{"id":38581,"date":"2016-06-21T18:05:37","date_gmt":"2016-06-21T23:05:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-de-benedicto-xvi-a-los-obispos-de-la-conferencia-episcopal-francesa-iii-grupo-con-ocasion-de-su-visita-ad-limina-apostolorum-30-11-2012\/"},"modified":"2016-06-21T18:05:37","modified_gmt":"2016-06-21T23:05:37","slug":"discurso-de-benedicto-xvi-a-los-obispos-de-la-conferencia-episcopal-francesa-iii-grupo-con-ocasion-de-su-visita-ad-limina-apostolorum-30-11-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discurso-de-benedicto-xvi-a-los-obispos-de-la-conferencia-episcopal-francesa-iii-grupo-con-ocasion-de-su-visita-ad-limina-apostolorum-30-11-2012\/","title":{"rendered":"Discurso de Benedicto XVI a los obispos de la Conferencia Episcopal Francesa (III Grupo) con ocasi\u00f3n de su visita \u00abad limina Apostolorum\u00bb (30-11-2012)"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Guardo siempre vivo en mi coraz\u00f3n el recuerdo de mi viaje apost\u00f3lico a Francia con ocasi\u00f3n de las celebraci\u00f3n del 150.\u00ba aniversario de las apariciones de la Inmaculada Concepci\u00f3n en Lourdes. Vosotros sois el \u00faltimo de los tres grupos de obispos de Francia que hab\u00e9is venido en visita ad limina. Os doy las gracias, Eminencia, por vuestras amables palabras.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al dirigirme a quienes os han precedido, he abierto una especie de tr\u00edptico cuya indispensable predela podr\u00eda ser el discurso que os dirig\u00ed en Lourdes en 2008. El examen de este conjunto indivisible os resultar\u00e1 sin duda \u00fatil y guiar\u00e1 vuestras reflexiones.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ten\u00e9is a cargo regiones en las que la fe cristiana ech\u00f3 ra\u00edces muy pronto y produjo frutos admirables; regiones vinculadas a nombres ilustres que trabajaron mucho por el arraigo y el florecimiento del Reino de Dios en este mundo: m\u00e1rtires como Potino y Blandino; grandes te\u00f3logos como Ireneo y Vicente de L\u00e9rins; maestros de espiritualidad cristiana como Bruno, Bernardo, Francisco de Sales y muchos otros. La Iglesia que est\u00e1 en Francia se inserta en una larga sucesi\u00f3n de santos, doctores, m\u00e1rtires y confesores de la fe. Sois los herederos de una gran experiencia humana y de una inmensa riqueza espiritual; experiencia y riqueza que son para vosotros, sin ning\u00fan g\u00e9nero de duda, fuente de inspiraci\u00f3n en vuestra misi\u00f3n de pastores.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esos or\u00edgenes y ese pasado glorioso, siempre presentes en nuestro pensamiento y tan queridos a nuestro esp\u00edritu, nos permiten abrigar una gran esperanza, a la vez firme y audaz, a la hora de afrontar los retos del tercer milenio y de escuchar las expectativas de los hombres de nuestra \u00e9poca, a las que solo Dios puede responder de manera satisfactoria. La Buena Nueva que tenemos el deber de anunciar a los hombres de todo tiempo, de toda lengua y de toda cultura, puede sintetizarse en unas pocas palabras: Dios, Creador del hombre, en su Hijo Jes\u00fas nos da a conocer su amor por la Humanidad; \u00abDios es amor\u00bb (cf. 1 Jn); quiere la felicidad de sus criaturas, de todos sus hijos. La Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes (cf. n. 10) plante\u00f3 las cuestiones clave de la existencia humana sobre el sentido de la vida y de la muerte, del mal, de la enfermedad y del sufrimiento, tan presentes en nuestro mundo. Y record\u00f3 que, en su bondad paternal, Dios quiso brindar respuestas a todas estas cuestiones, y que Cristo fund\u00f3 su Iglesia para que todos los hombres pudieran conocer tales respuestas. De ah\u00ed que uno de los problemas m\u00e1s graves de nuestra \u00e9poca sea el de la ignorancia pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n, en la que viven muchos hombres y mujeres, incluso fieles cat\u00f3licos (cf. Exhort. apost. Christifideles laici, cap. V: ECCLESIA 2.410-11 [1989\/I], p\u00e1gs. 222-227).