{"id":39096,"date":"2016-10-05T22:24:38","date_gmt":"2016-10-06T03:24:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-en-espera-de-un-parto-23-de-diciembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:24:38","modified_gmt":"2016-10-06T03:24:38","slug":"como-en-espera-de-un-parto-23-de-diciembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-en-espera-de-un-parto-23-de-diciembre-de-2013\/","title":{"rendered":"Como en espera de un parto (23 de diciembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Como en espera de un parto<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 23 de diciembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 1, viernes 3 de de enero de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Navidad se viven las &laquo;percepciones interiores en femenino&raquo; propias de la &laquo;espera de un parto&raquo;. Una actitud espiritual que prev&eacute; un estilo de &laquo;apertura&raquo;: por ello no se debe colocar nunca en la puerta de nuestra alma &laquo;un educado cartel&raquo; con la inscripci&oacute;n: &laquo;Se ruega no molestar&raquo;.<\/p>\n<p>Es una fuerte llamada al significado m&aacute;s aut&eacute;ntico de la Navidad la propuesta del Papa Francisco durante la misa celebrada el lunes 23 de diciembre en la capilla de Santa Marta. &laquo;En &eacute;sta &uacute;ltima semana&raquo; que precede a la Navidad \u2014record&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 &laquo;la Iglesia repite la oraci&oacute;n: &iexcl;Ven, Se&ntilde;or!&raquo;. Y haciendo as&iacute;, &laquo;llama al Se&ntilde;or con tantos nombres distintos, llenos de un mensaje sobre el Se&ntilde;or&raquo; mismo: &laquo;Oh sabidur&iacute;a, oh Dios poderoso, oh ra&iacute;z de Jes&eacute;, oh sol, oh rey de las naciones, oh Emanuel&raquo;. <\/p>\n<p>La Iglesia hace esto, explic&oacute; el Santo Padre, porque &laquo;est&aacute; en espera de un parto&raquo;. En efecto &laquo;tambi&eacute;n la Iglesia, esta semana, es como Mar&iacute;a: en espera del parto&raquo;. En su coraz&oacute;n la Virgen &laquo;sent&iacute;a lo que sienten todas las mujeres en ese momento&raquo; tan especial: esas &laquo;percepciones interiores en su cuerpo y en su alma&raquo; de las cuales comprende que el hijo ya est&aacute; por nacer. Y &laquo;en su coraz&oacute;n dec&iacute;a seguramente&raquo; al ni&ntilde;o que llevaba en su seno: &laquo;Ven, quiero mirarte a la cara porque me han dicho que ser&aacute;s grande&raquo;.<\/p>\n<p>Es una experiencia espiritual que vivimos tambi&eacute;n &laquo;nosotros como Iglesia&raquo;, porque &laquo;acompa&ntilde;amos a la Virgen en este camino de espera&raquo;. Y &laquo;queremos apresurar este nacimiento del Se&ntilde;or&raquo;. &Eacute;ste es el motivo de la oraci&oacute;n: &laquo;Ven, oh llave de David, oh sol, oh sabidur&iacute;a, oh Emanuel. &iexcl;Ven!&raquo;. Una invocaci&oacute;n evocada tambi&eacute;n en los &uacute;ltimos vers&iacute;culos de la Biblia cuando, al final del libro del Apocalipsis, la Iglesia repite: &laquo;Ven, Se&ntilde;or Jes&uacute;s&raquo;. Y lo hace con &laquo;esa palabra aramea \u2014maranath&agrave;\u2014 que puede significar un deseo o tambi&eacute;n una seguridad: el Se&ntilde;or viene&raquo;.<\/p>\n<p>En realidad, &laquo;el Se&ntilde;or viene dos veces&raquo;. La primera, explic&oacute; el Obispo de Roma, es &laquo;la que conmemoramos ahora, el nacimiento f&iacute;sico&raquo;. Luego &laquo;vendr&aacute; al final, a cerrar la historia&raquo;. Pero, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;san Bernardo nos dice que hay una tercera venida del Se&ntilde;or: la de cada d&iacute;a&raquo;. En efecto &laquo;el Se&ntilde;or cada d&iacute;a visita a su Iglesia. Nos visita a cada uno de nosotros. Y tambi&eacute;n nuestra alma entra en esta semejanza: nuestra alma se asemeja a la Iglesia; nuestra alma se asemeja a Mar&iacute;a&raquo;. En esta perspectiva el Papa Francisco record&oacute; que &laquo;los padres del desierto dicen que Mar&iacute;a, la Iglesia y nuestra alma son femeninas&raquo;. As&iacute; &laquo;lo que se dice de una, an&aacute;logamente se puede decir de la otra&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto &laquo;nuestra alma est&aacute; en espera, en espera por la venida del Se&ntilde;or. Un alma abierta que llama: &iexcl;ven, Se&ntilde;or!