{"id":39100,"date":"2016-10-05T22:24:44","date_gmt":"2016-10-06T03:24:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-hombre-de-ojo-penetrante-16-de-diciembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:24:44","modified_gmt":"2016-10-06T03:24:44","slug":"el-hombre-de-ojo-penetrante-16-de-diciembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-hombre-de-ojo-penetrante-16-de-diciembre-de-2013\/","title":{"rendered":"El hombre de ojo penetrante (16 de diciembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>El hombre de ojo penetrante<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 16 de diciembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51, viernes 20 de diciembre de 2013<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>Cuando falta la profec&iacute;a, el clericalismo ocupa su sitio, el r&iacute;gido esquema de la legalidad que cierra la puerta en la cara al hombre. Por ello la oraci&oacute;n para que, en la perspectiva de la Navidad, el esp&iacute;ritu de la profec&iacute;a se haga sentir en el pueblo.<\/p>\n<p>El Papa Francisco, en la misa celebrada el lunes 16 de diciembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de Santa Marta, quiso recordar que ser profetas es una vocaci&oacute;n de todos los bautizados. Y lo hizo, como de costumbre, partiendo de la Palabra de Dios de la liturgia del d&iacute;a. El Pont&iacute;fice repiti&oacute; las palabras del libro de los N&uacute;meros (24, 2-7.15-17b) que describen la figura del profeta, &laquo;or&aacute;culo de Bala&aacute;n, hijo de Beor, or&aacute;culo del hombre de ojos penetrantes; or&aacute;culo del que escucha palabras de Dios&raquo;. He aqu&iacute;, explic&oacute;, &laquo;&eacute;ste es el profeta&raquo;: un hombre &laquo;que tiene los ojos penetrantes y que escucha y dice las palabras de Dios; que sabe ver en el momento e ir hacia el futuro. Pero antes ha escuchado, ha o&iacute;do, la Palabra de Dios&raquo;. <\/p>\n<p>Y, en efecto, &laquo;el profeta tiene dentro de s&iacute; estos tres momentos&raquo;. Ante todo &laquo;el pasado: el profeta \u2014dijo el Santo Padre\u2014 es consciente de la promesa y tiene en su coraz&oacute;n la promesa de Dios, la promesa est&aacute; viva, la recuerda, la repite&raquo;. Pero &laquo;luego mira al presente, mira a su pueblo y siente la fuerza del esp&iacute;ritu para decir una palabra que le ayude a levantarse, a seguir el camino hacia el futuro&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, prosigui&oacute; el Papa, &laquo;el profeta es un hombre de tres tiempos: promesa del pasado, contemplaci&oacute;n del presente, valent&iacute;a para indicar el camino hacia el futuro&raquo;. Y, record&oacute;, &laquo;el Se&ntilde;or siempre cuid&oacute; a su pueblo con los profetas en los momentos dif&iacute;ciles, en los momentos que el pueblo estaba desalentado o destruido; cuando el templo ya no estaba; cuando Jerusal&eacute;n se encontraba bajo el poder de los enemigos; cuando el pueblo se interrogaba: pero Se&ntilde;or, t&uacute; nos has prometido esto, &iquest;y ahora qu&eacute; sucede?&raquo;. Al respecto agreg&oacute;: &laquo;Lo mismo tal vez sucedi&oacute; en el coraz&oacute;n de la Virgen, cuando estaba al pie de la cruz: Se&ntilde;or, t&uacute; me dijiste que &Eacute;l ser&iacute;a el liberador de Israel, el jefe, quien nos dar&iacute;a la redenci&oacute;n. &iquest;Y ahora?&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;En ese momento del pueblo de Israel \u2014continu&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 era necesaria la intervenci&oacute;n del profeta. Y no siempre el profeta es bien recibido. Muchas veces se le rechaza. Jes&uacute;s mismo dice a los fariseos que sus padres mataron a los profetas porque dec&iacute;an cosas inc&oacute;modas, dec&iacute;an la verdad, recordaban la promesa&raquo;. Pero, afirm&oacute; el Papa, &laquo;cuando falta la profec&iacute;a en el pueblo de Dios, falta algo: falta la vida del Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>Un ejemplo es la historia del joven Samuel que, &laquo;mientras dorm&iacute;a, hab&iacute;a o&iacute;do la llamada