<\/p>\n<p align=\"justify\">Por esta raz\u00f3n, la nueva evangelizaci\u00f3n \u2013con la que la Iglesia se ha comprometido con determinaci\u00f3n a partir del Concilio Vaticano II, y de la que el Motu proprio Ubicumque et semper\u00a0 ha trazado sus principales directrices\u2013 se presenta con particular urgencia, como han subrayado los Padres del S\u00ednodo concluido hace poco. Y exige que todos los cristianos den explicaci\u00f3n a todo el que les pida una raz\u00f3n de su esperanza (cf. 1 Pe 3, 15), consciente de que uno de los obst\u00e1culos m\u00e1s temibles de nuestra misi\u00f3n es la ignorancia acerca del contenido de la fe. Se trata, en realidad, de una doble ignorancia: un desconocimiento de la persona de Jesucristo y una ignorancia de la sublimidad de sus ense\u00f1anzas y del valor universal y permanente de estas para la b\u00fasqueda del sentido de la vida y de la felicidad. Esta ignorancia produce, adem\u00e1s, en las nuevas generaciones, la incapacidad de comprender la historia y de sentirse herederas de esa tradici\u00f3n que forj\u00f3 la vida, la sociedad, el arte y la cultura de Europa.<\/p>\n<p align=\"justify\">En este A\u00f1o de la Fe, la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, en su nota del 6 de enero de 2012, proporcion\u00f3 las indicaciones pastorales deseables para movilizar todas las energ\u00edas de la Iglesia y la acci\u00f3n de sus pastores y de sus fieles, con el fin de animar en profundidad a la sociedad. Es el Esp\u00edritu Santo quien, con \u00abla fuerza del Evangelio rejuvenece la Iglesia, la renueva incesantemente\u00bb (Lumen gentium, n. 4). La citada nota recuerda que \u00abcada iniciativa del A\u00f1o de la Fe busca favorecer el gozoso redescubrimiento y el renovado testimonio de la fe [&#8230;] para que este a\u00f1o sea una ocasi\u00f3n privilegiada para compartir lo m\u00e1s valioso que tiene el cristiano: Jesucristo, Redentor del hombre, Rey del universo, \u201ciniciador y consumador de nuestra fe\u201d (Heb 12, 2)\u00bb (ECCLESIA 3.607 [2012\/I], p\u00e1g. 121). El S\u00ednodo de los Obispos propon\u00eda recientemente a todos y a cada uno los medios para llevar a cabo dicha misi\u00f3n. El ejemplo de nuestro Divino Maestro es siempre el fundamento de toda nuestra reflexi\u00f3n y de toda nuestra acci\u00f3n. Oraci\u00f3n y acci\u00f3n: estos son los medios que nuestro Salvador nos pide que empleemos una y otra vez.<\/p>\n<p align=\"justify\">La nueva evangelizaci\u00f3n ser\u00e1 eficaz si implica en profundidad a las comunidades y a las parroquias. Los signos de vitalidad y el compromiso de los fieles laicos en el seno de la sociedad francesa constituyen ya una realidad alentadora. Fueron numerosos en el pasado los compromisos de los laicos: pienso en Pauline-Marie Jaricot \u2013cuyo 150.\u00ba aniversario de la muerte hemos celebrado\u2013 y en su Obra de la Propagaci\u00f3n de la Fe, tan determinante para las misiones cat\u00f3licas durante los siglos XIX y XX. Los laicos, junto con sus obispos y los sacerdotes, son protagonistas de la vida de la Iglesia y de su misi\u00f3n evangelizadora. En muchos de sus documentos (Lumen gentium y Apostolicam actuositatem, entre otros), el Concilio Vaticano II subray\u00f3 la especificidad de su misi\u00f3n: impregnar las realidades humanas del esp\u00edritu del Evangelio. Los laicos son el rostro del mundo en la Iglesia y, al mismo tiempo, el rostro de la Iglesia en el mundo. Conozco el valor y la calidad del multiforme apostolado de los laicos, tanto hombres como mujeres. Y asocio mi voz a la vuestra para expresarles mis sentimientos de aprecio.<\/p>\n<p align=\"justify\">La Iglesia que est\u00e1 en Europa y en Francia no puede permanecer indiferente ante la disminuci\u00f3n de las vocaciones y de las ordenaciones sacerdotales, as\u00ed como ante la de otros tipos de llamada que Dios suscita en la Iglesia. Urge movilizar todas las energ\u00edas disponibles para que los j\u00f3venes puedan escuchar la voz del Se\u00f1or. Dios llama a quien quiere y cuando quiere. Con todo, las familias cristianas y las comunidades fervorosas siguen siendo terrenos especialmente favorables. Tales familias y comunidades y dichos j\u00f3venes se encuentran, pues, en el coraz\u00f3n de toda iniciativa de evangelizaci\u00f3n, pese a un contexto cultural y social caracterizado por el relativismo y por el hedonismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Como la juventud es la esperanza y el porvenir de la Iglesia y del mundo, no quiero dejar de mencionar la importancia de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica, que cumple un deber admirable, a menudo dif\u00edcil, y hecho posible por la incansable entrega de los formadores: sacerdotes, personas consagradas y laicos. M\u00e1s all\u00e1 del saber transmitido, el testimonio de vida de los formadores ha de permitir que los j\u00f3venes asimilen los