{"id":38717,"date":"2016-06-21T18:17:19","date_gmt":"2016-06-21T23:17:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-espanol-la-homilia-del-papa-benedicto-xvi-en-su-peregrinacion-a-loreto-ante-el-ano-de-la-fe\/"},"modified":"2016-06-21T18:17:19","modified_gmt":"2016-06-21T23:17:19","slug":"en-espanol-la-homilia-del-papa-benedicto-xvi-en-su-peregrinacion-a-loreto-ante-el-ano-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-espanol-la-homilia-del-papa-benedicto-xvi-en-su-peregrinacion-a-loreto-ante-el-ano-de-la-fe\/","title":{"rendered":"En espa\u00f1ol, la homil\u00eda del Papa Benedicto XVI en su peregrinaci\u00f3n a Loreto ante el A\u00f1o de la Fe"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">El cuatro de octubre de 1962, el beato Juan XXIII vino en peregrinaci\u00f3n a este Santuario para encomendar a la Virgen Mar\u00eda el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, que se inaugur\u00f3 una semana despu\u00e9s. En aquella ocasi\u00f3n, \u00e9l, que ten\u00eda una profunda y filial devoci\u00f3n por la Sant\u00edsima Virgen, se dirigi\u00f3 a ella con estas palabras:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00ab Hoy, una vez m\u00e1s, y en nombre de todo el Episcopado, a Vos, dulc\u00edsima Madre, que sois llamada\u00a0<em>Auxilium Episcoporum<\/em>, pedimos para Nos, obispo de Roma y para todos los obispos del universo, que nos obteng\u00e1is la gracia de entrar en el aula conciliar de la Bas\u00edlica de San Pedro como entraron, en el Cen\u00e1culo, los Ap\u00f3stoles y los primeros disc\u00edpulos de Jes\u00fas: un coraz\u00f3n solo, una sola palpitaci\u00f3n de amor a Cristo y a las almas, un solo prop\u00f3sito de vivir y de inmolarnos por la salvaci\u00f3n de los individuos y de los pueblos. As\u00ed, por vuestra maternal intercesi\u00f3n, en los a\u00f1os y en los siglos futuros, se pueda decir que la gracia de Dios ha precedido, acompa\u00f1ado y coronado el XXI Concilio Ecum\u00e9nico, infundiendo en los hijos todos de la Santa Iglesia nuevo fervor, arranque de generosidad, firmeza de prop\u00f3sitos\u00bb (AAS 54 [1962], 727).<\/p>\n<p align=\"justify\">Hace cincuenta a\u00f1os, despu\u00e9s de haber sido llamado por la divina Providencia a suceder en la c\u00e1tedra de Pedro a ese Papa inolvidable, tambi\u00e9n yo he venido aqu\u00ed peregrino para encomendar a la Madre de Dios dos importantes iniciativas eclesiales: El\u00a0<em>A\u00f1o de la fe<\/em>, que comenzar\u00e1 dentro de una semana, el 11 de octubre, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y la Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, que he convocado para este mes de octubre con el tema\u00a0<em>\u00abLa nueva evangelizaci\u00f3n para la trasmisi\u00f3n de la fe cristiana\u00bb<\/em>. Queridos amigos, a todos vosotros dirijo mi m\u00e1s cordial saludo. Agradezco a Mons. Giovanni Tonucci, Arzobispo de Loreto, su c\u00e1lida bienvenida. Saludo a los dem\u00e1s obispos presentes, a los sacerdotes, a los padres capuchinos, a quienes ha sido encomendado el cuidado pastoral del santuario, y a las religiosas. Dirijo un deferente saludo al alcalde, Doctor Paolo Niccoletti, al que agradezco sus corteses palabras, al representante del Gobierno y a las autoridades civiles y militares aqu\u00ed presentes. Y mi agradecimiento se dirige a todos los que han ofrecido su colaboraci\u00f3n generosa para hacer posible mi peregrinaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Como recordaba en la Carta apost\u00f3lica de convocatoria, con el\u00a0<em>A\u00f1o de la fe\u00a0<\/em>\u00abdeseo invitar a los hermanos Obispos de todo el Orbe a que se unan al Sucesor de Pedro en el tiempo de gracia espiritual que el Se\u00f1or nos ofrece para rememorar el don precioso de la fe\u00bb (<em>Porta fidei<\/em>, 8). Y precisamente aqu\u00ed, en Loreto, tenemos la oportunidad de ponernos a la escuela de Mar\u00eda, de aquella que ha sido proclamada \u00abbienaventurada\u00bb porque \u00abha cre\u00eddo\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a01,45). Este santuario, construido entorno a su casa terrenal, custodia la memoria del momento en el que el \u00e1ngel del Se\u00f1or vino a Mar\u00eda con el gran anuncio de la Encarnaci\u00f3n, y ella le dio