del Se&ntilde;or pero no sab&iacute;a de qu&eacute; se trataba. Y la Biblia lo dice: en aquellos tiempos \u201cera rara la palabra del Se&ntilde;or y no eran frecuentes las visiones\u201d&raquo; (1 Libro di Samuel 3, 1). Era un tiempo en el que &laquo;Israel no ten&iacute;a profetas&raquo;. Pero, hizo notar el Obispo de Roma, &laquo;lo mismo sucede cuando viene un profeta y el pueblo no le recibe&raquo;, como se lee en el pasaje del Evangelio de Mateo (21, 23-27). &laquo;Cuando no hay profec&iacute;a \u2014coment&oacute;\u2014 se pone el acento en la legalidad. Y estos sacerdotes fueron a Jes&uacute;s a pedirle la certificaci&oacute;n de legalidad: &iquest;Con qu&eacute; autoridad haces estas cosas?&raquo;. Es como si hubiesen dicho: &laquo;Nosotros somos los due&ntilde;os del templo; &iquest;con qu&eacute; autoridad haces estas cosas?&raquo;. En realidad &laquo;no comprend&iacute;an las profec&iacute;as, hab&iacute;an olvidado la promesa. No sab&iacute;an leer los signos del momento, no ten&iacute;an ni ojos penetrantes ni o&iacute;do para la Palabra de Dios. S&oacute;lo ten&iacute;an la autoridad&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; &laquo;en el tiempo de Samuel, cuando la Palabra del Se&ntilde;or era rara y las visiones no eran frecuentes, era lo mismo. La legalidad y la autoridad&raquo;. Y suced&iacute;a esto porque &laquo;cuando en el pueblo de Dios no hay profec&iacute;a, el vac&iacute;o que deja lo ocupa el clericalismo. Es precisamente este clericalismo que pregunta a Jes&uacute;s: &iquest;con qu&eacute; autoridad haces estas cosas, con qu&eacute; legalidad?&raquo;. As&iacute;, &laquo;la memoria de la promesa y la esperanza de seguir adelante se reducen s&oacute;lo al presente: ni pasado ni futuro y esperanza&raquo;. Es como si para seguir adelante valiese s&oacute;lo lo que es &laquo;presente&raquo;, lo que es &laquo;legal&raquo;. <\/p>\n<p>Cierto, explic&oacute; el Papa, &laquo;tal vez el pueblo de Dios que cre&iacute;a, que iba a rezar al templo, lloraba en su coraz&oacute;n porque no encontraba al Se&ntilde;or. Faltaba la profec&iacute;a. Lloraba en su coraz&oacute;n como lloraba Ana, la mam&aacute; de Samuel, pidiendo la fecundidad del pueblo&raquo;. <\/p>\n<p>Esa fecundidad, indic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;que viene de la fuerza de Dios, cuando &Eacute;l despierta en nosotros la memoria de su promesa y nos impulsa hacia el futuro con la esperanza. &Eacute;ste es el profeta. &Eacute;ste es el hombre de ojo penetrante y que escucha las palabras de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco concluy&oacute; su homil&iacute;a proponiendo &laquo;una oraci&oacute;n en estos d&iacute;as que nos preparamos para el Nacimiento del Se&ntilde;or&raquo;. Una oraci&oacute;n al Se&ntilde;or para que \u2014invoc&oacute;\u2014 &laquo;no falten profetas en tu pueblo. Todos nosotros, bautizados, somos profetas. Se&ntilde;or, que no olvidemos tu promesa; que no nos cansemos de seguir adelante; que no nos cerremos en las legalidades que cierran las puertas. Se&ntilde;or, libera a tu pueblo del esp&iacute;ritu del clericalismo y ay&uacute;dale con el esp&iacute;ritu de profec&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El hombre de ojo penetrante Lunes 16 de diciembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51, viernes 20 de diciembre de 2013 &nbsp; Cuando falta la profec&iacute;a, el clericalismo ocupa su sitio, el r&iacute;gido esquema de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-hombre-de-ojo-penetrante-16-de-diciembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl hombre de ojo penetrante (16 de diciembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39100","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39100","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39100"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39100\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39100"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39100"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39100"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}