto a las vocaciones sacerdotales y religiosas que nacen de la experiencia del encuentro personal con Cristo, del di\u00e1logo sincero y confiado con \u00e9l, para entrar en su voluntad, el Papa escribe que es necesario \u201ccrecer en la experiencia de fe, entendida como relaci\u00f3n profunda con Jes\u00fas, como escucha interior de su voz, que resuena dentro de nosotros\u201d. Y a\u00f1ade que la oraci\u00f3n constante y profunda hace crecer la fe de la comunidad cristiana, en la certeza, siempre renovada, de que Dios nunca abandona a su pueblo y lo sostiene suscitando vocaciones especiales al sacerdocio y a la vida consagrada, para que sean signos de esperanza para el mundo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hacia el final de su mensaje el Santo Padre escribe que la respuesta a la llamada divina por parte de un disc\u00edpulo de Jes\u00fas para dedicarse al ministerio sacerdotal o a la vida consagrada, se manifiesta como uno de los frutos m\u00e1s maduros de la comunidad cristiana, que ayuda a mirar con particular confianza y esperanza al futuro de la Iglesia y a su tarea de evangelizaci\u00f3n. Tarea, esta \u00faltima, que necesita siempre de nuevos obreros para la predicaci\u00f3n del Evangelio, para la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda y para el sacramento de la reconciliaci\u00f3n. Por eso pide que no falten sacerdotes celosos, que sepan acompa\u00f1ar a los j\u00f3venes como \u201ccompa\u00f1eros de viaje\u201d para ayudarles a reconocer, en el camino a veces tortuoso y oscuro de la vida, a Cristo, camino, verdad y vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y concluye deseando que los j\u00f3venes, en medio de tantas propuestas superficiales y ef\u00edmeras, sepan cultivar la atracci\u00f3n hacia los valores, las altas metas, las opciones radicales, para un servicio a los dem\u00e1s siguiendo las huellas de Jes\u00fas. \u201cQueridos j\u00f3venes \u2013 les pide el Papa \u2013 no tengan miedo de seguirlo y de recorrer con intrepidez los exigentes senderos de la caridad y del compromiso generoso. As\u00ed ser\u00e1n felices de servir, ser\u00e1n testigos de aquel gozo que el mundo no puede dar, ser\u00e1n llamas vivas de un amor infinito y eterno, y aprender\u00e1n a dar raz\u00f3n de su esperanza\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">(Mar\u00eda Fernanda Bernasconi \u2013 RV).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se hizo p\u00fablico hoy el Mensaje de Benedicto XVI \u2013 firmado en el Vaticano el pasado 6 de octubre \u2013 con motivo de la celebraci\u00f3n de la 50\u00aa Jornada Mundial de oraci\u00f3n por las vocaciones, que tendr\u00e1 lugar el pr\u00f3ximo 21 de abril, IV Domingo de Pascua. 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