{"id":39101,"date":"2016-10-05T22:24:46","date_gmt":"2016-10-06T03:24:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sin-miedo-a-la-libertad-13-de-diciembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:24:46","modified_gmt":"2016-10-06T03:24:46","slug":"sin-miedo-a-la-libertad-13-de-diciembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sin-miedo-a-la-libertad-13-de-diciembre-de-2013\/","title":{"rendered":"Sin miedo a la libertad (13 de diciembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Sin miedo a la libertad<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 13 de diciembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51, viernes 20 de diciembre de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay cristianos que tienen &laquo;cierta alergia a los predicadores de la Palabra&raquo;: aceptan &laquo;la verdad de la Revelaci&oacute;n&raquo;, pero no &laquo;al predicador&raquo;, prefiriendo &laquo;una vida encerrada&raquo;. Suced&iacute;a en tiempos de Jes&uacute;s y, por desgracia, sigue sucediendo a&uacute;n hoy a quienes viven encerrados en s&iacute; mismos, porque tienen miedo a la libertad que viene del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p>Es &eacute;sta la ense&ntilde;anza, seg&uacute;n el Papa Francisco, que se desprende de las lecturas de la liturgia celebrada el viernes 13 de diciembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de Santa Marta. El Pont&iacute;fice reflexion&oacute;, sobre todo, en el pasaje del evangelio de Mateo (11, 16-19), en el que Jes&uacute;s paragona a la generaci&oacute;n de sus contempor&aacute;neos con &laquo;los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: \u201cOs hemos tocado la flauta, y no hab&eacute;is bailado, os hemos cantado lamentaciones, y no hab&eacute;is llorado\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>A este prop&oacute;sito, el Obispo de Roma record&oacute; que en los evangelios Cristo &laquo;habla siempre bien de los ni&ntilde;os&raquo;, present&aacute;ndolos como &laquo;modelo de la vida cristiana&raquo; e invitando a &laquo;ser como ellos para entrar en el Reino de los cielos&raquo;. En cambio \u2014destac&oacute;\u2014, en el pasaje en cuesti&oacute;n &laquo;es la &uacute;nica vez que no habla tan bien de ellos&raquo;. Para el Papa se trata de una imagen de ni&ntilde;os &laquo;algo especiales: maleducados, descontentos e, incluso, insolentes&raquo;; ni&ntilde;os que no saben ser felices mientras juegan y &laquo;rechazan siempre la invitaci&oacute;n de los dem&aacute;s: nada les gusta&raquo;. En particular, Jes&uacute;s usa esta imagen para describir a &laquo;los jefes de su pueblo&raquo;, definidos por el Pont&iacute;fice &laquo;gente que no estaba abierta a la Palabra de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Para el Santo Padre hay un aspecto interesante en esta actitud: precisamente su rechazo &laquo;no es del mensaje, sino del mensajero&raquo;. Basta proseguir la lectura del pasaje evang&eacute;lico para confirmarlo. &laquo;Vino Juan \u2014destac&oacute; el Papa\u2014, que ni com&iacute;a ni beb&iacute;a, y dicen: &quot;Demonio tiene&quot;. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: &quot;Ah&iacute; ten&eacute;is un comil&oacute;n y un borracho, amigo de publicanos y pecadores&quot;&raquo;. En la pr&aacute;ctica, desde siempre los hombres encuentran un motivo para desacreditar al predicador. Es suficiente pensar en la gente de aquel tiempo, que prefer&iacute;a &laquo;refugiarse en una religi&oacute;n algo elaborada: en los preceptos morales, como los fariseos; en el compromiso pol&iacute;tico, como los saduceos; en la revoluci&oacute;n social, como los zelotes; y en la espiritualidad gn&oacute;stica, como los esenios&raquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: todos con su sistema bien limpio, bien construido&raquo;, pero que no acepta &laquo;al predicador&raquo;. He aqu&iacute; por qu&eacute; Jes&uacute;s les refresca la memoria, record&aacute;ndoles a los profetas, que fueron perseguidos y asesinados.<\/p>\n<p>Aceptar &laquo;la verdad de la Revelaci&oacute;n&raquo; y no &laquo;al predicador&raquo; muestra, seg&uacute;n el Pont&iacute;fice, una mentalidad fruto de &laquo;una vida encerrada en preceptos, compromisos, proyectos revolucionarios y espiritualidad sin carne&raquo;. El Papa Francisco hizo referencia, en particular, a los cristianos &laquo;que no bailan cuando el predicador te da una hermosa y alegre noticia, y no lloran cuando el predicador les da una noticia triste&raquo;, es decir, a esos cristianos &laquo;que est&aacute;n encerrados, prisioneros, que no son libres&raquo;. Y el motivo es el &laquo;miedo a la libertad del Esp&iacute;ritu Santo, que viene a trav&eacute;s de la predicaci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, &laquo;es el esc&aacute;ndalo de la predicaci&oacute;n, del que hablaba san Pablo; el esc&aacute;ndalo de la predicaci&oacute;n que termina en el esc&aacute;ndalo de la cruz&raquo;. En efecto, &laquo;escandaliza que Dios nos hable a trav&eacute;s de hombres limitados, hombres pecadores; y escandaliza a&uacute;n m&aacute;s que Dios nos hable y nos salve a trav&eacute;s de un hombre que dice ser el Hijo de Dios, pero acaba como un criminal&raquo;. As&iacute;, para el Papa Francisco se termina cubriendo &laquo;la libertad que viene del Esp&iacute;ritu Santo&raquo; porque, en resumidas cuentas, &laquo;esos cristianos tristes no creen en el Esp&iacute;ritu Santo; no creen en la libertad que viene de la predicaci&oacute;n, que te amonesta, te ense&ntilde;a e incluso te abofetea, pero es precisamente la libertad que hace crecer a la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, la imagen del Evangelio con &laquo;los ni&ntilde;os que tienen miedo de bailar, de llorar&raquo;, que tienen &laquo;miedo a todo, que piden seguridad en todo&raquo;, lleva a pensar &laquo;en esos cristianos tristes que critican siempre a los predicadores de la verdad porque tienen miedo de abrirle la puerta al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. De ah&iacute; la exhortaci&oacute;n del Pont&iacute;fice a rezar por ellos y a rezar tambi&eacute;n por nosotros mismos, para que &laquo;no seamos cristianos tristes&raquo;, de esos que quitan &laquo;al Esp&iacute;ritu Santo la libertad de venir a nosotros a trav&eacute;s del esc&aacute;ndalo de la predicaci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Sin miedo a la libertad Viernes 13 de diciembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51, viernes 20 de diciembre de 2013 &nbsp; Hay cristianos que tienen &laquo;cierta alergia a los predicadores de la Palabra&raquo;: aceptan &laquo;la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sin-miedo-a-la-libertad-13-de-diciembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSin miedo a la libertad (13 de diciembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39101","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39101","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39101"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39101\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39101"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39101"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39101"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}