su respuesta. Esta humilde morada es un testimonio concreto y tangible del suceso m\u00e1s grande de nuestra historia: la Encarnaci\u00f3n; el Verbo se ha hecho carne, y Mar\u00eda, la sierva del Se\u00f1or, es el canal privilegiado a trav\u00e9s del cual Dios ha venido a habitar entre nosotros (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a01,14). Mar\u00eda ha ofrecido la propia carne, se ha puesto totalmente a disposici\u00f3n de la voluntad divina, convirti\u00e9ndose en \u00ablugar\u00bb de su presencia, \u00ablugar\u00bb en el que habita el Hijo de Dios. Aqu\u00ed podemos evocar las palabras del salmo con las que Cristo, seg\u00fan la\u00a0<em>Carta a los Hebreos<\/em>, ha iniciado su vida terrena diciendo al Padre: \u00abT\u00fa no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo\u2026 Entonces yo dije: He aqu\u00ed que vengo\u2026 para hacer, \u00a1oh Dios!, tu voluntad\u00bb (10, 5.7). Mar\u00eda dice algo muy parecido al \u00e1ngel que le revela el plan de Dios sobre ella: \u00abHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb (<em>Lc\u00a0<\/em>1,38). La voluntad de Mar\u00eda coincide con la voluntad del Hijo en el \u00fanico proyecto de amor del Padre y en ella se unen el cielo y la tierra, Dios creador y su criatura. Dios se hace hombre, Mar\u00eda se hace \u00abcasa viviente\u00bb del Se\u00f1or, templo donde habita el Alt\u00edsimo. Hace cincuenta a\u00f1os, aqu\u00ed en Loreto, el beato Juan XXIII invitaba a contemplar este misterio, \u00aba reflexionar sobre aquella conjunci\u00f3n del cielo con la tierra que fue el objetivo de la Encarnaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n\u00bb, y continuaba afirmando que el mismo Concilio ten\u00eda como objetivo concreto extender cada vez m\u00e1s el rayo bienhechor de la Encarnaci\u00f3n y Redenci\u00f3n de Cristo en todas las formas de la vida social (cf.\u00a0<em>AAS\u00a0<\/em>54 [1962], 724). \u00c9sta es una invitaci\u00f3n que resuena hoy con particular fuerza. En la crisis actual, que afecta no s\u00f3lo a la econom\u00eda sino a varios sectores de la sociedad, la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios nos dice lo importante que es el hombre para Dios y Dios para el hombre. Sin Dios, el hombre termina por hacer prevalecer su propio ego\u00edsmo sobre la solidaridad y el amor, las cosas materiales sobre los valores, el tener sobre el ser. Es necesario volver a Dios para que el hombre vuelva a ser hombre. Con Dios no desaparece el horizonte de la esperanza incluso en los momentos dif\u00edciles, de crisis: la Encarnaci\u00f3n nos dice que nunca estamos solos, Dios ha entrado en nuestra humanidad y nos acompa\u00f1a.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero que Hijo de Dios habite en la \u00abcasa viviente\u00bb, en el templo, que es Mar\u00eda, nos lleva a otro pensamiento: donde Dios habita, reconocemos que todos estamos \u00aben casa\u00bb; donde Cristo habita, sus hermanos y sus hermanas jam\u00e1s son extra\u00f1os. Mar\u00eda, que es la madre de Cristo, es tambi\u00e9n madre nuestra, nos abre la puerta de su casa, nos gu\u00eda para entrar en la voluntad de su Hijo. As\u00ed pues, es la fe la que nos proporciona una casa en este mundo, la que nos re\u00fane en una \u00fanica familia y nos hace a todos hermanos y hermanas. Contemplando a Mar\u00eda debemos preguntarnos si tambi\u00e9n nosotros queremos estar abiertos al Se\u00f1or, si queremos ofrecerle nuestra vida para que sea su morada; o si, por el contrario, tenemos miedo a que la presencia del Se\u00f1or sea un l\u00edmite para nuestra libertad, si queremos reservarnos una parte de nuestra vida, para que nos pertenezca s\u00f3lo a nosotros. Pero es Dios precisamente quien libera nuestra libertad, la libera de su cerrarse en s\u00ed misma, de la sed de poder, de poseer, de dominar, y la hace capaz de abrirse a la dimensi\u00f3n que la realiza en sentido pleno: la del don de s\u00ed, del amor, que se hace servicio y colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">La fe nos hace habitar, vivir, pero tambi\u00e9n nos hace caminar por la senda de la vida. En este sentido, la Santa Casa de Loreto conserva tambi\u00e9n una ense\u00f1anza importante. Como sabemos, fue colocada en un