{"id":39098,"date":"2016-10-05T22:24:41","date_gmt":"2016-10-06T03:24:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-el-hombre-intenta-salvarse-por-si-mismo-19-de-diciembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:24:41","modified_gmt":"2016-10-06T03:24:41","slug":"si-el-hombre-intenta-salvarse-por-si-mismo-19-de-diciembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-el-hombre-intenta-salvarse-por-si-mismo-19-de-diciembre-de-2013\/","title":{"rendered":"Si el hombre intenta salvarse por s\u00ed mismo (19 de diciembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Si el hombre intenta salvarse por s&iacute; mismo<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Jueves<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 19 de diciembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 1, viernes 3 de de enero de 2014<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>El hombre no se salva por s&iacute; mismo, y quien ha tenido la soberbia de intentarlo, incluso entre los cristianos, ha fracasado. Porque s&oacute;lo Dios puede dar vida y salvaci&oacute;n. Esta es la meditaci&oacute;n, en la perspectiva del Adviento, que el Papa Francisco propuso durante la misa celebrada el jueves 19 de diciembre de 2013 por la ma&ntilde;ana en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>Como de costumbre, inspir&aacute;ndose en la liturgia del d&iacute;a, el Pont&iacute;fice quiso recordar que la &laquo;vida, la capacidad de dar vida y salvaci&oacute;n, vienen solamente del Se&ntilde;or&raquo; y no del hombre, que no tiene &laquo;la humildad&raquo; de reconocerle y pedirle ayuda. &laquo;Muchas veces&raquo; en la Escritura se habla &laquo;de la mujer est&eacute;ril, de la esterilidad, de la incapacidad de concebir y dar vida&raquo;. Pero tambi&eacute;n muchas veces sucede &laquo;el milagro del Se&ntilde;or, que hace que estas mujeres est&eacute;riles puedan tener un hijo&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco hizo referencia, ante todo, a la mam&aacute; de Sans&oacute;n, cuya historia propuso esta ma&ntilde;ana el pasaje del libro de los <i>Jueces<\/i> (13, 2-7. 24-25a). Y despu&eacute;s record&oacute; tambi&eacute;n lo que le &laquo;sucedi&oacute; a la mujer de nuestro padre Abraham: no pod&iacute;a creer&raquo; que tendr&iacute;a un hijo a causa de su edad avanzada, &laquo;y se re&iacute;a detr&aacute;s de la ventana, desde la que espiaba a su marido para o&iacute;r de qu&eacute; estaba hablando. Y se re&iacute;a porque no pod&iacute;a creerlo. Pero tuvo un hijo&raquo;. El Evangelio de hoy (<i>Lucas<\/i> 5-25), prosigui&oacute; el Papa, recuerda tambi&eacute;n lo que le &laquo;sucedi&oacute; a Isabel&raquo;. Todas estas historias b&iacute;blicas de mujeres, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, muestran c&oacute;mo &laquo;de la imposibilidad de dar vida, viene la vida&raquo;. Y tambi&eacute;n les sucedi&oacute; a otras mujeres no est&eacute;riles, pero que ya no ten&iacute;an ninguna esperanza para su vida. &laquo;Pensemos en Noem&iacute; \u2014especific&oacute; el Obispo de Roma\u2014, que, al final, tuvo un nieto&raquo;. En s&iacute;ntesis, &laquo;el Se&ntilde;or interviene en la vida de estas mujeres para decirnos: yo soy capaz de dar vida&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco destac&oacute; que en las palabras de los &laquo;profetas est&aacute; la imagen del desierto: la tierra desierta, incapaz de hacer crecer un &aacute;rbol, un fruto, de hacer brotar algo&raquo;. Y, sin embargo, &laquo;el desierto ser&aacute; como una selva. Los profetas dicen: ser&aacute; grande, florecer&aacute;&raquo;. As&iacute; pues, &laquo;el desierto puede florecer&raquo; y &laquo;la mujer est&eacute;ril puede dar vida&raquo; solamente en la perspectiva de la &laquo;promesa del Se&ntilde;or: yo puedo. De vuestra sequedad puedo hacer surgir la vida, la salvaci&oacute;n. De la aridez pueden crecer frutos&raquo;. La salvaci&oacute;n &laquo;es la intervenci&oacute;n de Dios que nos hace fecundos, que nos da la capacidad de dar vida&raquo;, que &laquo;nos ayuda en el camino de la santidad&raquo;.