{"id":39099,"date":"2016-10-05T22:24:42","date_gmt":"2016-10-06T03:24:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-apellido-de-dios-17-de-diciembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:24:42","modified_gmt":"2016-10-06T03:24:42","slug":"el-apellido-de-dios-17-de-diciembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-apellido-de-dios-17-de-diciembre-de-2013\/","title":{"rendered":"El apellido de Dios (17 de diciembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>El apellido de Dios <\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 17 de diciembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51, viernes 20 de diciembre de 2013<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>El hombre es el apellido de Dios: El Se&ntilde;or, en efecto, toma el nombre de cada uno de nosotros \u2014seamos santos o pecadores\u2014 para convertirlo en el propio apellido. Porque encarn&aacute;ndose, el Se&ntilde;or hizo historia con la humanidad: su alegr&iacute;a fue compartir su vida con nosotros, &laquo;y esto hace llorar: tanto amor, tanta ternura&raquo;.<\/p>\n<p>Con el pensamiento puesto en la Navidad ya cercana, el Papa Francisco coment&oacute;, el martes 17 de diciembre, las dos lecturas propuestas por la liturgia de la Palabra, tomadas respectivamente del libro del G&eacute;nesis (49, 2.8-10) y del Evangelio de san Mateo (1, 1-17). En el d&iacute;a de su septuag&eacute;simo s&eacute;ptimo cumplea&ntilde;os, el Santo Padre presidi&oacute; como de costumbre la misa matutina en la capilla de Santa Marta. Concelebr&oacute;, entre otros, el cardenal decano Angelo Sodano, quien le expres&oacute; la felicitaci&oacute;n de todo el Colegio cardenalicio. <\/p>\n<p>En la homil&iacute;a, centrada en la presencia de Dios en la historia de la humanidad, el Obispo de Roma se&ntilde;al&oacute; en dos t&eacute;rminos \u2014herencia y genealog&iacute;a\u2014 la clave para interpretar respectivamente la primera lectura (referida a la profec&iacute;a de Jacob que re&uacute;ne a sus hijos y anuncia una descendencia gloriosa para Jud&aacute;) y el pasaje evang&eacute;lico que presenta la genealog&iacute;a de Jes&uacute;s. Centr&aacute;ndose en especial en esta &uacute;ltima, destac&oacute; que no se trata de &laquo;una lista telef&oacute;nica&raquo;, sino de &laquo;un tema importante: es historia&raquo;, porque &laquo;Dios envi&oacute; a su Hijo&raquo; en medio de los hombres. Y, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;Jes&uacute;s es consustancial al Padre, Dios; pero tambi&eacute;n consustancial a la madre, una mujer. Y es &eacute;sta la consustancialidad de la madre: Dios se hizo historia, Dios quiso hacerse historia. Est&aacute; con nosotros. Ha hecho camino con nosotros&raquo;.<\/p>\n<p>Un camino \u2014continu&oacute; el Obispo de Roma\u2014 iniciado hace tiempo, en el Para&iacute;so, inmediatamente despu&eacute;s del pecado original. Desde ese momento, en efecto, el Se&ntilde;or &laquo;tuvo esta idea: hacer camino con nosotros&raquo;. Por ello &laquo;llam&oacute; a Abrah&aacute;n, el primero que se nombra en esta lista, en este elenco, y le invit&oacute; a caminar. Y Abrah&aacute;n comenz&oacute; ese camino: gener&oacute; a Isaac, e Isaac a Jacob, y Jacob a Jud&aacute;&raquo;. Y as&iacute; sucesivamente, adelante en la historia de la humanidad. Por lo tanto, &laquo;Dios camina con su pueblo&raquo; porque &laquo;no quiso venir a salvarnos sin historia; &Eacute;l quiso hacer historia con nosotros&raquo;. <\/p>\n<p>Una historia, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, hecha de santidad y de pecado, porque en la lista de la genealog&iacute;a de Jes&uacute;s hay santos y pecadores. Entre los primeros, el Papa record&oacute; a &laquo;nuestro padre Abrah&aacute;n&raquo; y &laquo;David, que tras el pecado se convirti&oacute;&raquo;. Entre los indicados en segundo lugar, &laquo;pecadores de alto nivel, que cometieron pecados grandes&raquo;, pero con quienes Dios igualmente &laquo;hizo historia&raquo;. Pecadores que no supieron responder al proyecto que Dios hab&iacute;a imaginado para ellos: como &laquo;Salom&oacute;n, tan grande e inteligente, que acab&oacute; como un pobrecillo que no sab&iacute;a ni siquiera c&oacute;mo se llamaba&raquo;. Sin embargo, constat&oacute; el Papa Francisco, Dios estaba tambi&eacute;n con &eacute;l. &laquo;Y esto es hermoso: Dios hace historia con nosotros. Es m&aacute;s, cuando Dios quiere decir qui&eacute;n es, dice: yo soy el Dios de Abrah&aacute;n, de Isaac, de Jacob&raquo;. <\/p>\n<p>He aqu&iacute; por qu&eacute; ante la pregunta &laquo;&iquest;cu&aacute;l es el apellido de Dios?&raquo;, seg&uacute;n el Papa Francisco es posible responder: &laquo;Somos nosotros, cada uno de nosotros. &Eacute;l toma de nosotros el nombre para hacer de ello su apellido&raquo;. Y en el ejemplo presentado por el Pont&iacute;fice no est&aacute;n s&oacute;lo los padres de nuestra fe, sino tambi&eacute;n gente com&uacute;n. &laquo;Yo soy el Dios de Abrah&aacute;n, de Isaac, de Jacob, de Pedro, de Marietta, de Armony, de Marisa, de Simone, de todos. De nosotros toma el apellido. El apellido de Dios somos cada uno de nosotros&raquo;, explic&oacute;. <\/p>\n<p>De aqu&iacute; la constataci&oacute;n que, tomando &laquo;el apellido de nuestro nombre, Dios hizo historia con nosotros&raquo;; es m&aacute;s, a&uacute;n m&aacute;s: &laquo;dej&oacute; que la historia la escribi&eacute;semos nosotros&raquo;. Y nosotros a&uacute;n hoy seguimos escribiendo &laquo;esta historia&raquo;, que est&aacute; hecha &laquo;de gracia y de pecado&raquo;, mientras que el Se&ntilde;or no se cansa de venir a nuestro encuentro: &laquo;&eacute;sta es la humildad de Dios, la paciencia de Dios, el amor de Dios&raquo;. Por lo dem&aacute;s, tambi&eacute;n &laquo;el libro de la Sabidur&iacute;a dice que la alegr&iacute;a del Se&ntilde;or est&aacute; en los hijos del hombre, con nosotros&raquo;. <\/p>\n<p>He aqu&iacute;, entonces, que &laquo;acerc&aacute;ndose la Navidad&raquo; al Papa Francisco \u2014como &eacute;l mismo confes&oacute; al concluir su reflexi&oacute;n\u2014 se le ocurri&oacute; naturalmente pensar: &laquo;Si &Eacute;l hizo su historia con nosotros, si &Eacute;l tom&oacute; de nosotros su apellido, si &Eacute;l dej&oacute; que nosotros escribi&eacute;semos su historia&raquo;, nosotros, por nuestra parte, deber&iacute;amos dejar que Dios escriba la nuestra. Porque, aclar&oacute;, &laquo;la santidad&raquo; es precisamente &laquo;permitir que el Se&ntilde;or escriba nuestra historia&raquo;. Y &eacute;ste es el deseo de Navidad que el Pont&iacute;fice quiso expresar &laquo;a todos nosotros&raquo;. Un deseo que es una invitaci&oacute;n a abrir el coraz&oacute;n: &laquo;Haz que el Se&ntilde;or escriba tu historia y t&uacute; permite que &Eacute;l la escriba&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El apellido de Dios Martes 17 de diciembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51, viernes 20 de diciembre de 2013 &nbsp; El hombre es el apellido de Dios: El Se&ntilde;or, en efecto, toma el nombre de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-apellido-de-dios-17-de-diciembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl apellido de Dios (17 de diciembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39099","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39099"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39099\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}