&raquo;. Precisamente en estos d&iacute;as, dijo el Pont&iacute;fice, el Esp&iacute;ritu Santo mueve el coraz&oacute;n de cada uno a &laquo;hacer esta oraci&oacute;n: &iexcl;ven, ven!&raquo;. Por lo dem&aacute;s, &laquo;todos los d&iacute;as de Adviento \u2014record&oacute;\u2014 hemos dicho en el prefacio que nosotros, la Iglesia, como Mar&iacute;a, estamos &laquo;vigilantes en espera&raquo;&raquo;. Y &laquo;la vigilancia es la virtud, es la actitud de los peregrinos. Somos peregrinos&raquo;. Una condici&oacute;n que sugiri&oacute; al Papa una pregunta: &laquo;&iquest;Estamos en espera o estamos cerrados? &iquest;Estamos vigilantes o estamos seguros en un albergue en el camino y ya no queremos ir m&aacute;s adelante? &iquest;Somos peregrinos o somos errantes?&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; por qu&eacute; la Iglesia nos invita a rezar con este &laquo;&iexcl;Ven!&raquo;. Se trata, en definitiva, de &laquo;abrir nuestra alma&raquo; para que en estos d&iacute;as est&eacute; &laquo;vigilante en la espera&raquo;. Es una invitaci&oacute;n a comprender &laquo;qu&eacute; sucede&raquo; a nuestro alrededor: &laquo;si viene el Se&ntilde;or o si no viene; si hay sitio para el Se&ntilde;or o hay sitio para las fiestas, para hacer compras, hacer ruido&raquo;. Una reflexi&oacute;n que, seg&uacute;n el Pont&iacute;fice, lleva a otra pregunta dirigida a nosotros mismos: &laquo;&iquest;Nuestra alma est&aacute; abierta, como est&aacute; abierta la santa madre Iglesia y como estaba abierta la Virgen? &iquest;O nuestra alma est&aacute; cerrada y hemos colgado en la puerta un cartel, muy educado, que dice: se ruega no molestar?&raquo;.<\/p>\n<p> &laquo;El mundo no acaba con nosotros&raquo;, afirm&oacute; el Papa, y &laquo;nosotros no somos m&aacute;s importantes que el mundo&raquo;. As&iacute;, continu&oacute;, &laquo;con la Virgen y con la madre Iglesia nos har&aacute; bien repetir hoy en oraci&oacute;n estas invocaciones: oh sabidur&iacute;a, oh llave de David, oh rey de las naciones, ven, ven&raquo;. Y ser&aacute; un bien, insisti&oacute;, &laquo;repetir muchas veces: &iexcl;ven!&raquo;. Una oraci&oacute;n que se convierte en examen de conciencia, para verificar &laquo;c&oacute;mo es nuestra alma&raquo; y hacer que &laquo;no sea un alma que diga&raquo; a los dem&aacute;s que no le molesten, sino m&aacute;s bien &laquo;un alma abierta, un alma grande para recibir al Se&ntilde;or en estos d&iacute;as&raquo;. Un alma, concluy&oacute; el Santo Padre, &laquo;que comienza a sentir lo que ma&ntilde;ana en la ant&iacute;fona nos dir&aacute; la Iglesia: Hoy sabr&eacute;is que vendr&aacute; el Se&ntilde;or, y ma&ntilde;ana ver&eacute;is su gloria&raquo;. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Como en espera de un parto Lunes 23 de diciembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 1, viernes 3 de de enero de 2014 &nbsp; En Navidad se viven las &laquo;percepciones interiores en femenino&raquo; propias de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-en-espera-de-un-parto-23-de-diciembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComo en espera de un parto (23 de diciembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39096","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39096\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}