{"id":39097,"date":"2016-10-05T22:24:40","date_gmt":"2016-10-06T03:24:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-misterio-no-busca-publicidad-20-de-diciembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:24:40","modified_gmt":"2016-10-06T03:24:40","slug":"el-misterio-no-busca-publicidad-20-de-diciembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-misterio-no-busca-publicidad-20-de-diciembre-de-2013\/","title":{"rendered":"El misterio no busca publicidad (20 de diciembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>El misterio no busca publicidad<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 20 de diciembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 1, viernes 3 de de enero de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El misterio de la relaci&oacute;n entre Dios y el hombre no busca la publicidad, porque no lo har&iacute;a verdadero. Requiere m&aacute;s bien el estilo del silencio. Corresponde luego a cada uno de nosotros descubrir, precisamente en el silencio, las caracter&iacute;sticas del misterio de Dios en la vida personal. A pocos d&iacute;as de la Navidad, el Papa Francisco propuso una fuerte reflexi&oacute;n sobre el valor del silencio. E invit&oacute; a amarlo y buscarlo as&iacute; como lo hizo Mar&iacute;a, cuyo testimonio evoc&oacute; en la misa celebrada el viernes 20 de diciembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa de Santa Marta.<\/p>\n<p>Una reflexi&oacute;n basada en el pasaje del Evangelio de san Lucas propuesto por la liturgia del d&iacute;a (1, 26-38), que inicia con &laquo;esa frase&raquo; que &laquo;nos dice mucho&raquo; dirigida por el &aacute;ngel a la Virgen: &laquo;El Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti, y la fuerza del Alt&iacute;simo te cubrir&aacute; con su sombra&raquo;, y que remite tambi&eacute;n al pasaje del libro de Isa&iacute;as (7, 10-14), proclamado en la primera lectura de la celebraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&laquo;Es la sombra de Dios \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 que en la historia de la salvaci&oacute;n custodia siempre el misterio&raquo;. Es &laquo;la sombra de Dios que acompa&ntilde;&oacute; al pueblo en el desierto&raquo;. Toda la historia de la salvaci&oacute;n muestra que &laquo;el Se&ntilde;or cuid&oacute; siempre el misterio. Y cubri&oacute; el misterio. No hizo publicidad del misterio&raquo;. En efecto, &laquo;el misterio que hace publicidad de s&iacute; mismo no es cristiano, no es misterio de Dios. Es un fingimiento de misterio&raquo;. Precisamente el pasaje evang&eacute;lico de hoy lo confirma, prosigui&oacute; el Papa. Cuando la Virgen recibe del &aacute;ngel el anuncio del Hijo, &laquo;el misterio de su maternidad personal&raquo; permanece oculto. <\/p>\n<p>Y &eacute;sta es una verdad que se refiere tambi&eacute;n a todos nosotros. &laquo;Esta sombra de Dios en nosotros, en nuestra vida&raquo;, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, nos ayuda a &laquo;descubrir nuestro misterio: nuestro misterio del encuentro con el Se&ntilde;or, nuestro misterio del camino de la vida con el Se&ntilde;or&raquo;. En efecto, &laquo;cada uno de nosotros \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 sabe c&oacute;mo obra misteriosamente el Se&ntilde;or en su coraz&oacute;n, en su alma. Y cu&aacute;l es la nube, el poder, c&oacute;mo es el estilo del Esp&iacute;ritu Santo para cubrir nuestro misterio. Esta nube en nosotros, en nuestra vida, se llama silencio. El silencio es precisamente la nube que cubre el misterio de nuestra relaci&oacute;n con el Se&ntilde;or, de nuestra santidad y nuestros pecados&raquo;.<\/p>\n<p>Es un &laquo;misterio&raquo; que, continu&oacute;, &laquo;no podemos explicar. Pero cuando no hay silencio en nuestra vida el misterio se pierde, se va&raquo;. He aqu&iacute;, entonces, la importancia de &laquo;custodiar el misterio con el silencio: es la nube, el poder de Dios para nosotros, la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco propuso una vez m&aacute;s el testimonio de la Virgen que vivi&oacute; hasta el final &laquo;este silencio&raquo; en toda su vida. &laquo;Pienso \u2014dijo el Pont&iacute;fice\u2014 cu&aacute;ntas veces call&oacute;, cu&aacute;ntas veces no dijo lo que sent&iacute;a para custodiar el misterio de la relaci&oacute;n con su Hijo&raquo;. Y record&oacute; que &laquo;Pablo VI en 1964, en Nazaret, nos dec&iacute;a que tenemos la necesidad de renovar y reforzar, de robustecer el silencio&raquo;, precisamente porque &laquo;el silencio custodia el misterio&raquo;. El Papa dej&oacute; lugar luego &laquo;al silencio de la Virgen al pie de la cruz&raquo;, a lo que pasaba por su mente \u2014record&oacute;\u2014 como hizo tambi&eacute;n Juan Pablo II.<\/p>\n<p>En realidad, precis&oacute;, el Evangelio, no refiere palabra alguna de la Virgen: Mar&iacute;a &laquo;era silenciosa, pero dentro de su coraz&oacute;n cu&aacute;ntas cosas dec&iacute;a al Se&ntilde;or&raquo; en ese momento crucial de la historia. Probablemente Mar&iacute;a habr&aacute; reflexionado en las palabras del &aacute;ngel que &laquo;hemos le&iacute;do&raquo; en el Evangelio respecto a su Hijo: &laquo;Aquel d&iacute;a me dijiste que ser&iacute;a grande. T&uacute; me dijiste que le dar&iacute;as el trono de David su padre y que reinar&iacute;a para siempre. Pero ahora lo veo all&iacute;&raquo;, en la cruz. Mar&iacute;a &laquo;con el silencio cubri&oacute; el misterio que no comprend&iacute;a. Y con el silencio dej&oacute; que el misterio pudiera crecer y florecer&raquo; llevando a todos una gran &laquo;esperanza&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;El Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti, y la fuerza del Alt&iacute;simo te cubrir&aacute; con su sombra&raquo;: las palabras del &aacute;ngel a Mar&iacute;a, dijo una vez m&aacute;s el Pont&iacute;fice, nos aseguran que &laquo;el Se&ntilde;or cubre su misterio&raquo;. Porque &laquo;el misterio de nuestra relaci&oacute;n con Dios, de nuestro camino, de nuestra salvaci&oacute;n no se puede poner al aire, hacer con &eacute;l publicidad. El silencio lo custodia&raquo;. El Papa Francisco concluy&oacute; su homil&iacute;a con la oraci&oacute;n de que &laquo;el Se&ntilde;or nos d&eacute; a todos la gracia de amar el silencio, buscarlo, tener un coraz&oacute;n protegido por la nube del silencio. Y as&iacute; el misterio que crece en nosotros dar&aacute; muchos frutos&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El misterio no busca publicidad Viernes 20 de diciembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 1, viernes 3 de de enero de 2014 &nbsp; El misterio de la relaci&oacute;n entre Dios y el hombre no busca la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-misterio-no-busca-publicidad-20-de-diciembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl misterio no busca publicidad (20 de diciembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39097","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39097","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39097"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39097\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39097"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39097"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39097"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}