<\/p>\n<p>De algo estamos seguros: &laquo;no podemos salvarnos a nosotros mismos&raquo;. Muchos lo han intentado, &laquo;incluso algunos cristianos&raquo;, record&oacute; el Santo Padre citando a los pelagianos. Pero s&oacute;lo la intervenci&oacute;n de Dios nos trae la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p>De ah&iacute; la pregunta del Pont&iacute;fice: &laquo;pero, por nuestra parte, &iquest;qu&eacute; debemos hacer?&raquo;. Ante todo, respondi&oacute; el Papa, &laquo;reconocer nuestra sequedad, nuestra incapacidad de dar vida&raquo;. Despu&eacute;s, &laquo;pedir&raquo;. Y la petici&oacute;n que se convierte en oraci&oacute;n la formul&oacute; as&iacute;: &laquo;Se&ntilde;or, quiero ser fecundo; quiero que mi vida d&eacute; vida, que mi fe sea fecunda, vaya adelante y pueda darla a los dem&aacute;s. Se&ntilde;or, soy est&eacute;ril; yo no puedo, t&uacute; puedes. Soy un desierto, yo no puedo; t&uacute; puedes&raquo;. Y que &laquo;&eacute;sta sea \u2014fue su deseo\u2014 la oraci&oacute;n de estos d&iacute;as antes de la Navidad&raquo;.<\/p>\n<p>Nos hace pensar, prosigui&oacute; el Papa, en &laquo;c&oacute;mo los soberbios, los que creen que pueden hacer todo por s&iacute; mismos, son golpeados&raquo;. Y se refiri&oacute;, en particular, &laquo;a esa mujer que no era est&eacute;ril, pero era soberbia y no entend&iacute;a qu&eacute; significaba alabar a Dios: Mikal, la hija de Sa&uacute;l. Se re&iacute;a de la alabanza. Y fue castigada con la esterilidad&raquo;. La humildad es una virtud necesaria para ser fecundos. &laquo;Cu&aacute;ntas personas \u2014observ&oacute; el Papa\u2014 creen ser justas como ella, y al final son pobres&raquo;.<\/p>\n<p>En cambio, es importante la &laquo;humildad, decir \u201cSe&ntilde;or, soy est&eacute;ril, soy un desierto\u201d&raquo;. Cu&aacute;n importante es repetir en estos d&iacute;as &laquo;aquellas hermosas ant&iacute;fonas que la Iglesia nos propone rezar: \u201coh Hijo de David, oh Adonai, oh Sabidur&iacute;a \u2014hoy\u2014, oh Ra&iacute;z de Jes&eacute;, oh Emanuel, ven a darnos vida, ven a salvarnos, porque t&uacute; s&oacute;lo puedes, yo por m&iacute; mismo no puedo\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, concluy&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;con esta humildad, humildad del desierto, humildad del alma est&eacute;ril&raquo;, debemos &laquo;recibir la gracia: la gracia de florecer, de dar fruto y dar vida&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Si el hombre intenta salvarse por s&iacute; mismo Jueves 19 de diciembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 1, viernes 3 de de enero de 2014 &nbsp; El hombre no se salva por s&iacute; mismo, y quien &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-el-hombre-intenta-salvarse-por-si-mismo-19-de-diciembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSi el hombre intenta salvarse por s\u00ed mismo (19 de diciembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39098","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39098","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39098"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39098\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39098"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39098"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39098"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}