camino. Esto podr\u00eda parecer algo extra\u00f1o: desde nuestro punto de vista, de hecho, la casa y el camino parecen excluirse mutuamente. En realidad, precisamente este aspecto singular de la casa, conserva un mensaje particular. No es una casa privada, no pertenece a una persona o a una familia, sino que es una morada abierta a todos, que est\u00e1, por decirlo as\u00ed, en el camino de todos nosotros. As\u00ed encontramos aqu\u00ed en Loreto una casa en la que podemos quedarnos, habitar y que, al mismo tiempo, nos hace caminar, nos recuerda que todos somos peregrinos, que debemos estar siempre en camino hacia otra morada, la casa definitiva, la Ciudad eterna, la morada de Dios con la humanidad redimida (cf.\u00a0<em>Ap<\/em>\u00a021,3).<\/p>\n<p align=\"justify\">Todav\u00eda hay otro punto importante en la narraci\u00f3n evang\u00e9lica de la Anunciaci\u00f3n que quisiera subrayar, un aspecto que no deja nunca de asombrarme: Dios solicita el \u00abs\u00ed\u00bb del hombre, ha creado un interlocutor libre, pide que su criatura le responda con plena libertad. San Bernardo de Claraval, en uno de sus m\u00e1s celebres sermones, casi \u00abrepresenta\u00bb la expectaci\u00f3n por parte de Dios y de la humanidad del \u00abs\u00ed\u00bb de Mar\u00eda, dirigi\u00e9ndose a ella con una s\u00faplica: \u00abMira, el \u00e1ngel aguarda tu respuesta, porque ya es tiempo que se vuelva al Se\u00f1or que lo envi\u00f3\u2026 Oh Se\u00f1ora, da esta respuesta que esperan la tierra, los infiernos, e incluso los cielos esperan. As\u00ed como el Rey y Se\u00f1or de todos deseaba ver tu belleza, as\u00ed desea ardientemente tu respuesta positiva\u2026 Lev\u00e1ntate, corre, abre. Lev\u00e1ntate por la fe, corre por la devoci\u00f3n, abre por el consentimiento\u00bb (<em>In laudibus Virginis Matris, Homil\u00eda<\/em>\u00a04,8:\u00a0<em>Opera omnia<\/em>, edici\u00f3n cisterciense, 4 [1966], 53-54). Dios pide la libre adhesi\u00f3n de Mar\u00eda para hacerse hombre. Cierto, el \u00abs\u00ed\u00bb de la Virgen es fruto de la gracia divina. Pero la gracia no elimina la libertad, al contrario, la crea y la sostiene. La fe no quita nada a la criatura humana, sino que permite su plena y definitiva realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Queridos hermanos y hermanas, en este peregrinaci\u00f3n, que vuelve a recorrer el que realiz\u00f3 el beato Juan XXIII \u2013 y que tiene lugar providencialmente el d\u00eda en que se recuerda a san Francisco de As\u00eds, verdadero \u00abEvangelio viviente\u00bb &#8211; quisiera encomendar a la Sant\u00edsima Madre de Dios todas las dificultades que vive nuestro mundo en b\u00fasqueda de serenidad y de paz, los problemas de tantas familias que miran al futuro con preocupaci\u00f3n, los deseos de los j\u00f3venes que se abren a la vida, los sufrimientos de quien espera gestos y decisiones de solidaridad y amor. Quiero confiar tambi\u00e9n a la Madre de Dios este tiempo especial de gracia para la Iglesia, que se abre ante nosotros. T\u00fa, Madre del \u00abs\u00ed\u00bb, que has escuchado a Jes\u00fas, h\u00e1blanos de \u00e9l, n\u00e1rranos tu camino para seguirlo por la v\u00eda de la fe, ay\u00fadanos a anunciarlo para que cada hombre pueda acogerlo y llegar a ser morada de Dios. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuatro de octubre de 1962, el beato Juan XXIII vino en peregrinaci\u00f3n a este Santuario para encomendar a la Virgen Mar\u00eda el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, que se inaugur\u00f3 una semana despu\u00e9s. En aquella ocasi\u00f3n, \u00e9l, que ten\u00eda una profunda y filial devoci\u00f3n por la Sant\u00edsima Virgen, se dirigi\u00f3 a ella con estas palabras: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-espanol-la-homilia-del-papa-benedicto-xvi-en-su-peregrinacion-a-loreto-ante-el-ano-de-la-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEn espa\u00f1ol, la homil\u00eda del Papa Benedicto XVI en su peregrinaci\u00f3n a Loreto ante el A\u00f1o de la Fe\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-38717","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38717"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38717\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}