valores humanos y cristianos, con el fin de tender a la b\u00fasqueda y al amor de lo verdadero y de lo bello (cf. Gaudium et spes, n. 15). Seguid alent\u00e1ndolos y abri\u00e9ndoles nuevas perspectivas para que se beneficien tambi\u00e9n de la evangelizaci\u00f3n. Los institutos cat\u00f3licos est\u00e1n, evidentemente, en la vanguardia del gran di\u00e1logo entre la fe y la cultura. El amor a la verdad que en ellos se irradia es, en s\u00ed mismo, evangelizador. Son lugares de ense\u00f1anza y de di\u00e1logo, y tambi\u00e9n centros de investigaci\u00f3n que deben ser cada vez m\u00e1s avanzados y m\u00e1s ambiciosos. Conozco bien la contribuci\u00f3n que la Iglesia que est\u00e1 en Francia ha aportado a la cultura cristiana. S\u00e9 de vuestra atenci\u00f3n \u2013y os animo en este sentido\u2013 por cultivar el rigor acad\u00e9mico y por estrechar v\u00ednculos m\u00e1s intensos de comunicaci\u00f3n y de colaboraci\u00f3n con universidades de otros pa\u00edses, tanto para que puedan beneficiarse de vuestras excelencias como para que pod\u00e1is aprender de ellas, con el fin de servir cada vez mejor a la Iglesia, a la sociedad y al ser humano en su integridad. Subrayo con gratitud las iniciativas tomadas en algunas de vuestras di\u00f3cesis para fomentar la iniciaci\u00f3n teol\u00f3gica de j\u00f3venes estudiantes de disciplinas profanas. Es la teolog\u00eda fuente de sabidur\u00eda, de alegr\u00eda, de maravilla, que no puede quedar reservada \u00fanicamente a seminaristas, sacerdotes y personas consagradas. Propuesta a muchos j\u00f3venes y adultos, los consolar\u00e1 en su fe y har\u00e1 de ellos, sin duda alguna, unos ap\u00f3stoles audaces y convincentes. Se trata, por lo tanto, de una perspectiva que podr\u00eda ser propuesta ampliamente a los Institutos Superiores de Teolog\u00eda como expresi\u00f3n de la dimensi\u00f3n intr\u00ednsecamente misionera de la teolog\u00eda y como servicio a la cultura, en el sentido m\u00e1s profundo del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por lo que respecta a las escuelas cat\u00f3licas, que forjaron la vida cristiana y cultural de vuestro pa\u00eds, estas tienen hoy una responsabilidad hist\u00f3rica. Lugares de transmisi\u00f3n del saber y de formaci\u00f3n de la persona, de acogida incondicional y de aprendizaje de la vida en com\u00fan, gozan con frecuencia de un merecido prestigio. Es preciso hallar los medios para que la transmisi\u00f3n de la fe siga siendo el centro de su proyecto educativo. La nueva evangelizaci\u00f3n pasa por estas escuelas y por la obra multiforme de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica, que est\u00e1 en la base de numerosas iniciativas y movimientos a los que la Iglesia est\u00e1 agradecida. La educaci\u00f3n en los valores cristianos da\u00a0 las claves de la cultura de vuestro pa\u00eds, y con su apertura a la esperanza y a la libertad aut\u00e9ntica seguir\u00e1 proporcion\u00e1ndole dinamismo y creatividad. El fervor aportado a la nueva evangelizaci\u00f3n ser\u00e1 nuestra mejor contribuci\u00f3n a la plena realizaci\u00f3n de la sociedad humana, y la mejor respuesta a los desaf\u00edos de todo g\u00e9nero que a todos se nos plantean en este principio del tercer milenio.<\/p>\n<p align=\"justify\">Queridos hermanos en el episcopado: Os encomiendo, junto con vuestra labor pastoral y con el conjunto de las comunidades que est\u00e1n a vuestro cargo, al desvelo maternal de la Virgen Mar\u00eda, que os acompa\u00f1ar\u00e1 en vuestra misi\u00f3n durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Como afirm\u00e9 antes de abandonar Francia en 2008, \u00abdesde Roma os estar\u00e9 cercano y, cuando me detenga ante la r\u00e9plica de la Gruta de Lourdes, que se halla en los jardines del Vaticano desde hace poco m\u00e1s de un siglo, os tendr\u00e9 presentes. \u00a1Que Dios os bendiga!\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">(Original franc\u00e9s procedente del archivo inform\u00e1tico de la Santa Sede; traducci\u00f3n de ECCLESIA.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guardo siempre vivo en mi coraz\u00f3n el recuerdo de mi viaje apost\u00f3lico a Francia con ocasi\u00f3n de las celebraci\u00f3n del 150.\u00ba aniversario de las apariciones de la Inmaculada Concepci\u00f3n en Lourdes. Vosotros sois el \u00faltimo de los tres grupos de obispos de Francia que hab\u00e9is venido en visita ad limina. 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